Luis Aguilar Monsalve


Luis Aguilar Monsalve

Luis Aguilar Monsalve

Luis Aguilar Monsalve (1938) es un escritor ecuatoriano que radica en Indiana y es profesor asociado en la universidad Hanover College. Su incursión en la literatura empieza cuando estudiaba en Colegio La Salle, Cuenca-Ecuador; ahí escribió su primera colección de poemas de temática religiosa. En los Estados Unidos como estudiante de la prestigiosa Universidad de California-Los Angeles, asistirá a un seminario de literatura dirigido por el escritor argentino Julio Cortázar. Cuando Luis Aguilar Monsalve le entrego su trabajo final también le entrego a su profesor una colección de cuentos inéditos. Después, Cortázar motivará a Luis Aguilar Monsalve a que continúe cultivando el arte de la escritura

La cuentística de Luis Aguilar Monsalve, en sus intersticios, revela la cultura popular norteamericana y, de igual manera, la latinoamericana. Los temas de sus cuentos son universales con finales inimaginables y sorprendentes.

Contenido

Miembro del Grupo América (CASA DE CULTURA ECUATORIANA)

Estudios

Luis Aguilar MonsalveRecibió su licenciatura en la Universidad de Loyola Marymount en Ciencias Políticas y Literatura en Español. Una maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de California en los Angeles (UCLA), en Relaciones Internacionales en la Universidad The Claremont Graduate School en Claremont, California. Asimismo, un Ph.D. en Lenguas y Culturas Hispánicas en UCLA y en Ciencias Políticas en la Universidad de California Coast University.

Áreas de especialización

Sus áreas de interés radican en la narrativa hispanoamericana, especialmente el cuento y el ensayo. Dentro de las relaciones internacionales se enfoca en el siglo XX, particularmente entre los Estados Unidos e Hispanoamérica.

Publicaciones Once libros de cuentos publicados en Estados Unidos, Ecuador y España. El umbral del silencio con tres edicionesy la cuarta en imprenta. (1999 la primera y la segunda. La tercera en el 2002). Dejen pasar al viento (2005), la segunda edición se encuentra en imprenta también. Su último libro es La otra cara del tiempo y otros cuentos (2006). En busca de sor Edwina Marie (novela). Ensayos de literatura, ciencias políticas y relaciones internacionales están en varias revistas de América Latina y Estados Unidos.

Membresías En literatura y ciencias políticas en organismos académicos de Estados Unidos. Integrante de la Asociación de Ecuatorianistas. Miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

Funciones Académicas

Profesor de literatura hispánica en UCLA, Loyola Mary Mount University, California Lutheran University y Universidad de San Francisco en Quito. Profesor de ciencias políticas en Loyola Mary Mount University y Universidad San Francisco de Quito. En esta última fue coordinador de los departamentos de español y relaciones internacionales. Asimismo, fue director de la maestría en relaciones internacionales. Autor en Residencia en Wabash College. Actualmente es Profesor Asociado de Hanover College en Hanover, Indiana.

Obras

Cuentos

A través de una rendija 1986

Huellas y silencios 1995

El umbral del silencio 1999

La otra cara del tiempo 2001

Creo que se ha dicho que vuelvo 2003

La otra cara del tiempo y otros cuentos 2006

Ensayos

Alfredo Pareja Diezcanseco y su novela socio-política 1979

Oil and Development in Ecuador 1982

The Separation of Church and State: The Ecuadorian Case 1984

Breaking the Bonds of Church and State: The New Religious Freedom 1988

The Democratic Systems in Latin America 1993

Alicia Yáñez Cossío y la concienciación de Aprendiendo a morir 1999

El mundo mítico de Yoknapatawpha en la obra de William Faulkner 1999

Poesia

Hermano Miguel 1959

Novela

La Mirage(Inédita) 1992

En busca de sor Edwina Marie 2008

[1]

Las obras de Luis Aguilar Monsalve en antologías

El cuento ecuatoriano: 1970-2002

Literatura del Ecuador 400 años –crítica y selecciones- 2001

En conferencia

Ficción e invención en la narrativa ecuatoriana

http://modernlanguages.louisville.edu/spanish/luis_aguilar_monsalve.php]]]

Entrevistas

Tomada la entrevista de Tom Alsop

Where were you born?

I was born in Cuenca, Ecuador. How long have you lived in the United States?

I have lived in the United States since August, 2001.

What is the most interesting book/story you have ever written and why?

It is difficult to say which one is the most interesting story I have ever written, However, Pétalos en el portico, from my last book comes to mind, perhaps because I am writing a novel about that particular short story.

How many books have you written?

I have published eleven books. What are you books/stories about?

My stories deal with meta-fiction primarily, reality vs. fiction, postmodernist techniques, etc.

How did you learn to be so creative? Is creativity learned? What is creativity?

To be creative is something that is in you. You know you have a liking for the narrative. You experiment with different characters; they must be real even though they are fictional. Time and space have to be treated with so carefully because the writer is at least working in two different levels, his own and the product of his/her imagination. You can learn to improve your creativity, but the ability, I believe, is inherent. Who is your favorite character from your books/stories?

I do not have any favorite character from my short stories, I have several.

What do you like best about Indiana?

I like the people. What do you miss the most about Ecuador?

I miss many things from Ecuador, especially my family and friends.

What are the similarities and differences between our culture and that of South America?

Every time I go back to Ecuador, I find the people and some of the customs quite similar to those in the United States. Ecuadorians have emulated the American way of life. Perhaps poverty is the most striking difference between the two countries.

What do you like the most and least in the United States?

I like the system of government. I like democracy very much even though I do not think we will ever have a “pure” democratic system of government.

What do you like the most and least about Ecuador?

In Ecuador nature’s diversity at any level is wonderful. I detest the governmental system.

What do you consider the biggest problem facing the people today in the United States?

The break up of the traditional family and its values. What do you consider the biggest problem facing the people today in South America?

The lack of unity, corruption, populism, etc, etc.

What is your favorite college in the United States? Why?

Right now my favorite college in the United States is Hanover College. I am very pleased to be part of it.

Sitio académico donde se puede localizar a Luis Aguilar Monsalve

http://www.hanover.edu/academics/programs/language/languagefaculty

Luis Aguilar Monsalve el actor

Adapted from a short-story by Ecuadorian writer, Luis Aguilar Monsalve, The Vagrant Writer’s First Born is a short, post-modernist film layered with complex relationships—father and son, writer and character, life and death—that speak about how such relationships form us and/or are formed by us through our perspective of them. Directed by Reynaldo Pacheco ‘06, The Vagrant Writer’s First Born combines the exotic and colonial locations of Ecuador in tandem with the Ecuador Summer-Studies Program. The film stars Luis Aguilar Monsalve and Reynaldo Pacheco. The story was translated from its original Spanish and adapted for screen by Pacheco and Andrew Dits ’07. Dits was the cinemaphotographer, while Tyler Bernet ’05 composed the original score.

Estudios criticos

ACERCA DE LA OBRA DE LUIS AGUILAR MONSALVE por: Patricia Eguiguren Eguiguren*



Metaficción, universalidad, ruptura del tiempo y del espacio, finales abruptos y sorprendentes, abundantes y exquisitas imágenes, profundo análisis de la psiquis humana: he ahí las principales contribuciones de la obra de Luis Aguilar Monsalve a nuestra literatura.

Su narrativa está vinculada a la de Borges, Cortázar, Beckett, Kafka… No obstante, refiriéndose al parentesco con la de estos maestros de la literatura, el propio Aguilar Monsalve ha dicho que en ella: "Todo se desarrolla dentro de una especie de incertidumbre […]. Hay tintes de verosimilitud en el absurdo. Sin embargo, no hay un regreso a la literatura del absurdo. Si bien están presentes Beckett y Kafka, mis cuentos más bien se agarran y se cuelgan de una realidad dividida".

Esta realidad trizada se encuentra en la mayoría de sus relatos y en algunos de ellos hay referencias que la hacen más visible: “Uno puede desintegrarse en un momento en el cual la unidad indivisible se fragua perpleja en el fondo del pensamiento” (Al otro lado de mi voz, p. 13) . No obstante, solo ampliando nuestro campo visual podremos llegar a sumergirnos en la realidad irreal. Por eso quizá, en Pick-up in Cuenca, hablando del trabajo del fotógrafo que quiere ser pintor, el narrador dirá que: “nadie había comprado sus fotografías en blanco y negro, a pesar de que enseñaban pedazos de la realidad azuaya, realidad zanjada en una coartada fugaz entre existir y ser” (Pick-up in Cuenca, p. 191).

Tal vez nos suceda a veces, como lectores, que estemos tan fuertemente condicionados por la única realidad que se nos muestra como posible, que nuestra vida pueda parangonarse a la de un: “aldabón […] sólidamente posesionado desde un tiempo lejano [cuya] curvatura cuestionaba la validez de una realidad quejumbrosa, empírica y coagulada de memorias y de tactos distantes, cautos quizás por la historicidad venenosa de sus múltiples secretos escondidos en jaulas de seda sucia y empolvada” (Neblina sibilina, p. 49).

Discípulo predilecto de Cortázar, los desenlaces de los relatos de Aguilar son inopinados, insospechados, imprevisibles, azarosos en algunos casos, aparentemente accidentales en otros. La soledad, la incomunicación, el amor, la muerte, la fragmentación del ser humano, la incertidumbre y el absurdo constituyen motivos y leit-motivos presentes en cuentos como Cuando nos cuecen, no morimos, El primogénito del escritor vagabundo o Testimonial. Al recorrer las páginas de su literatura, salta ante nuestros ojos —como un juego de espejos— lo impredecible, aquello que creemos imposible, pero ante todo lo inesperado. Y este es otro rasgo característico de la narrativa aguilarmonsalvina, rasgo que en cierta forma podría sustituir al tradicionalmente denominado “asunto o argumento”. O, para ser más exactos, podríamos hablar de asuntos en un sentido más amplio, tal como lo aconsejan Wellek y Warren. Por ello, las fábulas en sí mismas tampoco tienen tanta importancia, puesto que al romperse las estructuras lógicas y espacio-temporales, la clave se reduce a este fascinante y amplio mundo de la metaficción, donde la imaginación y la fantasía son las únicas que pueden resolver aquello que a la lógica le está vedado.


La metaficción, ese artilugio maravilloso que permite jugar con historias dentro de otras historias (y que se muestra con tanta claridad en relatos como ¿Por qué tendría que haber esquinas?, Imágenes, Aristas huidizas de un contemplar oblicuo o El primogénito del escritor vagabundo) abre, además, una amplia gama de posibilidades interpretativas y se convierte en una constante en la narrativa de nuestro autor. Baste citar un ejemplo, tomado de La otra cara del tiempo. En Más allá de la bruma (pp. 70–73) sabemos al final que el protagonista —un niño que ha sido invitado a pasar vacaciones de Navidad en Saratoma (pueblo o ciudad imaginaria)— nunca llega a su destino; pero al menos pueden pensarse dos posibles interpretaciones: el tren se descarrila o el niño se resbala. En cualquiera de los dos casos, el relato resulta —en su mayor parte— un producto de la imaginación delirante de un pequeño que agoniza.

Pero si hablamos de metaficción, no podemos dejar de pensar en la ficción llevada a su máxima expresión, esto es, episodios, hechos, sucesos tan ajenos a “nuestra realidad”, que más bien constituyen —como lo afirma Carlos Bousoño— un misterio, puesto que el poeta, en vez de recrear o imitar la vida, realiza el proceso contrario: la crea, inventando cosas inexistentes. En la literatura de Aguilar, este procedimiento es bastante común. Si nos detenemos, por ejemplo, en Aristas huidizas de un contemplar oblicuo, ya el epígrafe de Jorge Luis Borges nos dará una pista acerca del relato, y si vamos un poco más allá, nos encontramos con que el protagonista se ve enfrentado “inconsciente a la inmensidad del vacío, allá al otro lado de lo posible, frente al espejo. No había notado con certeza su peligrosa división tripartita y me quedé paralizado” (p. 29). El relato refleja tres posibilidades distintas para una misma persona, lo cual en la vida real sería sencillamente imposible.

Otra constante en su obra es la universalidad. Pocos cuentos tienen un lugar definido. En la mayoría, por el contrario, hay ruptura del espacio puesto que —como bien afirma el propio autor—: “El espacio también es ambiguo. [Se trata de] un espacio sin quilates tangibles”. Las dimensiones espacio-tiempo forman parte de una realidad trizada, fragmentada, dividida… Ya hemos mencionado que la mayoría de sus relatos son urbanos, pero me atrevería a afirmar que en ninguno importa el lugar per se, ni siquiera en Pick up in Cuenca, donde están presentes con nitidez la ciudad azuaya e Ingapirca. Más bien, en este relato, resalta el homenaje a Sábato y en particular a El túnel. Si nos detenemos un poco en la lectura, podemos observar no solamente la referencia concreta a la obra del intelectual y maestro argentino, sino también la comprobación de aquello que Aguilar Monsalve ha destacado: la “pequeña ventana” de la pintura de Juan Pablo Castel. En efecto, cuando Roberto Jiménez lleva a Allison a la reserva arqueológica, la coloca en una especie de pequeña ventana dentro de ese “cuadro natural” (p. 193), como ve a Ingapirca. Roberto empieza a fotografiarla y ella —sinónimo de maternidad y sensualidad— mira el paisaje, quizás de manera similar a como María Iribarne observara la pintura de Juan Pablo Castel. Pero hay otro aspecto relacionado con el tiempo que llama la atención en este relato. Vargas Llosa nos hablaba del “tiempo inmóvil o la eternidad plástica”, cuando el tiempo no es lineal ni rápido; ni lento ni circular, sino que parece haberse volatizado. La acción desaparece, hombres, cosas, lugares quedan inmóviles y como sustraídos a la pesadilla de la cronología, viven un instante eterno. La realidad ficticia es exterioridad, forma, perspectiva, textura, color: una presencia plástica, un cuerpo que solo existe para ser contemplado; todo es materia y espacio, como en un cuadro. A veces es el propio narrador quien interrumpe el curso de la acción, instala a los personajes en una actitud dada e, igual que el pintor con su modelo, los mantiene estáticos, posando, mientras los pinta. Es curiosa la relación porque Roberto —en un primer momento— intenta pintar a Allison, plasmarla en su tela. Sin embargo, luego de un corto tiempo de inmovilidad, empieza a fotografiarla y la ruptura del tiempo nuevamente es evidente.

"De repente, Ingapirca allí a la vuelta. Un rebaño de ovejas descansaba solo. Era en sí mismo un cuadro natural. No había nadie alrededor. Colocó a Allison al lado de una cavidad de piedra que daba al valle y al abismo. Trató de usar el equipo que adquirió […]. Roberto abandonó la tela y los pinceles y empezó a fotografiarla con ferocidad. Ella posaba con gran dignidad y profesionalismo (p. 193)".

Más de un crítico coincide en que uno de los aspectos más llamativos de la narrativa de Aguilar Monsalve es la ruptura del espacio y del tiempo. En muchos de sus cuentos y también en constantes episodios de la novela, encontramos contundentes demostraciones de ello, tal el caso de Al otro lado de mi voz, donde podemos hallar alusiones a un tiempo distinto, fraccionado: "El espíritu se refrenaba y uno comprendía su existencia en un tiempo mañosamente engañoso” […] “igual que cuando se barajan las cartas y se está sin tiempo asegurado”. “Del mismo modo, burla la noción del tiempo y facilita la realización de posibilidades antagónicas, todo esto como si se dispusiese de siglos”. “No hay diálogo, solo una fusión sin tiempo, sin espacio, sin lógica” […]. “El agua, las olas, el viento, el ruido, la destrucción, la rabia, el dolor en el pie derecho han desaparecido en la vaguedad de un tiempo dividido y de un espacio impreciso de un ser que se aísla y se fuga (p. 13)".

Pero también en muchos otros relatos es clara la referencia a este tiempo y espacio imprecisos: “¡Qué extenso se vuelve el tiempo entonces, abisal a ratos y angustioso siempre, en un pueblo remoto, en un lugar del invierno donde nadie debería estar!” (Cuando ella me dijo que sí, p. 24). O: “El tiempo se esfumó, inadvertido para mí” (Flores amarillas de otoño, p. 121).

A veces es palpable la voz de Sábato en el tema el tiempo. Escuchemos estas hondas frases, que nos remiten a algunos momentos de El túnel: “Medité en que el tiempo atmosférico no concordaba ni con mis pensamientos ni con la actividad rutinaria de la calle” (Aristas huidizas de un contemplar oblicuo, p. 30). O: “No tengo memoria de cuánto tiempo pasé allí…” (Flores amarillas de otoño, p. 121).

Además, hay casos en los cuales se conjugan maravillosamente imágenes visionarias, como la metáfora, con la fragmentación del tiempo. Veamos esta referencia: “En otras ocasiones me quedaba callado frente al cristal de la ventana, allí redoblaba la ventisca y su vibrar sardónico me recordaba el tiempo de no perder en emboscadas gratuitas como la presente. Por ella y por lo inhóspito del invierno, la tranquilidad se fugaba por las aristas de la mente” (Cuando ella me dijo que sí, p. 25). Tal vez el narrador, tal como lo hace Rebeca, la protagonista de Cuando hay una red por zurcir, haya dicho: “[Hacer y rehacer] sin importarle ni el espacio ni el tiempo” (Aguilar Monsalve). Y es que, como el propio escritor lo ha afirmado, refiriéndose a Neblina sibilina, “El personaje está allí para dar validez a la fantasía y lograr que esta tenga algo de lógica. De la misma forma, [su intención es] hacer de la realidad algo más dudoso”. Si a todo esto sumamos la intención del autor de construir narradores “malos y egoístas”, tendremos un panorama críptico, misterioso, oscuro, enigmático… Y es que en la narrativa de Aguilar Monsalve no es posible deslindar nada; todo está unido, vinculado, imbricado…

Pese a todo lo dicho, el estilo de la obra de Aguilar Monsalve es uno de los primeros aspectos que atraen nuestra atención. La diafanidad, pureza y nitidez de su prosa están determinadas, en parte al menos, por la increíble y espontánea capacidad del autor para componer brillantes imágenes que nos salen al paso a cada instante, creando momentos mágicos. Ahora bien ¿qué simbolismo encierran estas imágenes para producirnos tal estado de ensoñación? No olvidemos que para que los recursos estilísticos surtan el efecto deseado es necesario que haya una fuerte imbricación entre su forma lingüística externa y su significado . Este sería, por ejemplo, el caso de las alusiones. Podemos pensar en todas aquellas menciones al cine y la literatura que se hacen en Nick o en las múltiples referencias literarias encontradas en Herederos de las sombras. Para su completa comprensión, es necesaria la participación del lector, quien debe remitirse al significado de los datos que allí aparecen, así como tener cierto conocimiento de cine, arte o teatro. Del mismo modo, en la novela En busca de sor Edwina Marie, el lector debe poseer cierta intuición acerca de cómo se desarrolla la vida en un claustro para comprender tanto las angustias, las intenciones y la soledad, como la alegría y la paz que pueden apoderarse de la monja protagonista. No obstante, más que sapiencia acerca de tal o cual aspecto en particular, el lector debe estar alerta, con todos los sentidos puestos en el texto, pues de lo contrario se le escaparán aquellas claves que, regadas aquí y allá, serán las únicas pistas que le permitirán descifrar el sentido último de su narrativa.

Otros recursos menos usuales como la ironía se encuentran en ciertos relatos, en especial en microcuentos como El disfraz, donde el propio personaje se ve a sí mismo con mordacidad.

Pero no hay duda de que la metáfora es la imagen que reina en este universo tan fantástico como metaficcional. Desplazamientos de significado de una zona a otra abundan por doquier y nos sumergen en un mundo mágico, de ensueño y fascinación. He abierto La otra cara del tiempo y otros cuentos en una hoja cualquiera y leo: “…vi a la distancia una luz vaga que me pareció un capricho del viento al besar la escarcha, en un amanecer de espumas” (p. 49). En otra página, así mismo, abierta al azar, me encuentro con: “En la lejanía de mis recuerdos el sabor a caricia rancia tomaba forma y se erizaba de visajes y de cerrazones” (p. 42). O: “Alcé la vista al cielo, y sobre el fondo umbrío de una nube en tránsito, en un azul inmenso, chillaban las golondrinas con su dominicana figura y diseñaban autopistas ilusorias con su vuelo impertinente” (p. 64).

En definitiva, se trata de prosa poética. La sonoridad se une magistralmente a las cualidades propias del estrato de la palabra, mediante el uso de los más variados y exquisitos recursos estilísticos . Pero es necesario recalcar que este proceso de inclusión de figuras y rasgos del estilo se produce de manera espontánea en el artista; tal es la naturalidad con la que fluyen los recursos literarios, que cuesta imaginar a nuestro autor empleando largas horas en elaborar complicadas imágenes. Es notoria y notable la naturalidad para dotar a la prosa de una gran belleza poética. Cualquier lector atento y crítico notará esta cualidad en su narrativa. Pero esto no significa, de ningún modo, que no exista preparación y esfuerzo para entregar un trabajo serio y consistente. ¿Cómo explicar esta aparente contradicción? Sencillamente, por la gestación sistematizada y previa que ha caracterizado la tarea literaria y la vida de nuestro autor. Por ello, él mismo recomienda a los escritores jóvenes publicar luego de una intensa tarea de preparación.

Si quisiéramos hacer una breve referencia a los diálogos, aunque no tan abundantes como los de literaturas anteriores, podríamos decir, sin lugar a dudas, que se encuentran maravillosamente estructurados y que, en algunos momentos, constituyen claves para la interpretación del texto, tal el caso de la supuesta conversación entre Mireya Montiel y su novio, Guillermo Descalzi, en la cual él le dice que va a un funeral y cuando ella le pregunta quién ha muerto, solo recibe como respuesta un simple: “Yo ya he muerto” (Ad limitum, p. 168).

Tampoco puedo dejar de referirme a la hondura psicológica que caracteriza a los personajes que pueblan las páginas de la narrativa de Aguilar Monsalve. Figuras complejas, múltiples, variadas, problemáticas a veces, como si su mente se hubiese enredado en las distintas aristas de aquella realidad trizada de la que hablábamos al inicio. Innumerables son los ejemplos de la profundidad psíquica que Aguilar Monsalve alcanza al incursionar en los abismos del alma humana e interminable sería la lista si quisiéramos enumerarlos. Pese a esto, es imposible dejar de mencionar a sor Edwina, protagonista tanto de Pétalos en el pórtico como de la novela En busca de sor Edwina Marie; a la aristócrata y, sin embargo, vulnerable Emilia, que actúa en Detrás del visillo azul; al arrogante y, no obstante, frágil Mauricio, de Migajas de esperanza; al inseguro y angustiado actor de Cuando nos cuecen, no morimos… La lista es larga. Y, aunque de hecho, existen figuras secundarias, aquellas principales en los cuentos siempre sufrirán transformaciones y cambios que las convierten en personajes dinámicos, complejos y redondos, para usar la terminología de Anderson Imbert .

Creo que la fuerza de la obra de Aguilar Monsalve ha quedado suficientemente demostrada con estos breves argumentos. Para finalizar solo quiero añadir una reflexión de Amado Alonso, quien ya nos advertía que la obra literaria puede y debe tener contenidos valiosos y que, sin embargo, solo una cosa le es esencial: su almendra poética . En el siguiente fragmento, tomado de Al otro lado de mi voz, la belleza de la prosa poética se manifiesta en toda su grandiosidad: "Era el impredecible septiembre en sus últimos días, las aónides escaseaban por lo ambiguo del espacio y la calma disfrazaba con pureza efímera la amplitud de sus dominios. Las nubes se dejaban sentir con insistencia en una tormenta de movimientos circulares. El ambiente se concentraba como máscara halada de incógnitas e interludio de imágenes, recuerdos y remordimientos".

¿Puede quedar, todavía, alguna duda de que nos encontremos frente a auténtica poesía? Si ahondamos solo un poco en estas líneas, nos damos cuenta del “placer estético que mana de la contemplación y experimentación de la estructura poética”.

BIBLIOGRAFÍA Aguilar Monsalve, Luis, La otra cara del tiempo y otros cuentos, Madrid, Verbum, 2006. Alonso, Amado “Carta a Alfonso Reyes sobre la estilística”, en Materia y forma en poesía, Madrid, Gredos, 1965. Anderson Imbert, Enrique, Teoría y técnica del cuento, Buenos Aires, Marymar Ediciones S.A., 1979. Bousoño, Carlos, Teoría de la expresión poética, sexta edición, Madrid, Gredos, 1976. Kayser, Wolfgang, Interpretación y análisis de la obra literaria, cuarta edición, Madrid, Gredos, 1976. Vargas Llosa, Mario, La orgía perpetua. Flaubert y “Madame Bovary”, Barcelona, Seix Barral, 1975. Wellek, René y Warren, Austin, Teoría literaria, cuarta edición, Madrid, Gredos, 1979.


© Patricia Eguiguren Eguiguren, realizó sus estudios de Ciencias de la Educación en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, donde obtuvo la licenciatura en dicha carrera. En la misma universidad cursó el ciclo doctoral y la maestría en Literatura. En este momento se encuentra terminando su tesis de maestría, cuyo tema es: “La Estilística en la crítica literaria en Ecuador en la segunda mitad del siglo XX y la obra de Gustavo Alfredo Jácome”. Desde 1998 es catedrática de la Universidad Internacional del Ecuador, donde también fue Coordinadora del Departamento de Lenguaje durante cuatro años, y desde el año 2005 es profesora de la Universidad de las Américas. Algunos artículos suyos han sido publicados en la revista Rampa de Colombia. Ha participado en varios seminarios y congresos de literatura y dictado conferencias y charlas sobre diversos temas relacionados con la literatura ecuatoriana e hispanoamericana. Se especializa en la obra de Luis Aguilar Monsalve

Obtenido de "Luis Aguilar Monsalve"

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