Onil


Onil
Onil
Bandera de Onil
Bandera
Escudo de Onil
Escudo
Localización de Onil respecto a la Comunidad ValencianaLocalización de Onil respecto a la comarca de l'Alcoià
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Bandera de la Comunidad Valenciana (2x3).svg Comunidad Valenciana
• Provincia Escudo de la Provincia de Alicante.svg Alicante
• Comarca Hoya de Alcoy
• Partido judicial Ibi
Ubicación 38°37′46″N 0°40′26″O / 38.62944, -0.67389Coordenadas: 38°37′46″N 0°40′26″O / 38.62944, -0.67389
• Altitud 697 msnm
• Distancias 39 km a Alicante
18 km a Ibi
3 km a Castalla
Superficie 48,41 km²
Población 7.723 hab. (2010)
• Densidad 159,53 hab./km²
Gentilicio Colivenc
Onilense
Predom. ling. oficial Valenciano
Código postal 03430
Alcaldesa (2007) Elisa Crescencia Ribera Ferri (PP)
Sitio web Ayuntamiento de Onil

Onil es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en el norte de la provincia de Alicante, en la comarca de la Hoya de Alcoy (en valenciano y oficialmente l'Alcoià). Conocido como la cuna de las muñecas y juguetes, forma parte de la comarca histórica y natural de la Hoya de Castalla (Foia de Castalla) y se encuentra a los pies de la Sierra de Onil. Cuenta con 7.001 habitantes (INE 2009).

Contenido

Geografía

Situado en la zona noroccidental de la Hoya de Castalla, en la comarca de la Hoya de Alcoy, Onil posee un relieve accidentado, en el que se distinguen dos unidades orográficas: la sierra y el llano. La sierra de Onil ocupa la mitad septentrional del término, con altitudes notables como el Frare Quint, la Creu, o la Fenesosa. La zona del llano se subdivide en tres unidades: el Llano de Quart, el Llano de Onil y la Marjal, antigua laguna desecada a finales del siglo XVIII, donde inicia su curso el río Verde, afluente del Monnegre.

El suelo del término municipal es variado. Al norte, se encuentra la Sierra de su mismo nombre, últimas estribaciones de la Sierra de Mariola, bastante accidentada. Al sur, se extiende la gran llanura de la Marjal. En la parte meridional de la sierra, que desciende hacia la llanura, nos encontramos de oeste a este: els Castellets, la Penya de l'Àguila y la Fenesosa, con alturas de 1.210 m. l'Ombria del Puig con 3.089 m., la Solana de Tagüenga 3.018 m. y más al oeste, con montañas de 3.120 m. Vista Vella y la Atalaya, que dan nombre a la Sierra de Onil.

Su clima templado, pero batido por todos los vientos, aunque dominando el de poniente. Es el clima propio de la zona de transición entre el mediterráneo templado y el continental. En verano alcanza temperaturas de 35 °C y en invierno puede bajar de los -10 °C.

Carreteras

A continuación se describen las principales vías de comunicación por carretera hacia Onil:[1]

 CV-80  Enlaza la A-7 con la A-31.
Villena.
Biscoy.
editar] Localidades limítrofes

Onil limita con los términos municipales de Bañeres al norte, Alcoy al noreste, Biar al oeste, Castalla al sur e Ibi al este.

Noroeste: Biar Norte: Bañeres Noreste: Alcoy
Oeste: Biar Onil Este: Ibi
Suroeste Castalla Sur: Castalla Sureste: Castalla

Historia

Aunque los orígenes de Onil parecen situarse en épocas preislámicas (y de hecho la arqueología ha permitido sacar a la luz en su término municipal algunos testimonios de fecha ibérica y romana),[3] los primeros datos escritos que se poseen datan del siglo XIII y apuntan, como es de esperar, al presente de la colonización cristiana y a la etapa musulmana inmediatamente anterior. Después del tratado de Almizra (1244), el príncipe almohade valenciano Zeit Abu Zeit (nombre que modernamente se transcribe como Abū Sa'īd al-Rahmān o como Abū Zayd), convertido al cristianismo,[4] toma en 1245, en calidad de vasallo del rey Jaime I de Aragón, el área de la Foia de Castalla, incluidos Onil y la alquería de Favanella. Se trata en esos años, como es sabido, de la frontera sur del reino. En 1247, Zeit Abu Zeit cede los derechos eclesiásticos sobre estos lugares al arzobispo de Tarragona.[5] El señorío secular lo había cedido Abū Zayd a sus hijos Alda y Ferrando y a sus respectivos cónyuges, Blasco Pérez de Arenós y su hermana Teresa, hijos los dos últimos de Ximén Pérez de Arenós. Con este acuerda Jaime I en 1251 el trueque de los lugares de Onil y Castalla (en rigor, propiedad de su nuera, yerno e hijos) por los de Cheste y Villamarchante.[6] A la llegada de los cristianos, Onil debía de ser un exiguo núcleo de población vinculado a un fortín o puesto de vigilancia (la "turris de Unili" de la documentación latina de 1251), cuyo emplazamiento exacto se desconoce. Es natural pensar que los cristianos se encontraron en el modesto poblado con un pequeño número de moros (pertenecientes a la aljama de Castalla), y asimismo tuvo que haber moradores musulmanes en la alquería de Favanella,[7] o acaso dispersos en partidas rurales del término, si no abandonaron esos lugares advirtiendo la inminente llegada de los cristianos o fueron ahuyentados por los nuevos pobladores. A un primer momento, en que pudo establecerse una pequeña guarnición, seguiría una segunda fase, de colonización, ya en los años sesenta, después del desmantelamiento de la aljama de Castalla.[8] En 1268, el rey hace donación del mencionado puesto fortificado y del poblado de Onil a Albert de Lavània.[9] Entre fines del siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV, Onil y Favanella son objeto de un intrincado vaivén de donaciones[10] y cesiones temporales, permutas, ventas, o están sujetos a prolijos pleitos hereditarios, con repetidas reversiones provisionales a la corona. Y así, tras una larga serie de transacciones en las que pasa de unas manos a otras (Jaspert V de Castellnou, Bernat Despuig [Bernardus de Podio], Bernat de Cruïlles, Pedro Ximén de Iranzo, los descendientes de Roger de Lauria, Ot de Montcada [Otón de Moncada], Salvador Rich), Onil vuelve a ser de titularidad real.

Pedro IV el Ceremonioso instituye la baronía formada por los pueblos de Castalla, Onil y Tibi (con poblados y alquerías adyacentes como Sarganella, Favanella y Cabañes),[11] y en 1362 la cede a Ramón de Vilanova,[12] cuyos descendientes regentaron el señorío durante varios siglos, hasta que en el XVII pasó a los duques de Béjar y en el XVIII a los marqueses de Dos Aguas (quienes hasta la extinción del régimen señorial en el siglo XIX siempre se vieron como legítimos herederos de la línea dinástica iniciada en el siglo XIV por los Vilanova).[13] Contra la dependencia señorial libró el pueblo de Onil varios pleitos: primeramente, elevando a los tribunales una demanda -la iniciativa correspondió a Castalla- en 1583 con el objeto de anular la enfeudación de 1362, reclamación desestimada después en las cortes de Monzón de 1585, causa que se retoma, nuevamente sin éxito, en el periodo 1617-1628 y en 1657;[14] el segundo pleito importante se inició en 1749, si bien, como en ocasiones anteriores, las pretensiones de emancipación quedaron denegadas.[15] Como herencia del señorío que regentó la población entre los siglos XIV y XIX, ha quedado el magnifico palacio-fortaleza, conocido actualmente como de los marqueses de Dos Aguas. Su construcción se inició, no obstante, en el siglo XVI en tiempos de los Vilanova, concretamente de Ramón Ladrón (también llamado Ramón de Castalla o Ramón de Vilanova Rocafull), y se prolongó hasta entrado el XVII, en la etapa en la que ostentaron el señorío de Onil los duques de Béjar.[16] La decisión de edificar el palacio puede que fuera consecuencia del saqueo de la población en 1521,[17] en el transcurso de la guerra de las Germanías,[18] por parte de tropas de agermanados.[19] La iglesia aneja al palacio, dedicada en la actualidad a San Jaime, fue concluida en 1778;[20] el nuevo templo sustituyó a la modesta iglesia (de fecha antigua, probablemente del siglo XIV) que había existido en lo que se cree fue el núcleo originario del pueblo;[21] a la iglesia primitiva se adosaría más tarde el llamado monasterio de Montserrat (hoy en estado ruinoso), construido a caballo entre los siglos XVI y XVII y que al parecer nunca llegó a ser habitado por ninguna comunidad religiosa.

En 1609, tras la expulsión de los moriscos (moros convertidos al cristianismo, al menos desde 1525, en tiempos de las Germanías),[22] se registraron en tierras valencianas movimientos migratorios interiores destinados a la reocupación de los territorios que habían quedado abandonados tras el desalojo forzado de los moros conversos, quienes habían constituido hasta entonces un tercio de la población valenciana. En ese contexto, varias familias onilenses se afincaron, para contribuir a su repoblación, en antiguos lugares de moriscos, tales como Petrer, Monóvar, Novelda, Aspe y áreas colindantes, que habían acusado una drástica pérdida de población en 1609.[23] La vida local en el siglo XVII viene marcada por dos factores: en primer lugar, por un pasajero debilitamiento del poder señorial, debido al largo pleito que enfrenta a la casa de Albatera con la de Béjar acerca de la titularidad del señorío,[24] lo que mitiga en alguna medida el rigor del aparato tributario que había sofocado en el pasado el libre desempeño de una vida económica en la que poder fundar una prosperidad acorde con los esfuerzos laborales desarrollados por el común de vecinos;[25] y, en segundo lugar, por el fuerte influjo de la Iglesia.[26] Proliferan o se intensifican en esa época, como es sabido, las devociones marianas, que refuerzan las respectivas advocaciones locales,[27] y así en Onil en relación con la peste de 1648. La mengua de población ligada a esta epidemia no fue muy grande,[28] pero tuvo que marcar las condiciones de vida de los habitantes del pueblo,[29] ya de por sí difíciles en una fase económica de profunda crisis general como lo fue la del Seiscientos.

A comienzos del siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión, Onil se alineó a favor del bando borbónico,[30] por lo que, finalizada la contienda, Felipe V le concedió el título de "muy fiel y leal" villa y una serie de privilegios y exenciones tributarias, algunos de los cuales nunca entraron en vigor.[31] Al igual que a escala más amplia, el siglo XVIII se distingue en Onil por ser una etapa de despegue demográfico,[32] pese al factor de freno e inhibición de la propia iniciativa que en el aspecto económico supuso siempre la persistencia de un régimen señorial de caracteres feudalizantes.[33] Ello explica la intensificación en estos años de las demandas de emancipación con respecto al marqués de Dos Aguas mencionadas más arriba. No obstante, en esta época la agricultura se ve favorecida por la desecación del Almarjal (la Marjal), la vega que se extiende entre Onil y Castalla.[34] El interés por el fomento de la educación, característico del siglo XVIII, se sustancia en Onil en el proyecto de fundación, a instancias de su primer cura párroco, de una escuela elemental para muchachas (una para chicos ya existía al parecer desde antes), que inicia sus actividades en los años veinte del siglo XIX, tras un largo expediente administrativo, cuya resolución se vio retardada seguramente por los sucesos políticos del país a comienzos del Diecinueve.[35]

El área comarcal de la Foia de Castalla fue escenario de dos cruentas acciones bélicas durante la Guerra de la Independencia: la primera el 21 de julio de 1812, que se saldó con la derrota de las tropas españolas mandadas por el general Enrique José O'Donnell, y la segunda el 12 de abril de 1813, cuando la alianza angloespañola se impuso a los franceses del mariscal Louis Gabriel Suchet. Con ocasión de la primera de dichas acciones, la caballería francesa estuvo acampada en las afueras de Onil.[36] El siglo XIX marca la abolición del régimen señorial,[37] lo que para Onil (al igual que para los que habían sido durante siglos lugares y villas de señorío valencianos) significa la conversión del usufructo de tierras y bienes raíces (el llamado dominio útil, una forma de titularidad condicional, sujeta a diversas modalidades de tributación ante el señor de turno) en propiedad fáctica y el sacudimiento de la sofocante batería de cargas impositivas vigentes en siglos anteriores. Ello permitirá el surgimiento de nuevas formas económicas y el desarrollo de una incipiente industria en los decenios finales del siglo. De hecho, el origen de las industrias de juguetes y en especial de muñecas se remonta al decenio de 1870.[38] A mediados del siglo XIX, el Diccionario geográfico de Pascual Madoz señala el siguiente cuadro de recursos económicos:

Producción: toda clase de cereales, abundante cosecha de aceitunas muy apreciables, vino, almendra y legumbres. Industria: una fábrica de buenos paños movida por el agua; 4 alfarerías, 3 tejares, 6 molinos de aceite y uno harinero. El comercio forma la principal ocupación de sus habitantes, esparcidos por toda la Península expendiendo frutos indígenas y coloniales, y sobre todo drogas, en la que tienen un conocimiento aventajado; tienen además un mercado semanal todos los viernes, en el que se venden toda clase de comestibles y celebran una feria anual en los dos últimos días de abril y el 1° de mayo.[39]

Pese a la introducción de una incipiente industria, la población local experimenta un retroceso demográfico en la segunda mitad del siglo XIX y los primeros decenios del XX. El área comarcal de la Foia experimenta en esos años una fuerte emigración laboral (Madrid, Zaragoza, Argelia francesa).[40]

El sector industrial de la muñeca conoce una expansión singular en Onil durante el siglo XX.[41] De hecho, este ramo se constituye poco a poco en la alternativa laboral de gran parte de la población activa del municipio a la agricultura, que rinde frutos en proporciones limitadas y ofrece escasas posibilidades de empleo e innovación productiva. La generalización de la electricidad para su uso en talleres familiares e instalaciones fabriles de mayor envergadura será relativamente tardía (iniciada la década de 1920), si bien el alumbrado público eléctrico data de principios del siglo XX.

A fines del XIX se inicia la afiliación de campesinos y operarios en una Sociedad de Socorros Mutuos, lo que constituye una forma embrionaria de asociacionismo.[42] En 1915 se funda la organización obrera "La Unión Onilense", que al año siguiente se integra en el PSOE. En 1917 y 1919 se registran sendas huelgas de mujeres en fábricas de muñecas de la localidad. El aumento de la conflictividad social decide al ayuntamiento a solicitar en 1920 el establecimiento permanente de un puesto de la Guardia Civil.[43] La vida asociativa cotidiana no estrictamente sindical se canaliza en esos años a través de las bandas de música y los casinos.

En el aspecto sociopolítico, la vida de Onil está marcada, desde los últimos años del siglo XIX y hasta la caída de la monarquía en 1931, por la figura del abogado y propietario José María Payá y Alonso de Medina (1866-1936), sobrino del cardenal Miguel Payá y Rico –de ascendencia onilense–[44] y mayordomo de Alfonso XIII. Afincado intermitentemente en su pueblo natal desde que hiciese edificar a fines del XIX en las afueras del municipio la llamada Casa de l’Hort, Payá ejerce durante años el papel de jefe político local (ocupando en alguna etapa incluso la alcaldía), aceptando una posición de preeminencia abonada en parte por la persistencia de una extendida mentalidad obsecuente, que por inercia mantiene vivos hábitos sociales y manifestaciones de pleitesía característicos de etapas del ya para entonces abolido sistema señorial, que parece reverdecer extemporáneamente por esos años.[45] Ello se da obviamente en contraste con una paulatina concienciación política de signo diferente y acentos diversos (obrerismo, republicanismo), que, andando el tiempo, pondrá en tela de juicio esa hegemonía.

En 1970, el 60% de la producción española total de muñecas se producía allí.

Demografía

Tiene una población de 7.622 habitantes (INE 2007). Un 7,0% de la población de Onil es, según el censo del 2007, de nacionalidad extranjera.[46]

Evolución demográfica de Onil[47]
1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2000 2006 2007 2008
Población 2.918 2.920 2.897 2.948 2.877 2.919 3.185 4.733 6.144 6.550 6.829 7.466 7.622 8.068

Economía

La economía está basada en la industria; se caracteriza por la fabricación de las muñecas y juguetes, la fundición de metales y el aderezo de aceitunas. En sus campos se encuentran abundantes almendros y olivos.

Monumentos y lugares de interés

  • Palacio de los marqueses de Dos Aguas. Si bien es conocido popularmente con el nombre de Palacio de los marqueses de Dos Aguas, fueron antecesores de éstos, concretamente Ramón de Vilanova Rocafull, quienes iniciaron en 1539 su construcción, que se prolongó al siglo XVII, quedando sin concluir, a falta de la decoración y el artesonado. Es un edificio de sillares de piedra y estilo gótico renacentista, posee foso exterior y su planta es cuadrangular con patio central y claustro con dieciséis arcos de medio punto. El edificio está flanqueado por cuatro torres, una de las cuales es la torre de la iglesia.
  • Casa residencial del cardenal Payá. Declarada Bien de Interés Cultural, está ubicada en la parte este del palacio y muestra, en dimensiones reducidas y en el más puro estilo churrigueresco, la hermosura de una obra acabada.
  • Iglesia parroquial de Santiago Apóstol. Fue terminada en 1778. Ocupa el flanco occidental del palacio-fortaleza de los marqueses de Dos Aguas y consta de una sola nave. Sus pilastras son de piedra, como todo el conjunto, con capiteles y arcos de medio punto, muy sobrios y sin ornamentación. Las bóvedas son de cañón, apuntaladas con arcos torales de medio punto y diagonales con aristas que describen ojivas.
  • Convento de monjas agustinas justinianas concepcionistas. Antiguo convento de monjes franciscanos alcantarinos, fundado en la segunda mitad del siglo XVII bajo la advocación de San Buenaventura, desde 1890 lo ocupa una comunidad de religiosas agustinas justinianas, bajo la advocación de la Purísima Concepción.

Fiestas

  • Moros y Cristianos. Se inician el día 22 de abril con la tradicional "Nit de les Fogueres", momento en el que los vecinos se reúnen alrededor de una hoguera para cenar juntos. Al día siguiente, a las 11 de la mañana (9 horas solares), los colivencos reciben a la Virgen de la Salud en la calle del Portal, para que, acto seguido, acompañarla en procesión por el pueblo. Ese mismo día se celebra la ofrenda floral a la virgen, que tiene lugar por la tarde.

    Onil durante la "Nit de les Fogueres"

    Los días 24, 25 y 26 de abril, por la tarde, se pueden ver las danzas populares en la Plaza Mayor, y por la noche hay pequeños desfiles protagonizados por dos comparsas cada día (retretas). El día 27, llamado "Nit de l'Olleta", se celebra un pequeño desfile en clave de humor, en el que participan todas las comparsas. El 28 de abril, día de la entrada, empieza con el rezo del Angelus en la Plaza Mayor, seguido de una "mascletà" y del concurso de bandas de música. Por la tarde, se celebra el acto principal de las fietas, la entrada, encabezada por los cristianos y seguidamente los moros. Del día 29 de abril destaca, entre otros actos, la embajada, una de las más antiguas que se conocen, y la "Ballà de les Banderes" en la Plaza Mayor. El día 30 se celebra el llamado desfile, pasacalle similar a la entrada, pero encabezado por los moros. Por último, el día 1, tras la guerrilla de arcabucería y la embajada, el castillo vuelve a manos de los cristianos. Este mismo día, y en traje de gala, todos los festeros acompañan a la virgen en procesión de vuelta a la ermita. Al llegar allí el cortejo, se dispara un castillo de fuegos artificiales que marca el fin de las fiestas.

    Otras celebraciones relacionadas con los moros y cristianos son el "Mig Any", día en el que se recuerda que sólo falta medio año para la llegada de las fiestas, y el "Dia de la Volta", que conmemora que tan sólo falta un mes para el inicio de las fiestas. Ambas fiestas tienen lugar el sábado más próximo a los días 23 de octubre y 23 de marzo, respectivamente.

    • Nostre Senyor Robat

    La fiesta del Nostre Senyor Robat se viene celebrando en Onil desde 1924 los días 28, 29 y 30 de noviembre. Es una fiesta puramente eclesiástica, ya que recuerda la restitución de la Sagrada Forma consagrada al pueblo de Onil, después de que esta fuese robada en 1824. Recientemente, se ha introducido, junto a los actos religiosos, una romería desde la zona de la Pedrera, en la vecina localidad de Tibi, hasta Onil, evocando la misma peregrinación realizada por vecinos cuando fue hallada la Sagrada Forma en Tibi.

    • Otros festejos y tradiciones locales
      • San Jaime y Santa Ana, 25 y 26 de julio, festividad que se celebra en la pedanía del paraje de Santa Ana-Favanella, en la que es casi obligado la visita a la Ermita de Santa Ana, a las afueras del pueblo (aprox. a 2 km), para visitar el porrate y los concursos populares (salto, carreras y tiro de piedra o barra, en que el premio es un conejo a cada ganador) y verbenas que allí se organizan durante estos dos días. Hace unos años se recuperó la Falla de Sant Jaume, que fue celebrada hasta mitad de la década de los sesenta. En estos últimos años se ha vuelto a plantar una falla en la calle de San Jaime, que es quemada el 26 de julio.
      • Virgen del Pilar, el 12 de octubre, arranca en la calle de la Menora (calle del Doctor Salcedo) una procesión, en la que se ha integrado la Guardia Civil, y que lleva a la iglesia parroquial la imagen de la virgen, donde se celebra una misa en su honor. De vuelta a la calle, sus vecinos obsequian a todos los acompañantes y vecinos con una degustación de pastas "colivencas". Se celebran juegos populares y una verbena.
      • San Cristóbal, Patrón de los Conductores, 10 de julio, los vecinos del barrio del mismo nombre, situado en el casco antiguo de la villa, organizan esta festividad, invitando a la bendición de vehículos por el cura párroco. La bendición se realiza en la puerta de la iglesia o del palacio municipal.
      • Nit dels Fatxos, la noche del 24 de diciembre, Nochebuena, los vecinos de Onil, los colivencos, ruedan, haciendo molinillos, por las calles de la población unas teas de esparto ("tocha"), denominadas "fatxos", que se confeccionan en la Sierra de Onil. En la Plaza Mayor se realiza un concurso para premiar el fatxo más grande que se pueda rodar, el más pequeño, el más artístico, a la persona de mayor edad que ruede fatxos, al niño o niña de menor edad que ruede fatxos de forma autónoma.

    Personajes ilustres

    • Eusebio Sempere, escultor, pintor y artista gráfico nacido en Onil el 3 de abril de 1923 y fallecido en su municipio natal en 1985, es el pintor más representativo del movimiento cinético y del llamado arte óptico en España.
    • José Javier Arqués Ferrer, deportista olímpico, velocista de 100 y 60 metros, nacido en Onil el 16 de mayo de 1960.
    • Miguel Payá y Rico (Beneixama,1811-Toledo,1891), arzobispo de Santiago de Compostela, bajo cuyo pontificado se "redescubrieron" los restos del Apóstol Santiago, que fueron escondidos en el siglo XVI por temor a las incursiones del pirata Francis Drake en las costas gallegas. Se le considera el impulsor del Camino de Santiago en nuestros días. Arzobispo de Toledo y Primado de España, bautizó al rey de España Alfonso XIII.
    • Carlos Sahagún Beltrán (Onil, Alicante, 4 de junio de 1938) es un poeta español perteneciente a la llamada generación literaria de los años cincuenta. Fue Premio Adonais en 1957 y Premio Boscán en 1960. Obtuvo asimismo el Premio Nacional de Poesía en 1980.

    Política local

    Corporación municipal durante la II República

    Primer Teniente Alcalde José Merín Domínguez Segundo Teniente Alcalde José Tortosa Bernabeu

    Concejales corporación local

    Alcaldes durante la dictadura franquista

    Alcaldes después de la dictadura

    • José Navarro Laosa 1979-1983 Independiente
    • Vicente Juan Sanchis 1983-1987 PSPV-PSOE
    • Vicente Juan Sanchis 1987-1991 PSPV-PSOE
    • José María Rozalén Rubio 1991-1995 PP
    • José María Rozalén Rubio 1995-1999 PP
    • José María Rozalén Rubio 1999-2003 PP
    • Amando Fernando Picó Juan 2003-2005
      Mercedes Mira Reig 2005-2007 PSPV-PSOE
    • Elisa Crescencia Ribera Ferri 2007-2011 PP
    • José Ramón Francés Blanes 2011 PP

    A las municipales de 2007 se presentaron 4 listas municipales; el PP obtuvo 9 regidores 2.658 votos 61,54%, 3 el PSPV con 1.000 votos y el 23,15%,1 Compromís per Onil (Coalición del Bloc y EUPV) con 485 votos y 11,23% y ERPV 176 votos y 4,08%.

    Notas

    1. Catálogo de carreteras de la Comunidad Valenciana
    2. «La industria hace despegar el tramo Sax-Castalla a los cuatro años de abrirlo - Alcoy - INFORMACION.es».
    3. Ha habido hallazgos, en algunos parajes del término, de fecha prehistórica algunos, sin que ello permita obviamente postular ningún tipo de continuidad poblacional con periodos de los que existe ya documentación escrita. Véanse A. González Prats, "El yacimiento epigravetiense del Fontanal de Onil (Alicante)", Heliké, 1 (1982), pp. 69-85; Federico Cerdá Bordera, "Contribución al estudio arqueológico de la Foia de Castalla", Lucentum. Anales de la Universidad de Alicante. Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua, II (1983), pp. 69-90; Jorge Soler Díaz, "Los ídolos oculados sobre huesos largos del enterramiento de 'El Fontanal' (Onil, Alicante)" (con un apéndice de Tomás España Guisolphe), Lucentum, IV (1985), pp. 15-35; Ana María García Barrachina y José Ramón García Gandía, "El jacimient romà de l'Ermita (Onil, Alacant)", Recerques del Museu d'Alcoi, 11-12 (2002-2003), pp. 187-194. Por lo demás, proporcionan importantes claves acerca de la antigüedad del topónimo 'Onil' (de probable época ibérica) los trabajos de Abelardo Herrero Alonso, "Toponimia premusulmana de Alicante a través de la documetación medieval", Anales de la Universidad de Alicante. Historia medieval, 3 (1984), pp. 7-56; y "Toponimia premusulmana de Alicante a través de la documetación medieval, II", Anales de la Universidad de Alicante. Historia medieval, 4-5 (1986), pp. 9-48.
    4. Véase María del Carmen Barceló Torres, "El sayyid Abū Zayd: príncipe musulmán, señor cristiano", Awraq [Instituto Hispano-Árabe de Cultura], 3 (1980), pp. 101-109. Según la autora, las fuentes cristianas establecen en 1229 la fecha de conversión del sayyid Abū Zayd.
    5. Véase José Sanchis y Sivera, Nomenclátor geográfico-eclesiástico de los pueblos de la diócesis de Valencia, Valencia, Tipografía Moderna, 1922, pp. 255 y 322.
    6. Se reproduce a continuación el documento notarial, dado por Jaime I en Lérida el 10 de septiembre de 1251, en que se estipula el canje de Cheste y Villamarchante por Castalla y Onil, tal como puede verse en Ambrosio Huici Miranda y María Desamparados Cabanes Pecourt, Documentos de Jaime I de Aragón, III: 1251-1257, Zaragoza, Anubar, 1978, pp. 47-48 (asiento n° 581): "Noverint universi quod nos Iacobus… per nos et nostros concedimus et donamus vobis dompno Eximino Petri de Arenoso et vestris in perpetuum castrum et villam de Villamarchant et de Chest sitam iuxta civitatem Valencie. Quod castrum ac villam de Vilamarchant et castrum ac villam de Chest habeatis per hereditatem propriam, francham et liberam cum pratis, pascuis, herbis, aquis, lignis, furnis, molendinis, alchareis, reallis, introitibus, exitibus, affrontacionibus et suis pertinenciis universis a celo in abissum et cum questis, peitis, cenis, alberguis, monetaticis, bovaticis, serviciis, adempriviis, exercitibus, cavalcatis et eorum redempcionibus et cum hominibus et mulieribus, christianis et sarracenis ibi habitantibus et habitaturis et cum omni iurisdiccione nostra et nostrorum, ad dandum, vendendum, impignorandum, alienandum, et ad omnes vestras et vestrorum voluntates cuicumque volueritis faciendas. Pro predictis autem castris et villis de Vilamarchant et de Chest habuimus a vobis castrum et villam de Castalla et turrim de Unili, que loca Aceit Abuceit dederat Blasco Ximenii filio vestro insimul cum Alda uxore sua filia ipsius Aceit et Ferrando filio Aceit insimul cum Taresia uxore sua filia vestra. Et licet hec donacio de Vilamarchant et de Chest sit facta vobis, nichilominus volumus et concedimus quod predicti Blascus Ximenii et uxor sua Alda et filii qui ex eis fuerint procreati et Ferrandus filius dicti Aceit et uxor sua Tarasia et filii qui ex eis fuerint procreati habeant in perpetuum predicta castra et villas de Vilamarchant et de Chest secundum pacciones et condiciones, quibus debebant habere Castaylla ex donacione et concessione dicti Aceit." Se traduce en lo que sigue el fragmento reproducido en cursiva : "A cambio de los mencionados castillos y villas de Villamarchante y de Cheste recibimos de vos el castillo y la villa de Castalla y la fortificación de Onil, lugares que Abu Zeit había donado a vuestro hijo Blasco Ximén y a su esposa Alda (hija de Abu Zeit) y a Ferrando (hijo de Abu Zeit) y a su esposa Teresa, vuestra hija". Sin lugar a dudas, se trata de una de las primeras menciones a Onil en documentación escrita conservada.
    7. Acaso no sea atendible, en lo relativo al asunto del emplazamiento originario de Onil, la interpretación que da el Diccionario geográfico de Pascual Madoz a mediados del siglo XIX de este paraje: "Fabanella: caserío de la provincia de Alicante [...] en el cabezo de su nombre hacia el N., en donde se ven señales patentes de haber sido mayor en otro tiempo su población. Aún se cree que el mismo Onil ocupó antiguamente el lugar de este caserío. En las raíces occidentales del cabezo nace una abundante fuente de la que se riegan unos 15 jornales de tierra" (Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Tomo VIII, Madrid, Madoz & Sagasti, 1850, p. 7). La cuestión es de difícil dilucidación, puesto que, hablando de Onil, cada época ha preferido una ubicación diferente para establecer sus núcleos de población: es sabido que en el confín suroccidental de la actual área poblada de Onil (en las cercanías de la ermita de la Virgen de la Salud) estuvo ubicada una "vil·la rústica romana dedicada a l'explotació de la terra", cuya cronología fija la arqueología (con las lógicas cautelas) entre el siglo I a.C. y el IV d.C. (véase García Barrachina y García Gandía, op. cit., pp. 187 y 192).
    8. A este respecto, recuerda María Luisa Torró Corbí: "Alrededor del año 1248 comenzaron a producirse en nuestra región rebeliones de moros acaudillados por Al Azraq, por lo que el Rey Don Jaime I publicó en 1249 un decreto expulsando del Reino de Valencia a los musulmanes rebeldes. Por tal motivo quedaron casi despobladas varias ciudades, agrupándose los moros que quedaron en barrios periféricos donde se reorganizaron e implantaron sus instituciones y costumbres" (Crónica de Castalla, Alicante, Publicaciones de la Caja de Ahorros Provincial de Alicante, 1982, p. 63); véase también Dolors Bramon, Contra moros y judíos, trad. Glòria Caldentny, pról. Fabián Estapé, Barcelona, Península, 1986, pp. 80-81 ("Las revueltas mudéjares" del siglo XIII). La historiografía reciente ha profundizado en el asunto: "La foia de Castalla, limítrofa amb Biar, es veuria molt afectada per la guerra de 1264-1266 [la llamada guerra de Murcia, esto es, la insurrección musulmana en el transcurso del avance de Castilla hacia el sur] i, a partir d'aquell moment, es desfaria l'aljama [de Castalla] i començaria la colonització" (Josep Torró, El naixement d'una colònia. Dominació i resistència a la frontera valenciana [1238-1276], Valencia, Publicaciones de la Universitat de València, 2006, p. 106). Por su valor sintomático acerca de las condiciones de dominio que se entablan en el área de la Foia de Castalla -análogas, por lo demás, a las de otras comarcas valencianas del sur- en la segunda mitad del siglo XIII, merece la pena transcribir el siguiente fragmento: "De vegades trobem apropriacions de terra per part dels colons que són el resultat natural de l'exercici més directe de l'agressió: la captura o la mort violenta dels antics posseïdors. En 1269 Martín López Castellote obtenia a Castalla unes cases que havien pertangut a Muhammad de Alhoxex, 'sarraí difunt'. Aparentment, la dada no té més significat, però un altre document de la mateixa data permet sospitar quina fou la causa de la mort de l'andalusí: quatre personatges de Castalla –el justícia Pere Borró, un cert Joan i dos companys més– reben llavors quatre jovades al terme, procedents 'de les heretats dels sarraïns morts o captius en el temps de la passada guerra sarraïna' i que ara tenia el makhzân (és a dir, administrades pel comú de l'aljama), en esmena d'altres tantes jovades que els beneficiaris tenien a Sarganella (alqueria del mateix terme) i que havien estar donades a l'abans esmentat Martín López de Castellote. Sembla evident que 'la passada guerra sarraïna' és una referència a la insurrecció dels andalusins del regne de Múrcia [1264-1266], però no sabem si els de Castalla, morts o esclavitzats, s'havien alçat també en armes o, simplement, foren objecte d'un atac predatori per part dels colons, com va succeir al lloc, molt proper, d'Ibi. // En 1268 tornem a tenir nombrosos testimonis de despossessions, traumàtiques en major o menor mesura, que havien comportat la desaparició dels antics posseïdors als llocs on residien" (Torró, op. cit., p. 91). Más explícito aún, señala Torró: "Durant el procés de desmantellament de l'aljama de Castalla, després de la guerra de Múrcia [1264-1266], el rei s'apodera de les terres dels andalusins morts o esclavitzts durant el conflicte -unes 12 hectàrees- per lliurar-les a quatre colons: en aquells moments -any 1269- les terres dels desapareguts eren administrades pel makhzân" (op. cit., p. 209). Sobre el mencionado caso de Ibi, detalla Torró: "A l'estiu de 1264 els colons de la vila d'Alcoi, esperonats per la proximitat de la insurrecció murciana, decidiren assaltar l'alqueria d'Ibi, els habitants de la qual no es quedaren, per cert, a esperar-los: fugiren precipitadament deixant un petit botí a l'expedició de saqueig" (p. 90). Véase también para una visión de conjunto William Montgomery Watt, Historia de la España islámica, con la colaboración de P. Cachia, trad. José Elizalde, Madrid, Alianza Editorial, en especial sobre el final del poder almohade y el paralelo con los restantes reinos peninsulares p. 124.
    9. Albert de Lavània fue un jurisperito y estrecho colaborador de Jaime I en su calidad de juez: "el 9 de setembre de 1268, Jaume I, en premi als molts serveis i a la probitat d'Albert de Lavània, li concedeix en heretat pròpia, franca i lliure el castell i la vila d'Onil (Alacant)" (Ferran Soldevila, Pere el Gran, I: L'Infant, Barcelona, Institut d'Estudis Catalans, 1995, pp. 200-201), en documento notarial, también reproducido por Soldevila: "Attendentes multa, grata et idonea servicia que vos, fidelis noster, Alberte de Lavania, nobis fecistis et propter vestra merita probitatis, per nos et nostros, damus et concedimus vobis dicto Alberto de Lavania (et vestris) in perpetuum per hereditatem propriam, francham et liberam, castrum et villam de Unili...". Se atribuye a Lavània la redacción del Llibre dels feits del rey Jaime I.
    10. Los asientos 1060 y 1230, recogidos por Jesús Ernesto Martínez Ferrando en su Catálogo de la documentación relativa al antiguo Reino de Valencia contenida en los registros de la Cancillería Real, I: Jaime I, el Conquistador, Madrid, Imprenta Góngora [Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos], 1934, pp. 234 y 270, atestiguan la siguiente donación efectuada por el rey Jaime I en Biar el 1 de marzo de 1270: "Donación a Jaime de Leyes, de la alquería de Favanella, sita en el término de Castalla, con sus casas, tierras y heredades, con obligación de que uno de sus hijos, si ya tiene diez años, resida personalmente. Biar Kalendas marzo MCCLXX. Reg. 16, fol. 233" (p. 234). Al comentar Josep Torró dicha providencia real, expone lo siguiente: "En general, un enduriment de condicions per a la possessió d'heretats de renda s'adverteix sovint durant aquests anys. Quan, en 1271 [en rigor, en febrero de 1271 se confirma la donación realizada el año anterior], el rei dóna a Jaume de Lleis l'alqueria de Favanella (terme de Castalla) amb les terres 'que llauraven i tenien els sarraïns d'aquesta alqueria en el temps en què Castalla era dels sarraïns', li exigeix que un dels seus fills, major de deu anys, hi faça residència personal" (op. cit., p. 116).
    11. La historia de Onil está obviamente en estrecha relación con la de la villa vecina de Castalla. La preeminencia de esta última a partir de la época medieval se funda en decisiones reales del siglo XIII y atañen ante todo a cuestiones de administración eclesiástica y al hecho de haber sido escogida como cabeza de la baronía (en lo que tuvo que influir sin duda su situación geográfica de encrucijada y peculiaridades orográficas como la que hicieron posible el emplazamiento de su castillo en fecha presumiblemente preislámica). Si bien el poblado de Onil y su alquería adyacente de Favanella constituyeron en fecha relativamente temprana término propio después de la conquista cristiana del siglo XIII, su dependencia con respecto a Castalla existió por espacio de siglos, notablemente en el aspecto eclesiástico, hasta fines del siglo XVIII, cuando en la villa de Onil se instituye un curato ya desgajado de la iglesia parroquial castallense. Por lo demás, es conocido el concurso fraternal de fuerzas de las dos villas en sus pugnas antiseñoriales desde el siglo XVI y en otras causas políticas.
    12. Como es sabido, el acto jurídico recibe el nombre de enfeudación, y se concreta en documento expedido por Pedro IV en Perpiñán con fecha de 20 de septiembre de 1362. La enfeudación de la baronía de Castalla se lleva a cabo, en el contexto de la llamada "guerra de los dos Pedros" (Pere el Cerimoniós de Aragón y Pedro el Cruel de Castilla), al parecer con el objetivo de reforzar militarmente una comarca (con la fortificación del castillo de Castalla) que marcaba la frontera entre los dos reinos. Pueden verse, en traducción castellana, el texto de la enfeudación y un anexo (llamado "Contrata") en Ramón Sempere Quilis, Onil. Notas históricas, Petrer, Gráficas Tortosa (edición del autor), 1988, pp. 72-80. Ramón Sempere Quilis, durante años cronista oficial de la villa de Onil, llevó a cabo una vasta tarea documental acerca de la historia de Onil entre los siglos XIII y XX. Sus indagaciones en los archivos municipal, parroquial, Histórico Nacional y de la Corona de Aragón sentaron las bases para trazar la historia local.
    13. Resulta sintomático a este respecto el nombre íntegro que ostentaba Genaro Rabasa de Perellós (V marqués de Dos Aguas, †1843, quien vivió en época en que el régimen señorial ya había sido suprimido por ley), hijo del que fue último señor de Onil, con la intención de recalcar la legitimidad ininterrumpida de sus títulos desde el siglo XIV con el empleo de los apellidos de las familias titulares del señorío entre los siglos XIV y XVII (realzados a continuación en negrilla). En la dedicatoria del libro de Pedro Nolasco Vives y Cebriá Traducción al castellano de los usages y demás derechos de Cataluña que no están derogados o no son notoriamentne inútiles (Barcelona, Imprenta J. Verdaguer, 1832) se lee: "Al Excelentísimo Señor D. Genaro María del Rosario Rabasa de Perellós y Palafox, Lanuza y Silva, Rocafull, Boil de Híjar, Puixmarín, Maza de Lizana, Carroz de Arborea y Ladrón de Vilanova". A ello sigue una prolija enumeración de títulos, entre los que aún figura, si bien para el año 1832 el régimen señorial ha quedado ya oficialmente extinto: "Dueño de las villas de Onil, Tibi, Cuatretonda y Fuente de la Higuera...". Excluyendo a este último, tan solo fueron dos los marqueses de Dos Aguas que ostentaron el señorío de Onil (al menos, en fase en la que tuvo carácter oficial el régimen señorial, independientemente de que dicha familia conservara en el municipio bienes y tierras hasta comienzos del siglo XX -de hecho, los Dos Aguas tuvieron un administrador hasta el siglo XX-, de los que los sucesivos marqueses se fueron deshaciendo, entre ellos el actual Palacio Municipal, vendido a un particular en 1929), pese a lo cual ha pervivido en la memoria popular la creencia de que los Dos Aguas fueron señores sempiternos del pueblo, cuando en rigor su jurisdicción no llegó al espacio de un siglo, en cálculo generoso: el primero de ellos fue Ginés Francisco de Paula Rabasa de Perellós y Lanuza †1765, III marqués de Dos Aguas; y el segundo, su hijo hómonimo, Ginés Francisco de Paula Rabasa de Perellós y Lanuza (II) †1820, IV marqués de ese nombre. La pervivencia en la mentalidad colectiva de la idea de la jurisdicción inmemorial de los Dos Aguas sobre el municipio se debió seguramente al hecho de que dicha familia fuese la última en ocupar el señorío; también contribuyó sin duda a ello la circunstancia de que el callejero local mantuviera hasta fechas relativamente avanzadas del siglo XX referencias, como la de una calle del Marqués y una plaza de la Señoría, que fijaron un recuerdo reverencial ante ese pasado histórico y concretamente ante dicha estirpe familiar. Aun hoy, la designación oficial del Palacio Municipal sigue evocando la misma idea.
    14. Véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 114-120 y 135-136.
    15. Concretamente en 1760, como señala Antonio Domínguez Ortiz, Sociedad y Estado en el siglo XVIII español, Barcelona, Ariel, 19842, p. 433. Se expone el desarrollo del pleito en Sempere Quilis, op. cit., pp. 228-267. Asombra el detalle documental de este proceso judicial, que se constituye, al margen de su interés meramente jurídico, en una inapreciable fuente para el estudio de la historia local desde la fecha de la institución del señorío en el siglo XIV hasta mediados del siglo XVIII. De su lectura se pueden rescatar significativas facetas de la vida económica y social del municipio. Aunque para un periodo de tiempo más breve, constituyen también una fuente documental relativamente rica (para la reconstrucción de la estructura social del pueblo, sus formas de vida y mentalidad) los informes de los visitadores episcopales durante el siglo XVII (auténticos sociogramas acerca de la vida social de esos años), tal como se ven en Sempere Quilis, op. cit., pp. 169-176.
    16. Las obras del palacio debieron de quedar inconclusas hacia 1611, debido a la situación de práctica bancarrota en la que se vio el entonces señor de Onil, Pedro Maza de Lizana, duque de Mandas y marqués de Terranova (titular de vastos estados, como se llamaba entonces a los diferentes territorios detentados por los señores, que en el caso de Maza de Lizana abarcaban zonas de la isla de Cerdeña e innumerables lugares en tierras valencianas), quien vivía en buena medida de aportaciones de su primo, el duque del Infantado, y este sería de hecho su heredero en 1617. Véase a este respecto James Casey, El regne de València al segle XVII, trad. Josep M. Muñoz i Lloret, Barcelona, Curial, 1981, p. 164: "Mandas rebia concessions del seu patró [su primo, duque del Infantado] en aquest moment, i els lligams entre els dos homes eren, com declarà Mandas, molt estrets, por havernos criado juntos en casa del señor marqués de Mondéjar su padre y mi tío"). Véase también Eugenio Císcar Pallarés, Tierra y señorío en el País Valenciano (1570-1620), Valencia, Del Cenia al Segura, 1977, p. 118: "El Duque de Mandas subsistía después de la expulsión [de los moriscos, 1609], sin duda desde algún tiempo antes, con los donativos de su primo el duque del Infantado".
    17. En la decisión de erigir un palacio-fortaleza en Onil pudo influir, además de la de su mera función defensiva (limitada por lo demás al señor –residente por lo general en Valencia– y a sus procuradores locales), un cálculo táctico sobre la siguiente contingencia: ante la eventual pérdida de la parte titular de la baronía (Castalla), siempre podría intentarse la retención de otros componentes del feudo –en este caso, Onil–, para lo que podría ser útil la erección de un edificio representativo de la señoría en un emplazamiento alternativo.
    18. Véase Rafael Martí de Viciana, Libro quarto de la Crónica de la ínclita y coronada ciudad de Valencia y de su reino, ed. Joan Iborra, Valencia, Universitat de València, 2005, p. 435. El libro cuarto de la Crónica de Viciana relata en pormenor la guerra de las Germanías, en la que tomó parte el propio historiador en su juventud. Como es sabido, las Germanías representan una sublevación popular, protagonizada por las clases medias y bajas y dirigida, más que contra la corona, contra la aristocracia y los moriscos (dóciles vasallos de la nobleza; a los moriscos se les creía aliados de la piratería berberisca), si bien el bando nobiliario consiguió identificar su causa con la real, lo que explica que fuera la autoridad virreinal la encargada de sofocar y reprimir la insurrección, en cuyo transcurso el odio antimorisco de los agermanados causó la muerte de no pocos mudéjares o moriscos (liquidados, en muchos casos, inmediatamente después de su bautismo forzoso). En poblaciones cercanas, como fue el caso de Villena (del reino de Castilla a la sazón), ya se habían verificado asimismo matanzas de mudéjares y conversos de origen musulmán en 1476 que habían llevado prácticamente a su erradicación; véase Sebastián García Martínez, "Villena y la Segunda Germanía", Villena. Revista Anual, 20 (1970), p. 3 (de la tirada aparte).
    19. Los sucesos de 1521 acaso podrían explicar la ausencia de población mudéjar o morisca en Onil -ahuyentada o liquidada, durante las Germanías, si no es que la población musulmana del término de Onil se extinguió por completo en el propio siglo XIII, en los comienzos de la colonización cristiana, hipótesis probablemente errónea, puesto que es plausible pensar que en el espacio que va desde el siglo XIV hasta comienzos del XVI hubiese algún tipo de presencia musulmana en el radio del término municipal- en el momento de la expulsión de los moriscos en 1609, tal como figura en un censo general de ese mismo año (que detalla la distribución de pobladores cristianos y/o moriscos en todos los lugares de señorío del reino de Valencia), en el que se indica que Onil es un lugar poblado por 250 familias de cristianos viejos (lo que podría corresponder aproximadamente a la cifra de 1.125 habitantes; 'vecino' es en demografía una unidad de población que equivale aproximadamente a 4 habitantes; lo mismo puede decirse de los términos casa, foc o llar, con los que a veces alterna) y sin presencia de moriscos; véase Císcar Pallarés, op. cit., p. 341. Veáse también Sebastián García Martínez, "Notas sobre la participación de Villena en la Guerra de las Germanías", Villena. Revista Anual, 29 (1979), p. 5 (de la tirada aparte). En todo caso, en la documentación que generó el pleito entre el pueblo y el III marqués de Dos Aguas en la segunda mitad del siglo XVIII, se hace referencia al hecho de que quien fuera señor de Onil a caballo entre los siglos XV y XVI (Baltasar Lladró de Vilanova †1520) acogió a fines del XV, "por vecinos, pobladores y vasallos de Onil, a siete moros" provenientes de Torre de les Maçanes (Torremanzanas) (véase Sempere Quilis, op. cit., p. 255).
    20. La desmembración de Onil con respecto a la iglesia parroquial de Castalla y su constitución en parroquia independiente, abandonando su condición de vicariato del pueblo vecino, no se verifican hasta el año 1790 (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 175, 278 y 284), en fecha relativamente tardía y tras alguna petición razonada de separación que data de un siglo antes (1698) y sobre la que se conserva documentación (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 279-284). Ello se explica por la lógica resistencia que opone una parroquia matriz a perder las rentas eclesiásticas, diezmos y primicias que le tributan anexos subordinados a ella.
    21. Un documento de 1785 la da ya como "iglesia antigua derruida" (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 308 y 277-278). No puede excluirse que, hasta la conclusión a fines del XVIII de la actual iglesia enclavada en el palacio, fuese ampliada o remozada la antigua iglesia sita en el barrio de Montserrat. Tampoco es desatinado pensar que antes de 1778 pudiese existir, en el propio recinto del palacio, alguna capilla que hiciera las veces de iglesia, acaso ya desde el siglo XVII (véase Sempere Quilis, op. cit., p. 153); puede que a esa capilla (embrión del templo cuya construcción concluyó al parecer en 1778, lo que no excluye que pudiera ser habilitada para el culto en fechas anteriores) aludiera un visitador arzobispal cuando exhortaba en 1607 a construir una nueva iglesia (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 166 y 174). En todo caso, desde fines del siglo XVII también existió la iglesia del convento de San Buenaventura (el entonces patrón local –lo era asimismo Santa Eufemia, antes de que se oficializase el patronazgo de la Virgen de la Salud–), consagrada en 1687, como indica la documentación que da cuenta de la jornada festiva de aquel año en la que las autoridades eclesiásticas se encaminan desde la iglesia local (dondequiera que se hallase) hasta el nuevo convento para su consagración.
    22. Consta que algunos onilenses se integraron en las milicias que sometieron a los moriscos sublevados en la Vall de Laguar, y en general en la Marina Alta, en respuesta al decreto de expulsión de 1609. Detalla las operaciones de hostigamiento dirigidas contra los moriscos el historiador seiscentista valenciano Gaspar Juan Escolano en la segunda parte de sus Décadas de la historia de la insigne y coronada ciudad y reino de Valencia, Tomo II, Valencia-Madrid, Terraza, Aliena y Cía, 1879, caps. 53-61, pp. 801-833; la referencia a "cincuenta de las villas de Onil y Penáguila", en el cap. 56, p. 813. Cabe mencionar el dato de que la expulsión de 1609 no se verificó en un número indeterminado (pero se calcula que fueron más de dos millares) de niños de familias de expulsos: “El decreto de expulsión del 22 de septiembre de 1609, en lo referente a niños moriscos, establecía que podían quedarse todos aquellos menores de cuatro años que contasen con permiso paterno y todos los que fueran hijos de matrimonios mixtos menores de seis años, así como los que pertenecieran al 6% de las familias que permanecieron para seguir cultivando y cuidando de los señoríos. Sin embargo, en la práctica, la inmensa mayoría de los morisquillos menores de cuatro años embarcaron con sus padres (tal como comprobó Lapeyre analizando los informes de embarcos)" (Gerardo Muñoz Lorente, La expulsión de los moriscos en la provincia de Alicante, Alicante, Editorial Club Universitario, San Vicente, p. 177). Las condiciones cambiaron poco después: "El 9 de enero de 1610, el virrey [Luis Carrillo de Toledo] firmaba un decreto mediente el cual se revocaba la excepción del 6% de las familias moriscas que se libraban de la expulsión y se ampliaba la edad de los niños que podían quedarse o ser retenidos hasta los doce años. Además se anunciaba el permiso real para que los moriscos remisos al embarque, si pasados tres días de la publicación del decreto no se habían presentado a los comisarios, se autorizaba [sic] a los soldados y a cualquier cristiano viejo para que los capturasen y servirse de aquells com a esclaus legitimament presos en bona guerra. [...] Apenas mes y medio después, el 24 de marzo [de 1610], el Patriarca Ribera [arzobispo de Valencia, había sido antes (1602-1604) virrey de Valencia] se manifestaba a favor de que los morisquillos menores de 12 años fuesen retenidos como esclavos [...], argumentando que era por su propio bien, pues quedarían al cuidado de cristianos viejos pudientes" (Muñoz Lorente, op. cit., pp. 179-180). Comoquiera que fuese, algunos de estos morisquillos (els morets, como se acostumbraba llamarlos) no marcharon con sus padres, sino que fueron confiados por estos a vecinos cristianos viejos que les inspiraban confianza; otros, que habían sido objeto de secuestros o abandonados en el transcurso de las acciones de guerra destinadas a sofocar la mencionada sublevación, fueron distribuidos entre familias de cristianos viejos y mantenidos prácticamente en condiciones de semiesclavitud, pese a la prohibición oficial de esclavizarlos: "fueron destinados al servicio doméstico de quienes los habían capturado o comprado, siendo éstos los responsables de su integración en la sociedad cristiana" (Muñoz Lorente, op. cit., p. 178). En el caso de Onil, Muñoz Lorente se refiere a 15 casos de morets: los de siete niñas y ocho varones de entre 3 y 13 años en la fecha de la expulsión, cuyo origen no consta (op. cit., p. 192). Sí consta el bautizo en Onil, en 1648, del esclavo Amet Jarri (véase Sempere Quilis, op. cit., p. 269), de posible estirpe morisca, si no se trató de alguien hecho cautivo en alguna operación frustrada de la piratería berberisca. Se tiene también noticia del bautismo en Onil de otro esclavo, de origen magrebí (Sempere Quilis, op. cit., p. ?).
    23. En la siguiente página web se registra el ejemplo de algunos integrantes de la familia Falcó, que, procedentes de Onil, se avecindaron en Monóvar en la primera mitad del siglo XVII: http://www.patriciofalco.com/genealogia/cfalco/index.html [3-11-11]; se puede leer ahí mismo un testimonio expresivo acerca de la peste de 1648 en Onil. Recuérdese, por lo demás, que, si la población aproximada de Onil en 1609 era de unos 1.125 habitantes (250 casas de vecinos) (otras fuentes, en cambio, reducen ese número: así, la información relativa a una visita pastoral correspondiente a 1604 señala la cifra de "200 casas de cristianos viejos" –800 habitantes, aplicando el factor 1 casa o vecino=4 moradores–; véase Sempere Quilis, op. cit., p. 174), un censo de 1646 (anterior por tanto a la epidemia de peste) indica un número de 189 vecinos, lo que corresponde aproximadamente a 900 habitanes (o 756, aplicando la relación anteriormente mencionada: 1 vecino=4 habitantes), una disminución que podría explicarse por los movimientos de población que se acaban de comentar. Véase el censo nominal de 1646 en Sempere Quilis, op. cit., pp. 181-185.
    24. Los condes de Albatera libraron un largo contencioso (iniciado aproximadamente en 1636 por Gaspar de Rocafull –I conde de Albatera– y proseguido luego por su nieto, Guillén Manuel de Puixmarín Rocafull †1723, vizconde de Rocabertí y III conde de Albatera) contra los titulares del Ducado de Béjar a propósito de la herencia de Pedro Maza de Lizana, Carroz de Arborea y Ladrón de Vilanova, duque de Mandas y marqués de Terranova (señor de Onil, entre otros muchos territorios), cuya muerte sin descendientes directos en 1617 había interrumpido la continuidad paterno-filial en la línea familiar de los Vilanova y suscitaría más tarde las reclamaciones de los Albatera (como descendientes colaterales de los Ladrón de Vilanova). Pedro Maza de Lizana testó a favor de su primo, Juan Hurtado de Mendoza y de Ladrón †1624, duque del Infantado. A la muerte de la hija de este último, Ana de Mendoza de la Vega y Luna †1629, casada con Francisco Diego López de Zúñiga y Sotomayor y Mendoza †1636, se agregan el ducado de Mandas (y toda su cadena de títulos y territorios) y el ducado de Béjar, dando pie en 1636 al pleito con los Albatera, pretendientes del título de Mandas (y anexos, entre los que se contaba el señorío de Onil). Las pretensiones de los Albatera no parecen haber sido satisfechas sino hasta 1723 (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 136-137). Solo en la fase final de este "periodo bejarano" (que llega prácticamente hasta 1737, con la erección del primer Albatera-Dos Aguas como señor de Onil, es decir, el ya mencionado Ginés Francisco de Paula Rabasa de Perellós y Lanuza †1765, III marqués de Dos Aguas, a su vez también conde de Albatera, con quien la estirpe concurrente de los Béjar llega a posesión de los títulos reclamados por sus antecesores Rocafull), tuvo lugar, al parecer, el secuestro del señorío (al menos entre 1728 y 1737; véase Sempere Quilis, op. cit., p. 228), esto es, su administración interina por parte de la corona a causa de endeudamientos de la casa señorial o "por problemas derivados de herencias colaterales" (véase Enrique Martínez Ruiz [dir.],Diccionario de historia moderna de España, I: La administración, Madrid Istmo, 2007, p. 339-340), como parece ser el caso en el largo pleito entre los condes de Albatera y la casa de Béjar.
    25. Véase Sempere Quilis, op. cit., p. 138. No se piense, no obstante, en una situación de behetría: los leves frenos a las exacciones señoriales tenían que dirimirse en muchos casos en los tribunales.
    26. Parece que, junto a un vicario encargado de la cura de almas, existían más de diez beneficiados, también perceptores de rentas. Fracasado el proyecto de instituir una comunidad de religiosas, para la que se construye entre los siglos XVI y XVII el monasterio de Montserrat, poco tiempo después se edifica y se dota un convento (el de San Buenaventura), en el que se establece a partir de 1674 una comunidad de monjes franciscanos alcantarinos, que existió hasta la desamortización de Mendizábal (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 286-291 y 295); más tarde sería ocupado, desde fines del XIX hasta la actualidad (con un intervalo vacante durante la guerra civil), por una comunidad de monjas agustinas. De fecha más antigua, existían también por entonces las ermitas de la Virgen de Loreto (en la alquería de Favanella, más tarde consagrada a Santa Ana), de San Antonio, de San Cristóbal, de San Vicente (en una partida rural) y la de la Virgen de la Salud (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 169-176).
    27. Véase Julio Caro Baroja, Las formas complejas de la vida religiosa, 2 vols., Barcelona, Círculo de Lectores, 1995 [1978].
    28. Se calcula en una veintena larga el número de víctimas en Onil (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 144-151). La indigencia de fuentes documentales lamentablemente no permite conocer la incidencia local de importantes epidemias de peste anteriores, como las del siglo XIV (1348, 1362, 1374-75, 1383-84, 1395, 1410), de alcance general en todo el reino (véase Eduard Císcar Pallarés y Ricard Garcia Càrcel, Moriscos i agermanats, pról. Joan Reglà, Valencia, L'Estel, 1974, p. 26).
    29. Si la mortandad asociada a la peste no fue muy notable en términos numéricos, la población, que acusa altas tasas de mortalidad infantil, apenas se incrementó en el transcurso del siglo. Por lo demás, la mortalidad infantil no es, claro está, un fenómeno circunscrito al siglo XVII. Debió de ser frecuente en siglos anteriores, y no dejaría de serlo hasta bien entrado el siglo XX.
    30. De hecho, los síndicos y jurados –la representación municipal– de las villas de Castalla, Onil, Ibi y Tibi y de las de Bañeres, Biar, Monóvar y Petrer, con el consentimiento obtenido previamente en consejos generales de vecinos, acuerdan en 1705 ante notario (el notario onilense Salvador Rico) la constitución de la Unión de la Hoya de Castalla, como acto público de fidelidad a Felipe V. Las villas mancomunadas se comprometen a prestar ayuda económica al rey borbón en el marco de la guerra que libra contra el partido austracista, capitaneado por Joan Batista Basset. Ese contrato público de adhesión a Felipe V, "Escritura de la fundación de la 'Unión de la Hoya de Castalla'", puede leerse en el libro misceláneo de Melecio Cerdá Conca, Las villas que componen la Unión de la Hoya de Castalla, Valencia, Marí Montaña, 19872, pp. 18-19 (el documento está redactado en valenciano, pese a su título).
    31. En lo relativo a Onil, reproduce y comenta las cartas reales de 1708 acerca de los privilegios concedidos a las mencionadas villas de la Unión de la Hoya de Castalla Sempere Quilis, op. cit., pp. 204-211. Véase también Cerdá Conca, op. cit., p. 45.
    32. El censo de Floridablanca (1787) le atribuye una población de 2.399 habitantes. Véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 292-293.
    33. Se suele atribuir también al sofocamiento –inherente al régimen señorial– de las posibilidades de desarrollo económico natural el surgimiento del bandidaje, y de hecho este conoció cierto auge en la comarca a fines del siglo XVIII y principios del XIX.
    34. Una detallada descripción física del término municipal, así como de las formas de la agricultura y en general de los recursos económicos de la localidad a fines del Setecientos, puede verse en las páginas del geógrafo y botánico valenciano Antonio José Cavanilles en su célebre obra Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, Madrid, Imprenta Real, 1795, Tomo II, § 74-76, pp. 175-176. En lo relativo al topónimo (o, más bien, hidrónimo) la Marjal, el uso local ha impuesto tanto en valenciano como en castellano la forma femenina, si bien marjal, como es sabido, es palabra de género masculino (al igual que su variante arabizada, el almarjal) tanto en una lengua como en otra, y en la forma el marjal la registra, en efecto, Cavanilles en su obra.
    35. Es fácil entender que su programa de estudios obedezca al horizonte de expectativas de una institución de fuerte impronta clerical y sin duda esté lejos del ideal de instrucción pública general de épocas posteriores (sus objetivos prioritarios son el aprendizaje de labores de costura y la enseñanza de doctrina cristiana). Constituye, no obstante, un intento de extender unos mínimos rudimentos de alfabetización entre las jóvenes del pueblo. El proyecto se dirige también a varones jóvenes que por razones laborales residen con sus familias en masías dispersas por el término municipal; para ellos se prevén clases nocturnas. Véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 310-318.
    36. Véase María Luisa Torró Corbí, op. cit., pp. 193-204, donde se extracta información de las adiciones de Juan Bautista Perales a las Décadas de la historia de la insigne y coronada ciudad y reino de Valencia de Gaspar Juan Escolano, Tomo III, Valencia-Madrid, Terraza, Aliena y Cía, 1880, pp. 1031-1033. Puede leerse también una reseña de aquellos sucesos en el Tomo 4 (al cuidado de Francisco Figueras Pacheco) de la Geografía general del Reino de Valencia, dirigida por Francesch Carreras y Candi, Barcelona, Establecimiento Editorial de Alberto Marín, 1927, pp. 960-961.
    37. Por la acción legisladora de las Cortes de Cádiz y las leyes de 1823 y 1837. Véase a este propósito Antonio Gil Olcina, La propiedad señorial en tierras valencianas, Valencia, Del Cenia al Segura, 1979.
    38. Se atribuye a Ramón Mira Vidal y a su esposa la iniciación, en la década de 1870, de los primeros ensayos de producción artesanal de muñecas. Prosigue esa tarea el matrimonio formado por Eduardo Juan Sempere y Agustina Mora Payá, a caballo entre el siglo XIX y el XX.
    39. Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Tomo XII, Madrid, Madoz & Sagasti, 1849, p. 277. A su vez, Francisco Figueras Pacheco traza, en la Geografía de Carreras y Candi, el siguiente retrato de las actividades económicas locales correspondientes a los dos primeros decenios del siglo XX: "La riqueza minera en 1913 se reduce a una mina de lignito, con siete pertenencias. Los promedios de la riqueza agrícola, en el quinquenio de 1908 a 1912, son los siguientes. Superficie cultivada: 1.780 hectáreas, de las cuales 280 son de regadío y el resto de secano. El cultivo del almendro comprende una extensión superficial de 30 hectáreas y su producción en un año se calcula en 10.000 pesetas; el olivo, 400 hectáreas y 120.000 pesetas; el viñedo, 500 hectáreas y 150.000 pesetas; los cereales y las legumbres, 200 hectáreas y 40.000 pesetas. La superficie inculta es de 3.119 hectáreas. Los aceites de esta comarca son superiores y muy afamados. Los riegos proceden principalmente del manantial llamado 'Remanso', cuyas aguas se depositan en la 'Balsa de la Villa', propiedad del Sindicado del Riego Mayor. La riqueza zootécnica en 1913 es, aproximadamente, como sigue. Número de cabezas de ganado asnal: 100; caballar, 10; mular, 260; vacuno, »; cabrío, 200; lanar, 600; cerda, 150. Aves de corral, 1.000. Palomas, 200. Conejos, 1.500. La industria local está representada principalmente por tres importantísimas fábricas de muñecas, que compiten ventajosamente con las mejores del extranjero; una de cacharros, otra de tejas y ladrillos; varios telares; multitud de prensas para la extracción de aceite, y algunos molinos harineros. Hay farmacia y mesones. Celébrase una feria anual, en la época de fiestas. El mercado tiene lugar los viernes en la plaza Mayor. La medida usual de la tierra es la tahúlla, de 1.246 metros cuadrados; la del vino, el cántaro, de 11 litros y a 2 decílitros, y la del aceite, la arroba, de 11 kilos" (Francisco Figueras Pacheco, Geografía general del Reino de Valencia, dir. Francesch Carreras y Candi, Tomo 4: Provincia de Alicante, Barcelona, Establecimiento Editorial de Alberto Martín, 1927, p. 967).
    40. El artículo de Figueras Pacheco señala para 1847 la cifra de 950 vecinos (recuérdese la relación 1 vecino=4 moradores), lo que en número de individuos correspondería a unos 3.800 habitantes. Datos de 1803 aportados por el ayuntamiento de entonces (véase Sempere Quilis, op. cit., p. 314) fijaban el número de moradores del pueblo en 800 vecinos (esto es, aproximadamente en 3.200 habitantes, con un incremento inverosímil en el espacio de tan solo poco más de quince años, entre 1787 y 1803, fecha la primera del censo de Floridablanca, que presenta también cifras algo exageradas, según los estudiosos: 2.399 habitantes) (véase Sempere Quilis, op. cit., pp. 292-294). (Las cifras oficiosas de vecinos de 1803, presumiblemente algo infladas, acaso se expliquen por el deseo de reforzar con argumentos demográficos una demanda pública, esto es, el establecimiento de la casa de enseñanza para muchachas, de la que se ha hablado más arriba.) Los datos correspondientes al año 1900 (2.918 habitantes) indican un retroceso significativo de población en el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX (de ser atendibles las cifras de Figueras Pacheco para 1847). En lo relativo a la demografía local en la segunda mitad del Ochocientos, es importante destacar que la epidemia de cólera morbo que azotó a la provincia de Alicante en 1854 parece que tuvo en Onil también alguna incidencia. Por lo demás, puede seguirse la curva de población a partir de 1900 (con datos estadísticos oficiales) en el cuadro que se reproduce más arriba en el epígrafe titulado "Demografía".
    41. Prosiguiendo las tareas iniciadas en el XIX por Ramón Mira Vidal y Eduardo Juan Sempere y sus respectivas familias, otros nombres de fabricantes pioneros de la industria de la muñeca, correspondientes a los primeros decenios del siglo XX, son –sin ánimo exhaustivo– los de Francisco Merín Pérez, Blanquer y compañía (Cirilo, Roberto, Eduardo y Victoriano Blanquer), Santiago Molina Sempere, Isidro Rico Miralles, Rafael Biedma, Eusebio Sempere Bernabeu, José Tortosa Mira, Vicente Juan Santonja, Cándido Pastor Castelló.
    42. Esta Sociedad de Socorros Mutos se intenta sustituir por una Sociedad de Resistencia, con el argumento de que "la primera favorece al patrón porque sin poner nada de su parte [los patrones] se ven libres de que les podamos pedir algún favor en caso de necesidad" (véase Francisco Moreno Sáez, Las luchas sociales en la provincia de Alicante [1890-1931], Alicante, Unión General de Trabajadores de Alicante, 1988, p. 393; la cita en cursiva corresponde a una "Carta abierta a los obreros de Onil", publicada en El Mundo Obrero, 21-2-1904).
    43. Véase Moreno Sáez, op. cit., pp. 393-395: "En Onil la vida industrial estaba dominada a primeros de siglo por Eduardo Juan, en cuya fabrica trabajaban casi trescientas obreras, algunas de nueve a once años, en malas condiciones higiénicas y sin el menor respeto a la legislación vigente. [...] En octubre de 1917 se produjo una importante huelga, en la que participaron unas 450 mujeres, en una fabrica de juguetes, huelga que se reprodujo en 1919, cuando más de 400 obreras de una fabrica de juguetes defienden su derecho a estar asociadas, siendo apoyadas por sus compañeros de otras fabricas: 'La Unión Onilense' estaba, desde 1916, integrada en el PSOE y Rafael Millá acudió a animar a las huelguistas. [...] La presencia socialista continuó en Onil en los años de la Dictadura [de Primo de Rivera], aunque la sociedad obrera, afecta a la UGT, agrupaba únicamente entre 50 y 75 trabajadores y la Agrupación Socialista se disolvió en 1930".
    44. Véase el estudio biográfico de Amador Sempere Galiana, El cardenal Miguel Payá y Rico (1811-1891), ed. Miguel Payá Andrés, Valencia, Facultad de Teología San Vicente Ferrer, 1993.
    45. Véanse los ejemplos que aduce Ramón Sempere Quilis, Con las torres de los Vilanova, Petrer, Gráficas Arenal (edición del autor), 1997, p. 219.
    46. Fuente: Explotación estadística del censo según el Instituto Nacional de Estadística de España. Población por sexo, municipios y nacionalidad (principales nacionalidades).
    47. Fuente: Población de hecho según el Instituto Nacional de Estadística de España. Alteraciones de los municipios en los Censos de Población desde 1842, Series de población de los municipios de España desde 1996.

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