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ARCO
Para otros usos de este término, véase Arco.

ARCO (Feria Internacional de ARte COntemporáneo | ARCOmadrid) es una de las principales ferias de arte contemporáneo del circuito internacional que, organizada por IFEMA, se celebra anualmente en la Feria de Madrid, España.

ARCOmadrid reúne una oferta artística de gran calidad, que va desde las vanguardias históricas, hasta el arte emergente y actual, pasando por el arte moderno y arte contemporáneo. ARCO se ha caracterizado por apoyar el desarrollo de un mercado del arte en España e impulsar el coleccionismo tanto privado como institucional y corporativo.

Desde el año 2006 ARCO coincide en el tiempo con Art Madrid (Salón de Arte, Moderno y Contemporáneo), organizado también en Madrid por la empresa Arte y Asociados.

En su pasada edición de 2010 recibió 150.000 visitantes y expuso obras de 3.000 artistas de todo el mundo.

Contenido

Historia

1982

Fruto del trabajo previo de varios años, el 10 de febrero de 1982 se abrieron por primera vez las puertas de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo (ARCO), en el Palacio de Exposiciones del Paseo de la Castellana en Madrid. La iniciativa, que en un primer momento fue mirada por muchos con incredulidad y escepticismo, fue impulsada por Francisco Sanuy, primer director de IFEMA, y Adrián Piera, presidente de la Institución Ferial y de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, con la colaboración de Rosina Gómez-Baeza, encargada en aquellos tiempos del área de desarrollo de nuevos proyectos feriales. Tras armonizar los intereses de todas las partes implicadas, y estando ya al frente de la Dirección de Ifema, Manuel Coronado, vio la luz esta nueva feria de arte que estaría dirigida en su primera etapa por la galerista sevillana Juana de Aizpuru, hasta el año 1986.

En su primera edición participaron en ARCO un total 364 artistas a través de 90 galerías, de las cuales 62 fueron nacionales y 28 extranjeras. Una modesta participación foránea que se iría consolidando con el paso de los años, haciendo de la feria madrileña un evento cada vez más internacional. Las características de esta edición en cuanto a contenidos fueron, por una parte, la apuesta segura por los clásicos españoles y, por otra, el asumir el riesgo de presentar a las nuevas revelaciones, propiciando un encuentro con el arte internacional que estaba más de moda en Europa: la pintura alemana e italiana. Además de la exposición de pinturas, esculturas, fotografías y otras creaciones plásticas, ARCO estableció, ya desde su primera edición, un espacio para el diálogo y un punto de encuentro para los pensadores, creadores, coleccionistas, críticos y galeristas. En el marco de la feria se celebró un simposio sobre arte contemporáneo en el que participaron figuras de renombre internacional como Giulio Carlo Argan, Achille Bonito Oliva, Rudi Fuchs, Alexandre Cirici Pellicer, Marcellin Peynet, Lucio Amelio, Lázaro Glozer y Bárbara Rose.

A la participación de intelectuales y personalidades del mundo del arte también se unió una fuerte presencia de personajes públicos del mundo de la economía, la política, la música o las artes escénicas. Así, En la inauguración de ARCO’82 estuvieron presentes la Ministra de Cultura, Soledad Becerril, y el Ministro de Hacienda, Jaime García Añoveros. Además, visitaron la feria durante su transcurso el Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo; el Ministro de Obras Públicas y Urbanismo, Luis Ortiz; el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván; el político Alfonso Guerra, y el filósofo, José Luis Aranguren, entre otras muchas personalidades de la política, la cultura y las finanzas que preludiaban el peso que iría adquiriendo ARCO en la escena social madrileña. Junto a ellos, más de 25 mil visitantes lograron sobrepasar todas las expectativas de público que se había marcado la feria.

Todos estos rasgos ya permitían intuir, pese a las opiniones escépticas que se habían vertido antes de la apertura de la feria, cuáles serían los rasgos fundamentales de la feria y su influencia en el panorama artístico español. ARCO’82 sería el inicio de una apuesta fuerte y decidida por la consolidación del mercado del arte en España, que tendría continuidad en ediciones posteriores, tanto para reclamar medidas legales que lo favorecieran – tal como se hizo en la primera edición promoviendo la supresión del impuesto de lujo, que gravaba en la época la adquisición de obras de arte con un 22,5%– como para impulsar la presencia de los mejores coleccionistas a nivel internacional.

1983

Tras la exitosa acogida de la primera edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo, ARCO’83 abría sus puertas en el Palacio de Congresos de la Castellana entre el 18 y 25 de febrero. A través de la muestra de 102 galerías con un incremento del 31% entre las salas nacionales – 66 galerías – y del 35% entre las foráneas – 36 galerías –, la feria continúo su labor de dinamizar el mercado del arte español y definiendo a Madrid como un enclave cultural de referencia.

El neoexpresionismo y la transvanguardia fueron las grandes apuestas de las salas internacionales, entre las que se encontraban representadas la plástica de catorce países de Europa y América. Hubo opiniones muy controvertidas sobre la presencia de estas tendencias artísticas entre las galerías foráneas, ya que para algunos suponía un montaje mercantilista que invadía el mundo del arte, y para otros representaba dejar constancia de las manifestaciones artísticas que tenían lugar en todo el mundo del arte. Por su parte, la apuesta de las salas nacionales combinó los clásicos ya consagrados como Picasso, Dalí, Matisse, Miró o Manuel Ribera, con los emergentes como Antonio Albacete, Pérez Villalta o Santiago Serrano.

El programa expositivo se completó con una agenda de actos culturales paralelos a la muestra. En los coloquios, mesas redondas, conciertos y proyecciones convocadas se debatieron las inquietudes y problemas que afectan al arte contemporáneo en el mundo, junto a los intercambios comerciales, de cara a fortalecer el mercado artístico. La cita aglutinó a un importante número de figuras con una gran trayectoria en el mundo del arte, como Michael Compton, Germano Celán, Jorge Glusberg, David Brown, Willi Bongard, Achile Bonito Oliva, Barbara Rose y Jean de Loisy. Junto a los intelectuales y renombradas personalidades, la presencia de los políticos españoles siempre fue muy importante en la feria. Al acto oficial de apertura asistieron el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra; el ministro de Cultura, Javier Solana, y el alcalde de Madrid, Tierno Galván.

La feria volvió a ser un éxito de participación y fue visitada por 45.000 personas, 20.000 más que la primera edición. Las galerías extranjeras disminuyeron ligeramente sus precios, siendo más asequibles para el visitante comprador. Asimismo, se vieron beneficiadas por la supresión del impuesto de lujo que se aplicaba a todas las obras de importación gracias al acuerdo que el certamen, en su apuesta por fomentar la creación de un patrimonio artístico, firmó con los responsables de los Ministerios de Cultura y Hacienda. ARCO aún representaba una aventura que era necesario consolidar, pero tras su segunda edición, aunó más esfuerzo y apoyo para el desarrollo del mercado del arte contemporáneo en España.

1984

En 1984, dada la creciente actividad de la Feria de Madrid, ARCO se trasladó a las nuevas instalaciones de IFEMA en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. Con este traslado, aumentó su superficie de exposición de 5.000 a 10.000 metros cuadrados, dando cabida a un mayor número de galerías. Acudieron 157 salas, de las cuales 70 fueron extranjeras, procedentes de 20 países, y 87 españolas. Por primera vez en la historia de la feria, celebrada entre el 16 y 22 de febrero, un miembro de la Familia Real presidía la ceremonia de inauguración de la muestra. S.M. la Reina Doña Sofía inició así una tradición que se ha refrendado cada año desde entonces, con la presencia de los Reyes, del Príncipe de Asturias y las Infantas, como muestra de su respaldo a la labor de difusión que realiza ARCO y de su apoyo al arte contemporáneo.

Junto a la ampliación de la muestra, ARCO’84 revitalizó su poder de convocatoria entre las salas foráneas. Fiel a su carácter selectivo, la feria dio un paso más a su proyección internacional y galerías procedentes de Alemania, Austria, Francia, Gran Bretaña, Suiza, Bélgica y Portugal, además de las de México, Colombia, Venezuela, Brasil y Argentina exhibieron sus propuestas en la tercera edición de la feria. Las grandes ausentes siguieron siendo las norteamericanas, pero no acudían a ninguna feria del Viejo Continente porque consideraban que no necesitaban venir a Europa. El denominador común de la selección de todas las salas, incluidas las nacionales, fue la decidida apuesta por los nuevos valores. ARCO se constituía como una plataforma de promoción y apoyo de artistas emergentes que se concretaría, años después, con un espacio específico en la feria.

Entre las actividades culturales paralelas, se quiso rendir homenaje a la figura del coleccionista y a su papel clave en el desarrollo del arte contemporáneo. Se organizó el ‘Encuentro Internacional en torno al Coleccionismo de Arte’ en el que participaron coleccionistas – principalmente centroeuropeos y norteamericanos – galeristas, artistas de renombrado prestigio internacional y críticos como la francesa Catherine Strasser, el español Francisco Calvo Serraller, y el director del Museo del Prado, Alfonso Pérez Sánchez. Junto este encuentro, se convocó el ‘Encuentro de directores de museos de arte contemporáneo’ en el que participaron Dieter Honish, director de la Nacional Galerie de Berlín; Knud Jensen, director del Luisiana Museum of Modern Art de Humlebaek y Edi de Wilde, director del Stedelijk Museum, de Ámsterdam; entre otros.

El saldo de transacciones, especialmente entre las galerías internacionales, aún no era elevado. El incipiente coleccionismo privado prefería adquirir obras de artistas nacionales, aglutinando las salas españolas el 90% de las ventas de esta edición. Paralelamente, el público seguía mostrando su apoyo a la muestra a la que acudieron 90.000 visitantes, el doble que la edición anterior. ARCO se afirmaba como un punto de encuentro, de intercambio de contactos y de experiencias sobre la creación y gestión del arte contemporáneo.

1985

Con la celebración de su IV edición, que tuvo lugar en el pabellón 10 de la Casa de Campo de Madrid, la Feria Internacional de ARte COntemporáneo daría un paso más hacia su consolidación. Sin embargo, junto con el clima de entusiasmo y crecimiento, en ARCO’85 también empezaron a surgir las primeras críticas al certamen, sobre todo derivadas del elevado déficit que sufría la feria y del bajo volumen de ventas que registraban las galerías participantes, especialmente las extranjeras. Pero las cifras consiguieron rebatir a las críticas, ya que en 1985 la participación de salas foráneas continuó su ascenso con respecto a la primera edición. Mientras entre las galerías españolas el aumento fue tan sólo de un 50% (de 62 a 92), la participación extranjera fue aquel año de más del doble, pasando de aquellas 28 galerías del ARCO inaugural a las 72 que se dan cita en la cuarta edición. Entre ellas, la presencia más fuerte fue la italiana, con 15 stands. Además, la feria de Madrid vio cumplido uno de sus objetivos – el de reforzar su posición como puente entre la escena americana y la europea –, al acoger a 10 galerías estadounidenses en calidad de invitadas.

Las tendencias internacionales más punteras seguían siendo el núcleo central del contenido de ARCO, junto con los clásicos españoles del siglo XX. Y, junto a ellos, comenzó a intuirse aquel año el triunfo de Miquel Barceló, que fue el artista con mayor presencia en la edición de 1985, como muestra del intenso apoyo de la feria a los jóvenes creadores.

Junto a tan extensa oferta artística, también un año más la feria se convirtió en foro de diálogo para expertos en arte contemporáneo, críticos y personalidades del mundo del arte. En el programa de conferencias participaron directores de prestigiosos museos internacionales como Richard Koshalek, del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles; Richard Madigan, del Norton Museum of Art; Marie-Claude Beaud del Museo de Arte Moderno Grand-Duc Jean de Luxemburgo y Tomás Llorens, que luego sería conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, entre otros. Además, la feria fue también aquel año punto de encuentro para los personajes públicos de la vida social, cultural y política española. La duquesa de Alba, con su hijo Jacobo, Conde de Siruela; el poeta Rafael Alberti; el presidente del Círculo de Bellas Artes, Martín Chirino; el director del Museo de Arte Contemporáneo, Aurelio Torrente; el director general de Bellas Artes, Dionisio Hernández Gil; el entonces alcalde en funciones de Madrid, Juan Barranco; el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina o el Ministro de Cultura, Javier Solana.

El interés hacia el conocimiento y el comercio de arte que despertaba la feria en la sociedad española siguió arraigándose progresivamente y, junto con las incipientes críticas, se reiteraba la satisfacción ante el crecimiento del certamen. Habría que esperar al año siguiente para que estallara entre los galeristas la polémica que marcaría un cambio de etapa para ARCO.

1986

La V Feria Internacional de ARte COntemporáneo representó un cambio hacia la permanencia definitiva de la muestra. La crisis que rodeó los prolegómenos de esta edición, motivada por la disconformidad sobre los métodos de gestión de la feria de un sector de galerías nacionales, provocó la dimisión de la directora, Juan de Aizpuru, y del comité organizador. Esta transformación fue un eslabón más en la cadena de crecimiento del certamen que, tal y como manifestaron los medios de comunicación, permitió que con unas u otras personas, ARCO siguiese su andadura al servicio del arte en España.

La coincidencia con la feria de arte de Zurich en el mes de febrero hizo que ARCO abandonara sus fechas habituales, y se inauguró el 9 de abril en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo. Las instituciones políticas renovaban su compromiso con la feria y el acto inaugural contó con la presencia del vicepresidente Alfonso Guerra; el ministerio de Cultura, Javier Solana y el alcalde de Madrid, Juan Barranco.

ARCO continúo su trayectoria como plataforma de exhibición y de promoción de nuevas tendencias. Por primera vez en la feria, y con carácter experimental, el certamen recogió una amplia muestra fotográfica, con el deseo de promocionar esta manifestación artística como vehículo de difusión cultural. Entre las 166 galerías participantes – 99 nacionales y 67 extranjeras – acudieron varias fotogalerías y diversas salas exhibieron, entre sus fondos pictóricos, piezas fotográficas. La selección presentaba una línea más abierta y heterogénea que en años anteriores. A los talentos nacionales emergentes se le suman los veteranos, convertidos en clásicos de su generación, como Guillermo Pérez Villalta, Carmen Álvarez, Luis Claramunt o José Manuel Broto. Y la tendencia hacia la consolidación de los lenguajes y artistas como la Plensa, Pelayo Ortega o Melquíades Álvarez, marcaron la muestra artística de esta edición.

Al mismo tiempo, la apuesta cultural de la feria era cada año más enriquecedora. El Vídeo Forum Internacional, una sección de cortometrajes de cine mudo y las mesas de debate en las que se hizo especial hincapié en la labor de las fundaciones en el panorama artístico; conformaron las líneas principales del programa paralelo a la feria. Atendiendo a esta vocación cultural, en esta edición también se publicó el primer volumen de una colección de libros y publicaciones que recogían los textos de las conferencias y debates celebrados en años anteriores. El certamen seguía propiciando elementos de información y análisis capaces de influir en la preparación del público y posteriormente en el circuito mercantil del arte.

Pese a la polémica, y a que las salas foráneas aún no colmaron sus expectativas de ventas, el cambio de dirección y la nueva ley de Patrimonio Histórico Español consolidó la trayectoria de ARCO y el deseo de continuar con proyección en el panorama artístico.

1987

Los meses previos a la celebración de ARCO’87 estuvieron marcados por un cambio en la dirección de la feria, así como en el sistema de organización de la misma. La crisis que habían suscitado el año anterior las críticas negativas y las quejas de varios galeristas madrileños, motivó la dimisión del Comité de Selección de la feria y de su primera directora. Para resolver el conflicto la Institución Ferial de Madrid decidió nombrar como directora de la feria a Rosina Gómez-Baeza Tinturé, quien llevaba trabajando en Ifema desde 1979 y se encargaba de la dirección para el desarrollo y la gestión, así como de las ferias Sicur, Iberjoya, Expoóptica, Grafic y Eurocomercio. La figura de la nueva directora y el hecho de otorgar un mayor protagonismo al Comité Organizador, fueron aceptados por la crítica y los galeristas como un paso hacia la conciliación y la profesionalización del certamen.

Así, el nuevo equipo directivo y el Comité de Organizador, que pasó a llamarse Comité de Selección, pronto se marcaron retos y objetivos para reforzar la continuidad de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo. El 14 de julio de 1986 dieron comienzo las actividades del Comité, al que asistieron los galeristas Miguel Agrait Colomer, Helga Muller de Alvear, Douglas Baxter, Franco Bombelli, Evelyn Botella, Heinrich Ehrhardt, Denis René, Ursula Krinzinger, Brigitte March y Roberto Sáenz de Gorbea, Lucio Amelio, Ángel Luis de la Cruz, Miguel Gaspar Alba, Miguel Pérez Marcos, Rosemarie Schwarzwaelder y Franco Toselli. La feria recuperó sus fechas originales y abrió sus puertas entre el 12 y el 17 de febrero en los pabellones 10 y 12 del recinto ferial de la Casa de Campo. Más de 10.000 m2 acogieron a un total de 152 galerías, 91 españolas y 61 extranjeras procedentes de trece países europeos y americanos. Pese al ligero descenso en el número de galeristas que participaron aquel año, la cifra de visitantes siguió incrementándose hasta rozar los 115 mil.

Junto con el cambio de dirección, la feria experimentó en 1987 varias innovaciones, como la creación de la Asociación de Amigos de ARCO y el proyecto de creación de la Fundación ARCO, así como ARCO Noticias, que fue la primera publicación periódica vinculada directamente a la feria. También, por primera vez en su historia, la muestra del recinto ferial se completó con un programa paralelo de actividades y exposiciones en Madrid, aglutinadas bajo el epígrafe “Madrid en Vanguardia”. Además, Vídeo ARCO’87, el “I Encuentro de Fotografía” y los encuentros “Europa en el Arte Contemporáneo” contribuyeron a fortalecer el clima de ebullición artística y cultural.

ARCO’87 fue calificada una edición de transición, todavía era necesario tiempo para asimilar los cambios y asentar el rumbo de la nueva etapa. La magnífica situación del mercado del arte en la escena internacional y el creciente interés de la sociedad española y las instituciones por el arte contemporáneo facilitarían que la feria siguiese creciendo año tras año.

1988

Con la celebración de su VII edición, ARCO constató su función comercial y acentuó su carácter internacional. Durante sus primeros años de trayectoria, la Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid había sido criticada por la escasez de presencia extranjera frente a la gran cantidad de galerías españolas que concurrían al certamen. Sin embargo, en ARCO’88 por fin se cambiaron las tornas y el número de stands internacionales fue mayor que el de las salas locales. Así, en la edición de 1988 participaron un total de 166 galerías, de las cuales 87 fueron procedentes del extranjero, como representación del panorama artístico de 17 países distintos.

En cuanto a los contenidos de la feria, una vez olvidada la transvanguardia y el expresionismo alemán, quedaron como tendencias mayoritarias en ARCO’88 el arte povera, el pop, el minimalismo, la abstracción, el constructivismo y el arte cinético, lo que dio como resultado una edición muy ecléctica artísticamente. Además, se incorporó por primera vez a la feria un sector institucional en el que participó una representación de varias Comunidades Autónomas, el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Madrid, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con el museo Néstor, el Ayuntamiento de Zaragoza, el Instituto de Cooperación Iberoamericana, el Banco Exterior de España y la Fundación Caja de Pensiones.

Las actividades culturales continuaron su proceso de consolidación y se celebró la segunda edición de iniciativas como “Video ARCO”, el “Encuentro ARCO de Fotografía”, “Madrid en Vanguardia” y los “Encuentros Europa/América en el arte contemporáneo”. Asimismo, se llevó a cabo por primera vez la convocatoria de las Becas Banesto, promovidas por la entidad bancaria en colaboración con la Asociación de Amigos de ARCO con el objetivo de fortalecer el mecenazgo de los jóvenes creadores. El nivel de ventas de ARCO’88 fue excelente, en consonancia con el clima optimista internacional del mercado del arte. Se intuía ya el nacimiento del joven coleccionismo español, que florecería años más tarde. Las cotizaciones de las piezas que se mostraron iban desde los 150 millones de pesetas (más de 900 mil euros) por una obra de Picasso hasta las 15 mil pesetas (90 euros) por las que se podían adquirir varias muestras de obra gráfica. La feria batió récords en cuanto a ventas con un total aproximado en volumen de negocio de 1.200 millones de pesetas (más de 7.212.000 euros); junto a la calidad de la obra mostrada y la boyante situación del mercado, esto fue posible gracias a la exención fiscal de la que disfrutaron un año más las piezas expuestas en la feria, que no eran gravadas con el 33% del IVA que solían llevar las obras de arte en aquel momento.

En definitiva, en 1988 ARCO siguió cumpliendo con su papel de dinamizador cultural, al propiciar debate en el ámbito intelectual y crear las condiciones necesarias para el desarrollo del mercado del arte contemporáneo en España.

1989

El 8 de febrero de 1989 fue inaugurada la octava edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo, que representaría un hito en la historia del certamen al obtenerse los mejores resultados económicos y organizativos de su historia. La consolidación de ARCO, el crecimiento del mercado del arte en España, la situación económica optimista a nivel mundial y el arduo trabajo de gestión realizado por el equipo gestor de la feria dieron como fruto una edición boyante, cuyo éxito de ventas y de público ya se intuía antes de que abrir las puertas.

El número de galerías participantes alcanzó su cota máxima gracias a la representación de 190 salas – 77 españolas y 113 extranjeras – que expusieron la obra de cerca de 1.200 artistas. Desde los grandes genios de las vanguardias del siglo XX, como Picasso, Matisse, Duchamp o Miró hasta llegar a los jóvenes creadores emergentes del momento, pasando por creadores de renombre en el panorama internacional, como Günter Förg, David Salle o José María Sicilia mostraron sus piezas en la feria madrileña. El acto inaugural de ARCO’89 – que estuvo presidido por el tapiz de Goya “La cometa”, a modo de homenaje al gran pintor aragonés – sirvió como muestra del apoyo institucional al certamen. A la apertura de puertas el 8 de febrero asistieron el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra; el ministro de Cultura; el alcalde de Madrid, Juan Barranco; el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina; y el presidente de IFEMA, Adrián Piera. Además, la presencia en el acto de la secretaria de Estado de Cultura Portuguesa, María Teresa Gouvela, el primer ministro francés Michel Rocard y su Ministro de Cultura, Jack Lang pusieron de manifiesto el interés que la feria despertaba en el mercado del arte de nuestros países vecinos. También visitaron ARCO, un año más, numerosos personajes de la aristocracia y el mundo de la cultura y las artes, como Pilar Medina Sidonia, los duques de Badajoz, Jacobo Martínez de Irujo, conde de Siruela, el cantante Javier Gurruchaga; la actriz Lucía Bosé; o el diseñador Mariscal entre otros muchos.

Entre las manifestaciones culturales que complementaron la feria, como cada año, cabe destacar la tercera edición de “Madrid en Vanguardia” y los “III Encuentros Internacionales de Arte Contemporáneo”, dedicados en esta ocasión a las funciones y posibilidades de los museos, que contaron con la presencia de directores de museos y colecciones de arte, arquitectos y expertos en la gestión museística de Estados Unidos, Alemania, Austria, Francia, Italia, Suiza, Japón y España. Además, participaron en el programa de conferencias organizado por ARCO el experto en arte Italo Zannier; la comisaria encargada de fotografía del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, Maria Morris Hambourg; el artista Joan Fontcuberta; el experto en fotografía Jean Claude Lemagny; y la curadora Anne Cartier-Bresson, sobrina del prestigioso fotógrafo Henri Cartier-Bresson. En suma, el balance de ARCO’89 y todo lo que se generó en torno a la feria fue valorado muy positivamente, tanto por los expertos como por las instituciones y los medios de comunicación. Llovieron críticas positivas y hubo satisfacción generalizada gracias al volumen de ventas y a la gran calidad de la selección de galerías.

1990

Mientras se formaban grandes colas en Madrid a la puerta del Museo del Prado para contemplar la exposición antológica dedicada a Velázquez, el público también se arremolinaba en torno los pabellones 9, 10 y 11 de los recintos feriales de la Casa de Campo donde, del 8 al 13 de febrero de 1990 se celebró la Feria Internacional de ARte COntemporáneo. Si ARCO’89 constituyó la consolidación definitiva de la feria en cuanto a ventas, ARCO’90 fue reflejado por los medios de comunicación como la edición con mayor afluencia de público de las que se habían celebrado hasta el momento, con más de 142 mil visitantes. Entre ellos, un gran número de personalidades de la vida pública española se acercaron a los recintos feriales, como el ministro de Cultura, Jorge Semprún; el entonces alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez-Sahagún; el director general de Bellas Artes, Jaime Brihuega; el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Tomás Llorens; o la directora general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, Araceli Pereda. Allí encontraron la representación de 218 galerías de arte contemporáneo de los que 146 pertenecían marchantes extranjeros frente a los 72 españoles.

Las obras mostradas en los stands de ARCO’90 alcanzaron también una calidad que dejó vislumbrar un clima de consolidación en la feria y el papel relevante de las vanguardias históricas como punto de referencia. Los visitantes pudieron disfrutar de piezas dignas de museo de artistas internacionales como Francis Bacon, Sol Lewitt, Jean-Michel Basquiat, Lucio Fontana o Mimmo Paladino, junto con obras maestras de creadores españoles como Eduardo Chillida, Antonio López, el Equipo Crónica, Miquel Barcelón o Antoni Tàpies cuyas creaciones estuvieron presentes en, al menos, 16 stands españoles y extranjeros.

Además, al igual que en las ediciones precedentes, el programa expositivo se complementó en ARCO’90 con una oferta de actividades paralelas. La IV Edición de VideoARCO, las Becas Banesto los IV Encuentros Internacionales en el Arte Contemporáneo y el Proyecto Fotográfico ARCO conformaron el programa de actividades, cuyo eje central fue la celebración, el día de la inauguración oficial, de un acto de solidaridad y recogida de donativos para la lucha contra el VIH, en colaboración con el Comité Ciudadano Anti-SIDA. En este clima de consolidación, pocas cosas dejaban intuir la crisis que sobrevendría en los años siguientes. Las ventas seguían creciendo y las cotizaciones de algunos artistas subían de forma vertiginosa. Así, la primera edición de ARCO en la década de los noventa constituyó, con unos altísimos beneficios y una subida de precios de hasta el 40% en algunos artistas, un punto de inflexión, un primer punto álgido alcanzado. En los años venideros la crisis económica a nivel mundial contribuiría al estallido de la burbuja inversionista en el mercado del arte y, por supuesto, ARCO no sería ajeno a esto... Pero por el momento los medios de comunicación sólo hablaban de consolidación y de excelentes resultados económicos.

1991

En contraste con la intensa actividad del mercado en los años 80, el inicio de la década de los 90 estuvo marcado por la crisis económica mundial a la que ARCO no fue ajena. El boom especulativo de los años precedentes y la primera guerra del Golfo proyectaba un sentimiento de incertidumbre sobre la décima edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo celebrada del 7 al 12 de febrero. Pese a las circunstancias las galerías nacionales e internacionales acudieron rigurosamente a la cita, que contó con la participación de 207 galerías, 139 extranjeras y 68 españolas.

El acto inaugural, presidido por el ministro de Cultura Jorge Semprúm y acompañado por el alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún; constituyó un homenaje a Rafael Alberti. Con la lectura de varios poemas en la voz del propio autor, el certamen quiso extender su homenaje al resto de los pintores españoles. Por su parte, la alta participación de las salas italianas, junto al aumento del 3% de las belgas y del 2% de las británicas y del 1% de las estadounidenses, mostró el apoyo de los galeristas internacionales a la feria, pese a la situación de crisis. El descenso más notable entre las extranjeras fue la disminución en un 7% entre los alemanas y de un 2% entre las francesas. Las galerías españolas, por otro lado, también respaldaron el certamen. El éxito de venta de varias de ellas desde la primera jornada, no hizo más que confirmar que ARCO seguía siendo una de las citas más vitales y entusiastas del calendario artístico internacional.

Esta edición fue un año de transición en lo que a tendencias artísticas se refiere. Se caracterizó por prodigarse la oferta de los artistas jóvenes, por una parte, y por otra, aunque domina el eclecticismo, existió una cierta tendencia hacia lo postconceptual, especialmente entre las galerías extranjeras. Como es habitual, también se exhibieron los consagrados vanguardistas de las últimas décadas y, en general, entre los stands italianos, los más numerosos, predominó el arte povera, minimal y conceptual.

La ausencia de muchos coleccionistas norteamericanos y japoneses, habitual en ediciones pasadas, fue uno de los signos más claros de la crisis. El descenso de los visitantes y del volumen de transacciones, pese al éxito de varias salas españolas, conformaron el resto de las consecuencias de la recesión económica. Por otro lado,el programa de actos culturales paralelo a la feria tampoco fue indiferente a la crisis del mercado del arte. En el seno del V Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo especialistas como Edmund Peel o catedráticos de arte como Javier Pereda Piquer reflexionaron sobre las consecuencias de la burbuja del mercado y el descenso en las inversiones del arte. Asimismo, se celebró el I Foro experimental, en cuyo marco se desarrolló el I Festival de Cine Experimental, inédito en España.

Lejos de ocasionar un escollo irreparable, como se comprobaría en los años venideros, la crisis económica de principios de siglo provocó el final de la especulación exagerada que frenaba a los coleccionistas y sirvió para clarificar el mercado del arte contemporáneo, situación que repercutió positivamente en ARCO.

1992

Con una esperanza contenida afrontó el mundo del arte – el 12 de febrero de 1992 – la apertura de puertas de la XI edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo, que por primera vez se celebraba en los modernos recintos del Parque Ferial Juan Carlos I, proyectados por el arquitecto Sáenz de Oiza. Más espacio (14.273 m2) y una infraestructura de mayor calidad, sirvieron para acoger a un total de 195 galerías procedentes de 28 países, entre las cuales se encontraban 82 salas españolas. Si bien el número de stands extranjeros siguió superando a la participación nacional, esta edición sufrió un descenso en el número de galeristas foráneos, que pasaron de 147 en ARCO’91 a 133 el año siguiente. La crisis económica dejaba sentir sus efectos a nivel mundial, pero el ámbito artístico albergaba la esperanza de que la feria madrileña constituyese el primer paso para salir de la depresión.

Como tradición enraizada en la propia esencia de la feria, la selección de galerías se completó con un amplio programa de actividades y exposiciones paralelas. Madrid, entonces Capital Europea de la Cultura, era toda una ebullición de muestras, conferencias y actos culturales, a los que ARCO vino a sumarse como epicentro de la creación artística contemporánea en España. Se celebraron por sexto año consecutivo, los Encuentros Internacionales en el Arte Contemporáneo, organizados por el Instituto de Estética y Teoría de las Artes (IETA), además de FotoARCO’92 y VideoARCO, entre otras actividades.

Además, ARCO fue el escenario para la presentación de las III Becas de Creación Artística Banesto. La muestra de los artistas galardonados fue un gran happening organizado por la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada al que asistieron numerosas personalidades de las artes, la cultura, la política y la sociedad española como el ministro de Cultura, Jordi Solé Tura; el alcalde de Madrid, José Mª Álvarez del Manzano o el presidente de la Camara de Comercio, Adrián Piera;

Sin embargo, pese al éxito de público, la excepcional oferta de actividades, la amplia selección de artistas españoles de primera línea y la correcta representación de galerías internacionales, tras la clausura de ARCO’92 se sucedieron las críticas. Este hecho, junto el déficit originado por la feria, minaron las esperanzas de sus organizadores, que se presentaron en la rueda de prensa de clausura desanimados y dispuestos a poner punto final a la celebración del certamen en los años siguientes. La realización de numerosas reuniones y de un estudio entre los galeristas, críticos y demás agentes del mundo del arte, consiguieron que se mantuviera viva la feria y que pudiera salvar la crisis y seguir adelante.

1993

Pese a la crisis económica internacional, y las dudas sobre la continuidad del certamen con que se clausuró la edición anterior, ARCO regresaba al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, para abrir las puertas, entre el 12 y 17 de febrero, del que pasó a la historia como ‘El ARCO de la ilusión’. Galeristas, museos, instituciones, críticos, coleccionistas y creadores apostaron por la permanencia de la feria en el panorama español. ARCO era una cita que había que defender.

IFEMA afrontó la crisis reduciendo la superficie de exposición, pero sin renunciar a los criterios de selección que siempre han caracterizado a la muestra. Con el traslado, el descenso del número de galerías fue notable. Las 133 salas escogidas, 68 nacionales y 65 extranjeras, mostraron su compromiso con el arte acudiendo un año más a la feria. El mayor descenso correspondió a las galerías foráneas cuya disminución fue del 43%. Entre las galerías españolas, en cambio, se registró una reducción del 14% . Desde entonces, ARCO afrontó el reto de volver a entusiasmar a las galerías internacionales como en 1989 y 1990 y hacerles ver que tenían un hueco en España, como se demostraría en las próximas citas.

La ausencia de riesgo y piezas muy conservadoras fueron las líneas predominantes de las tendencias artísticas de esta edición. Los galeristas aumentaron su exposición de obra pictórica, en detrimento de la exhibición de la escultura, la fotografía y el vídeo. La obra gráfica consiguió mantenerse gracias a las salas extranjeras. En general, en los stands se vio menos instalación conceptual y mucha figuración que es lo mejor que se vendía en épocas de crisis. Paralelamente al programa expositivo, la feria acogió la VI edición de Videoarco, el único espacio de encuentro especializado en la muestra de creación electrónica e infográfica en el mercado nacional. La III Semana Internacional de Cine Experimental y el ciclo de debates ‘El arte y los medias’ celebrado durante en El Círculo de Bellas Artes, completaban el calendario de actos.

A pesar de la crisis que atravesaba el sector, fue un buen momento para adquirir obras de acuerdo con la calidad-precio tras los ajustes realizados. La obra gráfica y la de pequeño tamaño fue la que más éxito alcanzó, especialmente entre los galeristas españoles, portugueses y australianos, ya que fueron los más satisfechos con el volumen de transacciones registradas. Frente al entusiasmo de estos marchantes, el resto de las salas internacionales se mostraron defraudadas con España por los indicadores económicos poco favorables y la orientación de los compradores españoles, muy reticentes a las opciones estéticas extranjeras. Sin embargo, pese al contexto general poco esperanzador, ‘El ARCO de la ilusión’ demostró, por parte de los galeristas, así como del público que masivamente volvió acudir a la feria, que el certamen ha desempeñado un papel fundamental en la consolidación del mercado español y que todos los participantes deseaban su continuidad.

1994

Tras tres años de profunda crisis, con ARCO’94 un soplo de optimismo recorrió los pasillos y stands del Pabellón de Cristal de la madrileña Casa de Campo. Entre el 10 y el 15 de febrero de 1994, se llevó a cabo la XIII Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid, la última que se celebraría en los antiguos recintos feriales. Con un total de 143 galerías participantes – 86 españolas y 57 extranjeras – el descenso en la participación internacional era evidente, pero no por ello se dio una bajada en la calidad de las obras mostradas. Y, pese a todo, no faltaron a la cita algunos de los marchantes más representativos del mercado internacional, como Leo Castelli que recibió una comida de homenaje organizada espontáneamente por varios de los galeristas presentes en ARCO’94.

La de aquel año constituyó una edición tranquila, que algunos críticos llegaron a calificar de “conservadora”, pero que ofreció un panorama sólido y permitió atisbar el final de la recesión. A pesar de este conservadurismo en las tendencias artísticas, la decimotercera edición de ARCO trajo una de las mayores innovaciones en la estructura de la feria, que aún perdura en nuestros días. La presencia de un país invitado de honor en cada edición se inauguró en 1994 con la participación dentro del programa “Bélgica en ARCO” de diez galerías belgas, seleccionadas por el comisario Jan Hoet, director del Stedelijk Museum voor Actuele Kunst (S.M.A.K.), el museo de arte contemporáneo más importante de Flandes. De esta manera, la organización del certamen quiso crear una herramienta que fomentara la participación de galerías internacionales y que, al mismo tiempo, ofreciera al público español la oportunidad de profundizar en el panorama artístico contemporáneo de distintos países. Entre los artistas seleccionados para representar el arte flamenco, valón y bruselense, destacaron Marcel Broodthaers, Kathe Burkhart, Boris Beaucarne, Leo Copers, Hugo Delvoye, Lili Dujourie o el clásico del surrealismo, René Magritte, que ofrecieron amplia una panorámica del arte belga del siglo XX.

A la inauguración oficial que estuvo presidida por Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina, acudió el embajador de Bélgica en España, Thierry Muuls; la ministra de Cultura, Carmen Alborch; el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; el director general de Bellas Artes y Archivos, José Guirau; los presidentes de los reales patronatos del Museo del Prado y del Centro Reina Sofía, José Antonio Fernández Ordoñez y José Lladó; también los directores de ambos museos, Francisco Calvo Serraller y María Corral; el director de la Real Academia de Bellas Artes, Ramón González Amezúa; y el conservador jefe del Museo Thyssen Bornemisza, Tomás Llorens, entre otros muchos personajes públicos.

Junto a ellos, más de 130 mil visitantes se llenaron del espíritu de la feria, que iba encontrando el equilibrio entre la vertiente cultural y la económica. El clima de optimismo, aunque lentamente, avanzaba y se vislumbraban signos de recuperación en el sector. Lejos de las infladas cotizaciones de finales de los años 80, los coleccionistas vieron la oportunidad de comprar en una feria más real y equilibrada.

1995

El inicio de la recuperación del mercado registrado la edición anterior renovó la ilusión de todos los participantes de la feria. ARCO regresó a las modernas instalaciones del Parque Ferial Juan Carlos I, donde encontró una importante acogida y terminó de consolidar su proyección internacional. Fruto de la operación comercial y artística iniciada en 1994, la muestra aumentó la presencia de salas foráneas respecto a las últimas citas, presentando a Estados Unidos, como país invitado de esta edición. Doce galerías de distintos estados americanos participaron en el programa ‘Usa en ARCO’ comisariado por Kevin Consay, director del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

La diversidad de la selección estadounidense fue mostrada por artistas como Agnes Martin, Joan Mitchell, Ellsworth Nelly o Robert Mangold y Joel Shapiro. Junto a la pluralidad de la exhibición del país invitado, grandes maestros de las viejas vanguardias volvieron a coincidir con las jóvenes promesas del arte actual. La variedad de tendencias, el eclecticismo y una notable presencia de obras fotográficas, fueron las líneas principales que se apreciaron en la XIV Feria Internacional de ARte COntemporáneo. Tras desaparecer la transvanguardia y los salvajes alemanes de años anteriores, la fotografía se imponía como arte propio en museos y galerías como se comprobó en ARCO.

Consciente de la apuesta de las esferas públicas y privadas, la feria inauguró un nuevo espacio expositivo con el fin de impulsar el coleccionismo institucional. Esta edición acogió la primera muestra del ‘Proyecto Salas’, una plataforma que se ha consolidado a lo largo de los años, con la exhibición de importantes colecciones de entidades públicas, empresas, fundaciones y museos de arte contemporáneo. Por otro lado, ARCO’96 también acogió la primera entrega de ARCO-edición, un proyecto que se desarrollaría durante tres años, con el fin de atraer a las mejores editoras y galerías que publican obras de arte seriadas con planteamiento realmente contemporáneo.

Asimismo, con la intención de compaginar internacionalidad y coleccionismo, junto al progama expositivo del país invitado, se organizó por primera vez ‘Majors Collectors at ARCO’, un proyecto para dinamizar el mercado del arte, que se ha refrendado año tras año desde entonces. Numerosos coleccionistas internacionales fueron invitados a visitar la feria y a participar en las conferencias y mesas redondas que formaron parte del conjunto de actos culturales paralelos a la muestra. El programa acogió los VII Encuentros Internacionales de Arte Contemporáneo, un simposio sobre el futuro de las galerías, así como la presentación de la base de datos ARCODATA ESPAÑA como enciclopedia multimedia con imágenes y fragmentos de vídeo.

Tras la incertidumbre de los últimos tres años, que hicieron temer por la continuidad de la feria, esta nueva convocatoria garantizó la continuidad del certamen gracias al apoyo de IFEMA, las galerías, artísticas y el público que con su presencia, demostraba todo su apoyo a ARCO.

1996

Los quince años de trayectoria de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo mostraban, a pesar de las dificultades pasadas, el éxito de la muestra en concebir su espacio como un lugar de encuentro, conocimiento y revisión de las últimas tendencias del arte. La XV edición de ARCO, celebrada entre el 8 y 13 de febrero en el Parque Ferial Juan Carlos I, abrió sus puertas con espíritu de festejo por su décimo quinto aniversario, que contó con Alemania como país invitado.

Pese a los intentos de no descuidar ni un solo detalle, la representación alemana se quedó a medias y sin representación de las grandes figuras de su plástica. La renuncia del comisario Kasper Köing, encargado de la selección junto al crítico español José Lebrero Stals, por considerar que la muestra no cumplía con las expectativas propuestas, motivó el abandono de algunas salas y numerosos coleccionistas alemanes. Doce galerías germanas acudieron a la muestra manteniendo un alto nivel de profesionalidad y compromiso con sus artistas y, aunque no todas tenían tanta confianza en el mercado español, lograron promocionarse y entablar contactos en la escena española que suponía también, una ventana hacia Latinoamérica. Asimismo, varias galerías registraron un volumen de ventas muy significativo gracias, en buena medida, a las numerosas compras realizadas por museos e instituciones nacionales.

Un importante porcentaje de las transacciones hechas en ARCO’96 fueron protagonizadas por fundaciones, empresas y organismos públicos y privados que contaron con mayor presencia en la feria. El esfuerzo del certamen por atraer las colecciones corporativas comenzó a dar sus frutos y la gran presencia institucional fue uno de los rasgos distintivos de esta edición. Junto a esta exhibición, ARCO inauguró un espacio propio de arte emergente denominado ‘Cutting Edge’. El proyecto, que con los años creció en cantidad y calidad, representó la apuesta del certamen por promocionar el interés por la creación de hoy y exhibir obras de artistas a la que no era fácil de acceder en otros circuitos feriales internacionales.

Las nuevas tecnologías estaban cada vez más ligadas al arte y, pese a que este año en el certamen su presencia era más visible en el área de servicios que como soporte de creación artística, el lenguaje del arte electrónico y lo virtual, también adquirieron gran protagonismo en la feria. Por primera vez en la historia de ARCO, se pudo recorrer la muestra a través de la Red, un servicio que mejoraría en cada edición. Asimismo, se celebró los VIII Encuentros Internacionales de Arte Contemporáneo y los VIII Ciclos de Cursos de apreciación del arte contemporáneo con los que se completó el programa cultural paralelo al programa expositivo.

ARCO’96 superó definitivamente la crisis de la etapa anterior y cerró con la presencia de 163.000 visitantes, 20.000 más que la pasada edición. El arte contemporáneo interesaba cada vez más en España ya que, junto al desarrollo de la infraestructura museística tras la irrupción de ARCO en la escena artística española, a lo largo de estos quince años, la feria había ayudado a incentivar el gusto por ver y adquirir arte.

1997

Catorce países iberoamericanos desembarcaron en ARCO para inaugurar el ambicioso proyecto que pretendía consolidar a la feria como principal plataforma comercial, para la proyección del arte latinoamericano en los mercados europeos. La XVI edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo acogió a 34 galerías procedentes de Brasil, Colombia, México, Argentina, Venezuela, Perú, República Dominicana, Uruguay, Puerto Rico, Bolivia y Guatemala; seleccionadas por el comisario Octavio Zaya. La presencia latina desbordó las expectativas de todos los participantes y el éxito de su asistencia selló la recuperación del mercado y la consolidación de ARCO tras los años de recesión económica.

La presentación en bloque de países con historias y realidades tan diversas fue una de las distinciones del programa ‘Latinoamérica en ARCO’. Consciente del riesgo de la selección, la muestra se basó en las múltiples realidades socioculturales que constituyen la América Latina de hoy, para presentar las interrelaciones artísticas de la obra de suramericanos, mesoamericanos, caribeños, indígenas chicanos, afro-americanos y latinoamericanos exiliados o residentes en Europa. Junta a la exhibición de las salas, la muestra se completó con la presencia de diez instituciones iberoamericanas, entre las que se encontraban el Fondo Nacional de las Artes de Buenos Aires y el Museo de Arte Contemporáneo de Chile. En cada uno de sus stands se presentó todos sus programas culturales de interés artístico.

El Rey don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía fueron los encargados de inaugurar esta edición junto a una amplia representación de las instituciones latinoamericanas de los países representados en la feria. Junto a ellos, también acudieron a la muestra 67 coleccionistas procedentes de Latinoamérica que participaron en el programa ‘Majors at Collectors’ donde presentaron sus colecciones. Entre los coleccionistas invitados destacó la presencia de Rosa de la Cruz de Cuba, Alfonso Pons de Venezuela, Tom Patchett de Estados Unidos, Jorge Helft de Argentina y Aurelio López Rocha de México.

La propuesta latinoamericana también estuvo presente en el programa de arte emergente, ‘Cutting Edge’, que, tras la exitosa acogida de la edición anterior, ARCO celebró por segunda vez. Trece galerías extranjeras, de las cuales destacó una importante representación canadiense a través de cinco galerías experimentales, brindaron la oportunidad de presentar a artistas noveles de escasa difusión en España. Asimismo, ARCO’97 presentó otra arriesgada propuesta denominada ARCOCIBER o I Bienal Cibernética. En este nuevo espacio se dio una visión de obras representativas e innovadoras producidas desde 1995 en un soporte electrónico, analógico o digital. La feria demostraba así, su compromiso como plataforma de nuevas tendencias artísticas.

Galeristas nacionales, portugueses y latinoamericanos concluyeron su participación en la feria con mucha satisfacción. Los marchantes de otras nacionalidades, en cambio, no se marcharon con la misma sensación ya que, a pesar del fortalecimiento del coleccionismo en España, el arte nacional continuaba siendo el más demandado por los compradores. ‘Latinoamérica en ARCO’ declaró la intención de institucionalizar la presencia de las galerías iberoamericanas en la feria como se demostraría en las ediciones venideras. Así pues, ARCO’98 contaría con una importante representación de galerías del Caribe y los contactos realizados durante el certamen se reflejaron en las muestras de artistas latinoamericanos que se desarrollaron en distintas ciudades españolas tras la feria.

1998

La celebración de la XVII edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo vino marcada por la protesta de los galeristas para reclamar al gobierno un mayor apoyo fiscal para el coleccionismo de arte. España aplicaba en aquel momento su tipo medio del 16 % a las obras de arte, frente a países como Francia, con un 5,5 %, Bélgica, Luxemburgo y Holanda, con un 6 %, o Alemania con el 7 %. Aunque también había gobiernos que aplicaban tipos mayores que el español, como el 17 % de Portugal, el 20 % de Italia o el tipo máximo del 22 % impuesto en Finlandia.

Para protestar contra estas desigualdades y contra el bloqueo que, según los galeristas, suponía el gravamen para el comercio de arte, la Federación Europea de Asociaciones de Galerías de Arte (FEAGA) aprovechó la feria madrileña y reclamó la unificación de un tipo de IVA del 7% para el arte en todos los países comunitarios. La asamblea de FEAGA se celebró el marco de ARCO’98 pero, previamente, los stands se vistieron de protesta el 11 de febrero de 1998, día de la inauguración oficial de la feria. Meses después las protestas tuvieron un eco efectivo en la legislación española y el IVA aplicado a las obras de arte se redujo al 7% solicitado.

Pero, más allá de polémicas, con ARCO’98 la Feria Internacional de ARte COntemporáneo inició su camino hacia el siglo XXI. La decimoséptima edición del certamen, con un total de 204 galerías participantes – 94 españolas y 110 extranjeras – se caracterizó por una fuerte apuesta por las nuevas tecnologías y los jóvenes creadores más rupturistas. Un apartado nueva creación, Project Rooms, y la segunda edición de Arco Electrónico, marcaron este movimiento de riesgo en favor del arte emergente. Además, no sólo hubo espacio para el arte joven, sino que también las vanguardias del siglo XX ocuparon un lugar importante, tanto en las galerías del Programa General como en la sección comisariada The 20th Century Revisited, que hizo un esfuerzo por recuperar a los grandes artistas que marcaron las vanguardias históricas anteriores a 1970.

Junto a los programas comisariados, también destacó en la XVII Feria Internacional de ARte COntemporáneo la presencia, como país invitado de honor, de Portugal uno de los aliados históricos de ARCO. La feria de Madrid siempre ha otorgado un lugar de expresión privilegiado a las galerías y los artistas lusos, que han encontrado en el certamen un foro para abrirse al mercado europeo y latinoamericano. Esta estrecha relación se afianzó en ARCO’98 con la invitación de veinte galerías de la mano del comisario Joao Pinharanda.

Con motivo de este “desembarco portugués”, el primer ministro luso, Antonio Guterres fue invitado al acto de apertura de ARCO, que estuvo presidido por S.A.R. el Príncipe Felipe de Borbón. Al evento también asistieron, entre otras personalidades, el Secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés; el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; el director general de Bellas Artes, Benigno Pendás; y el embajador de Portugal en España, Leonardo Matía. El día siguiente a la inauguración, Antonio Guterres recorrió la feria junto con el presidente del gobierno José María Aznar, dedicando una especial atención a las galerías portuguesas y al espacio expositivo consagrado a la Expo 98 de Lisboa.

La variada oferta de aquel, tanto de nacionalidades como de propuestas artísticas, obtuvo como resultado un balance de negocio positivo y una sensación de fortalecimiento del mercado del arte español. La satisfacción de los galeristas internacionales y el dato del alza en un 10% en el nivel de ventas, que recogían los diarios tras la clausura de la feria, eran una muestra más que suficiente de la madurez de la feria y del progresivo crecimiento que estaba viviendo el coleccionismo, tanto público como privado, en España.

1999

ARCO’99 abrió sus puertas entre el 11 y 16 de febrero en el Parque Ferial Juan Carlos, presentando una visión actual de la plástica gala de los últimos años. La XVIII Feria Internacional de ARte COntemporáneo presentaba a Francia como país invitado con una muestra de 20 galerías comisariadas por Nicolás Bourrieud, director de la Revista Documents sur l’Art y crítico de arte. Junto a las salas francesas, ARCO incrementó la participación de galerías internacionales en un 27% respecto al año anterior. De las 235 que comprendían la oferta artística, 145 eran extranjeras frente a los 90 espacios nacionales. Por su parte, los galeristas españoles protagonizaron la protesta más contundente contra los criterios de selección de la feria y la elevada participación extranjera.

Los artistas representados por la selección de galerías francesas se centraron en la estética relacionista, como Dominique González-Foerster, Philippe Parreno, Pierre Joseph, Marie.Ange Guilleminot y Philippe Meste. Junto a ellos, otra de las propuesta que mostraron las sala galas, fueron los artistas que utilizan la pintura o la fotografía como proceso analítico de la imagen tal y como lo hacían Ivan Salomone, Serge Comte, Hybert y Stéphane Magnin. Sin duda, la fotografía fue la reina de esta edición. La mayoría de los artistas representados escogieron este soporte como medio de expresión y el público mostró un gran interés por esta manifestación artística que se presentaba más asequible y usaba un lenguaje más familiar.

Sin embargo, la apuesta más fuerte de la feria fue ARCO Electrónico, un espacio donde el videoarte, el arte sonoro, el Net.art, la infografía y los CD-Rooms son los soportes que utilizan los artistas que forman parte del programa. En esta edición el certamen apostó por los creadores que han aprendido a utilizar la última tecnología como medio creativo. Asimismo, la segunda propuesta de Project Room, escogida por Rosa Martínez, Sanda Gening y Soledad Lorenzo, expuso la obra de veinticinco artistas, nueve españoles y el resto extranjeros, quienes apostaron por las instalaciones para su propuesta de ‘solo show’. Por su parte, esta edición también presentó su apuesta por el arte de Europa del Este a través del programa ‘East Wind/ West Wind’en el que participaron 9 galerías. Hungría, Croacia, Eslovenia, Polonia y la República Checa fueron los países reprensentados en una muestra comisariada por Lóránd Hegyi, director del Museo Ludwig de Viena. El espacio brindó la posibilidad de acercar la plástica de los países del Este a España, un arte muy desconocido en nuestro país.

Finalmente, la feria concluyó con la manifestación de disconformidad de un gran número de galerías españolas con los criterios de selección del certamen. Aprobada la nueva ley de ferias de la Comunidad de Madrid, que no contempla los comités de selección para acudir a los certámenes, varios marchantes nacionales exigieron al certamen un cambio de criterios. Tras una serie de encuentros entre los galeristas y la organización, ARCO defendió su carácter internacional y selectivo y, pese a las protestas, siguió manteniendo sus criterios de rigurosidad, profesionalidad y proyección externa para escoger las galerías participantes, tal y como venía desarrollando estos años.

2000

El 9 de febrero de 2000 abrió sus puertas el último ARCO del siglo XX, con la mirada puesta en la creación plástica del futuro y con un claro sabor a Italia. Para representar a dicho país como invitado de honor, legendario y polémico comisario Achille Bonito Oliva seleccionó veinticuatro galerías – doce históricas y doce jóvenes –, en una suerte de confrontación que mostraba lo mejor del arte italiano de las últimas décadas.

Junto con las salas italianas, un total de 258 galerías formaron la oferta expositiva de ARCO’00. Después de la polémica del año anterior, cuando fueron criticados los criterios de selección de galerías a raíz de la Ley de Ferias de 1997, se incorporaron al Comité Organizador varios directores de museos y centros de arte contemporáneo con el fin de legitimar la selección de galerías participantes. Esto dio como resultado una edición marcadamente internacional, mediante la participación de 157 galerías extranjeras –un 61% del total–, la consolidación de las secciones paralelas Project Rooms y Cutting Edges, la incorporación de una sección dedicada a las nuevas tecnologías Net.space@ARCO y la permanencia del amplio programa de actividades culturales paralelas.

Pero ante todo, los medios de comunicación reflejaron ARCO’00 como un evento social capaz de reunir a personalidades del ámbito político, cultural y social. La inauguración oficial estuvo presidida por Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, reiterando el apoyo constante de la Casa Real a la feria madrileña. El monarca estuvo acompañado por el ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy; el embajador de Italia en España, Paolo Pucci di Benisichi; el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; el presidente de la Cámara de Comercio, Juan Mato; y el director general de IFEMA, Fermín Lucas.

Paralelamente se celebraron fiestas y encuentros, como el almuerzo ofrecido por la Fundación Winterthur que estuvo presidido por el duque de Lugo, Don Jaime de Marichalar y al que asistieron numerosos personajes públicos como la baronesa Thyssen-Bornemisza, acompañada de su hijo Borja y de Tomás Llorens, Boris Izaguirre, Ágata Ruiz de la Prada, Paloma Botín, Marina Castaño, Covadonga O’Shea o Ramón Mendoza. Asimismo, en el brunch ofrecido por la Fundación Coca-Cola España, en el que se dieron cita más de 200 coleccionistas y personalidades nacionales e internacionales del mundo del arte. Y en la entrega de los Premios ABC de Pintura y de Fotografía en su primera edición –que recayeron en Elena Goñi por ‘Un amigo’ y Rafael Griera por ‘Placeres sencillos’– también estuvieron presentes personajes públicos como el ministro de Educación y Cultura, Miguel Angel Cortés; el presidente de Prensa Española, Nemesio Fernández-Cuesta y el director de ABC, José Antonio Zarzalejos.

El éxito de la feria era ya sólido y evidente. No sólo por la gran presencia de coleccionistas y galeristas de un altísimo nivel, sino también por el gran interés del público, que se tradujo en los 170 mil visitantes que acudieron al Parque Ferial Juan Carlos I en aquella edición. Así, la XIX Feria Internacional de ARte COntemporáneo se clausuró el 15 de febrero con un espléndido balance comercial, que los medios de comunicación retrataron como un ARCO “con más puntos rojos que nunca”.

2001

ARCO cumplió veinte años de vida en el panorama artístico español. La escena contemporánea no era la misma tras la irrupción de la feria y la ruptura de las cuatro décadas de aislamiento. El certamen se había convertido en estos 20 años en un marchamo para la promoción y lanzamiento de nuevos artistas, soportes inéditos y espacio de intercambio de experiencias y nuevos contactos. En esta edición, la estética descarada y heterodoxa de los jóvenes artistas británicos protagonizaron la exhibición del país invitado: Reino Unido.

El programa estuvo comisariado por Charles Esche, Matthew Higos y Kim Sweete, que incluyó la muestra de 21 galerías y 23 organizaciones artísticas y publicaciones. La selección exhibió el arte británico de última hora posterior a los Young British Artists. Junto a la exposición del país invitado, ARCO’01 presentó una nueva iniciativa denominada ‘Open Spaces’ que albergó esculturas e intervenciones artísticas en la avenida principal del recinto ferial. Otras de las novedades fueron el proyecto arco.online, la versión virtual del certamen, y el programa net.space@arco, que reunió presencias electrónicas vinculadas a la difusión del arte contemporáneo.

Como en ediciones anteriores, esta edición contó con los programas Project Room y Cutting Edge, preparados por comisarios de distintos países. En este último se brindaron diversas propuestas como ‘Algunas islas’, donde se acogió la obra de 32 artistas internacionales realizadas especialmente para la feria sobre el tema: Australia, Canarias, Puerto Rico, Maniatan, Taiwan, entre otras fueron los principales focos de atención para los artistas. Asimismo se presentaron trabajos de artistas emergentes de diferentes zonas: creadores de Japón, Chine y Corea, Los Ángeles y Nueva York, el Caribe, Bélgica y Flandes. ARCO se consolida como la feria general que presenta el arte más joven.

Por otro lado, se celebró una serie de mesas de debate protagonizadas por distintos artistas, comisarios, coleccionistas y directores de museos que debatieron sobre las nuevas tendencias artísticas. El calendario de actos culturales paralelo a la feria se completó con un Foro de coleccionistas donde se presentaron distintas colecciones particulares y corporativas. En los últimos 20 años el panorama del arte ha cambiado y las cifras de visitantes de la feria, de exposiciones e incluso en los resultados del mercado del arte hicieron presagiar que el objeto artístico sería apreciado por un mayor número de personas. El público siguió mostrando su apoyo al certamen acudiendo masivamente y consagrando a ARCO, tras dos décadas de andadura, como la feria más visitada del mundo.

2002

La XXI edición de la Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid se inauguró en el Parque Ferial Juan Carlos I el 13 de febrero de 2002, en un momento de incertidumbre internacional tras los atentados del 11-S que se habían producido meses antes en Estados Unidos. Sin embargo este hecho contrastaba con la especial coyuntura económica, marcada por la entrada en vigor del Euro, que hacía prever un crecimiento de las transacciones en el mercado del arte europeo y, por tanto, en la feria.

En este contexto se abrieron las puertas de ARCO’02, un certamen en el que participaron 260 galerías de 31 países que presentaron obras de más de 4.000 artistas. Entre estas salas cabe destacar la fuerte presencia latinoamericana, con representación en 33 stands, que demostraron una vez más el importante papel de la feria de Madrid como puente para la difusión del arte de América Latina en Europa. Asimismo, un sólido contingente de 110 galerías españolas, pusieron de manifiesto la gran calidad del arte contemporáneo nacional.

Junto a ellas, los visitantes pudieron acercarse a una amplia representación de galerías y espacios gestionados por artistas en Australia, el país invitado de honor de aquel año. El marchante y comisario Paul Greenaway, buscó a través de su selección, aprovechar el certamen para abrir el mercado australiano a Europa con un ánimo optimista e innovador. Además de esta selección de galerías, ARCO’02 contó con el tradicional programa de actividades paralelas, exposiciones, certámenes y conferencias. La feria hizo patente en su XXI edición su apuesta constante por el arte emergente y el diálogo entre las distintas disciplinas artísticas. Así ARCO’02 fue el escenario para la primera edición del programa “Espacios Abiertos”, promovido aquel año por los codirectores del Palais de Tokio de París, Nicolas Bourriaud y Jerome Sans. El proyecto consistió en la colocación de grandes esculturas en el exterior de los pabellones de la feria, entre las que destacó la obra del escultor guipuzcoano José Zugasti “El peso de la forma”. Por otro lado, en el programa de conferencias participaron expertos de renombre internacional como el jefe del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), Kynston McShine; Bernhard Mendes Bürgi, director del Kunstmuseum Basel de Basilea; Richard Calvocoressi, director de la Galería Nacional del Arte Moderno de Escocia o Anthony Bond, director gerente de la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur, Sydney.

La inauguración oficial – que tuvo lugar el 13 de febrero – estuvo presidida por S. M. el Rey Don Juan Carlos, acompañado de Anna Mª Birulés, ministra de Ciencia y Tecnología; y José María Álvarez del Manzano, alcalde de Madrid, entre otras personalidades. Previamente, los Duques de Lugo habían presidido el almuerzo inaugural ofrecido por Winterthur, que contó asimismo con la asistencia de numerosas personalidades de la política y la cultura.

Y confirmando la posición consolidada de ARCO como evento clave en el panorama cultural madrileño, visitaron la feria más de 190.000 personas, lo que representó un incremento del 13% respecto a la edición anterior. Se trata de un récord de asistencia a nivel mundial, la más importante del mundo para este tipo de certamen, en comparación con ferias similares como Art Basel, la FIAC de París, etc. Cabe destacar que ARCO no sólo despertaba el interés del público nacional, sino que las encuestas realizadas al terminar la feria revelaron un aumento del 9% en el número de visitantes extranjeros.

Este aumento llegó acompañado de un ligero crecimiento en el volumen de ventas ha que ya se había incrementado en un 20 % en la edición anterior. Los resultados de la vigésimo primera edición de la feria confirmaban la positiva influencia del Euro, la solidez del mercado del arte internacional, que apenas sufrió las consecuencias de la inestabilidad política a nivel mundial, y muy especialmente la progresiva madurez del coleccionismo y la escena galerística española. El éxito de ARCO fue en 2002 un signo inequívoco de la buena salud del mercado del arte español.

2003

La Feria Internacional de ARte COntemporáneo de Madrid en su vigésimo segunda edición fue inaugurada oficialmente el 12 de febrero de 2003, marcada más que nunca por la actualidad internacional en las semanas previas al estallido de la Guerra de Irak. El clima de inquietud y antibelicismo se percibió claramente en los pasillos de los pabellones 7 y 9 del Parque Ferial Juan Carlos I. Pero, pese a la delicada situación política internacional, la feria se sorprendió a sí misma celebrando la que sería hasta el momento, la mejor edición de su historia. ARCO’03 será recordado por la excepcional calidad de las obras presentadas, muchas de ellas piezas de museo, y por la participación de las galerías más punteras del panorama nacional e internacional.

La magnífica oferta de 2003 fue posible gracias a una serie de factores entre los que destacó, indudablemente, la presencia de Suiza como país invitado de honor. El panorama helvético acudió a Madrid con una exclusiva selección de artistas del ‘Young Swiss Art’, en 18 galerías comisariadas por el que fuera director del Kunstmuseum de Lucerna, Martín Schwander, con el apoyo de Rudolf Velhagen, de la Fundación Suiza para la Cultura Pro Helvetia. Además de las galerías suizas que participaron en el programa SUIZA EN ARCO, dentro del Programa General la crítica y el público pudieron disfrutar de algunas de las salas más prestigiosas de la Confederación Helvética, como la histórica galería y fundación Beyeler, con destacadas piezas de Francis Bacon, Georg Baselitz, Henri Matisse o Antoni Tàpies, los excepcionales ‘picassos’ presentados por Jan Krugier y la sala Bischofberger con unos impresionantes lienzos de Barceló que captaron la atención de los medios de comunicación y los visitantes.

Otro de los espacios que marcaron la inigualable calidad de la muestra fue el stand de la galería neoyorquina James Cohan, que participó junto con la sala Sonnabend dentro del programa “Pièce Unique NYC”. Esta sección comisariada tenía como objetivo exponer dos piezas únicas, dos obras maestras del arte contemporáneo y así lo dejaron patente los vídeos digitales del creador estadounidense Bill Viola, que dejaron impregnados con su pasión y dramatismo las retinas de los visitantes en ARCO’03. La apertura de puertas estuvo presidida por SS.MM. los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía que disfrutaron de esta maravillosa selección artística junto con el presidente de la Confederación Suiza, Pascal Couchepin; la ministra de Educación y Cultura Pilar del Castillo ;el presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; y los secretarios de Estado y Cultura y de Cooperación Internacional, Luis Alberto de Cuenca y Miguel Ángel Cortés. Posteriormente, en el transcurso de una cena celebrada en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, se entregaron los premios A de ARCO al Coleccionismo Corporativo que recayeron en la Colección Enrique Ordóñez-Falcón, de fotografía, en la Sección Nacional, y en la Colección Fundación Beyeler de Suiza, en la Sección Internacional. Por otro lado, coleccionistas, directores y conservadores de museos, críticos e historiadores, agentes culturales y líderes de opinión de 27 países participaron en el Foro Internacional de Expertos en Arte Contemporáneo que se celebró dentro del programa cultural de la feria.

ARCO’03 constituyó una “descomunal fiesta visual”, tal como la describieron los medios de comunicación y, esta oferta artística de alta calidad, tuvo su reflejo en un volumen de ventas muy satisfactorio. La anunciada recesión del mercado no se dejó sentir en el recinto ferial y, un año más, la Feria Internacional de ARte COntemporáneo se consolidó como un evento social, cultural y económico de magnitud inigualable en el panorama español.

2004

Grecia fue el país invitado de la XXIII edición de ARCO. Las comisarias Katerina Gregos y Sania Papas fueron las encargadas de seleccionar a las quince galerías más activas de aquel país para mostrar los distintos enfoques, tendencias y estéticas del paisaje artístico griego. La muestra puso su acento en el trabajo de los jóvenes creadores que habían desempeñado su papel fundamental en la redefinición del arte griego, así como en la aportación de las galerías más vanguardistas. El programa, promovido por el Ministerio de Cultura griego y la Olimpiada Cultural de Atenas, se completó con distintas exposiciones en centros de arte de Madrid bajo el nombre ‘¡Hola Grecia!’.

El acto de apertura estuvo presidido por S.M. la Reina Doña Sofía, acompañada de la ministra de Cultura, Pilar del Castillo y el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón. La comitiva inaugural pudo comprobar el ambiente de optimismo con que las 277 galerías – 184 extranjeras y 93 españolas – iniciaron ARCO dadas las buenas perspectivas económicas y artísticas. Asimismo, la feria volvió a ser un punto de encuentro de diversas personalidades como la concejala de asuntos sociales del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, el director de cine catalán Vigas Luna, al escultor Miguel Navarro, Arturo Fernández, la condesa de Carvajal, Rafael del Pino y Jaime de Marichalar, entre otros.

Las secciones Project Room y Futuribles volvían a la feria dispuestas a tomar el pulso al arte más experimental. Creadores de todo el mundo apostaron con sus obras por la provocación y la riqueza formal y conceptual. Libertad y diversidad de lenguaje fueron las líneas características del espacio Project Room, que en esta ocasión contó con la participación de 24 proyectos. Completando esta mirada, el programa Futuribles presentó una atrevida interpretación de la globalización a través de los ojos de 53 galerías de 21 países. Entre sus propuestas, se plantearon sendas incursiones por el arte africano y el arte nórdico, así como la celebración del I Congreso Internacional de Estudios Visuales.

Junto a estas actividades se celebró la segunda entrega del Foro Internacional de expertos que tan buenos resultados cosechó el año anterior. La feria apostó por su espacio de discusión y por el encuentro profesional para reforzar su valor educativo. 220 personalidades del mundo del arte se dieron cita en esta ocasión en la que se logró interrelacionar los distintos estamentos: galerías, comisarios, coleccionistas y aficionados. La edición se clausuró con gran satisfacción entre todos los galeristas. El coleccionismo privado concentró el 60% de las ventas en ARCO y tenía cada vez, más criterio y comenzó a abrirse al arte internacional. La importancia mercantil de la muestra fue cada vez mayor. Al mismo tiempo, hubo un deseo generalizado de volver el año que viene entre todos los marchantes expositores. La muestra registró un record de visitantes, más de 200.000, lo que refrendó un año más el apoyo del público a la cita con el arte contemporáneo.

2005

La XXIV Feria Internacional de ARte COntemporáneo contó con México como país invitado. Por primera vez en la historia del certamen, la plástica de un país latinoamericano fue presentada en todo su esplendor de manera individual, tras la apuesta conjunta del área latina de 1997. Carlos Ashida, director del Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil de México y Julián Zugazagoitia, director del Museo del Barrio de Nueva York, fueron los responsables de realizar la selección de las 17 galerías para la presentación de México en ARCO. La muestra, celebrada entre el 10 y 14 de febrero en el Recinto Ferial Juan Carlos I, fue inaugurada por S.S. M. M. los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía en compañía del presidente de la República Mexicana, Vicente Fox y la Primera Dama del país, Marta Sahagún. Junto a éstos, el acto también contó con la presencia de una nutrida representación institucional mexicana y española.

La selección del país invitado mostró no sólo lo más reciente del arte contemporáneo mexicano, sino también ciertas referencias históricas que permitieron una mejor comprensión del sustrato cultural del que parten los creadores mexicanos hoy en día. Galerías históricas, contemporáneas establecidas y emergentes de distintos estados de México fueron las protagonistas de ‘El mejor ARCO de la historia’ tal y como manifestaron los medios al término de la edición. Junto a las propuestas de las salas invitadas, la pieza que mayor expectación despertó fue una de las obras más destacadas de la pintora mexicana Frida Kahlo, Las dos Fridas, que por primera vez pudo admirarse en España. Las largas colas ante el stand de la Consejería Nacional para la Cultura y las Artes de México, CONACULTA, donde se ubicó la pieza de Kahlo, no hicieron más que confirmar el interés del público por una de las artistas más afamadas de la plástica mexicana.

Entre las novedades de esta edición destacó el innegable protagonismo de las nuevas tecnologías. A través de un nuevo programa comisariado, The Blackbox@ARCO, se mostró las últimas tendencias en New Media Art y la nueva generación de artistas especializados en arte audiovisual y multimedia. Dieciséis galerías, seleccionadas por los comisarios Agustín Pérez Rubio, Gerfried Stocker, Mark Tribe, Omar López Chahoud, Shamim M. Momin y Anne Ellegood; ofrecieron las múltiples posibilidades que las nuevas tecnologías brindan a la creación actual. A esta oferta se sumó la sección Nuevos Territorios, una nueva edición del programa de arte emergente, que centró su atención en la búsqueda de nuevas formas de creación, de mano de 51 galerías internacionales.

El arte latinoamericano también tuvo su muestra especial con una buena selección de galerías en el espacio ARCO Latino. El programa afirmó un año más, el compromiso de la feria por acoger las múltiples propuestas iberoamericanas. Asimismo, la III edición del Foro Internacional de Expertos contó con la participación de alrededor de 200 coleccionistas, directores y comisarios de los principales museos y centros del arte del mundo, quienes, a través de los cuarenta y cinco paneles que integraron el programa, hicieron de la feria, un año más, un gran encuentro cultural a nivel mundial.

Finalmente, la propuesta mexicana se saldó con unos excelentes resultados y confirmó que ARCO era una sólida plataforma para proyectar a los artistas latinoamericanos en el mercado europeo.

2006, 2007, 2008, 2009, 2010

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