Iglesia católica

Iglesia católica
Iglesia católica apostólica
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Basílica de San Pedro
Primado actual Papa Benedicto XVI
Sede Ciudad del Vaticano
Territorio principal Mundial, es mayoritaria en América Latina, Filipinas y la mayor parte de Europa Latina
Rito

Liturgia católica: Eucaristía, Liturgia de las Horas

Ritos latinos (Romano, Ambrosiano, Hispánico), Armenio, Alejandrino, Bizantino, Antioqueno
Lenguas litúrgicas Latín
Calendario Gregoriano
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Organización

Colegio Cardenalicio
Iglesia Latina
Iglesias orientales católicas

Contexto

Historia •  Cristianismo
Catolicismo •  Sucesión apostólica
Diez mandamientos
Crucifixión y Resurrección de Jesús
Ascensión •  Asunción de María
Críticas a la Iglesia

Teología

Santísima Trinidad (Padre, Hijo, Espíritu Santo)
Teología
Gracia divina • Sacramentos
Purgatorio •  Salvación
Pecado original •  Santos •
Virgen María •  Mariología
Inmaculada Concepción de María
Angelología

La Iglesia católica apostólica[1] es la iglesia cristiana más grande del mundo,[2] con 1.181 millones de bautizados,[3] el 17,40% de la población mundial, según los datos recogidos por el Anuario Pontificio de 2011 referentes al año 2009.[4] Está encabezada por el obispo de Roma, el Papa, que recibe el trato honorífico de "Su Santidad". El territorio gobernado directamente por el papa es la Ciudad del Vaticano, que es la sede de las instituciones (llamadas dicasterios) que le ayudan en el gobierno de la Iglesia. El actual papa es Benedicto XVI, nombre adoptado por el Cardenal electo Joseph Ratzinger.

La Iglesia católica se conoce como Iglesia Católica Apostólica Romana o como Iglesia Católica Romana. Católica es término originario del idioma griego que significa universal. Se hace esta distinción en relación a otras iglesias cristianas, como la Comunión Anglicana y las Iglesias Ortodoxas, las cuales se refieren a sí mismas dentro de la única "Iglesia, una, santa, católica y apostólica" del Credo y que también serían católicas (tanto en sentido etimológico como en todo el contenido del término dado que se dirigen a prosélitos de todo el mundo). La diferencia de esas iglesias ortodoxas respecto de la Iglesia católica romana consiste en situarse fuera de la autoridad del Papa, o bien se trata de personas procedentes de países en los que el habla ha adoptado esta expresión debido al uso intenso por parte de comunidades relevantes de anglicanos y otros protestantes y de ortodoxos.

Existen Iglesias en plena comunión con el obispo de Roma que, al tener tradiciones litúrgicas distintas, no añaden el término "Romana". Por lo tanto, para englobar a las Iglesias orientales católicas y la Iglesia Católica Romana se usará el término más general Iglesia Católica, tal como está en el título del artículo.

En los países en los que el culto católico es mayoritario, a la Iglesia católica se le conoce normalmente con el término la Iglesia, término que en países como Suecia se aplicaría a la iglesia nacional luterana, o en Rumania, Bulgaria, Montenegro, Serbia, Georgia, Rusia, Albania, Etiopía, Armenia, la ex República Yugoslava de Macedonia o Grecia, a la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa.

Según una larga tradición, existen otros términos para referirse a la Iglesia católica, tales como Sacramento de Cristo, Pueblo de Dios, Cuerpo místico de Cristo, Esposa de Cristo, Jerusalén de arriba, edificación de Dios,[5] Barca de Pedro o Nave de salvación.[6]

La Iglesia católica tiene su sede central en Roma, a la que se denomina Sede Apostólica, relacionada con la Sede está el Estado de la Ciudad del Vaticano (Status Civitatis Vaticanæ, en latín y oficialmente; Stato della Città del Vaticano, en italiano), un enclave dentro de la ciudad de Roma, en la República Italiana. El Vaticano es un estado independiente y reconocido internacionalmente. Si bien el Estado Vaticano está estrechamente ligado a la Sede Apostólica, se trata de entidades distintas, ya que el Estado Vaticano es un poder temporal, mientras que la Sede Apostólica se entiende como poder espiritual para los católicos.

Contenido

Etimología

La palabra «Iglesia» ["ἐκκλησία" (ekklesia), del griego "ἐk-kαλεῖν"(ek-kalein) - 'llamar fuera'] significa 'convocatoria'. Designa asambleas del pueblo (cf. Hch 19, 39), de carácter religioso. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo cuando se trata de la asamblea del Sinaí, en donde Israel recibió la Ley y fue constituido por Dios como su pueblo santo (cf. Éxodo 19; 5, 1. 3). Dándose a sí misma el nombre de "Iglesia", la primera comunidad de los que creían en Cristo se reconoce heredera de aquella asamblea. En ella, Dios "convoca" a su Pueblo desde todos los confines de la tierra. El término "Kiriaké", del que se deriva las palabras "church" en inglés, y "Kirche" en alemán, significa "la que pertenece al Señor".[7]

El término «católico» proviene del griego καθολικός (katholikós), que significa 'universal'. Ignacio de Antioquía da en el año 110 el testimonio más antiguo de este nombre: "Que la muchedumbre se reúna allí donde haya un Obispo, al modo como la Iglesia Católica está allí donde está Cristo".[8] En los tres primeros siglos de la Iglesia los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico es mi apellido".[9] Posteriormente se usó el término "católico", para distinguirse de otros grupos cristianos cuyas doctrinas diferían de la línea principal (como los gnósticos).

Teológicamente el término "iglesia" designa al pueblo creyente que Dios llama y reúne de todas partes para formar la "asamblea" de todos aquellos, que por la fe y el Bautismo, han sido hechos "hijos de Dios",[10] "miembros de Cristo"[11] y "templo del Espíritu Santo".[12] [13]

Características

La Eucaristía (de rito oriental).

La Iglesia católica se ve a sí misma y se proclama como la encargada por Jesucristo para ayudar a recorrer el camino espiritual hacia Dios viviendo el amor recíproco y por medio de la administración de los sacramentos, a través de los cuales Dios otorga la gracia al creyente.

La Iglesia católica se concibe a sí misma como la única Iglesia fundada por Cristo, y por tanto, la única auténtica frente a las demás iglesias y denominaciones cristianas que han surgido históricamente después de ella.[14]

La Iglesia católica considera que tiene encomendada la misión de elaborar, impartir y propagar la enseñanza cristiana, así como la de cuidar de la unidad de los fieles. Debe también disponer la gracia de los sacramentos a sus fieles por medio del ministerio de sus sacerdotes. Además, la Iglesia católica se manifiesta como una estructura jerárquica y colegial, cuya cabeza es Cristo, que se sirve del colegio de los apóstoles, y que en la historia posterior ejerce la autoridad mediante sus sucesores: el Papa y los obispos.[15]

La autoridad para enseñar el Magisterio de la Iglesia basa sus enseñanzas en la Revelación,que está expresada tanto en las Sagradas Escrituras como en la Sagrada Tradición.

Atributos de la Iglesia católica

Artículo principal: Notas de la Iglesia

De acuerdo al Catecismo de la Iglesia católica, ésta es Una, Santa, Católica y Apostólica. Estos cuatro atributos, inseparablemente unidos entre sí, indican rasgos esenciales de la Iglesia y de su misión.[16]

Los católicos profesan su fe en los cuatro atributos (o notas) de la Iglesia a través del Credo de los Apóstoles y del Credo Niceno-Constantinopolitano. Las notas de la Iglesia son Dogma de Fe, estas son según la enseñanza oficial:

Unidad: La Iglesia es "una" debido a su origen, Dios mismo. Dios es uno según la doctrina católica. Es una debido a su Fundador, Cristo. El apóstol San Pablo, en su Primera Carta a los Corintios, hace referencia a la Iglesia como "Cuerpo de Cristo": Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo.[17] En otra carta, también Pablo enseña sobre este atributo: Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu. Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos.[18] Cristo mismo enseña y ruega por esta unidad de su Iglesia: Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.[19]

Santidad: la Iglesia católica, a pesar de los pecados y faltas de cada uno de sus miembros que aún peregrinan en la Tierra, es en sí misma "santa" pues "Santo" es su fundador y "santos" son sus fines y objetivos. Asimismo, es santa mediante sus fieles, ya que ellos realizan una acción santificadora, especialmente aquellos que han alcanzado un alto grado de virtud y han sido canonizados por la misma Iglesia. La Iglesia católica contiene la plenitud de los medios de santificación y salvación. Es Santa porque sus miembros están llamados a ser santos.[20]

Catolicidad: con el significado de "universal" la Iglesia es "católica" en cuanto busca anunciar la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo tiempo y en todo lugar, que acepten su doctrina y reciban el Bautismo; dondequiera que se encuentre uno de sus miembros, allí está presente la Iglesia católica. También es "católica" porque Cristo está presente en ella, lo que implica que recibe de Él la plenitud de los medios de salvación.[21]

Apostolicidad: la Iglesia católica fue fundada por Cristo sobre el fundamento de Pedro y los demás apóstoles.[22] Todo el Colegio Apostólico goza de autoridad y poder siempre que esté en comunión con Pedro y sus sucesores;[23] Pedro y los demás Apóstoles tienen en el Papa y los Obispos a sus sucesores, que ejercen la misma autoridad y el mismo poder que en su día ejercieron los primeros, que fueron elegidos e instituidos por Cristo.[24] También es "apostólica" porque guarda y transmite las enseñanzas oídas a los apóstoles.[25]

Estos atributos se encuentran en todas las Iglesias particulares que engloba la Iglesia católica, que son las Iglesias particulares de la Iglesia Católica Romana (Rito Latino) y las Iglesias Rituales Autónomas (Ritos Orientales); todas ellas tienen en común los mencionados atributos o características esenciales y la autoridad suprema del Sumo Pontífice como vicario de Cristo en la Tierra.

La Iglesia católica se considera a sí misma como heredera de la tradición y la doctrina de la iglesia primitiva fundada por Jesucristo y, por lo tanto, como la única representante legítima de Cristo en la Tierra. Mediante la figura de los obispos, sucesores sin interrupción de los apóstoles, cumple con el mandato de Jesús de cuidar de su ovejas.[26]

Asunción de la Virgen, Tiziano, Santa María dei Frari (Venecia). Una creencia que distingue al catolicismo del resto del cristianismo son los dogmas marianos.

Doctrina esencial

Artículo principal: Doctrina de la Iglesia Católica

La doctrina fundamental para la Iglesia católica se encuentra en el Credo, que recoge las fórmulas de fe elaboradas en los primeros concilios de la historia. El Credo encuentra una explicación sistemática en el Catecismo de la Iglesia católica, aprobado en 1992 por Juan Pablo II.

Una característica sobresaliente y genuina para distinguir a los católicos de los demás grupos cristianos es su aceptación de todos los concilios ecuménicos de la historia (desde el Concilio de Nicea I hasta el Concilio Vaticano II).

La noción de Revelación es central en la doctrina católica, porque bajo tal término se incluyen dos fuentes inseparables entre sí: la Sagrada Escritura y la Tradición. Una síntesis sobre este tema se encuentra en la constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II. Para los católicos el culmen de la Revelación es Jesucristo.[27]

También es notable la posición que ocupa el obispo de Roma. Este recibe el título de Papa y se le considera no sólo obispo de su diócesis sino Obispo de la Iglesia católica entera, es decir, Pastor y Doctor de todos los cristianos debido a que es considerado el sucesor de San Pedro.[28] Su elección ha ido variando a lo largo de la historia; desde el siglo XI es elegido por el colegio cardenalicio en el cónclave. El Papa actual es Benedicto XVI (que sería el Papa número 265).

El Papa goza en la Iglesia católica de un estatus de jerarquía suprema, poseyendo el primado sobre todos los demás obispos y la plenitud de la potestad de régimen (como se denomina en la Iglesia católica al poder legislativo, ejecutivo y judicial), la cual puede ejercer de forma universal, inmediata y suprema sobre todos y cada uno de los pastores y de los fieles católicos. La autoridad del obispo de Roma, su jerarquía dentro del Magisterio de la Iglesia católica es reconocida solo por los católicos, y no así por los cristianos no católicos, y fue expuesta en diversos momentos de la historia y de modo especial en el Concilio Vaticano I.

Otras partes de la doctrina católica, sobresalientes y distintivas en relación al resto de los cristianos, son la creencia en el Dogma de la Inmaculada Concepción, y en la Asunción de María, madre de Jesús, así como la fe en la autoridad espiritual efectiva de la Iglesia católica para perdonar pecados y remitir las penas temporales debidas por ellos, mediante el Sacramento de la Penitencia y las indulgencias.

Otro dogma sobresaliente en la Iglesia católica es la creencia en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, en que mediante el cambio que es llamado transubstanciación el pan y el vino presentados en el Altar se transforman en el cuerpo y en la sangre de Cristo.[29]

Estructura organizativa

Véase también: Diócesis católicas

La Iglesia católica tiene miembros en todos los países de la Tierra[cita requerida], aunque su proporción en la población varía desde una mayoritaria en algunos a casi nula en otros. Es una organización jerárquica en la que el clero ordenado está dividido en obispos, presbíteros y diáconos. El clero está organizado de forma jerárquica, pero tiene en cuenta la comunión de los fieles. Cada miembro del clero depende de una autoridad superior, pero la autoridad superior debe ejercer su gobierno teniendo en cuenta la comunidad, a través de consultas, reuniones e intercambio de ideas.

Basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma y Madre y Cabeza de todas las iglesias del Mundo, por su condición de sede del Romano Pontífice.

Territorialmente, la Iglesia católica se organiza en diócesis o Iglesias particulares, cada una bajo la autoridad de un obispo; algunas de éstas, de mayor rango, son llamadas arquidiócesis (o archidiócesis) y están bajo la autoridad de un arzobispo. En las iglesias orientales católicas, estas circunscripciones suelen llamarse eparquías y archieparquías, respectivamente. En septiembre de 2011, existen 2818 diócesis, de las cuales 629 son arquidiócesis [1]. La diócesis de Roma, que incluye a la Ciudad del Vaticano, es la Sede Papal. Asimismo, existen 9 Patriarcados (3 latinos y 6 de ritos orientales), 9 Exarcados Patriarcales y 5 territorios dependientes de Patriarcas.

Algunos territorios, sin llegar a considerarse diócesis, funcionan en la práctica como tales: son las prelaturas y abadías territoriales, regidas por un prelado o un abad, respectivamente. Actualmente, existen 46 prelaturas territoriales, más del 80% en América Latina (sobre todo en Brasil y Perú), y 11 abadías territoriales, principalmente en Italia, así como 1 prelatura personal (la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei), con sede en Italia, 36 ordinariatos militares, 8 ordinariatos para los fieles de ritos orientales que se encuentran en territorios sin eparca (obispo) de su propio rito y 1 ordinariato personal para los fieles convertidos del anglicanismo (católicos de rito anglicano), en el Reino Unido.

Las diócesis pueden agruparse en provincias eclesiásticas y éstas, a su vez, en regiones eclesiásticas. La arquidiócesis que preside una provincia eclesiástica es llamada metropolitana. En ocasiones, la provincia eclesiástica está conformada únicamente por la arquidiócesis metropolitana. De las 629 arquidiócesis existentes, 547 son metropolitanas, 4 son archieparquías mayores (una de ellas posee además 3 exarcados archiepiscopales, en Ucrania) y las restantes 78 son llamadas arquidiócesis archiepiscopales.

Los territorios en donde la organización de la Iglesia aún no es suficiente para erigir una diócesis (o una eparquía) son dirigidos por un vicario (o exarca) y son llamados vicariatos (o exarcados) apostólicos; actualmente existen 86 vicariatos apostólicos (sobre todo en América; pero también en África y Asia) y 17 exarcados apostólicos (sobre todo en Europa; pero también en América y Asia). Si la organización es muy incipiente, se erigen prefecturas apostólicas (actualmente existen 38, más de las tres cuartas partes en China). Por razones graves, se erigen administraciones apostólicas estables (actualmente existen 8); además, existe la Administración Apostólica Personal de San Juan María Vianney, en Brasil (diócesis de Campos), para los fieles que se adhieren al "rito romano extraordinario" o Misa tridentina. En los territorios en que la Iglesia aún no ha penetrado oficialmente, se organizan misiones independientes sui iuris (actualmente existen 9).

El gobierno de la Iglesia Católica reside en los obispos, a quienes ayudan los sacerdotes:

  • Los obispos: se encargan de cada diócesis. Son ayudados por los presbíteros y los diáconos. Ningún obispo, aunque haya sido nombrado cardenal, tiene autoridad sobre otro, sino que cada uno depende directamente del Papa.
  • Los cardenales: ayudan al Papa en la acción pastoral de la Iglesia Católica universal y en la administración del Vaticano y la Curia Romana. Cuando el Papa muere, eligen al sucesor en un cónclave. Colectivamente forman el Colegio Cardenalicio. Los cardenales son elegidos personalmente por el Papa.
  • El Papa: es electo por el Colegio de Cardenales, reunido en cónclave. En 1871, el Concilio Vaticano I hizo énfasis particular sobre la ya existente doctrina de la infalibilidad papal, lo cual ha generado hasta el día de hoy grandes polémicas. Él desarrolla su ministerio coadyuvado por dos grupos de colaboradores: los cardenales y el concilio ecuménico.
  • El concilio ecuménico: asamblea de todos los obispos del mundo presidida por el Papa, es convocado cuando hay que tomar las decisiones más importantes, en materia de fe (dogmas) y de moral.

Los obispos de un país pueden organizarse en una conferencia episcopal (o asamblea de Ordinarios, en Oriente), cuyos cargos son electivos entre los obispos de la misma nación. También existen organizaciones inter-diocesanas que involucran a más de un país. Tenemos así:

Congregaciones y órdenes

Véase también: Anexo:Congregaciones Religiosas Católicas

Las órdenes religiosas no forman parte en cuanto órdenes de la jerarquía de la Iglesia Católica, pero dependen del Papa y de los obispos de formas diversas. Ellas pueden ser de dos tipos:

  • Órdenes religiosas de derecho diocesano: dependen del obispo de la diócesis en la que han sido reconocidas.
  • Órdenes religiosas de derecho pontificio: dependen directamente del Papa, aunque deben trabajar en comunión con los obispos de las diócesis en las que actúan.

Las congregaciones y órdenes religiosas son establecidas conforme a los tres votos básicos de pobreza, castidad y obediencia. El origen de cada una se explica, según los católicos, por una inspiración dada al fundador, que debe ser reconocida como auténtica por la autoridades jerárquicas. Tal inspiración o carisma se concreta en constituciones que valen sólo si son aprobadas por las autoridades jerárquicas, y según las cuales deben vivir los miembros de cada orden o congregación. Después del renacimiento, los nuevos movimientos fundados dejan de recibir el nombre orden y se llaman congregaciones. No todas las congregaciones hacen el voto de pobreza, algunas hacen sólo un compromiso de pobreza utilitaria.

Dentro de la Iglesia Católica se encuentran muchas órdenes religiosas monásticas de frailes y monjas, así como también congregaciones e Institutos de vida religiosa. Sus miembros suelen hacer los votos de obediencia, pobreza y castidad; de todos modos los votos a realizar quedan a disposición de la cada institución. Todos ellos dedican sus vidas enteramente a Dios. Otras prácticas religiosas incluyen el ayuno, la meditación, la oración, la penitencia y la peregrinación.

La finalidad fundamental de los miembros de las órdenes y congregaciones es salvar su propia alma y ser ejemplo salvífico para toda la sociedad con su pobreza, castidad y obediencia, vividas conforme al carisma específico de la constitución de cada orden o congregación.

Véanse también: Orden religiosa, Congregación religiosa, Institutos seculares y Movimientos eclesiales

Iglesias católicas de rito oriental

Artículo principal: Iglesias orientales católicas
Iglesias orientales católicas
Categorías
Iglesias patriarcales
Iglesia Católica Maronita
Iglesia Católica Copta
Iglesia Católica Armenia
Iglesia Católica Siria
Iglesia Católica Caldea
Iglesia Greco-Católica Melquita
Iglesias archiepiscopales mayores
Son similares a las patriarcales, pero el Arzobispo Mayor, después de ser elegido por el Sínodo, debe ser confirmado por el Papa antes de ser entronizado.

Iglesia Greco-Católica Ucraniana
Iglesia Greco-Católica Rumana
Iglesia Católica Siro-Malabar
Iglesia Católica Siro-Malankara

Iglesias metropolitanas sui iuris
Los metropolitanos son elegidos por el Papa a partir de una lista de tres candidatos enviada por el Concilio de obispos.

Iglesia Católica Etíope
Iglesia Católica Bizantina en América
Iglesia Greco-Católica Eslovaca

Otras iglesias orientales sui iuris
Iglesias con jerarquía propia: Sin Sínodo ni Concilio de obispos ya que tienen una o dos diócesis, sus jerarquías son elegidas por el obispo de Roma.

Iglesia Católica Bizantina Búlgara
Iglesia Católica Bizantina Húngara
Iglesia Católica Bizantina Ítalo-Albanesa
Iglesia Católica Bizantina Griega
Iglesia Católica Bizantina Rutena
Iglesia Greco-Católica de la Eparquía de Križevci
Iglesia Greco-Católica Macedonia

Iglesias sin jerarquía propia: Tras finalizar la era comunista no se les ha nombrado todavía un obispo propio.

Iglesia Católica Bizantina Albanesa
Iglesia Católica Bizantina Rusa
Iglesia Greco-Católica Bielorrusa

La división entre las iglesias de oriente y occidente dio lugar a la existencia de comunidades de ritos orientales que se mantuvieron o entraron en plena comunión con la iglesia de Roma, conservando su liturgia, pero que en algunos casos se han latinizado en algún grado. Algunas nunca han estado en cisma con la iglesia de Roma (como la iglesia Maronita y la ítalo-albanesa) y otras han surgido de divisiones de las iglesias Ortodoxas o de las antiguas iglesias nacionales de oriente.

En el pasado fueron también llamadas uniatas pero hoy el término es considerado despectivo e inexacto. Regularmente constituyen minorías en países donde su contraparte ortodoxa predomina (como en Grecia, Serbia, Bulgaria, Armenia y Rusia), otras son minorías junto con sus contrapartes ortodoxas en países donde predomina otra religión (melquitas en Siria, caldeos en Irak, malankaras en la India, etc.) y otras no tienen contraparte en cisma con Roma (maronitas e ítalo-albaneses), también debido a la migración muchos católicos orientales viven hoy en países occidentales (Australia, América del Norte, Argentina, Brasil, Francia, etc).

Son consideradas iglesias sui iuris y están en un plano de igualdad con el rito latino, como afirmó el Concilio Vaticano II a través del documento Orientalium Ecclesiarum. Los fieles de estas iglesias están fuera de las jurisdicciones de los obispos latinos, excepto en los casos donde no tengan una jurisdicción propia. De la misma manera los católicos latinos están fuera de las jurisdicciones de los obispos orientales, excepto en Eritrea, país donde no existe jerarquía latina, en parte de Etiopía, en las diócesis siro-malabares que están fuera del estado de Kerala en la India y en algunas parroquias de las eparquías ítalo-albanesas de Italia.

La organización eclesial de las iglesias orientales católicas está gobernada por el Código de Cánones de las Iglesias Orientales, promulgado por el papa Juan Pablo II el 18 de octubre de 1990, que entró en vigor el 1 de octubre de 1991.

Las Iglesias patriarcales eligen su propio patriarca a través de su Sínodo patriarcal, el cual luego de ser elegido es inmediatamente proclamado y entronizado sin intervención del Papa, a quien luego le remite la comunión eclesial. En su propio territorio canónico sus obispos son elegidos por el Sínodo Patriarcal tomándolos de una lista de candidatos previamente aprobada por la Santa Sede. También los santos Sínodos pueden erigir diócesis dentro de su territorio canónico, pero no en zonas de rito latino.

En el caso de la Iglesia greco-católica rusa, los dos exarcados apostólicos existentes en Rusia y China antes de las revoluciones marxistas no han sido aún reactivados por la Santa Sede, dependiendo los fieles en Rusia de los obispos latinos y ucranianos. En China la Iglesia continúa en las "catacumbas"; las pocas parroquias existentes dependen de obispos latinos.

La Iglesia católica bizantina en América (aunque es parte de la Iglesia católica rutena, lo mismo que el exarcado de la República Checa y la Eparquía de Mukachevo, constituye una jurisdicción independiente, no existiendo en la práctica ningún órgano que reúna a estas jurisdicciones rutenas, como tampoco existe para las jurisdicciones que constituyen, por ejemplo, la Iglesia católica bizantina griega o la Iglesia católica ítalo-albanesa).

En el caso de la iglesia albanesa, la Santa Sede ha reactivado la administración apostólica del Sur de Albania que, a pesar de ser catalogada como de rito oriental, tiene un obispo latino y la mayoría de sus escasos fieles son también de este rito.

La iglesia bielorrusa es la más floreciente de las tres, pero debido a las diferencias con el Patriarcado Ortodoxo de Moscú, la Santa Sede no le ha nombrado aún jerarquía, dependiendo sus fieles directamente de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Existió una pequeña comunidad católica bizantina georgiana, pero nunca fue erigida en iglesia ni incluida en la lista oficial de ritos orientales publicada en el Anuario Pontificio.

La Santa Sede ha erigido también cinco ordinariatos para los fieles de rito oriental desprovistos de un ordinario de su propio rito; estos ordinariatos se encargan de la atención espiritual de católicos orientales de ritos sin jerarquía organizada en la Argentina, Francia, Austria, Polonia y Brasil, dependiendo de los arzobispos latinos de Buenos Aires, París, Viena, Varsovia y Río de Janeiro respectivamente.

Historia

Edad Antigua

Artículo principal: Historia del Cristianismo

Según la doctrina católica, Jesús fundó una comunidad cristiana jerárquicamente organizada y con autoridad, dirigida por los apóstoles (el primero de los cuales era San Pedro). Posteriormente (según los Hechos de los apóstoles), los apóstoles y los primeros seguidores de Jesús estructuraron una iglesia organizada. Una carta escrita poco después del año 100 por san Ignacio de Antioquía a los de Esmirna (capítulo 8) es el texto más antiguo que se conserva en el cual se usa el término ἡ καθολική ἐκκλησία (la Iglesia católica o universal): "Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la Iglesia Católica." De esta Iglesia él evidentemente excluía a los herejes, contra los cuales usó palabras muy fuertes: "fieras en forma humana - hombres a quienes no sólo no deberíais recibir, sino, si fuera posible, ni tan sólo tener tratos con ellos" (capítulo 4). El mismo Ignacio de Antioquía testimonia la existencia de una jerarquía de tres grados que consistía en obispos, presbíteros (sacerdotes) y diáconos.[30] En el siglo III, san Cipriano, obispo de Cartago, habla de una jerarquía monárquica de siete grados, en la cual la posición suprema la ocupaba el obispo. En esta jerarquía el obispo de Roma ocupaba un lugar especial, en cuanto sucesor de san Pedro.[31] [32]

Además, el que el obispo de Roma llegara a tener una importancia particularmente grande, se debió, según algunos, por motivos políticos: Roma fue la capital del Imperio Romano hasta que el Emperador Constantino I el Grande hizo de Constantinopla la nueva capital, el 11 de mayo de 330[cita requerida]. Otros atribuyen esta importancia al hecho, reconocido entonces por todos[cita requerida], que el obispo de Roma era sucesor de san Pedro, a quien, según el Evangelio de Lucas 22:32, Jesús le dijo: Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Incluso en el primer siglo, cuando todavía vivía el Apóstol Juan, el papa Clemente, obispo de Roma entre 89 y 97, escribió a la comunidad cristiana de Corinto para resolver un problema interno de esa Iglesia particular[cita requerida]. .

Algunos autores han afirmado que no hay argumentos suficientes para confirmar que Pedro haya sido obispo en Roma.[33] [34] La tradición que afirma que Pedro fue a Roma y ahí murió martirizado se basa también en esta carta de san Clemente, que menciona su martirio (capítulo 5), en la Carta de san Ignacio de Antioquía a los Romanos ("No os mando nada, cosa que hicieron Pedro y Pablo." – capítulo 4), y en la obra de c. 175-185 Contra las herejías (libro III, 1.3.1) de san Ireneo de Lyon, donde dice: "Como sería demasiado largo enumerar las sucesiones de todas las Iglesias en este volumen, indicaremos sobre todo las de las más antiguas y de todos conocidas, la de la Iglesia fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos Apóstoles Pedro y Pablo, la que desde los Apóstoles conserva la Tradición y «la fe anunciada» (Rom. 1,8) a los hombres por los sucesores de los Apóstoles que llegan hasta nosotros".

El Concilio de Nicea I (325) condenó el Arrianismo excluyendo de la Iglesia los seguidores de esta opinión teológica. Otros Concilios también definieron más precisamente la fe católica y excluyeron a otros grupos, en particular los Concilios de Éfeso (431) y de Calcedonia (451)[cita requerida].

Edad Media

La Iglesia católica, en el siglo V, se había extendido por casi todo el territorio del Imperio Romano (desde Hispania hasta Siria, con las zonas costeras del norte de África). Posteriormente, se realizaron misiones hacia zonas del norte de Europa, que llegaron hasta Irlanda, Gran Bretaña, Germania, y posteriormente zonas de Escandinavia, Centroeuropa y las poblaciones eslavas del Este. Este largo proceso abarca de los siglos V al XI. Buena parte de estas misiones, así como el trabajo de recristianizar los territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente, fue posible gracias a los monasterios, sobre todo a los benedictinos.

La expansión de poblaciones convertidas al Islam llevó a un progresivo declive de las poblaciones católicas del norte de África, que llegaría a ser casi completo en el mundo moderno.

Un hecho posterior significó la división entre numerosas iglesias: el Gran Cisma entre sus porciones de Occidente y Oriente (cuya iglesia, aún denominada como "Católica Ortodoxa", pasaría a ser conocida solo por esta última palabra) ocurrido en el año 1054 a causa de las rivalidades entre los patriarcados de Roma y Constantinopla y, teológicamente, alrededor de la cláusula filioque.

Durante los siglos XI y XIV se produce un gran desarrollo cultural gracias a la institución de nuevas universidades eclesiásticas, centradas sobre todo en la teología, pero también con facultades de artes, de derecho y, en algunos lugares, de medicina.

En el siglo XIII fueron fundadas y empezaron a desarrollarse las órdenes mendicantes, que tuvieron un gran influjo en la vida religiosa de la sociedad.

Hacia finales del siglo XIV se produjo un cisma, conocido como Cisma de Occidente, que afectó a la Iglesia católica desde 1378 hasta 1417, y que provocó fuertes tensiones y el surgimientos de ideas de tipo conciliaristas, según las cuales un concilio podría tener más autoridad que el Papa en algunos puntos. El conciliarismo fue condenado en el concilio V de Letrán en 1516.

Véanse también: Iglesia Ortodoxa y Cruzadas, Órdenes mendicantes y Antipapa

La Inquisición

Véase también: Inquisición

El término Inquisición (latín: Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium') hace referencia a varias instituciones dedicadas a la supresión de la herejía en el seno de la Iglesia Católica. La Inquisición medieval, de la que derivan todas las demás, fue fundada en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir las herejías de los cátaros, albigenses y valdenses. En 1249, se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal). En la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, fue extendida a ésta con el nombre de Inquisición Española (1478 - 1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América. También fueron importantes la Inquisición portuguesa (1536 - 1821) y la Inquisición romana (1542 - 1965), conocida también como Santo Oficio. El número de ejecutados por autoridades civiles tras ser condenados por la Inquisición en España, Portugal e Italia se estima en 99, si bien podría ser relativamente superior.[35]

Edad Moderna

La Iglesia católica afronta profundos cambios en la Edad Moderna. Por una parte, se inicia una expansión de las misiones hacia algunas zonas de África y Asia y hacia América desde los viajes y conquistas de españoles y portugueses. Por otro lado, se viven fuertes tensiones internas y un deseo profundo de reforma.

La invención de la imprenta permitió una mayor difusión de la Biblia y de sus traducciones, que empezaron a circular entre los católicos en diversos lugares.

El rechazo de la autoridad papal por causas de independencia política y económica y el rechazo de Martín Lutero al hecho de que se cobrara dinero por las indulgencias, provocó el surgimiento del protestantismo en 1517. En el mismo siglo XVI, empezó a desarrollarse el calvinismo en Suiza, y luego se extendió rápidamente en otros países europeos. Un importante cisma siguió con el surgimiento de la Iglesia Anglicana (nacida del Acta de Supremacía inglesa en 1534).

Contrarreforma

Artículo principal: Contrarreforma

La contrarreforma fue la respuesta a la reforma protestante de Martín Lutero, que había debilitado a la Iglesia Católica. Denota el período de resurgimiento católico desde el pontificado del Papa Pío IV en 1560 hasta el fin de la Guerra de los Treinta Años, en 1648. Sus objetivos fueron renovar la Iglesia Católica y evitar el avance de las doctrinas protestantes.

Entre los años 1545 y 1563 se desarrolló el Concilio de Trento, con diversas etapas. Antes y después del Concilio de Trento se fundaron diversas congregaciones religiosas que buscaron promover una profunda renovación entre los católicos. Una de esas congregaciones, que adquirió más tarde un gran desarrollo, fue la Compañía de Jesús.

Edad Contemporánea

El papa Juan Pablo II destacó por su apertura al diálogo entre religiones y su carisma entre la juventud católica.
El papa Benedicto XVI, actualmente la cabeza de la Iglesia Católica, es considerado un prominente teólogo.

Número de católicos

Situación Actual

Según el Anuario Pontificio 2011, el número de católicos en el mundo en el año 2009, último contabilizado, era de 1.181 millones.[36]

De entre los católicos según los registros, no todos se reconocen como tales, y entre quienes se declaran católicos hay quienes participan poco a las ceremonias religiosas. Por ejemplo, en España, un país tradicionalmente católico en la que la mayoría de las personas son bautizadas al poco tiempo de nacer, según la libre elección de sus padres, se desprende de la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en mayo de 2010 (preguntas 46 y 46a) que el número de personas que se declara católica es del 73,7%, y de este porcentaje el 56,8% declara que no asiste a las celebraciones religiosas.

La Iglesia católica cuenta como católicos a todos los bautizados en la Iglesia (o admitidos a la misma si lo piden y habían sido antes bautizados en otros grupos cristianos) con sus derechos y deberes, y que no hayan hecho acto formal de defección de ella. Para la Iglesia Católica quien no practica como católico sigue formando parte de ella. Pero celebrar otros sacramentos no es lo que les hace católicos, sino el bautismo. También considera católicos a los que viven de modo imperfecto, como pecadores con posibilidad de conversión:

Jesús les dijo: «No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan».
Lucas 5,31-32

Es posible abandonar la Iglesia mediante «un acto formal» de defección llamado Apostasía, cumpliendo con la manifestación formal de la voluntad de realizar tal acto ante la autoridad eclesiástica competente. Aún habiendo realizado declaración de apostasía, conforme al derecho canónico, el vínculo sacramental de pertenencia a la Iglesia dado por el bautismo permanece, dado el carácter sacramental del bautismo, que para los católicos, es indeleble en el sentido de que sigue existiendo su unión con Cristo. Conforme al Código de Derecho Canónico (cánones del 865 al 869), hay casos en los que el bautismo sería ilícito (lo cual no quita la validez) y otros en los que sería inválido (lo cual significa que nunca se produjo el bautismo), por lo que la persona interesada puede proceder a solicitar la nulidad o ilegalidad de su bautismo fundamentándose en la forma que fue bautizada, por tanto, esta unión con Cristo también puede quedar revocada. Esta es una de las fórmulas utilizadas para que el interesado pueda cambiar de religión

Quienes han dejado la fe católica, pueden volver, si lo desean, a la Iglesia, y existen programas y grupos que buscan facilitar el retorno al catolicismo.[37]

La excomunión es una pena medicinal, una medida cuyo fin es la conversión, no la expulsión. Por eso sólo inhabilita para tomar parte de lleno en las actividades de la comunidad, pero el excomulgado sigue siendo considerado miembro de la Iglesia Católica.

Algunos críticos opinan que quienes no aceptan todos los principios del catolicismo no deberían llamarse católicos, los que no realizan el acto formal de defección pueden con total libertad personal considerarse todavía dentro de la Iglesia Católica, al igual que aquellos católicos cuyas infidelidades intelectuales y morales son mucho menos notables y otros que se declaran católicos sólo como una etiqueta de identidad cultural.

La doctrina de la Iglesia Católica exige de los fieles la aceptación del Magisterio (la doctrina oficial), siendo delito de herejía "la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma" (canon 751 del Código de Derecho Canónico). Actualmente, sólo se inician acciones disciplinarias contra los teólogos católicos que defienden, con cierta influencia, ideas alternativas en esos terrenos, privándolos de la autoridad de enseñar con el título de profesores de teología católica, pero no respecto a los fieles comunes, por mucha que sea su relevancia pública, contra los cuales puede aplicar sólo penas espirituales.

En Alemania 1,78 millones de católicos, con una declaración hecha delante de la autoridad civil y reconocida por los obispos, han «salido de la Iglesia Católica» desde 1990 para evitar el impuesto eclesiástico (que de promedio se eleva a 9 % de la renta imponible): 143.500 en 1990, 192.766 en 1992, 168.244 en 1995, 101.252 en 2004, año en el cual 141.567 protestantes hicieron el mismo paso.[2]

En otros países, mientras generalmente las personas se alejan de la Iglesia Católica sin desear cortar formalmente su conexión con ella, algunas asociaciones de ateos o escépticos y algunos grupos protestantes animan a entregar declaraciones de apostasía o herejía. Sólo con la carta circular del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos del 13 de marzo de 2006 se hizo totalmente claro el procedimiento eclesiástico a seguir en estos casos.

Distribución en el mundo

Artículo principal: Iglesia Católica por país
Mapa que muestra el porcentaje de católicos en los diferentes países (Colores aproximados).

El número total de católicos, si se toman como tales a los bautizados, es de más de mil millones en el mundo, concentrándose en los continentes de Europa y América y en países en vías de desarrollo. En los últimos años, ha habido un aumento de católicos con respecto a la población en África [3].

En Europa, los bautizados como católicos son mayoritarios en la población de los siguientes países: Andorra, Austria, Bélgica, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Polonia, Portugal, San Marino. En Alemania, República Checa, Países Bajos, Suiza, e Irlanda del Norte, están representados por números similares a los de los protestantes.

En los países de habla inglesa y en general en la Mancomunidad Británica de Naciones (en inglés, Commonwealth of Nations) el catolicismo no ha prosperado a raíz del desencuentro histórico de Enrique VIII con la autoridad espiritual del Vaticano.

La mayor parte de la población de América Latina se considera católica en mayor o menor grado, (exceptuando Cuba, en donde el catolicismo se extiende a poco más de la mitad de la población). El país con mayor cantidad de católicos en el mundo es Brasil (139,5 millones).

Los países con mayor número de católicos de América Latina, de mayor a menor porcentaje, son los siguientes: Brasil, Colombia, Paraguay, México,Argentina, Venezuela, Ecuador, Puerto Rico, El Salvador, Chile, Costa Rica, Perú, Bolivia.

En Asia, los países católicos como Filipinas (antigua colonia española) y Timor Oriental (antigua colonia portuguesa) están rodeados de países musulmanes; en otros, como Líbano, sólo lo son la mitad de la población y en Palestina y Siria, hay pequeñas minorías destacables, y algo menores aún en Corea, India, y Vietnam.

En África, el número de católicos superaría el 50% de la población en los siguientes países: Angola, Burundi, Cabo Verde, Congo, Guinea Ecuatorial, Lesoto, Reunión, Santo Tomé y Príncipe y Seychelles. El número total de católicos africanos, según el Anuario Pontificio 2010, con datos referidos a 2008, sería de 173 millones.[38]

Compromiso social

Desde los tiempos de la Iglesia naciente la comunidad cristiana ha buscado comprometerse socialmente, teniendo preferencia por los más necesitados.[39] Esto fue reconocido por el Emperador Juliano el Apóstata (332-363), quien fue un fuerte opositor de la Iglesia.[40] [41] La Iglesia Católica fue fundadora de los primeros hospitales, asilos y orfanatos en la historia de Occidente desde la temprana Edad Media.[42] Las primeras escuelas europeas nacieron de la labor de las Órdenes Religiosas, siendo las universidades más célebres las fundadas por los Papas. En Europa, de las 52 universidades anteriores al año 1400, 40 fueron fundadas por los Papas, entre ellas las de París, Montpellier, Oxford, Cambridge, Heidelberg, Leipzig, Colonia, Varsovia, Cracovia, Vilna, Lovaina, Roma, Padua, Bolonia, Pisa, Ferrara, Alcalá, Salamanca y Valladolid.[42]

La Iglesia católica actualmente cuenta con misioneros religiosos y laicos de ambos sexos que realizan de forma regular obras sociales, tanto materiales como de apoyo moral y espiritual.[43] En 1996, el Vaticano dedicó unos 5,2 millones de dólares a ayuda humanitaria, sin contar con los aportes que hicieron privadamente los laicos y las Órdenes Religiosas.[44]

En casi todas las diócesis del mundo, en los países donde le es permitido, la Iglesia Católica lleva a cabo algún tipo de obra social. La cantidad de Fundaciones o Pastorales parroquiales de ayuda abarcan estos campos: escuelas, dispensarios, centros de acogida para niños y ancianos, hospitales, centros de rehabilitación de toda índole, leproserías, etc.

En Estados Unidos, la asistencia caritativa católica encuentra una organización corporativa en la Catholic Charities USA, que agrupa a más de 1.700 asociaciones que trabajan en las diócesis y que apoyan a más de 9 millones de personas, según se informó en 2010.[45]

Hacia finales del siglo XX, la Iglesia católica educaba en el Tercer Mundo a un millón de universitarios, 96.000.000 en enseñanza media y 15.000.000 en la enseñanza primaria.[46] La Compañía de Jesús educa en Hispanoamérica a más de un millón de niños en las Escuelas Gratuitas de Promoción Popular "Fe y Alegría".[47]

En 1985 la Iglesia contaba alrededor del mundo con 45.562 jardines de infancia, con 3.786.723 de niños en ellos. De estos centros, 3.835 estaban en África, 5.331 en América del Norte, 5.857 en Hispanoamérica, 6.654 en Asia, 23.566 en Europa y 319 en Oceanía. Este mismo año dirigía 78.160 escuelas primarias y elementales con 22.390.309 alumnos; atendía 6.056 hospitales, 12.578 ambulatorios, 781 leproserías, 10.467 Casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos, 6.351 consultorios familiares, 6.583 guarderías infantiles, 7.187 centros especiales de educación o reeducación social y otros 23.003 centros asistenciales.[48]

Hacia el año 2000, la Iglesia administraba 408.637 parroquias y misiones, 125.016 escuelas primarias y secundarias, 1.046 Universidades, 5.853 Hospitales, 13.933 centros de acogida para ancianos y discapacitados, 74.936 dispensarios, leproserías, enfermerías y otras instituciones. En total, la Iglesia es responsable de la educación de 55.440.887 niños y jóvenes (más de 55 millones), y dispone de 687.282 centros sociales en todo el mundo.[49]

La agrupación católica de mayor presencia mundial, con mayor número de obras, es Cáritas, que realiza labores humanitarias y guía proyectos humanos, con presencia en los 5 continentes. Cáritas España, por ejemplo, invirtió en 1999 más de 19.000.000.000 de pesetas en la lucha contra la pobreza.[50] En 2009, y a pesar de la crisis económica que vivió el país aquel año, Cáritas España destinó 230 millones de euros para ayudas sociales.[51]

Los últimos papas han mostrado un marcado interés por los crecientes problemas sociales. Así, Juan Pablo II en una ocasión destinó 1.720.000 dólares a poblaciones afectadas por calamidades y para proyectos de promoción cristiana; 1.313.000 a comunidades indígenas, mestizas, afroamericanas y campesinos pobres de América Latina; 1.800.000 para la lucha contra la desertificación y la carencia de agua en el Sahel. Esto entre otras ayudas menores de cientos de miles de dólares dirigidas a solucionar situaciones humanas críticas y estimular la solidaridad.[52]

Según datos del Anuario Pontificio dados a la luz en 2008, "las instituciones de asistencia y de beneficencia de identidad católica, en todo el mundo, son más de 114.738; de éstas, 5.246 son hospitales; 17.530 son dispensarios; 577 son leproserías; 15.208 son residencias de ancianos, enfermos incurables y discapacitados.".[53]

El Vaticano ha distribuido, a petición del Sumo Pontífice, 5.000.000 de dólares en el año 1997; 7.000.000 en 1998 y 9.000.000 en 1999, etc. Estas cifras han sido destinadas a ayudar a las poblaciones afectadas por catástrofes naturales o humanas.[54] Y en 1999 la suma destinada por el Vaticano a ayudas en general ascendieron a un total de 30.000.000.[55]

Según el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, la Iglesia Católica administra y sirve el 26% de los centros hospitalarios y de ayuda sanitaria existentes en todo el mundo.[56] Cuenta con 117.000 centros de salud (hospitales, clínicas, casas de alojamiento para huérfanos), 18.000 dispensarios y 512 centros para la atención de personas con lepra.[56] En el Vaticano existen más de 100 organizaciones que se dedican a repartir limosnas a los pobres de todo el mundo.[57]

La Iglesia católica opera numerosos establecimientos de atención a las víctimas de la epidemia de sida alrededor del mundo. Se ha manifestado en el sentido de que los seropositivos al VIH merecen apoyo, comprensión y compasión. En 2010 se dio a conocer el uso de 1,2 millones de euros por parte de la Congregación para la evangelización de los pueblos (del Vaticano) para sostener el trabajo de 131 centros de prevención y tratamiento del SIDA, en 41 países.[58] La iglesia reconoce que la epidemia de sida es grave, pero se muestra crítica hacia las estrategias adoptadas en varios países. Por ejemplo, rechaza el modelo "biológico-higienista" adoptado en la educación sexual y las estrategias de prevención de la infección por VIH que incluyen el uso del condón.[59] Desde el punto de vista de la Iglesia católica, la promoción del condón es un engaño porque no brinda protección total y alienta el adelanto de la edad de iniciación sexual. Como estrategia para detener la epidemia la iglesia propone la promoción de un "preservativo moral", basado en la promoción de la fidelidad y la educación sexual familiar.[60]

Por deseo de Juan Pablo II, desde 1984 exista una Fundación para la ayuda del Sahel, que promueve proyectos de desarrollo en países del norte de África afectados por la desertificación. Entre los años 2001 y 2004, la Fundación había invertido más de 9 millones de euros en distintos proyectos.[61]

La ONG católica Manos Unidas ha invertido (entre 2007 y 2009), 2.373.890,83 euros en 68 proyectos orientados al desarrollo de Haití.[62]

Financiación

La Iglesia Católica y sus instituciones se financian por varias vías, entre las que se pueden distinguir:

  1. Aportaciones de las instituciones propias o ligadas a la propia Iglesia Católica.
  2. Rendimientos económicos recibidos en forma de plusvalías de empresas e instituciones donde tiene capital invertido.
  3. Aportaciones y recolectas directas o indirectas, tanto de carácter público como de carácter privado.
  4. Financiación proveniente de las arcas públicas de muchos de los países donde tiene presencia.
  5. Fuentes diversas.

La principal institución financiera de la Iglesia Católica es el Instituto para las Obras de Religión[cita requerida] (abreviado IOR) y popularmente llamado Banco Vaticano, envuelto en importantes escándalos de diversa índole entre los que se encuentran los sucesos relacionados con el Banco Ambrosiano, en el marco de no regirse por las normas financieras de Italia por la extraterritorialidad en la que se encuentra la Ciudad del Vaticano. Según noticias de 2010 y anteriores, el IOR está siendo investigado y procesado judicialmente en varios países.[63] [64]

La contribución de los Estados al sostenimiento económico de la Iglesia católica es diferente en cada caso. Algunos ejemplos:

En España, las aportaciones establecidas por ley a la Iglesia Católica van destinadas a la conservación del patrimonio histórico-artístico, a la enseñanza concertada y a obras sociales promovidas por la Iglesia, así como a sus gastos de carácter puramente religioso. Además de las donaciones directas de los fieles, la contribución a la Iglesia Católica se realiza a través de una asignación voluntaria en la declaración de la renta que supuso, en el año 2009, cerca de 253 millones de euros.[65] Esta asignación no es un impuesto adicional para el contribuyente sino sólo la decisión sobre si el 0,7% de sus aportes por el IRPF se dirige a la Iglesia, pudiendo elegir a otros fines sociales. Por último, la financiación de la Iglesia se completa con una aportación directa del Estado y de las Comunidades Autónomas que le reporta aproximadamente el 25% de sus ingresos directos.[cita requerida] La Iglesia, a través de sus más de 40.000 instituciones, es propietaria en España de un patrimonio que le reporta beneficios directos e indirectos. Aunque no es posible una estimación exacta, se han estimado estos ingresos en 2009 en más de 6.800 millones de euros.[cita requerida]

En Alemania la relación Iglesia-Estado es mayor por el predominio de la Unión Democrática Cristiana desde hace años. A quienes se declaran católicos se les gravan en forma de impuesto sus donaciones (lo mismo ocurre con la Iglesia Evangélica). Muchos alemanes han dejado expresamente la Iglesia, pues quienes no profesan religión alguna no contribuyen.[cita requerida]

En Argentina, los obispos ordenados antes de 1994 reciben un haber salarial y luego jubilatorio, asignado y pagado directamente por el Estado, equivalente al de un juez de primera instancia (aproximadamente 1300 euros mensuales).[cita requerida]

En Chile, además de las limosnas y colectas, cualquier persona tiene la posibilidad de donar a la Iglesia Católica el 1% de sus ingresos mensuales, inscribiéndose en la parroquia correspondiente.[66]

En México, la Iglesia católica no recibe aportaciones estatales de ningún tipo. Durante la época colonial la Iglesia recibía ingresos importantes, hasta que en 1859 el presidente Benito Juárez decretó la "Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos", amortizando los bienes del clero y separando legalmente a la Iglesia Católica del Estado. Actualmente, la Iglesia mexicana se sostiene con las limosnas y el cobro de servicios a sus fieles. Templos, parroquias, catedrales, monasterios, conventos y basílicas, entre ellos los expropiados por Benito Juárez y Plutarco Elías Calles, son patrimonio de la nación encargados en comodato a asociaciones religiosas. Sacerdotes y obispos no tienen paga alguna por parte del Estado.

Críticas

La Iglesia Católica ha recibido muchas críticas a lo largo de su historia, desde dentro como desde fuera de ella. Las críticas se dividen principalmente en dos grupos: las que se refieren a aspectos doctrinales, y las que censuran el comportamiento (real o supuesto) de los católicos en su conjunto o en porcentajes de cierta relevancia (sea que vivan de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, sea que actúen en contra de las mismas).

Por ejemplo, durante el Imperio Romano la Iglesia fue acusada de antropofagia (por consumir el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía), así como por instigar a la desobediencia al poder establecido. También fue criticada por rechazar los cultos paganos y por considerar a la conciencia individual como superior a los dictámenes de los emperadores.

Delitos y faltas de algunos miembros: entre ellas cabe mencionar las críticas a la Inquisición, tema que desde el punto de vista de la Iglesia, admite que fue un error y no niegan que haya sucedido, por este motivo, el Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Tertio Milenio Adveniente (10-11-94) ha subrayado la necesidad de revisar algunos pasajes oscuros de la historia de la Iglesia para reconocer ante el mundo los errores de determinados fieles.[67] También pertenece el escándalo de casos de abuso sexual que han dado lugar a condenas penales y civiles, además de condenas eclesiásticas, en varios países. También ha recibido críticas por el apoyo activo que algunos miembros destacados de la jerarquía católica dieron a regímenes dictatoriales (dictaduras militares en América Latina, regímenes fascistas en España o Italia), o la posición negacionista de ciertos clérigos y obispos.[68]

Críticas en materia doctrinal: las críticas en cuanto a la doctrina se han basado muchas veces en que la iglesia católica expone creencias, doctrinas y conceptos que algunos piensan no están presentes en la Biblia. Además, se destaca la controversia con grupos protestantes en torno a algunos libros bíblicos, considerados apócrifos por los protestantes (entre ellos, el libro del Eclesiástico y Tobit) los cuales se encuentran definidos como parte del canon original de la Biblia (conocido como Canon Alejandrino o Canon Católico), conformando la clasificación de los libros bíblicos Deuterocanónicos.

Véase también

Referencias

  1. En ocasiones, sobre todo por influjo de países de habla inglesa, se añade el adjetivo de "romana" a los anteriores. En el Credo y en el Catecismo de la Iglesia católica se dice simplemente "una, santa, católica y apostólica", sin "romana". Existen, sin embargo, otros textos donde aparece la palabra "romana" añadida a las anteriores. Cf. Juan Pablo II, Audiencia general del miércoles 26 de junio de 1985
  2. «Major Branches of Religions». adherents.com. Consultado el 24-08-2010.
  3. La Iglesia Católica entiende que el bautismo puede recibirse una sola vez, dado que lo considera un sacramento que reviste carácter. Así, sólo puede ser bautizado quien no haya sido bautizado antes, tal como se indica en la pregunta 257 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica y el nº1246 del Catecismo de la Iglesia Católica. De este modo, en quien haya realizado una apostasía, la Iglesia no considera que quede revocada su unión con Cristo.
  4. «Presentación del Anuario Pontificio 2011».
  5. Cf. Concilio vaticano II, declaración dogmática Lumen gentium, nnº6-9.
  6. El uso de Nave de salvación o Barca de Pedro proviene del Evangelio de Marcos, 4, 35-41, y es expresión utilizada para referirse a la Iglesia católica al menos desde el siglo IV. Cf. Ramón Pellitero, La barca de Pedro
  7. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 751.
  8. San Ignacio de Antioquía, Carta a los de Esmirna 8,1-2. (cerca del año 110 dC) Esta es la primera vez que se tenga conocimiento en los escritos en que la iglesia es llamada Katholiké.
  9. San Paciano de Barcelona, siglo IV.
  10. Cf. Gál 3, 26-29; 4, 4-7; Jn 1, 12; 3, 3-5; 11, 52; Rm 8, 14-17; 1 Ped 1, 23; 1 Jn 3, 1-2.
  11. Rm 12, 4-5; 1 Co 12, 12-30; Ef 1, 22-23; Col 1, 18.
  12. 1 Co 3, 16-17; 6, 19; 2 Co 6, 16; Ef 2, 20-22.
  13. Cf. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 147.
  14. La Iglesia alega que ésta es la voluntad de Cristo, su fundador, que desea "un solo rebaño y un solo Pastor" (Jn 10, 16; 17, 11. 20-23) Según la doctrina católica, Cristo es "Dios verdadero" (Cf. Credo Niceno; Jn 1,1. 18; 5, 17-18; 10,33; 1Jn 5,20; Rm 9,5; Hch 20,28; Tit 2,13; Hb 1,5-9; Ap 1,18) y solo Dios puede fundar válidamente su Iglesia (Sal 87). Así, Jesús aparece como la "Piedra angular" y "fundamental" sobre la que se funda la Iglesia (Cf. 1Co 3,9-15; 1Ped 2,3-10) cuya base también está constituída por los apóstoles (Cf. Ef 2, 20-22) y especialmente por Pedro (Cf. Mt 16, 16-19; Jn 1,42), que según la enseñanza oficial católica, fue constituído como el Pastor universal de la Iglesia por institución de Cristo (Cf. Jn 21,15-22; Lc 22, 28-32). Esto sumado a la promesa de Cristo a los primeros discípulos sobre una constante asistencia (Mt 28,20) y la compañía del Espíritu Santo (Cf. Jn 16, 7-15; 14,15-17. 26; 15,26; 1 Jn 2, 27) y a la garantía que le dio a la Iglesia de nunca ser vencida por el mal (Mt 16,18), han bastado para que la Iglesia católica se proclame a sí misma como "columna y fundamento de la Verdad" (1 Tm 3, 15), "Esposa de Cristo" (Ef 5, 24-30) y heredera y depositaria de toda la Verdad Evangélica legada por los Apóstoles (Cf. 1 Co 11, 1-2; 1 Jn 2,24; 2 Ts 2,15; 1 Tm 6, 20-21; 2 Tm 1, 12-14; Flp 4, 8-9). Y exigiendo para sí la obediencia debida a los mismos apóstoles (Cf. Hb 13, 17; 2 Ped 3,2), esto especialmente en la persona del Papa, que según la fe católica es el sucesor del apóstol Pedro, en la Cátedra episcopal de Roma (Cf. Sucesión apostólica). Él es el "pastor de toda la Iglesia, sobre la que tiene, por institución divina, la potestad plena, suprema, inmediata y universal." (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 181).
  15. Dominique Le Tourneau (1997). El Derecho de la Iglesia (2ª edición). Ediciones Rialp. pp. 36 ss. ISBN 9788432131363. http://books.google.es/books?id=rDtrUeUEaAkC. 
  16. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 811.
  17. 1 Co 12, 12.
  18. Ef 4, 3-6.
  19. Jn 17, 20-21.
  20. Cf. Jn 17, 17; Ef 5, 27; 1 Tes 3, 13; 2 Co 1, 1; 1 Ped 1, 16; Hb 12, 22-24.
  21. Cf. Mt 28, 19; Hch 1, 8; 2, 37-41.
  22. Cf. Ef 2, 20; Mt 16, 16-19; Jn 1, 42; 20, 21-23.
  23. Compárese Mt 18, 18 con Mt 16, 16-19. nótese que solo Pedro recibe las "llaves". Cf. Lc 22, 31-32.
  24. 1 Tm 4, 14; 5, 22; 2 Tm 2, 1-2; 1,6; Hch 20, 17-32; Tit 1, 5;
  25. Cf. Jn 20, 21-23; Lc 10, 16; Ef 2, 20; Jn 13,20; Mt 10, 40-42; Gál 4, 14; 1 Co 4, 1; 1 Jn 1, 1-5; Hch 4, 20. véase también: Sucesión apostólica.
  26. En el Evangelio según san Juan, Jesús le dice a Pedro: "Apacienta a mis ovejas". De allí el axioma patrístico "Donde está Pedro está la Iglesia" (Ubi Petrus ibi ecclesia).
  27. Dei Verbum, nº4: "La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca cesará, y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo".
  28. Lumen Gentium, nº8.
  29. Catecismo de la Iglesia católica, nº1376.
  30. Véase Augustus Neander, The History of the Christian Religion and Church, During the Three First Centuries, traducido al inglés por Henry John Rose, segunda edición, Nueva York, 1848.
  31. Véase el Dictionnaire de Théologie Catholique. También la Cyclopedia de McClintock y Strong.
  32. Augustus Neander, The History of the Christian Religion and Church, traducido al inglés por Henry John Rose, segunda edición, Nueva York, 1848, pág. 111.
  33. Tratado De Ecclesia de Juan Hus (1371-1415).
  34. Véase el comentario de John L. McKenzie, profesor de teología en Notre Dame en 1971, en la Despertad (22.02.1972 pág.11).
  35. Estas cifras deben de tomarse con precaución y teniendo en cuenta que se mezclan los datos constatados de los ajusticiamientos por la inquisición con bastante documentación conservada, con estimaciones dadas por distintos historiadores. Vease un desglose en la sección cifras del artículo inquisición
  36. Presentación del Anuario Pontificio 2011».
  37. Cf. como ejemplo www.catolicosregresen.org
  38. Aumento considerable del número de católicos en África (29-4-2010)
  39. Cf. Hechos de los Apóstoles 6, 1-5.
  40. Decía de los cristianos: "Estos impíos galileos no sólo alimentan a sus propios pobres, sino también a los nuestros; recibiéndolos en sus ágapes los atraen como los niños son atraídos con pasteles". en Alvin J. Schmidt, Social Result of Early Christianity, pág.328.
  41. Cardenal Caetano Baluffi, The Charity of the Church: A Proof of Her Destiny, 1885, pág. 16.
  42. a b Toth, Tihamer, Cristo y los cristianos, 3ª edición. Atenas. Madrid; II, pág. 3.
  43. Compromiso social de la Iglesia, Compendio de Doctrina social.
  44. Diario ABC de Madrid, 14-II-1997, pág. 73.
  45. Centenario de la Catholic Charities USA,2010.]
  46. Diario ABC de Madrid, 21-X-1995, pág. 63.
  47. Loring SI, Jorge, Para Salvarte: Enciclopedia Católica del siglo XXI, Nº96,1. 53ª Edición. I.S.B.N.: 84-856662-96-2, Depósito legal: M-33714-2000.
  48. Secretariado General de la Conferencia Episcopal Española, Estadísticas de la Iglesia Católica, 1989, Madrid. págs.43-44. También en: Jesús Polo Carrasco, Razones de la Fe, III, 18. 2ª ed., Ediciones Palabra S.A., Madrid, 1995. I.S.B.N.: 84-7118-911-9.
  49. Público.es (13 nov. 2009).
  50. Revista Ecclesia, nº2949. 12-VI-99. 13.
  51. Cáritas Española mejora las condiciones de vida de 6,25 millones de personas (28/10/2010).
  52. Boletín de ZENIT, ZE980618-3.
  53. http://www.zenit.org/article-27075?l=/.
  54. Boletín de ZENIT, ZS00012705.
  55. Boletín de ZENIT, ZS00030810.
  56. a b ACI Prensa 10-2-2010" Hospitales católicos representan 26 por ciento de estructuras de salud del mundo", (consultado el 8-9-2010).
  57. Loring SI, Jorge: Ob. cit. Nº 38,4.
  58. Boletín de ZENIT, ZS10082503 (consultado el 25-8-2010).
  59. Por ejemplo, se considera que la educación sexual ofrecida por el estado argentino (La Nación, 28 de julio de 2010) sobredimensiona el "modelo biológico-higienista, al proponer como eje prioritario la promoción de la salud en general y reproductiva en particular" y que no orienta el ejercicio de la sexualidad hacia el amor. En el caso de México (Zenit, 8 de noviembre de 2009), se demanda al Estado que indebidamente se inmiscuye en la educación sexual de los menores, interfiriendo en la facultad que corresponde a los padres, pues desde la perspectiva eclesiástica se trata de un derecho de patria potestad.
  60. Sobre el "preservativo moral", léase la declaración de la Conferencia Episcopal Española ""La Iglesia y el SIDA: la solución y el problema" (consultado el 1-9-2010). Sobre la crítica de la iglesia a la promoción del sexo seguro, crf. Alfonso López Trujillo (2003) "Los valores de la familia contra el sexo seguro", en el VI Encuentro Mundial de Familias, Ciudad de México.
  61. Fundación papal Juan Pablo II para el Sahel.
  62. Manos Unidas en Haití.
  63. «Banco del Vaticano investigado por la justicia italiana». Consultado el 17/06/2010.
  64. «Sitio web oficial para las demandas en Estados Unidos contra el Banco del Vaticano en su presunta implicación en el llamado "Oro Nazi"».
  65. La Iglesia recaudó 11 millones de euros más en la última declaración de la renta Diario 20 minutos, 17-2-2010 (consultado el 06/09/10).
  66. Modelo de financiamiento de la Iglesia Católica genera admiración en EE.UU. Diario El mercurio 24-12-2009 (consultado el 06/09/10).
  67. Comella, Beatriz (s/f), "El Tribunal del Santo Oficio o Inquisición", en Catholic.net.
  68. Goldhagen, Daniel Jonah (2002). La Iglesia Católica y el Holocausto: una deuda pendiente. Editorial Taurus. ISBN 9788430604913. 

Bibliografía adicional

Enlaces externos


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