Bombardeo de Dresde


Bombardeo de Dresde

Bombardeo de Dresde

Vista de la ciudad desde la torre del ayuntamiento. En primer plano se encuentra lo que en la actualidad es la Pirnaischer Platz.

El bombardeo de Dresde se llevó a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Royal Air Force (Gran Bretaña) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con este nombre se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de la Alemania nazi. Durante los mismos, entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la «Florencia del Elba» cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma.[1] [2] [3] El número de víctimas varía enormemente en función de la fuente, pero la línea mayoritaria en la historiografía actual lo sitúa entre 18.000 y 35.000 muertos, decantándose los estudios más recientes por las cifras más bajas.[4] [5] [6] [7] Esta es una cantidad inferior a las de otros bombardeos de ciudades del Eje, como Tokio (100.000) o Hamburgo (40.000).[8]

El bombardeo de Dresde sigue siendo uno de los episodios más polémicos de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad persiste aún el debate sobre si la capital sajona era un objetivo de interés estratégico tal y como aseguran fuentes militares aliadas,[9] si por el contrario el bombardeo fue una represalia desproporcionada e indiscriminada,[10] o incluso si pudo tratarse de un crimen de guerra.[11]

Contenido

Trasfondo y fines del ataque aéreo

Vista de la Altstadt desde la torre del Ayuntamiento (1910).
Dresden hacia 1900 desde la orilla norte del Elba; en primer plano, el puente de Augusto; al fondo, la Frauenkirche y la Hofkirche; detrás de esta, a su derecha, se ven las dos torres de la Sophienkirche, una iglesia gótica que no se volvió a reconstruir tras el bombardeo.

A principios del año 1945, los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Óder y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia.[12] Desde el Este, millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma a lo largo del variable frente, mientras el ejército soviético se preparaba en febrero y marzo para lanzar el ataque final sobre Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.

Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de la «fortaleza alemana». Las ofensivas se desarrollaban en todos los frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Con este fin, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.

Durante el verano de 1944, el alto mando aliado ya había barajado atacar por aire las ciudades del este de Alemania bajo el nombre en clave de Operation Thunderclap, pero el proyecto se había archivado el 16 de agosto.[13] En enero de 1945, la Oficina de Inteligencia británica decidió reabrir la operación pero a una escala mucho menor, al considerar que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en el Frente Oriental.[14] De este modo, la RAF modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobre Dresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del Frente Oriental para impedir en lo posible la reubicación de tropas y la llegada de refuerzos a la vanguardia. Al mismo tiempo, los bombardeos tenían el propósito de evitar que el Ejército Rojo sufriese contraataques que ralentizasen su avance, consiguiendo así en última instancia adelantar el final de la guerra.[15] [16]

Importancia de Dresde durante la guerra

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial Dresde tenía 642.143 habitantes y era la séptima ciudad del país.[17] En la primavera de 1944, Dresde y Breslau eran las dos últimas ciudades del Imperio alemán que no habían sufrido bombardeos. Según la RAF era el área urbana más grande que aún no había sufrido la acción de las bombas.[18]

Nudo de comunicaciones

Desarrollo de la guerra entre 1943 y 1945.

En 1945 Dresde era el tercer nudo ferroviario de transbordo más importante del Reich.[17] En ella se cruzaban las líneas Berlín-Praga-Viena, Múnich-Breslau-Varsovia y la que venía a Leipzig desde Hamburgo. Según un informe de la USAF, dos de las rutas que transcurrían por Dresde eran de especial importancia militar: el eje norte-sur que unía Alemania con Checoslovaquia y el este-oeste, a lo largo de las tierras altas centroeuropeas.[19]

Debido a que las vías de otras ciudades habían resultado seriamente dañadas, a partir de 1944 la mayor parte de la circulación ferroviaria del triángulo Leipzig-Berlín-Dresde pasaba por las estaciones de Dresde-Friedrichstadt, Dresde-Neustadt y la Hauptbahnhof. Además, estas instalaciones daban servicio a la industria del Freital, la región minera del Erzgebirge y todas las fábricas de las cercanas localidades de Pirna, Heidenau, Radebeul, Coswig, Bautzen y Görlitz. Las principales industrias de Dresde estaban unidas mediante un ferrocarril carbonero con el Alberthafen, importante puerto fluvial de la ciudad y uno de los más grandes de Alemania, y a través de una estación de mercancías con la Neustadt de Leipzig.

Dresde era la sede desde la que se gestionaba el funcionamiento de los ferrocarriles de la mayor parte de Sajonia y la parte noroccidental de los Sudetes. La Deutsche Reichsbahn disponía en Dresde de un taller de reparación y uno de fabricación. El gobierno utilizaba los túneles y los tramos con poca carga de tráfico de los alrededores de Dresde para estacionar locomotoras y vagones procedentes de otras zonas de Alemania donde corrían peligro.

Tanto el transporte de prisioneros a los campos de exterminio como el de las tropas y su equipo se desviaron de modo que pasaban por Dresde. Desde el este, millones de refugiados intentaban llegar al centro de Alemania. A finales de 1944, cada vez mayor cantidad de personas huía del avance soviético y Dresde se convirtió para ellos en una estación de paso, ya que imperaba la prohibición de asentarse en la capital sajona.[20]

Perfil industrial

Según datos de 1941 de la Cámara de Industria y Comercio de Dresde, la ciudad era «una de las principales zonas industriales del Reich».[17] Taylor cita un informe oficial del Oberkommando des Heeres, alto mando del ejército alemán, en el que se enumeran hasta 127 fábricas y talleres de tamaño medio a grande que abastecían material al ejército.[21] Según la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en febrero de 1945 había por lo menos 110 fábricas y empresas asentadas en Dresde que constituían un «objetivo militar legítimo».[22] El número de obreros empleados en la industria militar de la zona se estima entre 50.000 y 70.000, incluyendo fábricas de componentes para los talleres aeronáuticos de Dresde-Klotzsche.[20] [23]

Los documentos del Archivo Estatal de Dresde permiten hacerse una idea de la importancia económica de la industria del área metropolitana de Dresde, hasta el momento respetada por los bombardeos enemigos y con la ventaja extra de estar provista abundante mano de obra forzosa. Entre otras, se mencionan 44 entidades financieras, 29 fábricas de maquinaria pesada, 13 de material electrónico, 12 plantas de la industria alimentaria y 6 empresas de mecánica de precisión y óptica.[24] Muchas de ellas habían reorientado su producción al campo bélico (véase: Economía de guerra). Según Taylor, entre 1939 y 1944, la práctica totalidad de la actividad industrial había virado hacia la armamentística.[23]

Especialmente relevantes desde el punto de vista estratégico-militar eran: la industria química de Niedersedlitz incluyendo la Chemische Fabrik Goye & Co., que producía gas venenoso; la armería Lehmann en Friedrichstadt; la industria óptica, especialmente la Zeiss-Ikon en el centro de la ciudad y la Emil Wünsche en Reick; la acería Kelle & Hildebrandt en Großluga;[25] la fábrica de transformadores y aparatos de rayos X Koch & Sterzel AG, en Mickten;[26] la fábrica de electrónica Hnos. Bassler; y la fábrica de electrónica de radiofrecuencia Radio-Mende.[27] En Leuben fabricaban piezas de maquinaria las empresas Avus, MIAG y Sachsenwerk (esta última especializada en engranajes y diferenciales). En la localidad de Zschachwitz, hoy un barrio de Dresde llamado Sporbitz, MIAG-Mühlenbau fabricaba blindajes.[28]

Varias empresas de Dresde-Löbtau y alrededores meridionales (Erzgebirge) fabricaban granadas. La fabrica de armamento Universelle-Werke J. C. Müller & Co. estaba asentada en el barrio de Südvorstadt y utilizaba a prisioneros de guerra como mano de obra,[29] los cuales se alojaban en barracones dispuestos en los terrenos de MIAG-Mühlenbau en Leuben y en otros puntos de la ciudad. La industria de la región utilizó también mano de obra procedente de, al menos, los campos de concentración de Flossenbürg y Auschwitz-Birkenau. Estos prisioneros realizaron trabajos forzosos en las fábricas de municiones Goehle-Werke, así como para Osram GmbH, Bernsdorf & Co. y la Reichsbahn (compañía que gestionaba los ferrocarriles).[30]

El informe que la RAF distribuyó a sus pilotos la noche del ataque decía lo siguiente:

Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho menor que Manchester, es también el área urbanizada sin bombardear más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas. Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una ciudad industrial de importancia prioritaria. [...] Las intenciones del ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia de un frente a punto de desmoronarse [...] y enseñar a los rusos cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la RAF.[31] [32]

Curiosamente, las principales zonas industriales de la periferia, que tenían una extensión enorme, no fueron bombardeadas.[33] De acuerdo con Donald Miller, «el trastorno económico habría sido mucho mayor si el Comando de Bombarderos se hubiese fijado como objetivo las áreas del extrarradio donde se concentraba la mayor parte de la capacidad industrial de Dresde».[34] Otros académicos sostienen que, en cualquier caso, «las plantas industriales de Dresde ya no desempeñaban un papel significativo en la industria militar alemana en esta fase de la guerra».[35] En la misma línea, el punto de vista revisionista reconoce la existencia de cierta industria en la ciudad, pero considera que gran parte de ella estaba alejada de la zona que fue bombardeada y que no constituía de ningún modo un objetivo «industrial, estratégico o militar de primer orden».[36]

Perfil militar

Mapa del campamento militar de Albertstadt a finales de los años 1910.

Dresde era en febrero de 1945 la última plaza militar en la retaguardia del Frente Oriental que no había sido atacada. En Dresde existían destacamentos militares ya desde el siglo XIX: el barrio septentrional de Albertstadt fue en sus orígenes un acuartelamiento, de los más grandes de Europa.[37] [38] Albertstadt comprendía un amplio complejo de cuarteles e instalaciones de aprovisionamiento con conexión ferroviaria propia, con almacenes, rampas de carga, panaderías militares, herrerías, manufacturas y otros talleres de oficios como guarnicioneros y sastres. Además, esta zona estaba provista de explanadas para maniobras, campos de tiro de artillería, una iglesia y una escuela de formación de oficiales.[38]

También en el oeste de Dresde, en Mickten, así como en Johannstadt, se ampliaron o levantaron varios cuarteles.[39] Tras la Primera Guerra Mundial, entre 1918 y 1921, algunos restos de la Reichswehr se establecieron en Dresde. A comienzos de la década de 1930 comenzó la construcción del aeródromo de Klotzsche. En 1936 se asentó en dicho barrio la primera escuela de aviación militar del imperio, un complejo de 60 edificios ubicados en la Hermann-Göring-Straße (hoy llamada Zur Wetterwarte). Desde 1940, el uso del aeropuerto se circunscribiría exclusivamente al ámbito militar.[40] Tras el mismo ascenso al poder de los nazis y hasta 1939, la ciudad sufrió una profunda militarización y se convirtió en sede de un Wehrbereichskommando (alto mando de un Wehrbereich, nombre de las zonas militares en que se dividía el territorio nacional). En Strehlen, cerca del centro, se encontraba el Luftgaukommando IV, desde donde se gestionaba todo el espacio aéreo del Gau. Más al sur, en Nickern, se construyó otro gran acuartelamiento de la Luftwaffe.[39]

Además, en 1939 estaban destinados en Dresde unos 20.000 hombres del IV Sector Militar (Wehrbereich) del Sexto Ejército. A lo largo de la guerra, la mayor parte de las tropas regulares fueron trasladadas al frente, incluyendo las defensas antiaéreas. Los cuarteles se utilizaron básicamente para la formación de nuevas tropas. Dresde se utilizó como hospital militar y centro de suministros. Muchos otros puntos de la ciudad, como salas de baile, locales de hostelería e incluso los barcos de vapor del Elba, fueron reconvertidos en almacenes y hospitales.[41]

Un prisionero de guerra norteamericano en Dresde, el coronel Harold E. Cook, fue sacado al patio de maniobras de la estación de Friedrichstadt la noche antes de los ataques y manifestó que «vi con mis propios ojos que Dresde era un campamento armado; miles de soldados alemanes, tanques y artillería y millas de vagones de mercancías cargados con suministros apoyando y transportando la logística alemana hacia el este para encontrarse con los rusos».[42]

La «Fortaleza de Dresde»

El ejército alemán, primero en Stalingrado y después en Königsberg, había aprendido que el ataque a corta distancia con granadas y bombas podía ser perfectamente efectivo contra los carros de combate soviéticos. Por dicho motivo, a partir de noviembre de 1944 había diez batallones del Volkssturm en Dresde, entre ellos varias unidades antitanque, de construcción de trincheras, del servicio de información y de transporte de tropas; estas últimas incluían todos los camiones de Dresde y sus respectivos conductores. Algunas de ellas fueron desviadas en enero de 1945 al Frente Oriental, pero la mayor parte de los aproximadamente 20.000 hombres del Volkssturm, entre ellos miembros de las Juventudes Hitlerianas, permanecieron acuartelados en Dresde. Parte de estas tropas recibieron instrucción militar; no obstante, dadas las necesidades que tenían tanto el ejército como la SS y la policía, no pudieron ser armadas adecuadamente por lo que quedaron atrincheradas como reserva.[41]

Los nacionalsocialistas querían convertir el río Elba desde Hamburgo hasta Praga en la última línea de defensa alemana contra el avance del Ejército Rojo. Las ciudades situadas en el río pasarían a ser «fortalezas» defendidas por el Volkssturm. El Generaloberst Heinz Guderian había dado el 1 de diciembre de 1944 la orden, en un principio secreta, de que se creara la «región de defensa Dresde-Riesa». En torno a la ciudad se dispusieron barricadas, dientes de dragón, fosas antitanque, nidos de artillería y campos de minas. Asimismo, las autoridades civiles de la ciudad quedaban inmediatamente subordinadas a las militares.[41]

Tras los primeros ataques aéreos sobre Dresde (agosto de 1944) y especialmente a partir de enero de 1945, se acumulaban peticiones procedentes de los distintos frentes solicitando tropas de refresco. La mayoría de las peticiones fueron denegadas, entre otras la del comandante del IV Ejército Panzer, que libraba combate delante mismo de la ciudad. De este modo, la guarnición de Dresde mantuvo hasta mayo de 1945 (fin de la guerra) cierta fuerza de combate, formada básicamente por miembros de la 404ª División, la Waffen-SS, la Luftwaffe, la Kriegsmarine (en Tharandt y Ottendorf-Okrilla) y algunas defensas antiaéreas deficientemente equipadas. Las tropas policiales fueron enviadas en marzo al frente. Todavía en abril de 1945, el Gauleiter Martin Mutschmann seguía proclamando que «la ciudad se defenderá con todos los medios a su alcance y hasta el último hombre» y arengaba a la población diciendo que «El enemigo amenaza nuestro hogar, luchemos hasta el último (hombre)».[41]

Defensa antiaérea

Ayudantes del servicio de defensa antiaérea portando mascarillas (Worms, 1939).

En abril de 1940 el régimen estrenó en Dresde la película propagandística Feuertaufe ('Bautismo de fuego'), que contenía grabaciones reales de la guerra en Polonia y pretendía reivindicar ante la población la eficacia de la Luftwaffe. Según informes de la Schutzstaffel, las imágenes de la destrucción de Varsovia «no inspiraron entre los espectadores un clima de orgullo heroico, sino más bien un clima de angustia y temor hacia los "horrores de la guerra"».[43] A partir de la primavera de 1943, tras los bombardeos de Leipzig, situada a 120 km, la población comenzó a tomar conciencia de la posibilidad de sufrir un ataque en su ciudad. Según el historiador Matthias Neutzner, los habitantes de Dresde afrontaban el día a día con ese temor, como se refleja en cartas y diarios de la época.[44] Entre agosto de 1944 y abril de 1945, los Aliados occidentales arrojaron sobre Dresde cerca de 10 millones de octavillas en las que advertían a la población sobre posibles bombardeos y les conminaban a rendirse.[45]

Desde 1935, se había organizado la defensa antiaérea de todo el Reich alemán. En Dresde, como capital de Gau, el grado de amenaza era extremo, pese a lo cual las autoridades apenas construyeron búnkers, prefiriendo centrar la producción en la industria bélica. Se prohibió la inmigración, y a los viajeros y exiliados solo se les permitía dormir una noche en la ciudad. Ambos preceptos se observaron a rajatabla.[20] A partir de 1944, los niños de Dresde fueron evacuados a regiones rurales. También se instó a los habitantes del centro a pernoctar en barrios de la periferia.[44] Como en el resto del imperio, a los judíos les estaba vedado el uso de los refugios antiaéreos.

También la industria y la administración se prepararon para los ataques, cuyo poder destructivo ya había quedado patente en otras ciudades. El 13 de octubre de 1944, Mutschmann declaraba lo siguiente en el Dresdner Zeitung con motivo de las exequias de los fallecidos en el bombardeo del 7 de octubre:

Nadie debería vivir bajo la ilusión de que, precisamente su lugar, su ciudad, no van a ser atacados [...] No existe ningún reducto de paz en Alemania.[20]

Cronología de los bombardeos

Ataques anteriores a febrero de 1945

Desde marzo de 1944 los aliados fueron obteniendo progresivamente la superioridad en el espacio aéreo alemán así como sobre las zonas conquistadas del país. Desde la primavera de 1944 las alarmas aéreas eran cada vez más frecuentes en Dresde.

El 24 de agosto de 1944 se realizó un primer bombardeo destinado a la industria de Freital, la zona industrial de Dresden-Gittersee y Freital–Birkigt. Una de las bombas cayó sobre Dresden-Coschütz. Como resultado del ataque murió un número indeterminado de personas, el periódico Sächsische Zeitung hablaba de 241 muertos, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos no nombra este ataque.

El 7 de octubre de 1944 treinta bombarderos estadounidenses atacaron con unas 80 toneladas de bombas explosivas la estación de ferrocarril Friedrichstadt y la fábrica de armamento Lehmann al ser interceptados en su ataque a Brüx. Algunas bombas cayeron en la zona occidental de la ciudad antigua (Altstadt) y murieron 312 hombres.

El 16 de enero de 1945 133 aviones de la fuerza aérea estadounidense lanzaron 279,8 toneladas de bombas explosivas y 41,6 toneladas de bombas incendiarias a lo largo del día nuevamente sobre la estación Friedrichstadt. También cayeron bombas sobre Dresden-Lötbau y Leutewitz. El ataque resultó en 334 muertos.

Las defensas antiaéreas de Dresde estaban seriamente dañadas y a pesar de los crecientes ataques la mayor parte de estas defensas se trasladaron en enero al frente oriental. En el aeropuerto de Dresden-Klotzsche permanecieron 30 cazabombarderos, los cuales además no tenían carburante de reserva.

Arthur Harris, comandante supremo del British Bomber Command desde 1942, dio la orden de ataque. Como venía siendo habitual, el ataque nocturno lo realizaba la RAF y el ataque diurno las fuerzas aéreas estadounidenses. La palabra clave del ataque sobre Dresde fue Chevin. Seis escuadrillas de bombarderos despegaron hacia las 17:30 de sus hangares en el sur de Inglaterra, volando por dos rutas hasta llegar a las regiones de Alemania. Al pasar el frente occidental despegaron otros aviones con una ruta diferente cuyo fin consistía en «despistar» al enemigo.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: primera oleada

Los aviones De Havilland Mosquito fueron los encargados de marcar los objetivos con bengalas luminosas.

El martes de carnaval, 13 de febrero de 1945 hacia las 21:45, sonó en Dresde la alarma antiaérea. Los habitantes de la ciudad se dirigieron a los sótanos de sus casas o bloques de viviendas. No había apenas búnker antiaéreos, ya que las autoridades presididas por Martin Mutschmann hacía tiempo que habían dejado a un lado la protección de la población por otros planes.

Los ataques empezaron en una noche clara y sin nubes. Hacia las 22:03 el centro de la ciudad se llenó de cascadas de luz o árboles de Navidad (bengalas cuya función era iluminar la zona), dos minutos más tarde se arrojaron bengalas rojas para marcar el primer objetivo, que fue el estadio Heinz-Steyer-Stadion, situado al noroeste de la ciudad. De 22:13 a 22:28 cayeron las primeras bombas. 244 bombarderos británicos, la Unidad Pionier Número 5, destruyeron los tejados de las casas con 529 bombas blockbuster (con capacidad para destruir una manzana entera) y 1800 bombas explosivas e incendiarias, en total unas 900 toneladas. Los aviones bombardearon al sudoeste del punto de marcaje formando un abanico de 45 grados desde la gran curva del río Elba al oeste de la ciudad, la zona industrial de Ostragehege y la estación de Ferrocarril principal, en una línea de unos 2,5 km de longitud hacia el sur.

Estos 15 minutos de bombardeo incendiaron unas tres cuartas partes de la Altstadt de Dresde. Con este ataque nocturno la RAF no pretendía ni tampoco hubiera podido destruir lugares o edificios puntuales, al contrario, más bien se pretendía destruir completamente el centro de la ciudad mediante un ataque denominado bombardeo en alfombra.

Ataque nocturno en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 1945: segunda oleada

Un bombardero británico Avro Lancaster como los que entraron en acción en Dresde arrojando bombas sobre Duisburgo.

Hacia la 1:23 empezó una segunda oleada de ataques realizado por 529 bombarderos británicos Lancaster. Hasta la 1:54 lanzaron en total 650 000 bombas incendiarias —1500 toneladas— sobre la zona que va desde Löbtau hasta Blasewitz y desde Neustadt hasta Zschertnitz. El incendio monstruoso que siguió al primer ataque sirvió de guía para el segundo ataque, las bombas de este segundo ataque cayeron sobre los campos que rodean el Elba así como sobre el Großer Garten, a donde muchos habitantes de la ciudad se habían dirigido huyendo del incendio del primer ataque así mismo se dañaron varios hospitales, como la clínica de Pfotenhauer y el Diakonissenkrankenhaus. Entre los dos bombardeos destruyó un área de la ciudad de unos 15 kilómetros cuadrados.

El segundo ataque impidió la continuación de operaciones de extinción de incendios, de este modo, los incontables incendios rápidamente se unieron en uno solo para formar una tormenta de fuego huracanada. La tormenta destruyó las arterias principales de la ciudad, las fortísimas temperaturas que se alcanzaron derritieron el vidrio y el metal. El remolino creado por el monstruoso consumo de oxígeno succionó hacia su interior a todo lo que encontraba incluyendo todo tipo de objetos y personas. Los hombres murieron calcinados, de shock térmico o de sobrepresión, o bien, asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la falta de oxígeno. El que pudo salir corriendo a la superficie se exponía a la tormenta de fuego así como a las bombas retardadas existentes que continuaban explotando.

La organización de defensa aérea, tras el primer ataque de 1944, se había ocupado de que las bodegas y refugios de las casas quedaran conectados a través de sus muros. Según testigos presenciales algunos pudieron ponerse a salvo mediante estos pasos llegando a zonas de la ciudad donde el ataque había sido menor, otros a través del laberinto de bodegas y por debajo de la Altstadt consiguieron llegar a la ribera del río Elba. A muchos, por el contrario, les alcanzaron los gases tóxicos del incendio y murieron asfixiados; en el caos, las familias se separaron. Los supervivientes, que resistieron en las bodegas o bien consiguieron encontrar una forma de salir, quedaron traumatizados para el resto de sus vidas.

Miles de personas huyeron a zonas de la ciudad no tan bombardeadas o no bombardeadas como Mockritz, Leuben, Blasewitz, Pieschen, Löbtau o los alrededores. Edificios oficiales como las oficinas de la NSDAP, hoteles y escuelas se utilizaron como centros de acogida provisionales. Solo en los cinco centros de acogida de Dresde-Plauen hasta mediados de marzo se registraron 16 000 refugiados. Las autoridades enviaron a muchos de los refugiados bombardeados a los pueblos de las cercanías.

Ataque diurno del 14 de febrero de 1945

Bombarderos B-17 Flying Fortress estadounidenses.

A los ataques nocturnos les siguió un ataque diurno que tuvo lugar de 12:17 a 12:27 del día 14 de febrero, ataque que fue realizado por 311 bombarderos B-17 escoltados por 5 cazas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con peor tiempo atmosférico y usando el radar volvieron a lanzar sobre la ciudad 1800 bombas explosivas y 136.800 bombas incendiarias. Los objetivos de este ataque eran esta vez algunas industrias de armamento y una vez más la estación de Friedrichstadt y sus talleres de mantenimiento. Las bombas en su recorrido encontraron también el hospital de esa zona y zonas circundantes de la ciudad.

Los judíos tenían prohibido en toda Alemania el uso de los refugios durante los bombardeos. No obstante, al empezar estos ataques, algunos judíos ciudadanos de Dresde consiguieron introducirse en los refugios. Al ser destruida la central de la Gestapo donde se guardaban los expedientes de los judíos, la deportación de los pocos que quedaban sería imposible, aunque la fecha para su realización era precisamente el día 14 de febrero en la plaza de la Sinagoga de Dresde (destruida en 1938) De este modo se libraron del Holocausto algunos judíos de Dresde, entre ellos Henry Brenner y el escritor Victor Klemperer (Lingua Tertii Imperii): «...la misma tormenta de fuego arrastró a la muerte a judíos y cristianos; sin embargo, esa noche dejó con vida a algunos de los aproximadamente setenta portadores de la estrella. A ellos les supuso la salvación, puesto que en medio del caos general pudieron escapar de la Gestapo».

Ataque diurno del 15 de febrero de 1945

El 15 de febrero hacia las 10:15 se desplomó la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) que había ardido completamente. De 11:51 a 12:01 aún hubo otro ataque aéreo realizado por 211 B17 estadounidenses. Con peor visibilidad arrojaron 460 bombas diseminadas en diversas zonas entre Meißen y Pirna.

En Neustadt in Sachsen, a 35 km de Dresde, cayó una lluvia de cenizas. Algunos incendios continuaron ardiendo cuatro días más. Durante los días siguientes se recogieron los cadáveres con camiones y carros por toda la ciudad y agrupados en las plazas donde se apilaron a miles para proceder a su identificación. Sin embargo la mayor parte de los muertos no pudo ser identificada. Por temor a un posible epidemia el 25 de febrero se incineraron 3865 cuerpos en la actual plaza del mercado viejo (Altmarkt Platz) y posteriormente en el crematorio de Tolkewitz.

Hasta el 17 de abril se enterraron en el cementerio de Heidefriedhof unos 25 000 muertos. El Gobernador ordenó que determinadas zonas de la ciudad fueran cercadas y declaradas zona catastrófica.

Otros ataques a la Fortaleza de Dresde hasta el final de la guerra

El 2 de marzo 455 bombarderos B-17 bajo las órdenes de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. sobrevolaron la planta de licuefacción directa Hydrierwerk Schwarzheide, pero se desviarion y atacaron Dresde en su lugar. Desde las 10:27 cayeron 940,3 toneladas de bombas explosivas y 140,5 de bombas incendiarias en vías de ferrocarril de Friedrichstadt y Neustadt así como en los edificios colindantes.

Werner von Gilsa, después del ataque de febrero y como continuación de Friedrich-Wilhelm Liegmann, había tomado el poder del Comando Dresde en la denominada Fortaleza de Dresde. Su mando se desarrolló en el palacio Taschenberg (Altstadt), para pasar finalmente a Albertstadt. Puso a disposición de los afectados por el bombardeo los almacenes de alimentos así como los medios sanitarios de las líneas aéreas de Dresden-Nickern. Redirigió y desvió las diferentes tropas y refugiados que pasaban por la ciudad; así mismo los soldados que estaban de permiso y heridos leves fueron llamados para formar nuevas tropas.

El 10 de abril el Jefe de Distrito Mutschmann ordenó la construcción de locales para los escolares. En la terraza de Brühl se construyeron refugios.

La flota aérea de EEUU sobrevoló nuevamente Dresde el 17 de abril con 572 aparatos, siendo este el último ataque a la ciudad. En la zona de la estación se arrojaron 1526,4 toneladas de bombas explosivas y 164,5 toneladas de bombas incendiarias, sobre una zona industrial no mencionada se arrojaron 28 toneladas de bombas explosivas. Con motivo de este bombardeo la circulación ferroviaria a través de Dresde quedó seriamente dañada.

El régimen nazi utilizó el devastador ataque como propaganda contra los Aliados con el fin de movilizar las fuerzas de los últimos sobrevivientes. Aún se esperaba que la coalición contra Hitler pudiera derrumbarse en el último momento motivo por el que se lanzó el lema siguiente: A pararlos hasta el final. El 14 de abril Mutschmann declaró oficialmente la “fortaleza” de Dresde. Fotos aéreas de las Fuerzas de EEUU muestran el progreso en la construcción de las defensas.

El 23 de abril la RAF arrojó 40 000 hojas de propaganda sobre la ciudad (en total se arrojaron 10 millones), hojas que ya circulaban desde el frente. El 2 de mayo capituló Berlín. Gilsa disolvió la “zona de defensa de Dresde” y comenzó su evacuación. Como consecuencia grupos diseminados iniciaron la defensa de la ciudad destruida hasta su rendición el 8 de mayo de 1945. Ese último día de guerra el Ejército Rojo conquistó totalmente la ciudad.

Sumario de los ataques

Raids aéreos aliados en Dresde durante la Segunda Guerra Mundial. Fuente: USAF.[22]
Fecha Blanco Fuerza Naves Bombas explosivas
en el blanco
(T)
Bombas incendiarias
en el blanco
(T)
Total
7 de octubre de 1944 Patios de maniobras 8th AF[46] 30 72,5 72,5
16 de enero de 1945 Patios de maniobras 8th AF 133 279,8 41,6 321,4
14 de febrero de 1945 Área urbana RAF BC[47] 772 1477,7 1181,6 2659,3
14 de febrero de 1945 Patios de maniobras 8th AF 316 487,7 294,3 782
15 de febrero de 1945 Patios de maniobras 8th AF 211 465,6 465,6
2 de marzo de 1945 Patios de maniobras 8th AF 406 940,3 140,5 1080,8
17 de abril de 1945 Patios de maniobras 8th AF 572 1526,4 164,5 1690,9
17 de abril de 1945 Zona industrial 8th AF 8 28,0 28

Balance

Material

Destrucción en Dresde y alrededores. Rodeado en color rojo: zonas de total destrucción. Degradado rosa: zonas urbanizadas. Marrón: objetivos militares (1: Aeropuerto de Klotzsche; 2: Campamento militar de Albertstadt; 3: Estación Bahnhof-Neustadt y Marienbrücke; 4: Estación de mercancías de Friedrichstadt, talleres de la Reichsbahn en la Altstadt y Hauptbahnhof; 5: Industria de Reick y Niedersedlitz).

El centro de Dresde, densamente poblado, constaba principalmente de edificios del Renacimiento, del Barroco y superficies de uso mixto comercial-residencial creadas en tiempos de la Gründerzeit siguiendo un tipo de planificación urbanística medieval.[48] Por aquel entonces, era usual que se estableciesen fábricas en los patios traseros de las viviendas, o bien que se agrupasen en complejos más grandes directamente junto a las casas.

La Altstadt ardió completamente en su mayor parte; en algunos casos permanecieron en pie algunos edificios terriblemente dañados. La Seevorstadt, Johannstadt y la parte oriental de Südvorstadt quedaron en su mayor parte destrozadas. Del mismo modo, también resultaron destruidos los núcleos poblacionales primitivos y los edificios históricos de las localidades de Mickten, Strehlen y Gruna. A esto hay que añadir los graves daños que sufrieron Reick, Friedrichstadt, Plauen, Zschertnitz y la Neustadt, así como los incendios que se produjeron en Prohlis. Entre las calles Schandauer y Bodenbacher Straße quedaron completamente destruidas casi 800 casas con cerca de 7.000 viviendas, fábricas y talleres.[49] Hubo daños de diversa magnitud en hileras de casas aisladas en Hechviertel, Pieschen, Niedersedlitz y Albertstadt. La densamente poblada Äußere Neustadt permaneció en gran medida indemne, por lo que en la actualidad se da la circunstancia de que muchos edificios de la Neustadt ('Ciudad Nueva') son en realidad más antiguos que muchos de la Altstadt ('Ciudad Vieja').

El ataque aéreo destruyó muchos monumentos irremplazables del Barroco tardío de la «Florencia del Elba», entre otros la Semperoper, la Frauenkirche, el palacio, la Iglesia de Santa Sofía o Sophienkirche y el Zwinger. Las autoridades civiles de la República Democrática Alemana ignoraron en gran medida el diseño urbanístico previo de la ciudad y mandaron demoler muchos edificios quemados (entre otros, la Sophienkirche, la Große Meißner Straße y el Sekundogenitur). También mantuvieron ruinas y montañas de escombros como monumento (Frauenkirche, Kurländer Palais), reforzando con ello aún más la impresión de destrucción absoluta del centro de la ciudad.[50]

A pesar de que los ataques nocturnos no apuntaban directamente a las fábricas de armamento de Dresde, destruyeron el 70% del tejido industrial de la ciudad y dañaron enormemente las infraestructuras necesarias para su funcionamiento, como el gas, el agua o la electricidad. Los posteriores ataques diurnos de la USAAF fueron poco precisos debido a la baja visibilidad. En las zonas habitadas, sobre un total de 222.000 viviendas, hasta mayo de 1945 resultaron totalmente destruidas entre 60 000 y 75 000, incluyendo mobiliario. Otras 18.000 estaban seriamente dañadas y unas 81.000 habían sufrido daños de poca consideración. El 30% de los locales de venta al por menor quedaron totalmente inutilizados, entre ellos 3 grandes almacenes en la Altstadt y los mercados de Weißeritzstraße, Antonsplatz y la Innere Neustadt, donde se concentraba el comercio de frutas y verduras.

La circulación quedó totalmente paralizada tras el 13 de febrero. Las catenarias quedaron destruidas en un 75% y las calles estaban llenas de escombros y cráteres causados por el impacto directo de bombas (la Concejalía de Obras Públicas de la ciudad contabilizó hasta 1.100). Todos los puentes sobre el Elba resultaron afectados. El centro de la ciudad, importante nudo de la circulación, quedó intransitable. Los trabajadores y las autoridades tenían atravesar a pie la escombrera en que se había convertido la ciudad vieja. La circulación ferroviaria pudo ponerse en funcionamiento de modo provisional dos semanas más tarde. El transporte de tropas llegó incluso a reanudarse a los pocos días, pues las vías de recorridos largos que atravesaban Dresde permanecieron prácticamente intactas hasta el bombardeo del 2 de marzo de 1945.[49]

La mayor parte de las fábricas tuvieron que parar su producción, bien por estar destruidas o muy dañadas, bien porque muchos de sus trabajadores habían muerto o bien porque no podían llegar de ninguna manera hasta sus puestos de trabajo. Según un comunicado (a la postre el último) del SS- und Polizeiführer del Elba del 15 de marzo de 1945,[51] sólo había seis fábricas en toda la ciudad con capacidad para continuar su producción con un volumen indeterminado. El matadero de Ostragehege reanudó su trabajo el 19 de febrero. La panadería y carnicería de Rosenstraße, a finales de marzo.[49]

En el centro de la ciudad, en el distrito cuarto, se contabilizaban en marzo de 1945 todavía 4.000 habitantes. La parte norte de Striesen acogió a miles de refugiados. A pesar de que se abrieron los almacenes de víveres, estos pronto resultaron escasos y no se podía ni siquiera imprimir la tarjetas de racionamiento. Hasta mediados de abril la beneficencia pública del régimen no tomó a su cargo el cuidado de los afectados. A las personas que no tenían a su disposición medios para cocinar se les remitió a partir del 10 de abril de 1945 a cocinas colectivas. Resultó imposible volver a poner en marcha la administración, dado que los edificios o estaban destruidos o quemados; muchos funcionarios habían huido o muerto. Según el Gauleiter Mutschmann, la ciudad ya no se encontraba en disposición de “llevar a cabo sus tareas administrativas”. Debido a falta de personal, se encargó este trabajo a otros funcionarios de provenientes de toda Sajonia.[49]

Humano

Desde el fin de la guerra el número de fallecidos en el bombardeo de Dresde ha sido objeto de constante revisión por parte de la comunidad académica. Las cifras exactas son difíciles de determinar. Los cálculos cuentan con la dificultad añadida de que, la ciudad, que en 1939 tenía una población de 642.000 habitantes,[17] estaba en el momento del bombardeo atestada con cerca de 200.000 refugiados y miles de soldados heridos.[52]

Primeras estimaciones

Montaña de cadáveres tras los bombardeos del 13 y el 14 de febrero.

Las cifras habituales en las primeras décadas de la posguerra se caracterizaban por, o bien carecer de sustento documental, o bien estar basadas en datos del Ministerio de Propaganda nazi. Las primeras informaciones que se publicaron en los medios, se hacían eco de cantidades de seis cifras. El periódico sueco Svenska Morgenbladet apuntaba el 17 de febrero de 1945 «por encima de los 100.000» y el 27 de febrero a «cerca de los 200.000» muertos.[53] En 1948, el Comité Internacional de la Cruz Roja mencionaba 275.000 cuerpos «identificados» en la región de Dresde basándose en informes procedentes de las autoridades nazis.[53] En 1951, Axel Rodenberger hablaba de entre 350.000 y 400.000 fallecidos y citaba como fuente un líder anónimo del Ministerio de Propaganda.[53] F.J.P. Veale escribió en 1955 en Advance to Barbarism que el número estaba entre los 300.000 y los 500.000.[53] El británico David Irving calculó en 1963, en su libro La destrucción de Dresde, entre 135.000 y 250.000; Hans Dollinger en 1973, 250.000; y Rolf Hochhuth en 1974, 202.000 utilizando a Irving como fuente.[53] El Süddeutsche Zeitung hablaba en 1975 de 135.000 y Die Welt de "250.000 o incluso 400.000" fallecidos.[53] El antiguo oficial del alto mando de Dresde Eberhard Matthes afirmaba ya entrada la década de los 90 que el 30 de abril de 1945 tuvo lugar en su presencia una conversación telefónica con Adolf Hitler a petición de este, en la que se informó al Führer de 3.500 cadáveres identificados, 50.000 identificables y 168.000 inidentificables.[54] Aparte de no existir referencia escrita alguna que sostenga el relato de Matthes, el historiador Götz Bergander pone en duda que Hitler estuviese interesado en solicitar tal informe el mismo día que se iba a suicidar.[54] Algunas de estas estimaciones son a menudo citadas aún en la actualidad por la extrema derecha alemana y los revisionistas históricos.

Primeras cifras documentadas

Con el tiempo se fueron desclasificando documentos internos del partido nazi que contradecían las estimaciones de seis cifras. El periódico Das Reich ya hablaba el 4 de marzo de 1945, con las montañas de cadáveres recién apiladas, de «decenas de miles» de cadáveres rescatados. Joseph Goebbels habló también en una conferencia en Görlitz el 6 de marzo de 1945 de 40.000 víctimas mortales, asegurando que el Führer quería matar el mismo número de pilotos aliados.[55] Un informe del 22 de marzo de 1945 del alto mando de la policía regional fue el primer documento oficial en dar cifras concretas: 18.375 caídos, 2.212 heridos graves y 13.718 heridos leves.[55] [56] Según este informe, el 50% de los cuerpos serían identificables y el número total de muertos «incluyendo extranjeros» sería de «unos 25.000». Otro informe oficial fechado ese mismo día, el Tagesbefehl ('orden del día') número 47 (TB47), citaba que se habían recuperado hasta la fecha 20.204 cadáveres, incluyendo 6.865 que fueron incinerados en la plaza del Altmarkt, y que se esperaba que el número total ascendiese hasta los 25.000.[57] [58] Este documento fue descubierto en 1966 en el Archivo Federal de Coblenza, revelando que la versión del mismo conocida hasta entonces por los historiadores había sido falsificada con un cero extra en todas las cifras. El mismo Irving, que se había apoyado en dicha versión para sus estimaciones, reconoció su error en una carta al director del diario Times el 7 de julio de 1966.[59] Götz Bergander menciona en Dresden im Luftkrieg (1977) otro informe oficial redactado sobre el terreno el 3 de abril de 1945 que afirmaba que hasta el 31 de marzo se habían contabilizado 22.096 cadáveres.[60] [57] En 1993 se descubrieron en el Archivo Municipal de la ciudad documentos pertenecientes a la oficina que gestionaba los cementerios municipales. Dichos documentos atestiguan que se enterraron 21.271 víctimas de los bombardeos en los camposantos de la ciudad, de los cuales 17.295 fueron al Heidefriedhof (el número incluye las cenizas de los incinerados en el Altmarkt).[57] [58] [61]

La historiografía especializada tradicional suele completar sus estimaciones hasta un máximo de 40.000 añadiendo algunos miles a las cifras provenientes de esas fuentes. Debido al elevado número de muertos y a la falta de mano de obra para enterrarlos, las víctimas halladas en refugios fueron incineradas con lanzallamas.[62] Además, es probable que se celebraran inhumaciones privadas en otros sitios.[57] Finalmente, otros 1.858 cuerpos fueron encontrados durante la reconstrucción de la ciudad entre el fin de la guerra y 1966.[63] El número de personas registradas como «en paradero desconocido» por las autoridades fue en su momento de 35.000, de las cuales cerca de 10.000 fueron encontradas con vida posteriormente.[64] [65]

Investigaciones recientes

Lápida conmemorativa en el cementerio Heidefriedhof. Dice: „Wieviele starben? Wer kennt die Zahl?/An deinen Wunden sieht man die Qual/der Namenlosen die hier verbrannt/im Hoellenfeuer aus Menschenhand“. («¿Cuántos murieron? ¿Quién conoce el número?/En tus heridas se ve el sufrimiento/de los sin nombre que aquí murieron calcinados/en el fuego infernal creado por la mano del hombre».)

En 2005, el Ayuntamiento de Dresde decidió, con motivo del 800º aniversario de la ciudad, encargar al catedrático de Historia Rolf-Dieter Müller encabezar una comisión independiente de historiadores para determinar de manera fiable el número de fallecidos del bombardeo. La comisión trabajó con los documentos conocidos hasta la fecha, nuevos datos procedentes de actas hasta el momento desconocidas de los archivos municipales, descubrimientos arqueológicos y testimonios de testigos del bombardeo.[66] La comisión fue interrumpida brevemente por motivos económicos entre finales de 2006 y principios de 2007.[67]

A comienzos de 2008, los especialistas hicieron públicos sus resultados. La comisión reevaluó la documentación de las funerarias y los gabinetes municipales encargados de obras públicas, gestión de racionamiento, abastecimiento, indemnizaciones de guerra y retirada de escombros. El comité determinó por primera vez con exactitud el número de habitantes de la ciudad tras los ataques gracias a documentos de la oficina municipal de racionamiento.[68] En 2008 se hicieron también públicos los resultados de las excavaciones arqueológicas que habían comenzado en 1993 en la Altstadt, en pleno centro de la tormenta ígnea; estas demostraron que aproximadamente el 20% de los sótanos de la zona mostraban restos de piedra caliza al rojo vivo. También se encontraron objetos de cristal y metal deformados por el fuego y los restos mortales de 14 personas, 11 de ellas con toda seguridad víctimas del bombardeo.[69] La comisión desechó la posibilidad de que hubiese víctimas que se volatilizasen sin dejar rastro. Müller asegura que «incluso en condiciones "ideales" en un crematorio, los cadáveres dejan restos» y que, según los estudios realizados por la Escuela de Minas de Freiberg sobre las muestras de ladrillo de la Altstadt, en febrero de 1945 no se alcanzó en ningún momento la temperatura suficiente para hacer desaparecer un cuerpo humano.[66] Todos los datos disponibles fueron almacenados informáticamente, comprobados e interrelacionados.[70]

La comisión determinó que, según las pruebas existentes, se podía afirmar que el número de víctimas mortales del bombardeo fue de un mínimo de 18.000 y un máximo de 25.000 personas.

Comparación con otros ataques aéreos sobre la Alemania Nazi

En Dresde sólo se bombardeó una parte concreta de la ciudad y el tonelaje total de bombas arrojadas fue inferior al de otros muchos bombardeos.[22] [71] Sin embargo, el número de víctimas es el más alto en un bombardeo sobre una ciudad alemana tras el de la Operación Gomorra (Hamburgo).[72] Esto se explica porque se desarrolló bajo condiciones climatológicas favorables para alimentar con las estructuras de madera de los viejos edifícios del centro una tormenta de fuego. Otro factor coadyuvante fue la falta de previsión por parte del Gauleiter Martin Mutschmann. Entre otras imprevisiones, se habían construido pasadizos subterráneos que unían los sótanos de las viviendas de edificios adyacentes, pero no túneles de escape al final de los sótanos interconectados, por lo que la gente que intentaba escapar de las llamas se encontraba inexorablemente en un cul-de-sac.[73] Por ejemplo, en el bombardeo de Braunschweig las noches del 14 y el 15 de octubre de 1944, el uso de Hochbunker[74] y el buen entrenamiento de los bomberos salvaron a 23.000 personas de perecer en una tormenta de fuego similar.[75]

Reacciones políticas durante la guerra

En Alemania

La postura alemana respecto al raid evolucionó con el tiempo. Al principio, algunos jerarcas, especialmente Robert Ley y Joseph Goebbels, querían emplearlo como pretexto para abandonar las convenciones de Ginebra en el Frente Occidental. Al final, el gobierno alemán se limitó a explotar los ataques con fines propagandísticos.[76] Se dice que Goebbels lloró de ira durante veinte minutos cuando tuvo noticia de la catástrofe, antes de explotar violentamente contra Göring, comandante de la Luftwaffe:

Si yo estuviese en el poder arrastraría a este inútil cobarde, al Reichsmarschall ese, delante de un tribunal. Cuánta no será la culpa de este parásito en todo esto, que se lo debemos a su indolencia y a su apego por su propia comodidad.[77]

El 16 de febrero, el Ministro de Propaganda publicó una nota de prensa que aseguraba que Dresde no tenía industria militar y que se trataba de una ciudad cultural.[78] El 25 de febrero se publicó un nuevo panfleto con fotografías de dos niños abrasados bajo el título de Dresde — Masacre de refugiados; en él se aseguraba que habían muerto 200.000 personas. Puesto que no se había llevado a cabo una estimación oficial, tales cifras eran meramente especulativas, pero algunos periódicos como el Svenska Morgonbladet de Estocolmo se hicieron eco de ellas, utilizando frases como «de una fuente privada desde Berlín» para explicar su origen.[79] Frederick Taylor afirma que «hay motivos para pensar que, más tarde, en marzo, varias copias (o extractos) de un informe oficial de la policía fueron filtradas a la prensa neutral por el ministerio de Goebbels [...] con las cifras manipuladas con un cero de más en el número de muertos: 202.040».[80]

El 4 de marzo, el periódico semanal Das Reich, fundado por Goebbels, publicaba un largo artículo enfatizando el sufrimiento y la destrucción de un icono cultural, eludiendo hacer mención alguna al hecho de si los ataques habían tenido alguna repercusión negativa en el potencial militar alemán.[81] [82] Taylor escribe que esta propaganda fue efectiva, pues no sólo tuvo su influencia en las simpatías de los países neutrales, sino que llegó incluso a la Casa de los Comunes británica, cuando el parlamentario laborista Richard Stokes, detractor del bombardeo de ciudades enemigas, citó información proveniente de la Agencia Alemana de Prensa (controlada por el Ministerio de Propaganda). Las preguntas de Stokes en la cámara tuvieron gran parte de responsabilidad en el cambio de opinión que tuvo lugar en Gran Bretaña respecto a este tipo de ataques. Taylor sugiere que, aunque la destrucción de Dresde habría tenido igualmente efecto en la opinión pública con independencia de la propaganda alemana, la manipulación de Goebbels de las cifras de muertos fue el origen de, al menos, parte de la indignación.[83] Sea como fuere, Stokes era crítico con el bombardeo de ciudades alemanas bastante tiempo antes de los bombardeos de Dresde. Según Max Hastings, «entre 1942 y 1945 (Stokes) fue para el gobierno como una espina clavada con el tema del bombardeo de ciudades».[84]

En el Reino Unido

La destrucción de la ciudad provocó malestar en círculos de la intelectualidad británica. De acuerdo con el historiador Max Hastings, hacia febrero de 1945, los ataques a ciudades alemanas se habían vuelto prácticamente irrelevantes para el resultado de la guerra y el nombre de Dresde era conocido por la gente culta de toda Europa — «el hogar de tanto encanto y belleza, el refugio de las heroínas de Trollope, una parada obligatoria del Grand Tour». Hastings escribe que el bombardeo de Dresde fue la primera vez que la población de los países aliados cuestionaba seriamente las acciones militares empleadas para derrotar a los nazis.[85] El descontento aumentó al publicarse una noticia de Associated Press que aseguraba que los Aliados habían recurrido a bombardeos para aterrorizar a la población. En una rueda de prensa del alto mando aliado dos días después de los raids, el Comodoro del Aire Colin McKay Grierson decía a los periodistas:

En primer lugar (Dresde y otras ciudades similares) son los centros hacia los cuales se está desplazando a los evacuados. Son centros de comunicaciones a través de los cuales se canaliza el tráfico hacia el frente ruso y desde el frente occidental hacia el Este; y están lo suficientemente cerca del frente ruso como para permitir a los rusos continuar con éxito su batalla. Creo que estas tres razones probablemente justifican el bombardeo.[86]

Uno de los periodistas preguntó si el objetivo principal de bombardear Dresde era causar confusión entre los refugiados o destruir las líneas de abastecimiento militar. Grierson respondió que el objetivo primario eran las comunicaciones, para evitar que transportaran provisiones militares, así como detener si fuera posible el movimiento en todas las direcciones. Posteriormente apuntó que el raid también ayudó a destruir «lo que queda de la moral alemana». Howard Cowan, corresponsal de guerra de Associated Press, publicó entonces un artículo afirmando que los aliados habían recurrido a terror bombings. Se publicaron numerosos editoriales sobre el tema y Richard Stokes, miembro del parlamento y detractor de los bombardeos estratégicos desde hacía tiempo, lo llevó a la cámara de los comunes el 6 de marzo.[87] [88] Toda esta corriente interna y la presión de los dirigentes militares de EE.UU. hicieron que Winston Churchill terminase también distanciándose de la estrategia de los area bombings. El 28 de marzo de 1945, el Primer Ministro redactó un telegrama dirigido al General Ismay y a los jefes del estado mayor británico que no llegó a enviar y que decía lo siguiente:

Pienso que ha llegado el momento de replantearse la cuestión de bombardear las ciudades alemanas con el mero propósito de propagar el terror o bajo otros pretextos. De lo contrario, al final sólo controlaremos un país completamente arrasado... La destrucción de Dresde pone seriamente en entredicho la conducta de los aliados en lo referente a bombardeos. Soy de la opinión de que los objetivos militares deben ser, de ahora en adelante, estudiados de forma más estricta atendiendo a nuestros propios intereses, no a los del enemigo. El Secretario de Exteriores me ha hablado de este tema y percibo la necesidad de una concentración más precisa en objetivos militares, tales como combustible y comunicaciones en la retaguardia de la zona donde se esté combatiendo, en lugar de meros actos de terror y destrucción gratuita, por impresionantes que éstos puedan parecer.[89] [90] [91]
Arthur Harris.

En el telegrama que finalmente sí envió, Churchill hacía hincapié en que seguir destruyendo zonas residenciales y similares era contrario a los intereses de Gran Bretaña tras la guerra.[92] Al día siguiente y tras ser informado por Bottomley del telegrama de Churchill, el Mariscal de la RAF Arthur Harris contestaba así en un escrito al Ministerio del Aire:[93]

[…] Los ataques sobre ciudades, como cualquier otro acto de guerra, son intolerables a no ser que tengan justificación estratégica. Pero son estratégicamente justificables en tanto en cuanto ayudan a acortar la guerra y salvar vidas de soldados aliados […] Para mí, personalmente, todas las ciudades alemanas que quedan no valen lo que los huesos de un solo granadero británico […][94] Dresde era una aglomeración de fábricas de munición, un centro administrativo intacto y un nudo de comunicaciones básico para el transporte hacia el Este. Ahora ya no es nada de eso.[95]

Debate histórico

Propaganda

Los ataques aéreos se han considerado hasta hoy día desde el punto de vista de los intereses políticos. En seguida el ministerio de Joseph Goebbels utilizó el bombardeo de Dresde para relativizar la culpabilidad alemana en la guerra, y para predicar el papel de víctimas de los alemanes. De nuevo después en la guerra fría los prejuicios ideológicos dificultaron la investigación histórica de los hechos.

El comunista Walter Weidauer, primer alcalde de Dresde en la postguerra, describió en 1946 los ataques como una catástrofe evitable pero provocada por «los fascistas alemanes». Tres años después, acusó a las potencias occidentales en términos de «únicos culpables del bombardeo criminal de Dresde sin ninguna necesidad militar».

Desde 1949, en contra de los datos hoy conocidos, la propaganda comunista de la RDA acusó a los aliados de querer dejar a la Unión Soviética una Alemania Oriental innecesariamente destruida. Ante todo, la extrema derecha y los revisionistas de la historia difunden rumores infundados, basados en un cálculo parecido a los números de los nacionalsocialistas, de entre 130 000 y 600 000 muertos, para así poder dar algún fundamento a su consigna del «holocausto del bombardeo».

Leyendas

Los informes de lluvia de fósforo y de ataques aéreos rasantes sobre los refugiados se deben al constante flujo de acontecimientos durante los bombardeos.

Los historiadores Götz Bergander (1998), Helmut Schnatz (2000) y Frederick Taylor (2004) han seguido estos informes los llaman «leyendas».

Al principio, parte de sus publicaciones fueron recibidas en Dresde con un rechazo total. Schnatz niega que el 13 de febrero de 1945 pudiera haber «llovido» fósforo blanco: en aquellos tiempos el caucho fosforado se usaba si acaso como activador del fuego en las bombas incendiarias, pero propiamente este producto no generaba «lluvia». A diferencia de lo que ocurrió en la Operación Gomorra contra Hamburgo, en 1945 la RAF había ya desechado entonces las bombas de fósforo.

Bergander (Dresden im Luftkrieg, págs. 191 y ss. — Dresde en la guerra aérea) señala que Joseph Goebbels informó correctamente en 1943 a la población contra el pánico, cuando dijo que en Alemania todavía nunca había llovido fósforo y que sería una confusión óptica con otros tipos de bombas. Por consiguiente, también en Dresde bengalas de iluminación y bombas incendiarias blancas pudieron haber sido confundidas con fósforo blanco. No obstante, el servicio de retirada de munición sin estallar ha descubierto con certeza restos de un gel mortífero: Éste consistía en una mezcla de caucho, gasolina y también fósforo –hoy día esta mezcla se conoce como «napalm».

De bombardeos aéreos directos a baja altura hablan testigos oculares que se habían refugiado el 14 y 15 de febrero en las praderas del río Elba, en el Großer Garten o en las carreteras principales que cruzaban la ciudad. Sin embargo, investigaciones más recientes no encuentran ninguna prueba de esto, ni órdenes militares ni declaraciones de los pilotos ni datos de los Nacional-Socialistas en mensajes ni en certificados de defunción. La RAF y la USAF niegan que tales ataques hubieran ocurrido en Dresde.

A falta de combates aéreos, los cazas de escolta aliados debían atacar desde cerca objetivos en tierra. En este caso, sin embargo, Schnatz, que comprobó exhaustivamente las cadenas de órdenes, encontró por el contrario la orden explícita a la Eighth Air Force (Octava Fuerza Aérea) de no intervenir en el espacio aéreo de Dresde (ver los enlaces 3-4). Sin embargo, la RAF menciona una petición a los Mustangs estadounidenses para que atacasen al tráfico en el entorno de Dresde, a fin de aumentar el caos: «a una parte de los cazas de escolta Mustangs se le pidió que castigara el tráfico de los caminos alrededor de Dresde para aumentar el caos y así bloquear la importante red de transporte de la región».

Sin embargo, esto apenas era posible durante un bombardeo y no era lo habitual, porque los cazas de ataque rasante y los bombarderos de vuelo más alto se habrían puesto en peligro mutuamente. Según Schnatz, la tormenta de fuego después del primer ataque de la noche excluyó la posibilidad de vuelos a baja altitud sobre el centro de la ciudad en llamas. También al día siguiente los cazas de escolta, en una operación típicamente estadounidense, podrían haber comenzado ataques propios, pero en todo caso después del despegue de los bombarderos. Schnatz también considera esto improbable, debido a la cantidad limitada de combustible.

Bergander, que vivió los ataques aéreos cuando era niño, halló independientemente de Schnatz que los informes de los testigos se referían sólo el ataque aéreo del 14 de febrero, y que los vuelos a baja altura durante ese día fueron realizados sólo por una escuadrilla de bombarderos muy lejos de Dresde que se dirigían a Praga. Ni en los informes del ejército alemán, que siempre hacían constar cada ataque aéreo a baja altura sobre civiles, ni en los informes de la policía sobre causas de muertes, se mencionó esto ni por asomo.

Aunque el estado actual de las investigaciones excluye el bombardeo directo a refugiados en Dresde, algunas personas afectadas en aquel tiempo juran hasta hoy día haber vivido esto personalmente (ver enlaces a los testigos contemporáneos).

Los detalles de sus (sus) recuerdos - por ejemplo, las marcas externas de los aviadores estadounidenses se puede demostrar que son falsos: por lo tanto, ninguno de estos informes puede ser tenido en cuenta para valoraciones históricas. Bergander explica la poca fiabilidad de los informes de testigos oculares así: (loc.cit., pág. 209): «Muy probablemente, los cazas de escolta americanos persiguieron a los cazas alemanes; hubo batallas aéreas a gran altura y cerca del suelo, y sin duda hubo luchas aéreas con pérdidas alemanas en el espacio entre Dresde y Chemnitz… En el fragor de la caza de persecución aérea a ras del suelo, pudieron caer a tierra haces de proyectiles, y es científica y psicológicamente comprensible que la gente sientiera como si se les estuvieran disparando ráfagas de ametralladora».

Y he aquí como los Nacional-Socialistas transformaron la experiencia subjetiva de personas bombardeadas y traumatizadas en noticias oficiales de un crimen de guerra de los «aviadores aliados terroristas», para atizar el odio de la población. Así lo expresó la revista Das Reich (El Imperio) el 4 de marzo de 1945 en el artículo „Der Tod von Dresden“ («La muerte de Dresde»): «En la medianoche apareció en el cielo al rojo vivo del valle del Elba una segunda flota aérea británica que con bombas altamente explosivas y con su armamento de a bordo causó una carnicería sobre la muchedumbre que estaba en las zonas verdes, tal como podría haberlo inventado la imaginación de un Ilia Ehrenburg».

Esta propaganda mentirosa entró descontrolada dentro de la literatura alemana de la posguerra (por ejemplo, Axel Rodenberger, Der Tod von Dresden, 1951 — La muerte de Dresde), y en una forma modificada se apropió de ella David Irving (Der Untergang Dresdens, 1964 — El hundimiento de Dresde).

Racionalidad militar y crímenes de guerra

Actualmente los historiadores discuten extensa y públicamente acerca de los aspectos militares y éticos de la guerra aérea y sobre las relaciones de éstos entre sí. Por un lado, se cuestiona si el «bombardeo moral» (moral bombing) junto con la caída de millones de panfletos podría producir una brecha entre el pueblo y los dirigentes y romper la moral de combate de los alemanes, o por el contrario los ataques aéreos de los últimos meses de guerra tuvieron más bien el efecto contrario. Por otro lado, se analiza si la guerra aérea en los últimos meses de guerra se dirigió sobre todo hacia objetivos militares principales.

Frecuentemente se considera que los ataques aéreos sobre Dresde son un ejemplo importante de conducta militar incorrecta de los Aliados, quienes a partir de 1945 se habrían aplicado principalmente contra la población civil y ya no eran decisivos para el final de la guerra. Como indicios de ello cabe citar los proyectos para dar un golpe de aniquilación, y la elección de centros urbanos muy densamente poblados y que no tenían grandes industrias. Se duda de que los ataques se dirigieran a las infraestructuras militares prinicipales de Dresde. Justamente lo contrario indicaban los lugares donde cayeron marcadores de objetivos, la caída nocturna de bombas incendiarias en la Altstadt y la circunstancia de que los aeropuertos, las fábricas y los cuarteles del norte de la ciudad resultaron mucho menos dañados. Además se alega que Dresde carecía de interés militar y de defensas.

Se afirma que entonces la puntería de la caída de bombas era todavía imprecisa porque faltaba la técnica del radar para objetivos y dependía del tiempo atmosférico. Precisamente la baja tasa de aciertos en objetivos puntuales fue en 1943 motivo para intensificar los «bombardeos por zonas» (area bombings). Por otra parte, la RAF tuvo que llevar al frente occidental nuevos equipos de radar para aumentar la puntería, y con ello favorecer el avance de las tropas de tierra aliadas.

La adecuación y la justificación ética de la estrategia aliada de guerra aérea fueron polémicas en Gran Bretaña ya desde el principio. Sin embargo, desde la Batalla de Inglaterra muy raramente fueron criticadas en público. El obispo anglicano George Bell declaró en la Cámara Alta en febrero de 1943, de manera vehemente y repetida, que los bombardeos de ciudades por los británicos infringían las leyes internacionales, amenazaban los fundamentos éticos de la civilización occidental y destruían las posibilidades de una futura reconciliación con los alemanes. Con él sólo se alinearon dos representantes laboristas en la Cámara de los Comunes, que se opusieron a los bombardeos de área.

Autores como Alexander McKee (corresponsal de guerra británico) y Kurt Vonnegut (entonces prisionero de guerra americano) han publicado informes sobre su experiencia de los ataques aéreos sobre Dresde, sin dar una valoración concluyente. Vonnegut era joven cuando sobrevivió a ellos e incluyó sus recuerdos su novela Slaughterhouse Five (literalmente Matadero Cinco), que tituló así por el matadero y establo municipal donde había estado preso, que estaba situado en la zona industrial de Ostragehege, en Dresde.

El historiador Jörg Friedrich, en su libro El incendio (2002), ha dado especial importancia al punto de vista de las personas afectadas. Para él los bombardeos de muchas ciudades alemanas carecían militarmente de sentido sólo en los últimos meses de la guerra, y no apuntaron deliberadamente a una exterminación de masas. Frederick inició con ello un nuevo debate, que continúa hasta hoy día, sobre la guerra aérea en Gran Bretaña y Alemania. El historiador Hans-Ulrich Wehler le reprocha que su estilo lingüístico y empleo de metáforas sugiere una equiparación ahistórica de los bombardeos de los aliados con los asesinatos masivos de los Nacional-Socialistas. También los revisionistas de la historia se refieren a su libro.

Por otro lado, el británico Frederick Taylor ha sometido en 2004 el extenso material que de nuevo ha cubierto la importancia económico-militar de la industria de Dresde, lo planes de los alemanes en el frente del Este y los acuerdos de los aliados con los soviéticos. Subraya que los alemanes habían iniciado y desarrollado despiadadamente la guerra aérea, de modo que los británicos pudieron usar en aquel tiempo sólo los bombarderos como arma ofensiva. Concede cierta racionalidad militar a los ataques, pero no descarta que podrían haber sido contrarios a la ley internacional.

Para el historiador Michael Schröders, los ataques deberían ser considerados y perseguidos como crímenes de guerra, según la ley internacional de la guerra válida en aquel tiempo —igual que la mayoría de los bombardeos de ciudades, desde Guernica en 1937—. Y esto porque la disposición de La Haya de 1907 prohibió a los países signatarios, entre ellos Gran Bretaña y Alemania, la selección de objetivos civiles, incluidos los centros de las ciudades. También el filósofo británico A. C. Grayling, en su libro Among the Dead Cities (Entre las ciudades muertas) llega al resultado de que el bombardeo de área de la RAF tendría, al igual que las bombas nucleares americanas sobre Hiroshima y Nagasaki, un valor estratégico militar irrelevante, por lo cual, tanto legal como éticamente serían actos criminales.

El hecho de que Arthur Harris, a diferencia de otros militares de alto rango de Gran Bretaña, no recibiera ningún honor oficial, y sólo tardíamente fuera elevado a la nobleza, se interpreta por algunos como una indicación de que Winston Churchill se había distanciado de su «bombardero», aunque había sido el propio Churchill quien decidió el bombardeo de área.

Es polémico si era aplicable a la guerra aérea en 1945 el derecho de los pueblos a que se refería la ley internacional diseñada para la guerra terrestre. Además, se discute si sus criterios habrían permitido realmente la persecución de los responsables de la guerra aérea — aparte de que no existía una autoridad legal superior con poder para imponerse. Incluso aunque éste hubiera sido el caso, sigue siendo dudoso si una condena retroactiva puede contribuir a la reconciliación de las personas.

Conmemoraciones

Religiosas

El 13 de febrero de cada año tienen lugar actos conmemorativos en Dresde. En el primer aniversario de la devastación, hacia las diez de la noche, dos jóvenes estudiantes escalaron la torre de la Kreuzkirche e hicieron sonar las campanas. Desde entonces, existe la tradición de tocar las campanas de todas las iglesias de Dresde el día 13 de febrero a las 21:45, hora en que empezaron a sonar las alarmas antiaéreas. En 1995, con motivo del 50º aniversario de los ataques, se tocó una «sinfonía de campanas» en la cual intervinieron todas las campanas de la ciudad.

Inmediatamente después de finalizar la guerra, la comunidad anglicana de la ciudad inglesa de Coventry, que resultó casi destruida por un raid alemán, se puso en contacto con Dresde. En 1959 ambas localidades se hermanaron.[96]

En 2002, representantes de Coventry visitaron Dresde. El encuentro discurrió bajo el lema «Construir puentes — vivir la reconciliación» y tuvo lugar junto a las obras de la Frauenkirche, cuya reconstrucción había comenzado en 1990. Dicha iglesia se ha reconstruido con fondos procedentes de donaciones, especialmente alemanas y británicas, y se ha convertido en un símbolo de la reconciliación. Desde el 13 de febrero de 2005, la Frauenkirche forma parte de la asociación Cross of Nails ('Cruz de clavos'), cuyo nombre hace referencia a un símbolo religioso que se construyó a partir de los escombros de la Catedral de Coventry tras resultar esta arrasada en 1940. También son centros asociados a dicho organismo otros enclaves de la ciudad, como la Kreuzkirche, el hospital Diakonissenkrankenhaus y la parroquia Maria am Wasser (Dresde-Hosterwitz).[97]

Políticas

Ya desde 1946 se organizaron regularmente en Dresde —antes que en otras ciudades alemanas— actos políticos conmemorativos. La conmemoración oficial de los muertos por el bombardeo experimentó desde el final de la guerra una serie de cambios esenciales.

Al principio, las autoridades de ocupación soviéticas aconsejaron evitar dar un carácter de luto a los acontecimientos conmemorativos, pues el bombardeo, del que era culpable «la debilidad política del pueblo alemán», había sido causado «conscientemente por los criminales fascistas».

Durante la Guerra Fría, en la década de 1950, el asunto de los ataques aéreos fue utilizado propagandísticamente con creciente asiduidad contra los Aliados occidentales. En esta época, los actos conmemorativos se habían extendido por toda la Alemania Oriental y la culpabilidad ya no se hacía recaer sobre los alemanes. Varios políticos del régimen manifestaron que en Dresde no había ningún objetivo militar y por tanto los bombardeos no sólo no habían tenido ninguna importancia estratégica para el final de la guerra, sino que habían sido bárbaros e inciviles. Incluso se llegaba a sugerir que los Aliados habían destruido Dresde deliberadamente, a fin que la ciudad no quedara en manos de la Unión Soviética. Se comenzó a usar de nuevo la expresión acuñada por Goebbels de «los aerogángsters angloamericanos».[98]

Una conmemoración independiente ajena a tales intereses fue establecida por el movimiento pacifista de la RDA. En 1981, un grupo perteneciente a la oposición religiosa realizó una iluminación simbólica con cirios ante la Frauenkirche y lanzó octavillas contra la creciente militarización. En 1982, por primera vez, cientos de personas se reunieron delante de la Frauenkirche y pidieron: «¡Nunca más guerra, nunca más fascismo!». En el 40º aniversario de los ataques aéreos (1985), volvieron a organizarse ceremonias oficiales estatales en el centro de la ciudad; la Frauenkirche quedó, por el contrario, como lugar de protestas individuales de crítica social. Ambas partes consideraban muy insuficientes los motivos esgrimidos para justificar los ataques.

Después de la reunificación de Alemania en 1989, la ciudad reflexionó sobre su pasado más intensamente que antes, sobre todo durante los aniversarios de los ataques aéreos. Los bombardeos siguen siendo un tema polémico para parte de la sociedad de la capital sajona, como prueban las amenazas que recibió el historiador Helmut Schnatz cuando publicó su obra Tiefflieger über Dresden? en 2000.[99]

Extremistas de derechas y de izquierdas

Pancarta en la cual se lee «¡Nunca más el terror de las bombas!» en una manifestación el 13 de febrero de 2005 en Dresde. En la cabecera, Holger Apfel (NPD), Gerhard Frey (DVU), Udo Voigt (NPD) y Franz Schönhuber (ex-REP).
Contramanifestación en febrero de 2006 con banderas soviéticas, estadounidenses, británicas e israelíes. La pancarta azul (dcha.) reza: «Todo lo bueno viene de arriba».

Desde 1998 está aumentando cada vez más el número de extremistas de derechas que participan en los actos conmemorativos anuales de Dresde. En 1998, unos 30 ó 40 jóvenes neonazis intentaron entrar en la Frauenkirche pero fueron rodeados por la policía, y cantaron entonces canciones de protesta. En el año siguiente hubo ya unos 200, que se mezclaron con los ciudadanos de Dresde y pusieron numerosas coronas decoradas con los símbolos y colores nacionales alemanes en las vallas de las obras de reconstrucción de la Frauenkirche.

En el año 2000, la JLO (una asociación de emigrados de Prusia Oriental, que promueve el retorno de esos territorios a la soberanía alemana) organizó por primera vez una marcha funeral nocturna bajo el lema «Honor a las víctimas del bombardeo terrorista», en la que participaron unas 500 personas, entre ellas gente de extrema derecha como Franz Schönhuber, Horst Mahler y Gerd Sudholt. Entre 2001 y 2004, el número de participantes en estos actos aumentó de 750 a unos 2100. En el año 2005, la organización y registro de esta marcha conmemorativa quedó en manos del NPD (Partido Nacional-Demócrata de Alemania, de extrema derecha), que hizo ostentación de ser un «frente popular de derechas». El 13 de febrero de 2005, unos 6500 extremistas de derechas se manifestaron mediante una marcha que duró varias horas por el centro de Dresde.

Este tipo de marchas se consolidó como uno de los más importantes actos habituales de la extrema derecha en todo el país desde el comienzo de la República Federal. Sirven no sólo como demostración de fuerza, sino también para poner en contacto a diversos grupos de extrema derecha. Entre los participantes se encuentran votantes y simpatizantes de todas las edades, tanto de los partidos de extrema derecha legales como de asociaciones neonazis, y también de algunos grupos prohibidos. Además, cada vez vienen más personas y organizaciones de otros países europeos y extraeuropeos.

Las marchas siempre son utilizadas por la propaganda de la extrema derecha mediante pancartas y discursos en que se habla del «holocausto de los bombardeos», pero no del Holocausto. De este modo se equiparaban como equivalentes la concepción de los pacifistas alemanes en apoyo de los aliados y el genocidio ejecutado por los nacional-socialistas. Los críticos ven en ello una estrategia de revisionismo histórico, según la cual la víctima se convierte en delincuente, de tal modo de que los pacifistas alemanes deberían ser considerados como criminales y verdaderos culpables, y paralelamente se niega o reduce así al mínimo la responsabilidad de la Alemania nacional-socialista. Además, las muertes masivas causadas por la guerra aérea de los aliados se sacan de su contexto histórico, y se realiza una acusación unilateral. En particular, se declara a Gran Bretaña y a los Estados Unidos de América especialmente inhumanos y crueles.

Contra esto protestan algunos grupos de socialistas de extrema izquierda (los llamados Autonomen) y de antialemanes con lemas como «Los culpables alemanes no son víctimas», «Ninguna lágrima por Dresde» o «Bombardero Harris, hazlo otra vez». Temen que, si las víctimas causadas por los alemanes se conviertieran en un tema tabú, se produciría una progresiva rehabilitación de las actitudes nazis. Por eso celebran, en contrapartida, el bombardeo de Dresde como una parte necesaria del proceso de derribo de la Alemania nacional-socialista.

El 13 de febrero de 2007, unas 1500 personas participaron en la Marcha Fúnebre a la que había convocado una Alianza activa contra el olvido formada por la JLO (Asociación de Emigrados de Prusia Oriental), el NPD (el partido nacional de extrema derecha de Alemania) y grupos regionales de extrema derecha. Además, esta vez con ocasión del aniversario hubo una «Semana Activa» para hacer olvidar la culpabilidad alemana en la guerra, que incluía entre otros actos una manifestación con luces y un recorrido por la ciudad «en los restos de los ataques». En una contramanifestación bajo el lema «Vete a pensar» participaron unas 4000 personas.

Reacciones en la ciudad

A causa de los abusos de la extrema derecha y del temor a enfrentamientos con los contramanifestantes, la ciudad de Dresde promulga desde hace años una prohibición de manifestaciones los días 13 y 14 de febrero en los alrededores de la Frauenkirche. Al mismo tiempo, trata de recuperar la iniciativa de organizar la fecha de conmemoración con actos propios.

Además, desempeñan un papel importante el hermanamiento con la ciudad de Coventry y el trabajo de reconciliación entre las Iglesias. Estos contactos quieren llamar hoy día a entender, por encima de las fronteras nacionales, que la culpabilidad alemana por la guerra y por crímenes de guerra ya no puede ponerse en duda, ni en modo alguno ponderarse en términos relativos.

La gran mayoría de los habitantes de Dresde quiere demostrar, mediante la conmemoración común de todas las víctimas de guerra y de la tiranía, que para ellos la reconciliación representa la única opción hacia un futuro pacífico.

El destino de Dresde se incorpora a la larga lista de ciudades destruidas por las guerras: El día del 60º aniversario del bombardeo aéreo del 13 de febrero de 1945, Dresde se incorporó al cartel de estas ciudades, junto con Guernica, Varsovia, Coventry, Leningrado, Hamburgo, Hiroshima, Monrovia, Sarajevo, Grozny y Bagdad.

Véase también

Referencias y notas

  1. «The Destruction of Dresden from the Air (vista aérea de los daños producidos por el bombardeo)» (en inglés). Diario Der Spiegel. Consultado el 2008-12-11.
  2. El tonelaje total de las bombas arrojadas y el número exacto de naves involucradas son:
    Según la USAF, 1.300 bombarderos pesados y 3.900 toneladas:
    • Angell, Historical Analysis of the 14-15 February 1945 Bombings of Dresden, USAF Historical Division Research Studies Institute Air University 1953.
    Según Frederick Taylor, 1.100 bombarderos y 4.500 toneladas:
    • Taylor, Dresden: Tuesday 13 February 1945, Bloomsbury 2005, solapa frontal.
  3. La superficie arrasada fue:
    Según el informe oficial del Comandante de Bombarderos de la RAF Arthur Harris, 1.600 acres (6,5 km2):
    Según Frederick Taylor y Paul Addison, 13 millas cuadradas (34 km2):
  4. En la actualidad, la mayor parte de la comunidad académica sitúa la cifra de fallecidos entre algo menos de 25.000 y algo más de 35.000:
    Estos tres historiadores hacen referencia en sus estimaciones a las siguientes obras:
    • Bergander, Götz (1977). Dresden im Luftkrieg: Vorgeschichte-Zerstörung-Folgen (en alemán). Múnich: Wilhelm Heyne Verlag.
    • Reichert, Friedrich (1994). Verbrannt bis zur Unkenntlichkeit. Die Zerstörung Dresdens 1945 (en alemán). Dresde: DZA Verlag für Kultur und Wissenschaft, Stadtmuseum Dresden, pp. 40-62 y 58.
  5. La comisión independiente de expertos formada en 2008 por la ciudad de Dresde bajo la dirección de Rolf-Dieter Müller reduce la estimación a entre 18.000 y 25.000 muertos:
  6. Es habitual que se mencionen cifras algo superiores en obras no monográficas:
    • Burgdorff, Stephan; Habbe, Christian (2005). Als Feuer vom Himmel fiel. Der Bombenkrieg in Deutschland (en alemán). Múnich: Deutscher Taschenbuch Verlag, p. 20. ISBN 3-423-34192-0. ("35.000-40.000 y la posibilidad de que miles más murieran volatilizados sin dejar rastro").
    • Jordan, David; Weist, Andrew (2005). Atlas de la Segunda Guerra Mundial. LISBA, p. 49. ISBN 84-662-1226-4. ("más de 37.000 porque algunos cuerpos no fueron encontrados").
  7. Por su parte, algunos sectores minoritarios como la revista bimensual The Barnes Review o el historiador negacionista David Irving manejan cifras de hasta por encima de los 200.000 fallecidos:
    • George Fowler (febrero 1995, págs. 3-13). «Holocaust at Dresden» (en inglés). The Barnes Review. Consultado el 2008-12-11.
    En el caso concreto de Irving, sus estimaciones han variado significativamente con el tiempo. En la edición de 1966 de The Destruction of Dresden (Corgi Books, Londres, pág. 225) afirmaba que «la documentación sugiere claramente que la cifra se encuentra sin lugar a dudas entre un mínimo de 100.000 y un máximo de 250.000». En la reedición de 1974 del mismo libro, aseguraba que «el ataque costó la vida de entre 50.000 y 100.000 habitantes».
    • Irving, David (1974). The Destruction of Dresden (en inglés). Focal Point Publication, p. 167. ISBN 978-0705700306.
    Finalmente, la extrema derecha alemana defiende la cifra del cuarto de millón de muertos, como en este artículo de Thomas Brehl, político y cofundador de la organización neonazi Kampfbund Deutscher Sozialisten:
  8. En un libro de Mark Selden se pone esa afirmación en boca del profesor de la Universidad Estatal de California Ronald Schaffer:
    • Selden, Mark. War and State Terrorism: The United States, Japan, and the Asia-Pacific in the Long Twentieth Century, 2004 edición (en inglés), Rowman & Littlefield Publishers, pp. 30. ISBN 0-7425-2391-8.
    Cabe destacar que otros autores dan cifras de muertos ligeramente distintas de los bombardeos de Hamburgo y Tokio. El propio Selden sugiere que en Tokio murieron en realidad más de 100.000, mientras que el autor alemán Hans Brunswig, antiguo jefe de bomberos de Hamburgo, rebaja la cifra de muertos de la Operación Gomorra a 34.000:
  9. El informe escrito por Joseph W. Angell en 1953 defiende que la ciudad era un nudo de comunicaciones ferroviarias de primer orden y que albergaba 110 fábricas con más de 50.000 obreros, que abastecían al ejército alemán:
    • Angell, Historical Analysis of the 14-15 February 1945 Bombings of Dresden, USAF Historical Division Research Studies Institute Air University 1953.
  10. En este sentido se manifiestan, entre otros, Paul Addison o Alexander McKee, historiador y antiguo soldado del First Canadian Army:
    • McKee, Dresden 1945: The Devil's Tinderbox, Souvenir Press 1982, pág. 62.
    • Lutton, Charles. «Reseña del libro de McKee» (en inglés). Journal of Historical Review. Consultado el 2008-12-12.
    • Addison, Firestorm: The Bombing of Dresden, Pimlico 2006, capítulo 9, pág 194.
  11. En este sentido se manifiestan, entre otros, el presidente de Genocide Watch Gregory Stanton o el historiador Donald Bloxham:
  12. Taylor, Dresden: Tuesday 13 February 1945, Bloomsbury 2005, pág. 262.
  13. Taylor, Dresden: Tuesday 13 February 1945, Bloomsbury 2005, pág. 207.
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  19. Cita de la Enciclopedia Chambers (1950; Vol. IV, pág. 636) mencionada en Angell, Historical Analysis of the 14-15 February 1945 Bombings of Dresden, USAF Historical Division Research Studies Institute Air University 1953.
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  46. Siglas de Eighth Air Force (Octava Fuerza Aérea de la USAF).
  47. Siglas de Royal Air Force Bomber Command, Comando de Bombarderos de la RAF.
  48. La Gründerzeit (literalmente 'Época de los fundadores') es el nombre que recibe un determinado periodo económico-cultural en Alemania y Austria del siglo XIX, en plena Industrialización europea.
  49. a b c d Neutzner, Matthias. Dresdner Hefte, tomo 41 (ed.). „Wozu leben wir noch? Um zu warten, bis die Russen kommen?“ en Dresden - Das Jahr 1945 (en alemán). ISBN 3-910055-27-3.
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  51. El SS- und Polizeiführer era un influyente cargo en tiempos del Tercer Reich que unificaba los mandos de la Policía y la SS.
  52. Taylor, HarperCollins, 2004, págs. 262–4. Había un número indeterminado de refugiados en Dresde. Matthias Neutzner, Götz Bergander y Frederick Taylor han estimado que la primera noche del bombardeo ese número podría ser de 200.000 o menos contando la ciudad y los barrios periféricos. En el centro de la ciudad, Bergander estima un número máximo de refugiados de 85.000 (Götz Bergander: Dresden im Luftkrieg, pág. 213).
  53. a b c d e f Cifras y fuentes recogidas en Götz Bergander: Dresden im Luftkrieg, pág. 215-218 y 227.
  54. a b Götz Bergander: Dresden im Luftkrieg, págs. 228 y 382, nota 61.
  55. a b Citado por Götz Bergander: Luftkrieg in Dresden, pág. 224.
  56. Fragmento del documento recogido en: «Luftangriffe auf Dresden» (en alemán). NS-Archiv. Dokumente zum Nationalsozialismus. Consultado el 1 de julio de 2009.
  57. a b c d Addison (2006), pág. 75
  58. a b Taylor, Bloomsbury, 2005, pág. 424.
  59. Mencionado en:
    *Götz Bergander: Dresden im Luftkrieg, págs. 218-222
    *Richard J. Evans. «David Irving, Hitler and Holocaust Denial: Electronic Edition» (en inglés). Consultado el 2009-04-15.
  60. Götz Bergander: Luftkrieg in Dresden, pág. 226.
  61. Richard J. Evans. «David Irving, Hitler and Holocaust Denial: Electronic Edition. The Real TB47» (en inglés). Consultado el 2009-04-15.
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  63. Taylor, Bloomsbury, 2005, última página del Apéndice B, pág. 509.
  64. Reichert, pág 58.
  65. Richard J. Evans. «David Irving, Hitler and Holocaust Denial: Electronic Edition. The Real TB47» (en inglés). Consultado el 2009-04-15.
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  72. Taylor, Bloomsbury 2005, capítulo 12. "The Reich's Air Raid Shelter".
  73. Taylor, Bloomsbury 2005, pág. 6.
  74. Un Hochbunker (plural invariable Hochbunker) es un tipo de búnker que fue empleado en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y que se caracterizaba por estar sobre el nivel del suelo, en contraposición a los Tiefbunker, subterráneos. Los Hochbunker eran más habituales en ciudades que en entornos rurales porque su estructura permitía no tener que modificar los sistemas de agua, electricidad, tráfico y alcantarillado ya construidos.
  75. En la Altstadt o casco viejo de Braunschweig también se desencadenó una tormenta de fuego. El grado de destrucción alcanzó el 90% y sin embargo sólo murieron 3.500 personas (al contrario que en el caso de Dresde, las estadísticas fueron revisadas al alza por los historiadores).
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Bibliografía

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    • Ed. Böhlau, Colonia/Viena, 1977, ISBN 3-412-02176-8
    • Ed. Böhlau, Weimar/Colonia/Viena, 1994, ISBN 3-412-10193-1
    • Ed. Flechsig, 2006, ISBN 978-3-88189-239-1
  • Irving, David (primera edición en 1963). The Destruction of Dresden (en inglés). Corgi. ISBN 978-0705700306. Existen numerosas reediciones de este libro. La de 2005 se puede descargar gratuitamente en la página de Focal Point Publications (en inglés). Fecha de acceso: 26 de junio de 2009
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    • Bloomsbury, Londres, 2005, ISBN 0-7475-7084-1
    • HarperCollins, Nueva York, 2005, ISBN 0-06-000676-5
    • Taylor, Frederick (2004). Dresden, Dienstag, 13. Februar 1945. Militärische Logik oder blanker Terror? (en alemán). Múnich: Bertelsmann. ISBN 3-570-00625-5.
Gewaltschraube des Krieges (en alemán). Reseña por Stephan Reinhardt, Frankfurter Rundschau, 10 de febrero de 2005. Fecha de acceso: 26 de junio de 2009
Bomben auf Dresden (en alemán). Reseña por Volker Ullrich, Die Zeit, 10 de febrero de 2005. Fecha de acceso: 26 de junio de 2009
Obras que tratan aspectos parciales del bombardeo
  • De Bruhl, Marshall (2006). Firestorm: Allied Airpower and the Destruction of Dresden. Random House. ISBN 978-0679435341.
  • Burgdorff, Stephan; Habbe, Christian (2005). Als Feuer vom Himmel fiel. Der Bombenkrieg in Deutschland (en alemán). Deutscher Taschenbuch Verlag. ISBN 3-423-34192-0.
  • Friedrich, Jörg (2002). Der Brand. Deutschland im Bombenkrieg 1940-1945 (en alemán). Propyläen. ISBN 3-549-07165-5.
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    • Grayling, A. C. (2007). Die toten Städte. Waren die alliierten Bombenangriffe Kriegsverbrechen? (en alemán). Bertelsmann. ISBN 978-3-570-00845-4.
Eklatanter Verstoß gegen das Sittengesetz (en alemán). Reseña del libro por Rudolf Walther, de Die Zeit, 15 de febrero de 2007. Fecha de acceso: 26 de junio de 2009
Zerstören, was man treffen kann (en alemán). Reseña del libro por Bert Hoppe, del Berliner Zeitung, 20 de marzo de 2007. Fecha de acceso: 26 de junio de 2009
Die Moral des Philosophen (en alemán). Reseña del libro por Rolf-Dieter Müller en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, 4 de agosto de 2007. Fecha de acceso: 26 de junio de 2009
  • Länderrat des Amerikanischen Besatzungsgebiets. Statistisches Handbuch von Deutschland: 1928–1944, 1949 edición (en alemán). (se puede consultar digitalizado en: «Statistisches Handbuch von Deutschland 1928 - 1944» (en alemán). Universidad de Colonia. Consultado el 2008-12-19.)
  • Longmate, Norman (1983). The Bombers (en inglés). Hutchins & Co. ISBN 0-09-151508-7.
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  • Neutzner, Matthias (2003). Martha Heinrich Acht - Dresden 1944/45. Leben im Bombenkrieg, 4ª edición (en alemán), Verlag der Kunst. ISBN 978-3364006062.
  • Reinhard, Oliver; Neutzner, Matthias; Hesse, Wolfgang (2005). Das rote Leuchten. Dresden und der Bombenkrieg (en alemán). Ed. Sächsische Zeitung. ISBN 3-938325-05-4.
  • Ross, Stewart Halsey (2003). Strategic Bombing by the United States in World War II: The Myths and the Facts (en inglés). McFarland & Company. ISBN 9780786414123.
  • Schaarschmidt, Wolfgang (2005). Dresden 1945. Dokumentation der Opferzahlen (en alemán). Herbig. ISBN 3-7766-2430-2.
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  • Schubert, Gunnar (2006). Die kollektive Unschuld. Wie der Dresden-Schwindel zum nationalen Opfermythos wurde (en alemán). Konkret-Texte 42. KVV Konkret. ISBN 3-930786-47-8.
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  • vv.aa.. Dresdner Hefte – Beiträge zur Kulturgeschichte (en alemán). Dresdner Geschichtsverein. En especial el número 41, Dresden – Das Jahr 1945, ISBN 3-910055-27-3, en el que aparece el artículo de Matthias Neutzner „Wozu leben wir nun noch? Um zu warten, bis die Russen kommen?“ Die Dresdner Bevölkerung vom 13. Februar bis zum 17. April 1945.
Autobiografías, novelas y relatos inspirados por el bombardeo
  • Brenner, Henny (2005). Das Lied ist aus. Ein jüdisches Schicksal in Dresden (en alemán). Goldenbogen. ISBN 3-932434-25-0.
  • Coulonges, Henri (1979). L'adieu à la femme sauvage (en francés). Stock. ISBN 2-234-01052-7.
  • Kranich, Sebastian; Zehrer, Eva-Maria (2009). 13. Februar 1945. Zeitzeugen über die Zerstörung Dresdens. Ein Lesebuch (en alemán). Sächsische Landeszentrale für politische Bildung.
  • McKee, Alexander (1982). Dresden 1945: The Devil's Tinderbox (en inglés). Souvenir Press. ISBN 0-525-24262-7. Otras ediciones:
    • McKee, Alexander (1983). Dresden 1945. Das deutsche Hiroshima (en alemán). Zsolnay. ISBN 3-552-03529-X.
  • Rodenberger, Axel (1951). Der Tod von Dresden. Ein Bericht über das Sterben einer Stadt. Landverlag. Reeditado bajo el título de Der Tod von Dresden. Bericht vom Sterben einer Stadt in Augenzeugenberichten, Ullstein, Fráncfort/Berlín 1995, ISBN 3-550-07074-8
  • Vonnegut, Kurt. Matadero cinco: La cruzada de los niños. Anagrama. ISBN 9788433920317. Edición original en inglés Slaughterhouse-Five or The Children's Crusade de Delacorte Press, 1969, ISBN 0-385-31208-3.

Filmografía inspirada

  • Dresden: Serie de televisión en dos capítulos de la ZDF, dirigida por Roland Suso Richter, guion de Stefan Kolditz. Emitida el 5 y el 6 de marzo de 2006. Duración total: 177 minutos.

Obtenido de "Bombardeo de Dresde"

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