Madero de tormento

Madero de tormento

En la tradición cristiana, el término «madero de tormento» y cruz son sinónimos, utilizándose para referirse la Cruz donde fue crucificado Jesús.[1] El vocablo latino «crux, crucis» también se traduce: «madero de tormento, cruz, tormento»;[2] y el término σταυρός, utilizado en los evangelios originales en griego, se traduce como: «estaca, estacada, empalizada; palo, cruz, crucifixión».[3]

El término madero de tormento también es parte de las creencias de los testigos de Jehová para referirse al instrumento usado para ejecutar a Jesucristo. Fue propuesto por Joseph Franklin Rutherford en 1936 en su libro Riquezas (originalmente en inglés Riches) como una crux simplex, en oposición a la creencia tradicional cristiana y su iconografía que, sin excepción, consideran que Jesús murió en una cruz con travesaño.

Contenido

Origen de la teoría de la cruz sin travesaño

La teoría de que Cristo murió en una cruz sin travesaño (crux simplex) no es ni exclusiva ni original de los testigos de Jehová, sino que se propone por estudiosos revisionistas de fines del siglo XIX y del siglo XX, como Herman Fulda, Paul Wilhelm Smidt, J. D. Parsons y W. E. Vine.[4] [5] [6] [7]

La crucifixión en la Roma clásica

La crucifixión fue una pena de muerte muy utilizada en la Roma clásica, estando excluida para los ciudadanos romanos, se aplicó a las clases inferiores y a esclavos. Cicerón la calificó como el peor de los suplicios.[8] Se supone que ya la aplicaban los asirios y persas y que la introdujeron en el mundo greco-romano las conquistas de Alejandro Magno y la influencia de los fenicios cartagineses en Roma durante las Guerras Púnicas.[9] Posteriormente fue adoptada como método de ejecución en Japón para escarnecer a los cristianos.

En principio, la cruz estuvo constituida por un simple poste vertical y en ocasiones por un árbol y sobre sus ramas amarraban al reo. En Roma se utilizó todo tipo de soportes para ejecutar la pena de crucifixión, teniendo tal término más bien el significado de tormento; pero normalmente, en la Roma clásica la crucifixión se aplicó sobre una cruz con travesaño. El poste vertical permanecía fijo en los lugares de ejecución. Al reo se le ataban los brazos al larguero transversal o «patibulum» y se le obligaba a portarlo hasta esos lugares. Una vez allí se le izaba sobre el poste formando, por lo general, una cruz latina.[10] [11]

Fue el emperador Constantino quien, tras el Edicto de Milán, abolió la pena de crucifixión. Desde entonces, la cruz se fue convirtiendo en símbolo del cristianismo.[12]

Tradición cristiana

La bibliografía cristiana y su iconografía abunda en la representación de Jesucristo muerto en una cruz patibular (con travesaño), siendo esa «cruz» y la crucifixión de Jesús en ella el principal símbolo de la cristiandad. Incluso, las basílicas católicas son la representación de esa cruz.

«Staurós» en los evangelios

La palabra giega σταυρός('staurós'), utilizado en la redacción original de los evangelios en griego, se traduce como: «estaca, estacada, empalizada; palo, cruz, crucifixión».[13] [14] Igualmente, puede encontrarse esa traducción en la bibliografía cristiana y en la literatura eclesiástica.[15] [16] Etimológicamente, staurós procede del verbo griego ἵστημι (histēmi "erguirse, estar de pie"), que a su vez viene del indoeuropeo στάω (staō).[17] [18] De staō también viene el verbo latino stare ("estar"), el inglés stand ("estar de pie") y el alemán "stern" (y de staō deriva también nuestro término español "estaca").

Con el tiempo los romanos añadieron otros trozos de madera al poste original (patibullum-furca, sedile, cornu) llegando a existir una diversidad de instrumentos de tortura llamados genéricamente crux.[19] Pero la crux principalmente usada por los romanos fue la immissa (T) con el travesaño al tope. Por eso que la palabra "staurós" también se aplicó a las cruces patibulares.

El Códice Sinaítico o Codex Sinaiticus (Londres, Biblioteca Británica, Add. 43725; Gregory-Aland n.º 01) es un manuscrito uncial del siglo IV de la versión griega de la Biblia, escrito entre los años 330 y 350. Junto con el Codex Alexandrinus y el Codex Vaticanus, el Codex Sinaiticus es uno de los manuscritos de mayor valor para la crítica textual del Nuevo Testamento en su versión griega, al igual que la Septuaginta. Respecto al instrumento de ejecución de Cristo dice:

ὁ δὲ θεὸς τῶν πατέρων ἡμῶν ἤγειρεν Ἰησοῦν, ὃν ὑμεῖς διεχειρίσασθε κρεμάσαντες ἐπί ξύλου. el Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.
εἵ υἱὸς τοῦ θεοῦ, καὶ κατάβηθι ἀπὸ τοῦ σταυροῦ. si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

En la página dedicada al Codex Sinaiticus[20] σταυροῦ = 'stauroú' (genitivo de σταυρός) puede leerse como «cruz». Confirmando que Jesús habría muerto «crucificado», pero la amplia gama de cruces usadas por los romanos hace de las expresiones "crucifixión" y "cruz" solo términos genéricos, siendo la tradición patrística la que da testimonio del tipo de cruz usada por los romanos en el caso específico de Jesucristo.

En las ediciones modernas de la Biblia y en la literatura

En la literatura cristiana podemos hallar como se utiliza en lenguaje poético «el madero de tormento» o «el gran madero» para referirse a la cruz donde murió Jesucristo, y en diversas biblias podemos encontrar, igualmente, el uso indistinto de «cruz» y «madero». En la traducción Reina Varela de la Biblia, en los Hechos 5: 30 encontramos «madero» y en Mateo 27: 40 puede leerse: «desciende de la cruz».[21]

En los evangelios apócrifos traducidos al español, puede encontrarse que Jesús murió en la cruz. En el evangelio apócrifo de Nicodemo puede leerse:[22]

Entonces mandó Pilatos que fuera corrido el velo de tribunal donde estaba sentado y dijo a Jesús: «Tu pueblo te ha desmentido como rey. Por eso he decretado que en primer lugar seas fragelado, de acuerdo con la antigua costumbre de los reyes piadosos, y que después seas colgado de la cruz».

Las Odas de Salomón, obra del siglo II d. C.(desde finales del siglo I hasta principio del siglo II d. C.), llaman "árbol" al madero de Cristo:

“Extendí mis manos y las acerqué a mi Amo, Porque la extensión de mis manos es Su signo: Mi expansión es el árbol extendido, el cuál estaba levantado en el camino del Justo." (Oda 42:1-2).</ref>

En la tradición patrística

El Grafito de Alexámenos. Se cree que es una antigua burla anticristiana y que, por lo tanto sería una de las más antiguas representaciones de Cristo en una cruz patibular.

La tradición cristiana antígua concuerda en que Jesucristo habría muerto en una cruz patibular. Aunque los historiadores modernos[23] no consideran que la tradición eclesiástica sea auténtica memoria histórica, lo interesante es la ausencia de opiniones contrarias entre los primeros cristianos en cuanto a que el "madero" del Señor fuera otra cosa que una típica cruz con travezaño. También, la ausencia de detalles en los evangelios parece indicar que los autores daban por sentada la comprensión típica de los lectores a este respecto: la cruz más común. A continuación se transcriben algunos ejemplos de la tradición cristiana primitiva:

Justino Mártir (escribió en el 148 y 161 d. C.)

“Y Dios a través de Moisés muestra de otro modo el poderío del misterio de la cruz, cuando Él dijo la bendición con la cual bendijo a Josué (Josué es equivalente en hebreo al nombre Jesús, 17;&version=RVR1960; Dt 33:13, 17): ‘Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. Como el primogénito de su toro, es su gloria Y sus astas como astas de búfalo; Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los confines de la tierra’. Ahora, nadie puede decir o probar que las astas (cuernos) de un búfalo representan cualquier otra cosa o figura sino el símbolo de la cruz. Pues se coloca un madero en posición vertical, del cual se levanta el extremo más elevado en un cuerno, cuando se le encaja el otro madero, y los extremos aparecen en ambos lados como cuernos unidos al primer cuerno. La parte que se conecta que está en el centro, donde se suspende aquellos que son crucificados, también sobresale como un asta; y se parece a un asta acoyuntada y conectada con las otras astas.”

“[...] la cruz es ahora el símbolo más grande del poder de Dios y de su soberanía. De hecho, todos nosotros podemos observar que la forma del cruz es esencial a nuestros asuntos rutinarios de la vida. Por ejemplo, tú utilizas la cruz cada vez que navegas a través del mar: el mástil forma una cruz. El arado del granjero es de esta misma forma, como es la mayor parte de las herramientas usadas por artesanos y trabajadores. Además, mira la forma del cuerpo humano y cómo difiere de los animales irracionales. Diferimos de los animales en el hecho de que nosotros nos paramos erguidos. Y cuando nuestros brazos se extienden formamos la figura de la cruz. Finalmente, miren sus propias banderas y los estándares militares. Estos también tienen la forma de la cruz”.[24] [25]
Fírmico (escribió en 346 d. C.) “¿Cuáles son esos cuernos que se afirma que él posee? [...] Los cuernos no significan otra cosa sino la venerable señal de la cruz. Por un “cuerno” de esta señal, el que es alargado y vertical, el universo se sostiene [...]; y por la juntura de los dos cuernos qué van hacia los lados el Este está emocionado y el Oeste apoyado [...] Cristo: ¡Con tus brazos extendidos apoyas el universo y la tierra y el reino de los cielos! [...] Para conquistar a Amalec, Moisés, extendió hacia afuera sus brazos imitando estos cuernos.”[26]
Rufino (escribió cerca del 404 d. C.) “Estas palabras, ‘la altura y anchura y profundidad’, son una descripción de la cruz. La porción de ella qué está fijada en la tierra él llamó la profundidad. Por altura él quiso decir la parte que se estira sobre la tierra y va hacia arriba, por la anchura las partes que se extienden hacia fuera a la mano derecha y la izquierda [...] Cristo con sus manos extendidas, es más, según el profeta inspirado, él las mantuvo así a lo largo de todo el día hacia el pueblo que estaba sobre la tierra, testificándoles a los incrédulos y dando la bienvenida a los creyentes.”[27]
San Agustín (escribió entre el 412 y 414 d. C.)

“Así, ‘que, arraigados y cimentado en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura’, es decir, la cruz del Señor. Su anchura es simbolizada por la viga transversal en donde las manos se extienden; la longitud es la viga vertical de la cruz, que asciende del suelo, en la cual el cuerpo entero, desde las manos hacia abajo, estaba fijado; la altura, desde el poste hacia la cima lo que sobresale a la cabeza; la profundidad es la parte que está oculta, enterrada en la tierra.”

“No fue sin razón qué él escogió éste tipo de muerte, ni la hubiese escogido, excepto porque en ella Él se destacó como el amo de esta ‘anchura, longitud, altura y profundidad’. Ya que, hay anchura en el travesaño el cual se amarra arriba; esto se refiere a las buenas obras porque las manos se extienden allí. Hay longitud en la parte visible de la viga que se extiende hasta abajo a la tierra [...] La altura está en esa parte de la cruz que se extiende desde el travesaño hacia arriba, y se deja sobresalir para que apunte hacia arriba, es decir, desde la cabeza de los crucificados [...] Y ahora, verdaderamente, la parte de la viga que no se ve, cual es la que se entierra y se esconde, desde donde se levanta todo hacia arriba, significa la profundidad de la gracia que nos es dada gratuitamente.”[28]
Tertuliano (escribió entre el 190 y 220 d. C.) “Pero, para regresar a Moisés ahora, me pregunto, ¿Por qué, cuando Josué estaba luchando contra Amalec, él no oró sentado sino que extendió las manos,... a no ser que allí, [...] la figura de la cruz también era necesaria...”. “Ahora la letra griega TAU en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz”'.'[29]
Jerónimo (vivió en 347-420 d. C.) “¿Qué es lo que dice indignado? ‘¡Esto podría haber sido vendido por más de trescientos denarios!’, porque a él, que fue ungido con este perfume se le crucificó. Nosotros leemos en Génesis que el arca que Noé construyó era de trescientos codos de longitud, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Noten la importancia mística de los números [...] El trescientos contiene el símbolo de la crucifixión. La letra T (tau) es la señal para trescientos.”[30]

Respecto a la tradición patrística el escritor del siglo XVI Justo Lipsio escribió: «Yo no sé si se debe hacer referencia a las palabras de Inocencio respecto a este tema: ‘en la cruz del Señor había cuatro piezas de madera. La viga perpendicular, el travesaño, el tronco de un árbol puesto por debajo, y el título (inscripción) puesto por encima’. También nos relata Ireneo: ‘La propia construcción de la cruz tiene cinco extremos, dos verticales y dos horizontales, y una en el medio donde la persona prendida con clavos se sentaba’. ‘Ellos dividen la cruz en cinco extremos (Tertuliano les llama ‘puntos’), los cuatro que se conocen y se extienden hacia afuera; y el quinto el cual ellos colocan a mitad de la cruz, en donde la viga transversal corta y cruza la viga fija».[31]

La «cruz» y los Testigos de Jehová

Para la muerte de Cristo, véase Crucifixión de Jesús.

Los Testigos de Jehová consideran, en contra de lo establecido por las citadas tradiciones cristianas, que Jesucristo murió sobre un poste (crux simplex), usan así de un modo restringido la expresión «madero de tormento», en el sentido de Jesucristo habría sido clavado con sus manos hacia arriba sin el travesaño característico de las cruces patibulares.

Esta teoría fue propuesta por primera vez como doctrina oficial por el segundo presidente de la Sociedad Watchtower (entidad oficial de los testigos de Jehová) Joseph Franklin Rutherford, en 1936, en su libro Riquezas (originalmente en inglés Riches) usando la expresión "Torture Stake" (madero de tormento) para referirse a una crux simplex,

Los testigos de Jehová, al igual que la mayoría de las iglesias protestantes, consideran incorrecto adorar o rendir veneración especial, al instrumento donde murió Jesucristo, sea éste un madero simple o una cruz tradicional, basandose en pasajes bíblicos como el de Isaías 42:8 y Éxodo 20:4,5; .

Los argumentos usados por los Testigos de Jehová se basan principalmente en el significado literal de la palabra griega "stauros" y a las teorías de los autores del siglo XIX y XX que ya hemos mencionado, afirmando que:

No fue sino hasta unos tres siglos después de morir Jesús cuando algunos miembros de la cristiandad empezaron a promover la idea de que Cristo murió en una cruz. Sin embargo, esta creencia se basaba en la tradición y en un mal uso del término griego staurós. Hay que destacar también que en ciertos dibujos antiguos de ejecuciones romanas se ve un poste sencillo o tronco.[32]

Esta doctrina no es una opinión optativa para los Testigos de Jehová, pues es parte de las preguntas requeridas para postular al bautismo y, consecuentemente durante décadas, los testigos de Jehová disidentes que la han puesto en duda han sido excomulgados y acusados de "apostasía".

Argumentos de la tesis

Hermann Fulda, 1878. Das Kreuz und die Kreuzigung pág.: 106

La principal objeción que se ha presentado a esta tesis es la descripción de los propios Evangelios, donde se da a entender una pluralidad indeterminada de clavos usados en las manos de Cristo Jn 20:24,25. Algunos estudiosos como Hermann Fulda, han resuelto esta objeción de manera lógica con la idea de que las manos perfectamente se podían clavar de modo independiente sin recurrir a un travesaño (véase la imagen adjunta). Esta situación permite a Fulda especular también que el letrero del cargo podía ir fijado sobre el espacio que quedaría sobre la cabeza, entre los dos brazos.[33] Opositores a los Testigos de Jehová han afirmado que este argumento es rebuscado y solamente una desesperada respuesta a las objeciones, pero Fulda escribió en 1878, antes incluso de que los Testigos de Jehová existieran como organización.

Además, de manera análoga, este argumento cobra fuerza al compararlo con el caso del hombre de "Giv'at ha-Mivtar" hallado en 1968, que presenta evidencia del uso de una pluralidad de clavos en los pies, pero no de un travesaño para estos.

También se ha cuestionado que la ausencia de un travesaño haría que la víctima muriera rápidamente de asfixia. Según el doctor F. Zugibe, este estilo de crucifixión precipitaría la asfixia en poco tiempo, minutos incluso, si no se tuviese algún apoyo en los pies para poder incorporarse y respirar. Eso explicaría la incorporación romana del travesaño, con el fin de prolongar la agonía, en un progresivo refinamiento histórico de esta técnica de ejecución.[34] Sin embargo, el testimonio de sobrevivientes del campo de concentración de Dachau refuta esta teoría, pues algunos sobrevivían hasta tres horas al ser colgados de postes de manera similar. Además estas personas tenían sus pies en el vacío, y con sus brazos torcidos al revés. Con los brazos sobre la cabeza y un soporte base, que es la idea de los romanos al clavar los pies, podrían haberse incorporado para respirar y haber resistido mucho más. Además, esta objeción pierde fuerza en vista de que los Evangelios dicen que los verdugos de Jesús, lejos de querer extender la agonía de los reos, estaban preocupados de apresurar su muerte en vista de la "Parasceve" (la víspera de la Pascua Judía).[35]

Respecto a ciertos hallazgos arqueológicos como el "Grafito Alexámenos" se ha objetado que en ese tiempo había otros cultos religiosos con signos cruciformes. La Enciclopedia Católica al referirse a este grafito informa:

“El Profesor Haupt buscó identificarlo como una caricatura de un adorador del dios egipcio Seth, el Typho de los griegos, pero su explicación fue refutada por Kraus. Recientemente, una opinión similar se ha propuesto por Wünsch que toma su posición en la letra Y, que se pone cerca de la figura crucificada, y qué también se ha encontrado en una lápida que se relaciona al culto de Seth; él concluye, por consiguiente, que ese Alexámenos del grafito perteneció a la secta de Seth ([…] Wünsch, ed., "Setianische el Verfluchungstafeln aus Rom", Leipzig, 1898, pp. 110. […])”.[36]
Amuleto gnóstico, siglo II d. C.
Cruces gnósticas y asno priápico.

Otros han interpretado el Grafito de Alexámenos como una burla contra un adorador gnóstico, se basan en algunos grabados de esa época con epigrafía gnóstica, custodiados en el Museo de Berlín, y en los que se muestra a Orfeo crucificado, e incluso otro con un asno en una postura que sugiere una crucifixión, que es sorprendentemente parecida a la imagen de este grafito romano.[37]

Respecto a la tradición patrística, la principal objeción que la historiografía moderna ha hecho a estas y otras tradiciones eclesiásticas es la lejanía temporal (entre 100 y 200 años) respecto a lo descrito en los evangelios, y a que se basarían en idealizaciones más bien que en una auténtica memoria histórica. Incluso parecen ser simples interpolaciones de lo que los autores veían a diario en las ejecuciones romanas más bien que tradiciones de lo sucedido en Judea. Ejemplos de interpolaciones semejantes se ven en el más primitivo arte paleocristiano en que se representaba a Cristo sin barba y con atuendo romano, lo que no corresponde con las costumbres judías que hoy conocemos del tiempo de Cristo. Otro ejemplo de las deficiencias de la tradición como determinante absoluta se puede notar por el hecho, ya mencionado, de que se empezase a representar a Cristo cargando una cruz completa cerca del 430 d. C. Si se toma en cuenta que la crucifixión fue prohibida por Constantino en el 337, tenemos que en menos de 100 años la tradición cristiana olvidó que los romanos solo hacían cargar el travesaño. (Por ejemplo, véase la crítica a la tradición eclesiástica sobre el desarrollo del obispado monárquico en un artículo de José María Blazquez en "Cristianismo y Religiones Mistéricas".[38] ).


Un argumento en favor es la reconocida escasez endémica de madera en la Judea de los días de Jesús, el historiador Judío Flavio Josefo cuenta que cuando se reprimió una revuelta, al tiempo de la muerte de Herodes el Grande, la gran cantidad de víctimas y la escasez de madera llevó al general Varo a clavar a 2.000 personas a árboles de olivo y a los muros de la ciudad de Jerusalén por no contar con madera suficiente; y en el asedio de Jerusalén (70 d. C.), durante la Gran Revuelta Judía, no había suficientes madera para construir el muro de asedio, así que se tuvo que exportar madera de Siria desde varios kilómetros de distancia. Josefo también escribió sobre los ejecutados en esa ocasión: “tan grande era su número que no podía encontrarse espacio para las cruces ni cruces para los cuerpos”.[39] [40]

El profesor Zias da más ejemplos y sostiene que "el número de individuos a ser crucificados, de hecho, puede haber determinado la forma en que la ejecución tuvo forma. Así, como en el caso de los 6.000 prisioneros de guerra que fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia, entre las ciudades de Roma y Cappua, como parte de una celebración de la victoria (cuando Espartaco fue derrotado), parece plausible creer que fue ocupada la forma más rápida y eficiente. Eso sería simplemente atar a la víctima al árbol o cruz con sus manos directamente suspendida sobre su cabeza".[41] Zias no se pronuncia sobre la muerte de Jesús, pero basta para establecer que este tipo de crucifixión seguía existido en el tiempo y espacio geográfico en que vivió Cristo (actualmente se pueden ver en el museo de Ein Kerem, Israel, árboles de olivo posiblemente usados en crucifixiones durante siglo II, algunos con señas de haber sido cruces patibulares[42] Pero otros con evidentes señas de haber sido usados como cruces simples[43] ).

Finalmente cabe señalar también las reticencias judías contra emblemas paganos, de lo que nos da testimonio Josefo.[44] La forma T evocaba la rueda solar, símbolo del dios Apolos, auriga solar y patrono de la justicia. Así como los legionarios y gladiadores, también los condenados a muerte eran considerados "sacrificios a los dioses". De hecho, originalmente los que eran colgados de "árboles infelices" también eran considerados sacrificios a los dioses del inframundo.[45] Los romanos fueron muy condescendientes ante las reticencias judías, pero, de todas formas, en los días de Jesús se siguió usando la cruz patibular, como durante el asedio a Jerusalén, cuando las objeciones judías ya no tenían ningún valor para los romanos, y hasta los estandartes se alzaban impunemente en las ruinas del recinto del templo.

Para cruces romanas sin travesaño, véase Crux Simplex.

Referencias

  1. ¡O gloria del padecer! ¡O alegría del penar! Nunca me dexar, nunca me sepáis perder. ¡Mi luz! En Cruz, mi lucero en el madero, mi Señor poseído del dolor, yo sin Cruz, ¿cómo puedo tener luz? ¿Maltratado, herido y aprisionado su Capitán anda el Soldado galán, alegre y regocijado? ¿El desnudo, yo vestido? ¿El peleando, yo holgando? ¿El en el madero de tormento, yo en empleos de contento de esta miserable vida?
    Juan de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Ángeles. Las tres vías de la vida espiritual, 1786 p.112
  2. Patricia Villaseñor Cuspineda, Latín. Vocablos específicos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2004, p. 115.
  3. Diccionario Manual Vox Griego-Español, dirigido por José M. Pabón, Bibliograf S. A. 16ª ed., 1982, ISBN 84-7153-192-5
  4. Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau(Wroclaw), 1878, pp. 109, y 219, 220.
  5. ("The Companion Bible" (La Biblia compañera), Londres, 1885, Apéndice Núm. 162.
  6. J. D. Parsons, "The Non-Christian-Cross" (La Cruz No Cristiana), Londres, 1896, pp. 23, 24.
  7. Paul Wilhelm Schmidt, "Die Geschichte Jesu" (La historia de Jesús), tomo 2, Tubinga y Leipzig, 1904, pp. 387-389.
  8. Luis Orduña Lozano, Las huellas de Jesucristo, Editorial Visor Libros, ISBN 978-84-9886-133-4
  9. Daniel-Rops, Jesús en su tiempo, Librerire Arthème Fayard, 2004, ISBN 84-8239-500-9
  10. Enriqueta González Martínez Alonso, Restauración: tecnología tradicional y tecnología actual, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2006, ISBN 84-9705-963-8
  11. H. Sanson, Los misterios del cadalso, Talleres tipográficos Manni Hermanos, 1863
  12. Gonzalo Bravo Castañeda y Mª del Mar Marcos Sánchez, La caída del imperio romano y la génesis de Europa, Editorial Complutense, 2001, ISBN 84-7491-620-8
  13. Diccionario Manual Vox Griego-Español, dirigido por José M. Pabón, Bibliograf S. A. 16ª ed., 1982, ISBN 84-7153-192-5
  14. FREELANG - Diccionario en línea Griego-Español y Español-Griego
  15. Véase también para la traducción "cruz":Ignacio López Liaño, Círculo de la sabiduría, Biblioteca de ensayo Siruela, 1998.
  16. Matilde Asensi, El último Catón
  17. >James Strong (1996). «ἵστημι histēmi». "Strong's Complete Dictionary of the Biblical Words". Nahville, Atlanta, London, Vancouver: Thomas Nelson Publishers. p. G2476. 
  18. Pierre Chantraine (1968). «Σταυρός». Dictionnaire étymologique de la Lange Grecque. 4 (Ρ-Υ). París: Klincksiek. p. 1044-1045. 
  19. Sobre la diversidad de cruces Séneca el Joven escribió: “Veo cruces en ese lugar, no todas del mismo tipo, sino construidas de distintas maneras por unos y otros: hay quienes cuelgan a sus víctimas cabeza abajo, otros las empalan por sus partes privadas, otros extienden los brazos sobre el patíbulo”. ("Dialogo sobre la consolación a Marcia" 6.20.3). Flavio Josefo escribió: “los soldados fuera de si de rabia y odio, se divirtieron clavando a sus prisioneros en diferentes posturas”. ("La Guerra de los Judíos" 5:451-452).
  20. La página dedicada al Codex Sinaiticus
  21. Biblia Reina Varela en español, 1909
  22. Evangelio de Nicodemo. Joseph Carter, Evangelios apócrifos (recopilados por), Editorial Sirio, S. A. 1996, ISBN 84-7808-191-7
  23. La principal objeción histórica que se ha hecho a estas y otras tradiciones eclesiásticas es la lejanía temporal, entre 100 y 300 años, respecto a lo descrito en los evangelios, y a que se basarían en idealizaciones más bien que en una auténtica memoria histórica. Incluso parecen ser simples interpolaciones de lo que los autores veían a diario en las ejecuciones romanas más bien que tradiciones de lo sucedido en Judea. Ejemplos de interpolaciones semejantes se ven en el más primitivo arte paleocristiano en que se representaba a Cristo sin barba y con atuendo romano, lo que no corresponde con las costumbres judías que hoy conocemos del tiempo de Cristo. Otro ejemplo de las deficiencias de la tradición como determinante absoluta se puede notar por el hecho de que se empezase a representar a Cristo cargando una cruz completa cerca del 430 d. C. Si se toma en cuenta que la crucifixión fue prohibida por Constantino en el 337, tenemos que en menos de 100 años la tradición cristiana olvidó que los romanos solo hacían cargar el travesaño. Para otros ejemplos léase a J. P. Sanders, Jaime Alvear, o más en concreto la crítica a la tradición eclesiástica sobre el desarrollo del obispado en un artículo de José María Blazquez en "Cristianismo y Religiones Mistéricas". Jaime Alvar, et al.,"Cristianismo y Religiones Mistéricas". Ed. Cátedra, 1995. J. M. Blazquez, Cap V, Estructura Social del Cristianismo Primitivo: "La Organización Eclesiástica", pp. 109-111
  24. Justino Mártir, "Diálogo", 91.
  25. Marcus Dods, “We Don't Speak Great Things - We Live Them!”, Ed. Scroll Publishing [1] Cap. LV.- "Simbols of the Cross".
  26. Firmico, "Error de las religiones profanas", 21.3-6.
  27. Rufino, "El Credo de los Apóstoles", 14
  28. Agustín, Epístola, 26. "De Doctrina Cristiana", 2.41.</
  29. Tertuliano, "Contra Marción". 3.18.6, 22.
  30. Jerónimo, "Homilía", 84.
  31. Se establece así que la más antigua tradición cristiana sobre la pasión de Cristo da testimonio del uso en él de una cruz patibular, no hay excepción alguna en que se le represente muriendo en un simple poste./LibInfo /Libraries/SpCl/ExhibitionCatalogues/BerlinCollection/classica.html nº 41, Department of Special Collection (The Berlin Collection), The Joseph Regenstein Library, The University of Chicago" 1100. Justo Lipsio, “De Cruce Libri Tres”, pp.: 661.
  32. en el sitio oficial de Watchtower Society
  33. Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau (Wroclaw), 1878, tabla I, pp. 34-36.
  34. F. Zugibe. "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", 1984. Revisado el 24 de Abril de 2010. [2]
  35. Jn 19:31
  36. New Advent, Catholic Encyclopedia, Archæology of the Cross and Crucifix, “Later development of the crucifix”. Revisado el 24 de abril de 2010. [3]
  37. Estas imágenes pueden ser vistas en el foro de Celtiveria.net, en la primera discusión sobre los hallazgos de Iluria-Veleia. "Servan". Revisado el 3 de mayo de 2010[4].
  38. Jaime Alvar, et al.,"Cristianismo y Religiones Mistéricas". Ed. Cátedra, 1995. J. M. Blazquez, Cap V, Estructura Social del Cristianismo Primitivo: "La Organización Eclesiástica", pp. 109-111
  39. Josefo Flavio, “Bello Iudaico” (La Guerra de los judíos), II, 2:12. 6; 5:11 & 451-452.
  40. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, páginas 23.
  41. Josef Zias, "Crucifixón in Antiquity", 1998. Revisado el 24 de Abril de 2010. [5]
  42. http://www.greatcommission.com/israel/2003031.jpg
  43. http://www.greatcommission.com/israel/2003030.jpg
  44. Antigüedades Judías, libro XVIII, cap. III, sec. 1.
  45. Eva Cantarella, "Los suplicios capitales en Grecia y Roma: orígenes y funciones de la pena de muerte en la antigüedad clásica" (I supplizi capitali in Grecia e a Roma), Versión española: Ed. Akal, 1996. Págs.:165-169. [6]

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