Baronesa de Berlips


Baronesa de Berlips

Baronesa de Berlips

Maria Josefa Gertrudis Bohl von Guttenberg, condesa o baronesa viuda de Berlespech, nació en Viena, aunque no se conoce la fecha exacta. Murió en la misma ciudad austríaca en 1723. Dama alemana originaria del Palatinado, llegó a la corte española en el séquito de la segunda esposa de Carlos II de España, el Hechizado, Mariana de Neoburgo.

Biografía

La Berlips (conocida como La Perdiz por los españoles) era inteligente y ambiciosa, ejerció desde entonces una posición clave en el entramado político de la sucesión a la corona y se ganó una enorme influencia como camarera extraoficial de la reina, de quien se preciaba ser la mayor amiga y confidente. Como condesa de Berlespech o de Berlips –nombre alemán de difícil pronunciación, los madrileños la motejaron "La Perdiz"- se metió en todos los asuntos de estado, influyó en los posibles intentos de Carlos II para designar heredero ante el problema sucesorio, y creció de tal modo su mala fama que se empezaron a oír diversas sátiras en forma de poemillas por las calles de la Villa y Corte, como uno que decía:

"A la Berlips otros dicen
es la cantina alemana
que bebe vinos del Rhin
más que sorbetes y horchatas"

Lo cierto es que la condesa formó parte de un curiosa y variopinta camarilla palaciega compuesta por –entre otros- el buscavidas y aventurero alemán Enrique Wissen, conocido popularmente como "el Cojo" (que se decía barón sin ser tal) o el también aventurero y especulador italiano Novelli o su compatriota Mateucci (un soprano castrado).

Su presión sobre la reina llegó hasta tal punto que la aislaron e influyeron machaconamente para sus propios intereses: medrar y codiciar todas las riquezas que se hallaban en la corte española, lo que muchas veces suscitó un enconado movimiento de escándalo en torno a sus figuras y a la de la reina, acusada de ser cómplice activa de robo, prevaricación, tráfico de influencias y desviación de fondos públicos hacia su Palatinado natal. Un embajador de la época decía de la reina que "tiene el pelo rojo, se llena de pecas en el verano, es gorda y alta como un gigante y en la monarquía española no hay dinero bastante para sostener a todos sus hermanos". Y es que la soberana tenía nada más y nada menos que veintitrés hermanos.

La condesa procuraba –ciertamente- que muchas de las prebendas y favores cortesanos recayeran en miembros de su linaje, y además se las ingenió para que sus parientes alemanes no pararan de recibir obras de arte, joyas, dinero en metálico, etc, a través de la decisiva influencia de Maria Ana sobre un débil y enfermizo Carlos II el Hechizado. Fue también por iniciativa suya que literalmente se vendieron cargos como el de secretario de Estado a don Juan de Angulo, con lo que la reina se embolsó nada más y nada menos que siete mil doblones de oro –y descontando la comisión para la camarilla- que fueron a parar a Neoburgo.

Mediante la intervención corrupta de Wissen, el patrimonio y la hacienda regia –ya de por sí en deterioro- se vieron vaciados de varios cuadros de Velázquez, de El Greco, vajillas de plata y porcelana, esculturas de los reales palacios, armaduras acumuladas por Felipe IV de España, y un sinfín de otros tantos regalos recibidos por los Austrias españoles desde la época de Carlos I de España. Todos fueron enviados bajo la forma de "generosos obsequios" del rey de España a su parentela política. El elector del Palatinado, Juan Guillermo, fue uno de los más beneficiados por esa oleada de corrupción que se iba directa a su estado, aunque las denuncias y los pleitos se acumularon de tal modo que, en febrero de 1695, Wisser cayó en desgracia y tuvo que salir por piernas de Madrid; tal era el montón de acreedores que le pedían cuentas.

Mientras tanto la condesa siguió influyendo en la corte. Su objetivo principal fue el hecho de conseguir que la reina concibiese un heredero (1697) –o al menos lo aparentara- para Carlos, aunque dadas las lamentables condiciones físicas del rey eso era casi imposible.

Para ello acordó con la reina el aparentar sucesivos embarazos, y así esta ficción lograba consolidar el papel de la soberana y cubrir las espaldas de la condesa ante sus enemigos. Más de once llegó a fingir. Sin embargo, tras comprobarse la superchería que ambas ideaban, los oportunos "abortos" acabaron finalmente por echar por los suelos el poco apoyo que les brindaba un ya desilusionado y decepcionado Carlos II de España.

Descubierta la trama, el pueblo cantaba:

"La Perdiz, poderosa
más que el monarca
cuando quiere, a la reina
la hace preñada"

Los opositores a tanta picardía, a las malas influencias que pesaban como una losa sobre el rey, se aglutinaron alrededor del embajador austriaco en Madrid –conde de Harrach-, que viendo que el papel de la Casa de Austria en la futura sucesión real podía verse gravemente comprometido por las maniobras insensatas de las dos alemanas, decidió tantear a la dama para que abandonase ipso facto la escena política española. De ahí que no cesara de presionarla hasta obtener su expulsión definitiva de la corte, aunque la Berlips sólo se marchó cuando ya se había percatado de lo imprudente de continuar por esa vía y optó por una retirada decorosa: eso sí, con las espaldas bien cubiertas.

Condición sine qua non para su salida fue que el dinero debía precederla a Alemania, por lo que se envió con anterioridad un voluminoso equipaje, una letra por valor de 200000 escudos y una renta anual de ¡hasta 7000 doblones sobre el condado de Güeldres! Además consiguió por añadidura que Carlos II de España pagase una dote de 15000 doblones para su sobrina y, por si fuera poco, la misma cantidad para destinarse a los gastos que pudieran surgir durante el viaje.

Éste se demoró unos cuantos meses –de diciembre de 1699 a marzo de 1700- porque fue harto difícil reunir todo ese caudal en tan poco tiempo. Dejó también en una inmejorable posición a todos sus parientes y aliados, logró incluso favores del Emperador de Austria, y su salida de Madrid –acompañada por su hija y su sobrina- fue todo un espectáculo: llevaba cuatro carrozas y treinta caballerías cargadas de objetos de lujo, dinero... y una disuasoria escolta militar.

Se dirigieron a Westfalia, donde la Berlips tomó posesión del señorío de Mylendonk. Más tarde se volvió a introducir en los círculos del poder político de Viena, donde fue acusada por los austriacos de conspiradora y embustera, pero el padre de Maria Ana la defendió, y en l700 pasó a la corte como dama de honor de la archiduquesa Isabel de Habsburgo.


Referencias

Obtenido de "Baronesa de Berlips"

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Mariana de Neoburgo — María Ana del Palatinado Neoburgo Reina consorte de España, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, duquesa consorte de Milán, duquesa titular consorte de Borgoña y soberana consorte de los Países Bajos …   Wikipedia Español


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