Un, dos, tres... responda otra vez


Un, dos, tres... responda otra vez
Un, dos, tres... responda otra vez
Título Un, dos, tres... responda otra vez
Género Concurso
Creado por Narciso Ibáñez Serrador
Presentado por Kiko Ledgard (1972-1978)
Mayra Gómez Kemp (1982-1988)
Jordi Estadella (1991-1993)
Miriam Díaz-Aroca (1991-1993)
Josep Maria Bachs (1993-1994)
Luis Larrodera (2004)
País de origen Bandera de España España
Idioma/s Español
Temporadas 10
Producción
Producción ejecutiva Juan Valenzuela Valenzuela (RTVE)
Emisión
Cadena original TVE-1
Fechas de
emisión
24 de abril de 1972 a
11 de junio de 2004

Un, dos, tres... responda otra vez fue un programa de TVE creado en 1972 por Narciso Ibáñez Serrador, Chicho, y que consta de 10 temporadas. El programa siempre ha sido emitido por TVE-1, y en la actualidad es considerado como uno de los clásicos de la Televisión Española.

Contenido

El origen

La mecánica de Un, dos, tres... supuso en su día una revolución en la forma de hacer televisión en España.[1] El concepto creado por el realizador es un programa que fusiona:

  • La cultura, representada en la primera parte del programa, la ronda de preguntas.
  • Las actividades físicas, presente en la segunda parte del programa, la eliminatoria.
  • La suerte, decisiva en la tercera parte del programa, la subasta.

Chicho había visto que en televisión sólo existían tres posibles tipos de concurso: los de preguntas y respuestas, los de habilidad física y los de carácter psicológico. En lugar de elegir una de estas tres posibilidades, decidió mezclarlas adecuadamente, dando lugar a un espacio que bautizó como "Un, dos, tres...". Justamente el nombre del concurso hace referencia a esas tres partes tan diferenciadas que existen en el programa.

Los precedentes del programa se encuentran en un concurso que Chicho realizó en Argentina llamado "Un, dos... Nescafé" en el que parejas de concursantes debían ir respondiendo alternativamente durante un determinado período.[2] A este concepto se le añadió una segunda parte basada en un concurso que Kiko Ledgard presentó en Perú llamado "Haga negocio con Kiko"[3] que a su vez estaba basado en "Let´s make a deal" de la TV norteamericana.[4] En este programa el concursante debía elegir entre puertas y cajas que contenían regalos o el dinero que ofrecía el presentador a cambio.

Para unir ambos programas se creó una eliminatoria de habilidades físicas donde los concursantes debían competir para llegar a la subasta.

Pero la gran novedad que sorprendió a los espectadores fue la creación de un personaje negativo y en contra de los concursantes, Don Cicuta, interpretado por Valentín Tornos, que se alegraba cuando se llevaban un mal premio. Junto a sus dos ayudantes formaban la Parte Negativa del programa. Como contrapunto se eligieron a seis bellas secretarias que formaban la Parte Positiva.

Por último Chicho decidió sumar a la fórmula un gran show en el que cada programa se ambientaría con un tema concreto durante la subasta, ofreciendo cada semana decorados nuevos y la intervención de actores, humoristas y artistas distintos.

Estructura del concurso

Cada programa tenía un tema concreto en torno al cual se desarrollaban los diálogos, los números musicales, la vestimenta de las secretarias y el decorado. La excepción la marcan los primeros quince programas de la primera etapa, donde no hubo ninguna temática en concreto ni decorados temáticos. El primer tema que se utilizó fue en el 16º programa, que se dedicó a "Los toros y las fiestas de España". En la última etapa, el tema siempre era un libro. El último programa estuvo dedicado a La Pimpinela Escarlata.

Había temáticas que se repetían temporada tras temporada y que daban lugar a programas especiales. El más repetido era el especial navideño, en el cual los concursantes y todo el público estaba formado por niños, con premios, pruebas y preguntas adaptados a su edad. Otros temas repetidos eran La Fiesta Nacional, Paso del Ecuador, donde el público estaba formado por Universitarios a mitad de carrera. Y otros especiales temáticos tenían como protagonistas a famosos, que solían aparecer en programas dedicados a Las revistas del corazón, El teatro o El mundo del disco, en los cuales la suma de lo que ganaran todos los concursantes se donaba a una ONG.

Primera fase: preguntas y respuestas

En las primeras dos etapas, concurrían tres parejas de concursantes, además de la pareja de campeones; desde octubre de 1977 fueron 3 parejas en total, incluyendo los campeones. Hasta la novena etapa las parejas eran mixtas (mujer y hombre), pero en 2004 se admitió la posibilidad de que concursaran parejas del mismo sexo. Al presentarlos, las secretarias decían los nombres de ambos, la relación entre ambos (amigos, novios, matrimonio, hermanos, etc) y su lugar de procedencia con la famosa frase son amigos y residentes en Madrid.

En esta primera fase, había tres rondas de preguntas,[5] en la que cada pareja recibía un total de tres, de tres grados de dificultad ascendente. Estas preguntas eran llevadas a los concursantes en bandejas por las azafatas, y cada pareja cogía un sobre, dándoselo al presentador para que leyera su contenido. Las preguntas eran de respuesta múltiple y se contestaban de manera alternativa por cada miembro de la pareja, teniendo además un ejemplo: "Nombres de frutas, por ejemplo la manzana". Tras decir el ejemplo, a la orden de un, dos, tres... responda otra vez, comenzaba un tiempo de 45 segundos, y lo primero que debían hacer los concursantes era repetir el ejemplo, y después dar todas las respuestas que pudieran.

Para responder existían tres reglas básicas, comunes a todas las preguntas aunque el texto no las indicara específicamente:

  • Si los concursantes repetían una respuesta o daban una incorrecta, el tiempo se detenía en ese mismo momento y no podían seguir respondiendo.
  • Si un miembro de la pareja daba dos respuestas seguidas, también se detenía el reloj y se consideraba la segunda respuesta como fallo.
  • Por último, si primero daban una respuesta muy genérica y después una específica, la específica se contaba como repetición, por ejemplo decir "cartas" y después "póquer", o decir "cuchillo" y después "cuchillo jamonero".

Además de estas reglas básicas, el texto de la pregunta podía añadir reglas extra para contestar, siendo la más común la de no cambiar el tamaño, el color o los materiales (por ejemplo decir mesa de pino verde, mesa de pino marrón, mesa de roble azul; se contaría como repetición de mesa). También era muy común la coletilla de "no valen marcas publicitarias" cuando el texto de la pregunta pedía nombres de productos o utensilios que pudiera llevar a la mención de marcas, y por tanto de publicidad. También había preguntas tan específicas que eliminaban hasta la regla del ejemplo, como aquéllas que consistían en "nombres de provincias españolas, teniendo en cuenta que cada provincia que digan debe limitar con la anterior que hayan dicho, y para ponerlo más fácil, no les damos ejemplo, pueden empezar por donde quieran". El presentador debía leer estas reglas adicionales claramente, pues si se le pasaba, los concursantes podían no se verse afectados por ellas, como sucedió en alguna ocasión. En las dos primeras etapas, el concursante al que no le tocaba contestar debía estar callado y quieto. Pero a partir de 1982, se permitió que ese miembro pudiera ayudar a su compañero, pero sólo usando la mímica.

Una vez agotado el tiempo de los concursantes o cometido el error, la azafata contable indicaba las respuestas contabilizadas y el valor económico de cada una, dando el total, con la famosa frase Han sido 8 respuestas acertadas, a 25 pesetas cada una, 200 pesetas. En las tres primeras etapas, el valor de la primera pregunta era de 25 pesetas. Desde 1984, una máquina decidía aleatoriamente esa cifra, primero entre 11 y 159 pesetas (169 en 1987), después, en 1991 de 101 a 399 pesetas, en 1992, en la misma etapa, se subió a 599 pesetas. En la octava etapa (1992-93) se aumentó esta cifra a 995 pesetas. En 1993-94 se presentó un pequeño cambio en la máquina, y es que habían 3 cifras y 4 rodillos. En el 4º rodillo podía salir una Ruperta o una estrella. Si tras la cifra salía la calabaza, la cantidad no se alteraba, pero si salía la estrella, esa cantidad se multiplicaba por 2. En el tercer programa se sustituyeron las calabazas y estrellas por cifras, dando una cantidad máxima de 3999 pesetas, teniendo en cuenta que Chicho, para agilizar el programa, eliminó la 3ª ronda de preguntas. Y ya en la última etapa (2004) en euros, entre 1'00 y 2'99, cifra que aumentó a 5,99 a partir del quinto programa.

En la segunda y tercera preguntas se multiplicaba cada respuesta por el valor acumulado en la ronda anterior. Una vez que todas las parejas habían contestado sus tres preguntas, la pareja que hubiera acumulado más dinero sería la campeona y podía volver a la semana siguiente. Las otras dos parejas (tres en las 2 primeras etapas) pasaban a la eliminatoria.

A partir de 1984 se introdujeron cambios en la mecánica de las preguntas:

  • En la etapa del Chollo, se introdujo un nuevo tipo de pregunta que sustituía a la pregunta tradicional del tercer grupo, dando un modelo de respuesta a una lista de términos que se iban leyendo. Por ejemplo, el sobre podía decir "Yo voy a decir nombres de deportistas y ustedes me tienen que decir el deporte con el que lo asocian. Por ejemplo, si yo digo Manolo Santana, ustedes deben decirme tenis". Como sucedía en el resto de preguntas, se repetía el ejemplo, y después el presentador iba leyendo una lista de deportistas, de uno en uno, y los concursantes debían añadir su deporte correspondiente. Al primer fallo, se cortaba el tiempo, de 45 segundos como el resto de preguntas. En esta pregunta no se podían hacer señas. Esta mecánica se cambió en 1987 para ofrecer en la bandeja preguntas habituales, pero dentro de cuatro grupos temáticos diferenciados: ciencias y naturaleza, geografía e historia, arte y literatura, y deportes, juegos y espectáculos. Sin embargo, en 1991 se recuperó la tercera pregunta habitual, como se hacía antes de 1984.
  • En los primeros programas de 1984 se estableció la regla de no dar a elegir sobre para la primera pregunta, sino aislar e insonorizar a las tres parejas, e ir haciéndolas pasar de una en una y hacer a las tres parejas la misma primera pregunta, siempre relacionada con el tema del programa. Con ello se perseguía que las tres parejas tuvieran las mismas oportunidades, pues se pensaba que el número de respuestas dadas a la primera pregunta era determinante para cuantificar las que se dieran posteriormente.
  • Cabe destacar que, en los programas especiales, con concursantes infantiles o famosos, o en los finales de etapa, programas resumen en los que se invitaba a concursantes importantes de los programas anteriores, en la ronda de preguntas las dos parejas que acumulaban más dinero pasaban a la eliminatoria, y la que quedaba última quedaba eliminada del concurso. Los niños no jugaban por pesetas en las preguntas, sino únicamente por puntos.
  • Por último, una peculiaridad que definió la novena etapa en 1993 fue la de eliminar el título de campeones. Los vencedores no se convertían en campeones, sino que adquirían el derecho a comprar su paso directo a la subasta, pagando por ella la cifra ganada en preguntas y respuestas (cifra con la que, al final del programa, el presentador negociaba con la pareja a cambio del regalo elegido).

Segunda fase: la eliminatoria

La mecánica de la eliminatoria variaba completamente de programa a programa. Todas tenían en común ser pruebas físicas y de habilidad, pero cambiaban según el tema del programa. Algunas de las eliminatorias más famosas son la de romperse huevos en la cabeza contraria diciendo La tierra es redonda y se demuestra así hasta ganar la que sacaba un huevo duro, o hacerles deslizarse por un tobogán con vasos llenos de líquidos y llevar el líquido que no se hubiera desparramado en probetas, ganando la que hubiera conseguido más líquido. También había eliminatorias donde los concursantes debían demostrar sus dotes artísticas representando como en el Cine Mudo una crónica de sucesos o una escena del Tenorio mientras les lanzaban petardos. En estas eliminatorias difíciles de valorar el público presente en el plató debía decidir mediante pentágonos numerados qué pareja lo había hecho mejor.

Lo que era común es que quien ganaba la eliminatoria se ganaba el pase a la subasta. Hubo ocasiones, sobre todo con las eliminatorias en las que puntuaba el público, en que las dos parejas lograban un empate técnico, y no había previsto ningún mecanismo de desempate. En tales casos, lo que el programa hacía era declarar a las dos parejas ganadoras, mezclar a sus miembros, y hacer pasar a una mitad al juego de consolación y a otra mitad a la subasta, repartiendo todos los premios conseguidos entre las dos parejas.

Hubo peculiaridades en algunas etapas. En la primera etapa, el premio por ganar la eliminatoria eran 10.000 pesetas, y las parejas perdedoras ganaban 5.000 pesetas cada una. Con las 10.000 pesetas, la pareja ganadora podía comprar su paso a la subasta, aunque no era obligatorio. En la segunda etapa se siguió un esquema similar, aunque con la peculiaridad de hacer eliminatorias que daban una clasificación de 1º, 2º y 3º, y hacer que la primera ganara 10.000, la segunda 3.000 y la tercera 2.000.

En la novena etapa (1993-94), al cambiar la mecánica de las preguntas y lanzar a los ganadores de las mismas a la subasta, se estableció que la pareja ganadora en la eliminatoria pasaba al juego de consolación, donde podían multiplicar hasta por 9 la cantidad ganada en la ronda de preguntas, y apear a la pareja perdedora del concurso sin más premio que lo ganado anteriormente.

Por último, la décima etapa de 2004, titulada "Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!" cambió por completo la mecánica, convirtiéndola en una prueba de preguntas sobre el libro del día. A cada pareja se le hacían tres preguntas sobre el relato, en los primeros programas se daban tres respuestas a elegir, después no. Tenían quince segundos para contestar y si fallaban había rebote y la otra pareja tenía unos segundos para contestar y poder llevarse un acierto extra. Al final ganaba la pareja con más aciertos, y en caso de empate se hacía una pregunta de desempate con pulsador. En muchas ocasiones fue esta última pregunta la que decidió el triunfo.

El juego de consolación

El juego de consolación fue un minijuego introducido para aquellos concursantes que perdían la eliminatoria. Se introdujo por primera vez el 19 de noviembre de 1976 en el programa dedicado a La Filatelia, el primero se llamó La Ruperta Fantasma, y sólo faltó desde entonces entre 1982 y 1983. Eran juegos de azar que tomaban el modelo de juegos de mesa en un gran panel, normalmente dedicados a las mascotas del programa. Entre 1976 y 1986, todos estos juegos de consolación acabaron teniendo una versión en juego de mesa para ser adquiridos por los espectadores y jugar en casa. Los concebía, fabricaba y distribuía la editorial gerundense Dalmau Carles Pla.

A partir de finales de 1986, se introdujo el juego de consolación publicitario, en el que, bajo el patrocinio de una marca, se redujo, salvo excepciones, la originalidad de los juegos, a cambio de aumentar la espectacularidad de sus premios por la presencia del patrocinador. Sólo uno de estos juegos de patrocinador, "La Raspadita competición Málaga" (1987) conoció una versión doméstica para que jugaran los espectadores en sus casas, si bien esta versión era de usar y tirar a diferencia de los juegos de mesa de etapas anteriores.

Los primeros juegos de consolación en los setenta obligaban a los concursantes a comprar su participación con el dinero que ganaban en la eliminatoria. En 1983, con el juego de Botilde, había que jugarse el dinero de la ronda de preguntas, que podía aumentar o disminuir a lo largo del juego. Después el juego de consolación se convirtió en un derecho gratuito para los concursantes siempre que estuviera disponible (falló en los primeros programas de la cuarta etapa en 1984 por no estar preparado aún). Si el juego estaba disponible pero otra causa imprevista impedía jugarlo, como ocurrió en el penúltimo programa de la quinta etapa en 1986, entonces tenían derecho a un premio económico de consolación, que en ese programa ascendió a 50.000 pesetas y pasar a jugar al juego de Cepsa.

Como curiosidad, la sexta etapa es la que tiene el récord de distintos juegos tanto de mascota como de patrocinador, con cinco juegos distintos en menos de 12 meses, todos ellos de patrocinador. La etapa con el récord de juegos de mascota lo tiene la segunda, con dos juegos. El resto de etapas o tenían un único juego de mascota o tenían uno o dos juegos de patrocinador. La quinta etapa es la única que tiene un juego de mascota y un juego de patrocinador a la vez, coincidendo ambos en un mismo programa (Hungría). Como premio por haber ganado el país del antichollo se ofreció como novedad jugar al de Cepsa. Y sólo en la sexta y en la décima etapa se hicieron dos juegos completamente diferentes con el mismo patrocinador en una misma etapa. En la sexta fue el Juego de Cepsa y el juego de Cepsa Multigrado, y en la décima fue el juego de las letras de Corn Flakes y el juego del tazón de Corn Flakes. La única vez que se ha jugado el juego de consolación (Galerias) dos veces en un mismo programa fue en el dedicado a Checoslovaquia de la sexta etapa: los concursantes del anterior programa no pudieron jugarlo debido a un accidente en la eliminatoria y tuvieron que jugarlo al comienzo de éste. Después de la eliminatoria de ese programa lo jugaron sus concursantes correspondientes. La novena etapa es la única que tiene el mismo juego de consolación en todos sus programas del primero al último.

Juegos de consolación de mascotas

  • La Ruperta Fantasma (1976-1977)
    • Juego basado en los barquitos en el cual había un bote que aumentaba 25.000 pesetas cada semana y un panel lleno de casillas con preguntas. La participación en el juego se compraba con las 3.000 o 2.000 pesetas ganadas en la eliminatoria. Las parejas debían abrir una casilla. Si tocaba una pregunta y la contestaban, ganaban 1.000 pesetas y podían abrir otra casilla. Si fallaban, quedaban eliminados. Había algunas casillas especiales llamadas Rupertas Chivatas que descubrían todas las casillas alrededor de la chivata. Y la más importante era la casilla de la Ruperta Fantasma. Si la encontraban, ganaban todo el bote acumulado. Apareció desde el 19 de noviembre de 1976 (La Filatelia) hasta el 29 de julio 1977 (La Revista).
  • El juego de la pera (1977-1978)
    • Juego basado en la mecánica de Serpientes y Escaleras (en inglés, Snakes and ladders). Fue el primer juego que utilizó fichas que se movían en un tablero. Tenía un bote que aumentaba 25.000 pesetas y que ganaba aquella pareja que colocaba su ficha en la meta. Apareció desde el 7 de octubre de 1977 (El Maestro Serrano) hasta el último programa de la etapa emitido el 27 de enero de 1978 (Concurso sobre nuestros Concursos).
  • El juego de Botilde (1983-1984)
    • Juego basado en la tradicional Oca. Había que jugarse el dinero ganado en las preguntas, y este dinero aumentaba o disminuía según lo que pasara el tablero. Se usaban dos famosos dados gigantes que lanzaban los concursantes a la vez. Uno era el dado tradicional del uno al seis, y en el otro había cuatro imágenes de Botilde, un x2 y un -, si caía en Botilde la tirada del otro dado quedaba sin cambios. Un x2 doblaba esa tirada, y el - hacía retroceder en lugar de avanzar. Como en la oca, caer en una Botilde significaba ir "de bota a bota y chuta porque te toca". También había casillas de pregunta, y casillas de resbalón, que asignaban una prueba. Superar la pregunta o la prueba hacía ganar 1.000 pesetas, pero fallar implicaba abandonar el juego. El resto de casillas tenían todas una función específica, unas veces positiva, y otras negativas, incluyendo las que hacían abandonar el juego. Como en el juego anterior, había un bote que aumentaba 25.000 pesetas cada semana, y era para quien lograra llegar a la casilla central, llamada "El Botín". Si un concursante era eliminado sin llegar al botín, la ficha se quedaba en la casilla donde hubieran tenido que dejar de jugar, y a la semana siguiente los siguientes concursantes empezarían desde ahí. En el último tramo, llamado "el círculo mágico", los concursantes irían dando vueltas hasta que fueran eliminados o cayeran exactamente en el botín. Apareció desde el 24 de junio de 1983 (El Periódico) y duró hasta el 13 de abril de 1984 (El Circo).
  • La carrera del Chollo (1984-1985)
    • Juego de mover fichas por un casillero hasta llegar al final del recorrido o caer eliminado. Ligeramente basado en la oca, contaba con la novedad de enfrentar a los concursantes contra alguien del público elegido por la presentadora, que lanzaba un peluche del Chollo a la grada y era elegido quien lo cogía al vuelo. El recorrido tenía bifurcaciones, y cada casilla tenía efectos diferentes. Destacaban "La Chárcel", que obligaba a contestar una pregunta o hacer una prueba a la primera o dejar de jugar, "El Chobstáculo", igual que la anterior pero con dos oportunidades, "El Saltichollo", con efecto similar a la oca, y "El Retrochollo", similar a la anterior, pero hacia atrás. El bote aumentaba 50.000 pesetas cada semana. Si ganaba la pareja de concursantes, se lo llevaban entero, si ganaba el del público se llevaba la mitad del bote. Desde el 14 de diciembre de 1984 (Montecarlo Años 20) hasta el 3 de mayo de 1985 (Resumen 1985).
  • El país del Antichollo (1985-1986)
    • Juego de mover fichas de un lado a otro de un casillero numerado por el que pululaba el Antichollo. Cada número abarcaba las cuatro casillas a su alrededor. Cada concursante movía su ficha con un dado y contestaba la pregunta o hacía la prueba correspondiente, y después lanzaban los dos dados a la vez para decidir a qué casilla se movería la ficha del Antichollo. Si el número resultante de los dos dados coincidía con el número de la casilla donde hubiera alguna ficha, esa ficha caía eliminada ya que el Antichollo hacía "come, come, come" (frase muy famosa pronunciada por la secretaria Naomi Unwing en cada programa). El bote aumentaba 50.000 pesetas cada semana, y por cada ficha que llegara a la meta se llevaban la mitad del bote. En todas las casillas había una pregunta o una prueba. Desde el 25 de octubre de 1985 (Los Deportes) hasta el 14 de marzo de 1986 (Hungría).

Juegos de consolación de patrocinador

  • El juego de Cepsa (1986-1987)
    • En un panel había cinco tablillas con las letras de la palabra CEPSA escondidas. Los concursantes debían reordenarlas como mejor quisieran, intentando lograr que al girarlas se leyera el nombre de la marca. Si lo conseguían ganaban 10.000.000 de pesetas. Si no, ganaban 100.000 pesetas por cada letra correcta. Era obligatorio hacer al menos un movimiento, ya que lo que era seguro es que al inicio las letras no estaban ordenadas. Al final de la etapa de 1986 en el programa dedicado a Hungría este juego apareció como novedad y era jugado si se ganaba el del país del Antichollo. En el siguiente programa El Show Bussiness con la excusa de la falta de tiempo ya solo se jugó al de Cepsa eliminando definitivamente el del Antichollo. El juego de Cepsa apareció desde el 14 de marzo de 1986 (Hungría) volviendo en la siguiente etapa hasta el 25 de mayo de 1987 (Las Bebidas)
  • La Raspadita competición Málaga (1987)
    • En este juego volvían a jugar contra alguien del público elegido al azar con unos sobres de cromos que se vendían con el motivo del juego y que permitían jugar al mismo a los espectadores y ganar el mismo premio. En un panel había casillas de "rasca" puestas en filas de dos o tres. Debían rascar una y procurar que fuera de su color, los concursantes tenían uno y el del público otro, a elegir entre el rojo y el azul. Si coincidía el color, pasaban a la siguiente fila y volvían a rascar, avanzando en el recorrido. Si al rascar salía blanco, ni rojo, ni azul, algo que sólo podía ocurrir en las filas de tres, el siguiente en rascar tenía que hacerlo en la misma línea, entre los dos que quedaran. En cuanto se equivocaran de color, cambiaba el turno. Podían equivocarse hasta tres veces cada uno, tras lo cual quedaban eliminados. Si alguien lograba completar el recorrido, y en la meta encontraba su color, ganaba un Seat Málaga. Pero si al rascar salía el color del contrario, aunque este hubiera quedado eliminado con anterioridad sería él el ganador del coche. Desde el 1 de junio de 1987 (La Antigua Grecia) hasta el 29 de junio de 1987 (Berlín Años 30).
  • El uno de Galerías (1987)
    • En un panel estaban las letras de la palabra GALERÍAS. Detrás de estas letras había un 1 y el resto eran ceros. Los concursantes debían ordenar las letras como quisieran y después se girarían, ganando la cantidad que se leyera al final, y que podía ir de 1 peseta a 10.000.000 de pesetas dependiendo de la posición del 1 entre los ceros. Este juego tenía que haber comenzado el 6 de julio de 1987 en el programa dedicado a Los Comics, pero debido a un accidente de un concursante se retrasó hasta el comienzo del siguiente programa emitido el 13 de julio de 1987 (Checoslovaquia). Por lo tanto en ese programa se jugó en dos ocasiones: al comienzo con los concursantes de la semana anterior y tras la eliminatoria con los concursantes correspondientes de esa semana. El juego duró hasta el 28 de septiembre de 1987 (Paris).
  • El juego de Gallina Blanca (1987)
    • En un panel había siete gallinas rojas numeradas. Detrás de tres de ellas había tres gallinas blancas. Los concursantes debían girar tres casillas. Si sacaban las tres gallinas blancas, ganaban 10.000.000 de pesetas, si sacaban dos, ganaban 500.000, y si sacaban sólo una, 100.000 pesetas. Desde el 5 de octubre de 1987 (La Botica) hasta el 26 de octubre de 1987 (Nueva York).
  • El juego de Cepsa Multigrado, 10 Millones por dar la lata (1987-1988)
    • En un panel había diez latas blancas de aceite de motor Cepsa. Detrás de cuatro de ellas había latas con el nuevo diseño, de color negro. Girando cuatro casillas, si sacaban las cuatro latas negras, ganaban 10.000.000 de pesetas. Si sacaban tres, ganaban 1.000.000, con dos, 500.000, y con una, 100.000 pesetas. Desde el 2 de noviembre de 1987 (México) hasta el último programa de la etapa emitido el 4 de enero de 1988 (Resumen 1987)
  • El juego de Vidal Sassoon (1991)
    • Este juego se jugaba con un concursante en casa, que enviaba una carta tachando tres letras de la palabra VIDAL SASSOON. Los concursantes debían girar esas letras tras las cuales debían sacar botellas de la marca. Después los propios concursantes abrían, si querían, una cuarta casilla. Cuantas más botellas de la marca abrieran, más dinero obtendrían, aunque estaba el peligro de la llamada Ruperta Malos Pelos, un personaje que si salía hacía perder todo lo acumulado. Al final se repartía el total ganado entre los concursantes en plató y el concursante que había enviado la carta. En los dos primeros programas, con el mismo tablero, la mecánica era diferente. Detras de las letras había botellas de Vidal Sassoon, o bien botellas de champú y acondicionador. Las de la marca valían 250.000 pesetas cada una, las demás menos dinero. Los concursantes debían abrir las tres letras marcadas por el concursante en casa. Después, a precio de 250.000 pesetas, los concursantes podían comprar, si querían una tirada en una ruleta con las palabras "Lavar" y "Listo". Si al mover la ruleta, se leía esta frase, ganaban 5.000.000 de pesetas a repartir con el concursante en casa. Podían tirar tantas veces como les permitiera el dinero ganado con las casillas, con lo que el premio máximo en los dos primeros programas era de 15.000.000 de pesetas, suponiendo que se hubieran sacado tres botellas de Vidal Sassoon en las casillas y que la ruleta les hiciera ganar en las tres tiradas. Desde el 13 de septiembre de 1991 (La Cantera) hasta el 27 de diciembre de 1991 (Italia).
  • El juego de Profiden (1992)
    • Consistía simplemente en decir las palabras de las definiciones que iba leyendo la presentadora. Cada palabra iba empezando por una letra de la palabra Profiden. Por cada acierto ganaban dinero. La mecánica puede considerarse antecedente de la popular prueba del rosco de Pasapalabra. Desde el 3 de enero de 1992 (Especial Reyes) hasta el programa final de la etapa emitido el 10 de abril de 1992 (Feliz Cumpleaños).
  • El juego de Ariel (1992)
    • Era de mecánica similar al de Profiden, pero con las letras ULTRA COLOR. Se introducían dos mascotas animadas para el juego, Blanquito y Colorito. Desde el 2 de octubre de 1992 (Los Concursos) hasta el 1 de enero de 1993 (El Mundo del disco 2).
  • La ducha de los millones Litamin (1993)
    • En una bañera había botellas con palabras. Debían colocarlas en estanterías. Las palabras se combinaban y había que buscar el resultado de la combinación, por ejemplo las palabras "tronco" y "ramas" daban "árbol". Debían responderse entre ellos, y empezando desde 50.000 pesetas irían doblando la cantidad por cada acierto hasta llegar a un máximo de 10.000.000 de pesetas. Desde el 8 de enero de 1993 (Los Saldos) hasta el 2 de abril de 1993 (Paso del Ecuador 3).
  • La panadería Panrico (1993)
    • Este era un juego de clasificación general continuada a través de los programas. Los concursantes, junto con un concursante por correo y un detallista hacían un equipo y debían contestar el mayor número posible de preguntas que se encontraban en productos de la marca, sumando puntos. Por la participación ganaban 100.000 pesetas, y al final de la etapa el equipo que hubiera ganado el mayor número de puntos ganaban 14.000.000 de pesetas cada uno. Desde el 16 de abril de 1993 (La Edad Media) hasta el programa final de la etapa emitido el 9 de julio de 1993 (Cerrado por vacaciones).
  • El juego de Ocaso (1994)
    • En este juego, para los ganadores de la eliminatoria por el cambio de mecánica de la novena etapa, de un panel en forma de casa con ventanas los concursantes debían abrir una, y multiplicarían lo ganado en las preguntas por lo que marcara la casilla, podía ser x1, x2, x3... Este programa duró toda la novena etapa desde el 19 de noviembre de 1993 (El Parque de Atracciones) hasta el 8 de abril de 1994 (El Gran Boom).En el especial de "las revistas del corazón, la pareja de concursantes formada por los presentadores Jesús Vázquez y Lara Dibildos vieron incrementada x10 su cantidad sin abrir la casilla correspondiente por generosidad de Chicho.
  • El juego de Corn Flakes - primer juego (2004)
    • En un panel aparecían las letras de la palabra CORN FLAKES en casillas giratorias, detrás de las cuales estaban las mismas letras en colores rojo y verde. El juego consistía en adivinar el color de la letra que giraban. El primer acierto en un principio se pagaba a 20 euros y los siguientes se multiplicaba por 2 la cifra acumulada, si se lograba acertar todas las letras, el resultante de 10.240 se aumentaba a 12.000 euros. Unos programas después se aumentó la cifra del primer acierto a 50 euros, siendo la cifra máxima de 25.600 euros. Desde el 9 de enero de 2004 (Las 1001 Noches) hasta el 27 de febrero de 2004 (Narraciones Extraordinarias).
  • El juego de Corn Flakes - segundo juego (2004)
    • Había una taza gigante llena de "cereales con leche" y las letras de CORN FLAKES sumergidas, tres veces repetida cada letra. Delante había un tobogán y una pista resbaladiza, y al final un panel con ganchos. Durante tres minutos debían bucear en el tazón de uno en uno y sacar una letra que no estuviera ya colgada en el panel. Después tirarse por el tobogán y recorrer la pista intentando no caer para colgar la letra en su sitio en el panel. Al término del tiempo por cada letra que ya estuviera colgada ganaban 300 euros, y si lograban completar la palabra multiplicaban los 3.000 euros resultantes por tres, ganando 9.000 euros. Desde el 5 de marzo de 2004 (Rimas y Leyendas) hasta el 9 de abril de 2004 (Tom Sawyer).
  • El juego del tazón de Puleva (2004)
    • Sólo se cambió la marca y lógicamente las letras a buscar, que ahora formaban la palabra MAS ENERGIA. La mecánica era la misma que en el juego anterior, aunque se rebaja el premio por completar la palabra, doblándolo en vez de triplicándolo y haciendo 6.000 euros de máximo. Desde el 16 de abril de 2004 (No Digas Que Fue Un Sueño) hasta el último programa del 11 de junio de 2004 (La Pimpinela Escarlata).

Tercera fase: la subasta

Una vez concluido el juego de consolación, en varias etapas tras un corte publicitario, y en otras directamente, daba comienzo la subasta, que era la última parte llena de música, humor y entretenimiento durante la cual iban pasando por la mesa de subasta regalos.[6] En las dos primeras etapas, la mecánica decía que los concursantes iban ganando un regalo, pero que en cualquier momento podían cambiarlo por lo que pasara por la mesa. A veces podían acumularse varios premios en la mesa, y Kiko iba desvelando lo contenido en los regalos "que no iban ganando los concursantes". Al final, ganaban el regalo con el que se quedaran en último término.

Los regalos estaban ocultos en objetos relacionados con el tema del programa, que venían de humoristas caracterizados o desde un gran decorado temático que cambiaba semana a semana. No existía la figura recurrente de la tarjetita, a veces aparecía, pero era más común que el regalo estuviera físicamente dentro del objeto, por ejemplo unas pesas que al romperlas revelan que dentro hay un cheque de medio millón de pesetas. Si el premio aparecía en una tarjeta o papel, este sólo se revelaba cuando ya habían dejado el premio, por lo que no existía la práctica del hasta aquí puedo leer, se leía el papel de forma íntegra.

Cabe destacar que durante los quince primeros programas de 1972, al no existir el programa temático, el decorado eran tres cortinas o puertas numeradas, y con la elección de los concursantes de una u otra puerta iban surgiendo los regalos, de forma muy similar a la del programa norteamericano de los 60 "Let's make a deal", presentado en España por Bertín Osborne en Antena 3 como "Trato Hecho". Una vez empezaron a realizarse programas temáticos las puertas aparecían en decorados inspirados en el tema del programa estableciendo un nexo de unión con el regalo que escondían a través de juegos de palabras. Por ejemplo, en un programa dedicado a las 1001 noches la puerta de la tienda de "Chilabas" escondía lavadoras automáticas ya que "chi planchas, chi lavas etc". En uno dedicado a Valencia la puerta de "La Huerta" escondía bicicletas ya que salía un andaluz que decía la "huerta siclista a España".

A partir del 7 de octubre de 1977 en el programa dedicado a El Maestro Serrano se introdujo la mecánica popular de hacer pasar ordenadamente regalos a la mesa de subasta, hasta un máximo de tres objetos que llevaban las famosas tarjetitas, primero de cartulina verde, y desde 1991 blancas con el logo del programa en el reverso. Los concursantes entonces debían dejar uno de los objetos para que entrara el siguiente, así hasta los tres últimos regalos. En el momento en que decidieran dejar un objeto, se leía parte de la tarjeta, que podía contener una pista o un despiste a través de juegos de palabras en su mayoría. Si persistían en dejarlo, se leía el resto de la tarjeta donde se revelaba el premio que habían perdido. Desde 1984, se introdujo la práctica de leer siempre la parte legible de la tarjetita al llegar el regalo a la mesa y después leer la tarjeta completa cuando dejaran el premio. En 1987, con el corsé de que cada programa debía durar no más de 90 minutos, se impuso la regla de leer sólo dos veces en todo el programa cada tarjetita, una al llegar y otra de recuerdo, después se leería otra vez sólo cuando perdieran o ganaran el premio.

Había una única regla en cuanto a los regalos que podían aparecer: la mascota debía estar contenida en al menos uno de los regalos, y el resto de los premios podían cambiar, desde coches, apartamentos, viajes o cantidades económicas, hasta bolsas de agua caliente, cerillas, etc. Es cierto que no era obligatorio, pero solían ser habituales cuatro premios buenos: Un apartamento, un coche, dinero (sobre todo cuando había patrocinador, como el BBV o Porcelanosa) y el viaje. En la primera etapa, y sólo en la primera etapa, en la que no había mascota oficial, eran dos los premios obligatorios, uno negativo, la calabaza, y otro positivo, el coche, que sólo en esta primera etapa era obligatorio, aunque no se específicaba qué tipo de coche era, podía ser un flamante coche nuevo, o un simple coche de desguace, un coche de juguete, un coche fúnebre, etc, aunque lo común era la aparición estelar de un coche normal. Con la segunda etapa, se mantuvo la restricción de la calabaza, ahora convertida en la mascota Ruperta, pero se eliminó la del coche, que pasaba a ser un regalo más, que podía aparecer o no. Además, aunque un regalo hubiera aparecido en una ocasión, nada impedía que el mismo premio se repitiera en otra tarjeta, por ejemplo que aparecieran tres coches en una misma subasta en regalos diferentes, con lo que no se podía presuponer nada al final de la subasta, hubiera salido lo que hubiera salido.

Había otra regla importante, y es que el presentador no podía decir ninguna mentira en relación con los regalos, aunque podía negarse a contestar preguntas, u ocultar información a los concursantes. Esto se define por una frase famosa del presentador: Yo nunca miento. Puedo callarme, puedo no decir toda la verdad, pero como presentador/a del Un, dos, tres no puedo mentir.

Entre los regalos era común que aparecieran juegos. De haber un juego en la mesa, el presentador estaba autorizado a comunicar a los concursantes cuándo entraba un juego y en qué regalo estaba, pero no a desvelar su mecánica salvo excepciones, ya que en caso de que dejaran el juego este podía ser reciclado para su uso en otro programa. Estos juegos podían ser de cartas, de paneles o de usar objetos en la mesa.

Juegos de cartas hubo cientos, uno común el de decir si una carta iba a ser mayor o menor que la siguiente en el mazo y ganar dinero si se acertaba o perderlo todo si fallaban. Entre los juegos en mesa, la eliminatoria de la tierra es redonda... a veces aparecía en forma de juego. Otro juego famoso en mesa es el juego del reloj, de contar un minuto mentalmente y parar el reloj, y ganar un millón si lo hacían exacto, restando cien mil por cada segundo de más o de menos. Este juego fue uno de los más emocionantes cuando lo jugaron y ganaron los campeones hermanos Pando Caracena en el programa de 1976 dedicado a La conquista de América.

En paneles, el juego más recordado es el llamado "¿Quieren..." en el cual el presentador hacía esta pregunta para cada una de las casillas de un panel antes de girarlas, y los concursantes debían decir Sí o No sin saber lo que había detrás. Podía ser bueno ("ganar 100.000 pesetas"), divertido ("dos fotos de las secretarias") o malo ("perderlo todo"), incluyéndose casillas que obligaban a decir Sí para que tuvieran efecto positivo ("conservar lo ganado hasta ahora"). En 1991 este juego lo patrocinó Porcelanosa, donde en vez de casillas, se giraban azulejos. Otro juego conocido es el de tirar un dardo (o una flecha) a un panel cubierto. Entonces se descubría detrás un mapa-mundi, se colocaba un círculo de plástico alrededor del dardo y los concursantes ganaban un viaje a cualquier lugar de la zona que estuviera dentro del círculo.

En cuanto al espectáculo ya en la segunda etapa y especialmente a partir de 1977 se introdujeron actuaciones del ballet del programa realizadas expresamente para la subasta, pero fue en 1983 en el programa de El Debut cuando se introdujo la novedad de que las secretarias bailaran en la subasta haciendo espectaculares números musicales en el decorado. En los primeros musicales, solían hacer playbacks de canciones normalmente anglosajonas, o bien bailaban canciones instrumentales, aunque en contadas ocasiones cantaron con sus voces. En 1984 comenzaron a cantar con sus voces canciones con letras específicamente escritas para el tema del programa y con música que solía estar tomada de canciones conocidas, normalmente de musicales (como All that jazz de Chicago, The Continental, There's no bussiness like show business o Chitty Chitty Bang Bang) y a veces de canciones normales (como Part-time lover de Stevie Wonder o Cuando tú vas de Chenoa entre otras). Además de los números musicales de las secretarias, artistas invitados solían acudir al programa para interpretar sus éxitos en el decorado (en ocasiones implicándose al punto de rodar un musical con el ballet del programa como hicieron Chenoa o Norma Duval entre otros).

El final de la subasta, entre 1972 y 1988, era el que daba nombre propiamente dicho a esta parte del concurso. Una vez con el último regalo sobre la mesa, el presentador pujaba por ese premio para comprárselo a los concursantes ofreciéndoles cantidades ascendentes de dinero. Este momento causaba nerviosismo a los concursantes y emoción a los espectadores, porque nadie salvo el presentador sabía si las ofertas eran para ayudar porque era un regalo malo, o para librar al programa de ofrecer un premio espectacular. De esta forma el presentador se colocaba entre la Parte Positiva y la Negativa no sabiendo nadie hacia qué lado se decantaba. Kiko Ledgard contaba con el entrenamiento de realizar diariamente este juego en la TV peruana. De su bolsillo salían billetes y más billetes liando a los concursantes con su opción final. Mayra Gómez Kemp heredó esta técnica llevándola al extremo y haciendo sufrir a los concursantes al máximo. Era entonces cuando los concursantes debían demostrar su verdadera compenetración tras las preguntas y la eliminatoria ya que tenían que ponerse de acuerdo para elegir el mejor premio.

En los 90, tanto Jordi Estadella como Josep Maria Bachs sólo ofrecían dinero si el regalo era malo ya que convenía al programa que se llevasen un buen regalo por la audiencia y patrocinadores lo cual restaba emoción a la subasta. No obstante los concursantes seguían desconfiando y muchas veces elegían el regalo creyendo que se les quería engañar. Á pesar de no ofrecer dinero Jordi Estadella jugó con el público del plató ofreciéndoles cajas sorpresa o dinero manteniendo de este modo el espíritu de las anteriores etapas. En la última etapa, como novedad, el presentador Luis Roderas hizo la labor contraria, ir quitando a los concursantes el dinero acumulado en las preguntas a través de diversas pistas sobre los premios que solían acabar en nada, algo que fue muy criticado por los medios y por el público, especialmente en el primer programa en el que sólo los campeones lograron llevarse algo de valor debido a estas ofertas del presentador, aunque este sólo obedecía las órdenes de la dirección.

Esta práctica de Roderas fue eliminada unos programas más tarde para ser reemplazada, aunque sólo en un programa, por un ofrecimiento de dinero a la inversa, es decir, Luis ponía 6.000 euros sobre la mesa y después iba descontando dinero billete a billete mientras los concursantes se decidían entre coger lo que quedara en la mesa o quedarse definitivamente con el regalo. En el resto de programas de la etapa, Luis Roderas no hizo ningún tipo de oferta, ni siquiera cuando el regalo fuera malo.

Los sufridores

Los sufridores fueron un tipo de concursantes especiales que se introdujeron en el primer programa de Botilde El Debut, el 20 de mayo de 1983. Para concursar como sufridor, había que enviar una prueba de compra de un determinado patrocinador (lo que marcó la entrada de los patrocinadores publicitarios dentro del espacio) y al salir elegidos en el sorteo, serían invitados a plató y al final de la subasta ganarían el mismo premio que se llevaran los concursantes en la misma. El nombre de sufridores viene porque estos conocían la situación de algunos de los mejores premios por parte de carteles que les mostraban las secretarias (el rótulo aparecía también en ocasiones para los espectadores en casa), y sufrían por la impotencia de ver cómo dejaban premios espectaculares sin poder hacer nada.

Los primeros sufridores se sentaban en primera línea de público, en el mismo plató (en esta etapa no se les mostraba ningún rótulo de premios, el sufrimiento consistía simplemente en la impotencia de ver pasar los premios sin poder hacer nada). Llevaban en el pecho una pegatina con la "S" de Superman y de sufridor. En el programa El Descubrimiento de América del 7 de octubre de 1983 se les metió por primera vez en una mazmorra atados de pies y manos, o bien sentados en sendas sillas eléctricas. Las azafatas pasaban por delante suya rótulos donde se decía qué contenía el regalo.

A partir de la etapa cuarta y hasta la sexta (1984-1988) los sufridores estuvieron encerrados en una celda con barrotes desde donde veían el programa y conocían los regalos que rechazaban o aceptaban los concursantes. Durante estos años el patrocinador fue la bebida OKEY. Había que enviar bien una etiqueta de las botellas de Okey, o bien un posavasos de papel que se entregaba al hacer la consumición en un bar.

En la cuarta etapa se creó un nuevo tipo de sufridor llamado "sufridor en casa". Estos sufridores debían mandar la misma prueba de compra que los sufridores en plató, pero apuntando en la carta un número del 1 al 7 dentro de un círculo. Antes de comenzar la subasta, el notario sorteaba los números que quedarían asignados a cada uno de los regalos de la subasta. Cuando en la mesa quedaban los tres últimos regalos, el presentador llamaría por teléfono al sufridor en casa, y le comunicaría el regalo que le había correspondido al número que hubiera indicado en la carta. Al final del programa, la lista del notario quedaba a disposición del público para que cualquiera pudiera leerla y verificar la asignación del premio al número señalado. Este tipo de sufridor se vio en las etapas cuarta, quinta y sexta, entre 1984 y 1988.

En la primera mitad de la séptima etapa (1991-1992) se metió a los sufridores del plató en una lavandería china donde debían lavar ropa sin tener acceso a una caja de ARIEL que colgaba del techo. Al mismo tiempo recibían órdenes de dos capataces chinos. En la segunda mitad de la etapa se les metió en la cazuela de unos caníbales en una selva patrocinada por los caramelos VICTORS.

Por último, en la octava etapa (1992-1993), los sufridores debán cocinar en una cocina de GALLINA BLANCA. Pero no podían degustar la comida ya que las secretarias se las llevaban en el acto. Los sufridores aparecieron por última vez en el programa Paso del Ecuador emitido el 12 de febrero de 1993.

El equipo

Presentadores


Kiko Ledgard, fue el primer maestro de ceremonias del concurso que se inicia en el año 1972. Estuvo al frente del Un, dos, tres... durante dos etapas, la primera desde el año 1972 hasta 1973 y la segunda desde 1976 hasta 1978 sumando un total de 138 programas. A él se debe la inclusión de la subasta en el espacio ya que venía haciendo "Let's make a deal" / "Haga negocio con Kiko" desde hace años en la televisión peruana por lo que tenía un increíble dominio de su mecánica. Su estilo ágil y espontáneo, heredero de los presentadores norteamericanos y alejado del acartonamiento de la época impacta en la televisión española y le convierte en uno de los presentadores más populares y míticos de los años 70. Famosa era su costumbre de llevar varios relojes y calcetines de distintos colores que, combinado con su acento y picardía, hizo de Kiko pieza fundamental en el enorme éxito de las primeras etapas.

Tras el accidente de Kiko, se barajan varios sustitutos para el regreso del programa en 1982. Se realizan pruebas a Emilio Aragón, Raúl Sénder o Chicho Gordillo pero a última hora la elegida es Mayra Gómez Kemp, que ya había trabajado en el programa como actriz durante la subasta en la etapa anterior. Mayra está al frente del programa desde 1982 hasta 1988 consiguiendo la cifra récord de 168 programas y siendo quien más tiempo lo ha presentado. Mayra logra la difícil tarea de sustituir a Kiko y asentar el programa alcanzando una perfección en todos sus campos. Su nombre se convierte en sinónimo del concurso. A ella se debe la frase célebre "Hasta aquí puedo leer" y su completo dominio del programa logra que sea el de mayor audiencia de la historia de la televisión.

El programa descansa durante más de tres años, y de nuevo en septiembre de 1991 regresa a la pequeña pantalla coincidiendo con la irrupción de las televisiones privadas en España. En lugar de un único conductor, en esta ocasión se opta por dos presentadores: Jordi Estadella popular por su labor en el concurso "No te rías que es peor" y la entonces estrella del programa infantil "Cajón Desastre" Miriam Díaz-Aroca, este tándem está al frente de Un, dos, tres... responda otra vez durante dos etapas desde 1991 hasta 1993 con un total de 69 programas. El programa gana en show y espectacularidad tanto en premios como en presupuesto revalidando el éxito de anteriores etapas y volviendo a ocupar altos índices de audiencia a pesar de la competencia. Con la pareja de presentadores el programa celebra su 20 aniversario en pleno éxito de público y crítica. No obstante la excesiva duración de las emisiones y la publicidad constante de marcas hace que el programa pierda ritmo y agilidad. Entonces se decide dar un cambio radical con el fichaje del presentador catalán Josep Maria Bachs, acreditado durante su paso por el concurso con el nombre castellanizado, y volver a la fórmula del presentador único. A pesar de la gran calidad artística de esta etapa el programa no consigue recuperar su audiencia y se despide definitivamente dinamitando el plató tras solo 18 programas.

Transcurren 10 años y, cuando parecía que el programa no volvería nunca más a las pantallas, se anuncia su reposición para enero de 2004 pero esta vez reconvertido en un concurso de carácter cultural con la iniciativa de fomentar la lectura, modificando su título y pasando a llamarse Un, dos, tres... a leer esta vez. Un joven presentador aragonés se hace cargo de la presentación, Luis Larrodera, conocido en Antena Aragón por el programa de entrevistas Que viene el lobo. A pesar de la gran audiencia de los primeros programas, la fórmula de unir espectáculo y cultura no termina de convencer al espectador y el programa es cancelado tras 19 emisiones (si bien se hicieron 6 emisiones más de las 13 contratadas inicialmente).

La parte negativa

Artículos principales: Tacañón del Todo y Don Cicuta

La clave del éxito del programa en sus inicios fue la incorporación de una parte negativa, unos personajes que estaban en contra del derroche económico y evitaban que los concursantes sumaran mucho dinero. También eran una caricatura de la censura y la intransigencia de la época. Narciso Ibáñez Serrador creó a los Cicutas provenientes del pueblo de Tacañón del Todo y dirigidos por Don Cicuta, encarnado por el actor Valentín Tornos. Estaba ayudado por dos personajes mudos llamados Cicutillas, Arnaldo Cicutilla y Remigio Cicutilla, interpretados por Javier Pajares e Ignacio Pérez, que no eran actores profesionales sino estudiantes universitarios y carecían de diálogo.[7] Don Cicuta se convirtió en uno de los personajes más populares de la televisión de los 70, siendo muy solicitado en cualquier evento del país y creándose cientos de juguetes y merchandising alrededor de su figura.

Cuando el programa volvió en 1976 Valentín Tornos no pudo retomar a Don Cicuta debido a su mal estado de salud, por lo que se optó por dividir su personaje en tres distintos: el profesor Lápiz (Pedro Sempson), Don Rácano (Francisco Cecilio) y Don Estrecho (Juan Tamariz).[8] A lo largo de la etapa, Don Estrecho fue sustituido por Don Justo Rajatabla (Blaki) y Don Rácano por Don Menudillo (Luis Lorenzo), siendo el profesor Lápiz el único tacañón que aguantó la etapa completa (1976-1978). El Profesor Lápiz inauguró la costumbre de corregir los fallos de los concursantes a través de una rima, costumbre que siguieron utilizando las tacañonas durante los 80 y 90.

En los ochenta, y en un principio, Chicho contrató a Martes y Trece (por aquel entonces cuando eran trío) para interpretar a los nuevos tacañones. Pero no le acabaron de convencer, y tan sólo aparecieron en las primeras emisiones de 1982, y ni si quiera como tacañones. Ante su inconformidad con el trío, y con el fichaje de una mujer como presentadora del programa, Chicho decidió que también la parte negativa estuviese interpretada por mujeres.[9] Con lo que por primera vez, no tan sólo en España sino en el mundo, se puso un concurso del "peso" del 123 únicamente en manos de mujeres. Las conocidas Hermanas Hurtado: Interpretan a la Viuda de Poco, a la Seño y a Mari Puri, tres habitantes de Tacañón del Todo. Las Hurtado alcanzan una enorme popularidad y sus frases son célebres en todo el país ("Campana y se acabó" "Hala, vamos..." o "Vamos que nos vamos"). Su permanencia en el concurso se convierte en la más larga de su historia, desde 1982 hasta 1994, con un par de excepciones.

La primera en 1984 cuando se decide eliminarlas y fichar a la actriz catalana Eugenia Roca para que interprete a un nuevo personaje: una secretaria "enchufada" que aúna la parte positiva y la negativa. De este supuesto enchufe y su nombre se crea un juego de palabras en catalán con la que se conocería a esta nueva "azafata" del programa: "Eugenia Enchufols del tot". Eugenia corregía los fallos de los concursantes a través de unas tarjetas con rimas que salían primero de una máquina y que después se inventaba ella misma. Este personaje no tuvo el éxito esperado y solo duró los cinco primeros programas de la etapa ya que Chicho decidió rescatar rápidamente a las Hermanas Hurtado que regresaron trayendo consigo una nueva mascota negativa, el Antichollo, como contrapunto del Chollo (mascota positiva). Eugenia Roca pasaría entonces a la subasta.

La segunda excepción se produce cuando Paloma Hurtado sufre un accidente en 1993 y su personaje es sustituido durante unas semanas por las actrices catalanas Mercè Comes y Vicky Plana del grupo La Cubana, y que interpretan a las Tías de las Tacañonas: Virtudes y María de la Purificación junto a las gemelas Teresa y Fernanda Hurtado. Una vez recuperada Paloma Hurtado vuelve a su puesto hasta el final de la novena etapa en 1994.

Cuando se inició la séptima etapa en 1991 las Tacañonas pasaron a llamarse Derrochonas criticando lo rancio que era el programa y los pocos premios que se daban. Las Derrochonas eran las sobrinas de las difuntas Tacañonas y se estaban gastando su herencia. Ellas abrían cada programa bajando espectacularmente con un desfile por la escalera. Debido a la crisis de 1993 las Derrochonas se transformaron en Neo-Tacañonas en el segundo programa dedicado a Tailandia de 1993.

En la última edición del concurso, titulada Un, dos, tres... a leer esta vez, la parte negativa fue encarnada primero por el coronel McPhantom y Kowalski interpretados por Miguel Mugni y Esteban Alleres / Rubén Espino. Tras los cinco primeros programas fueron sustituidos por el General Antilivroff y Dimitri interpretados por Alberto Papa-Fragomen y Roberto Mosca. Sus personajes estaban en contra de la lectura y estaban basados en los bomberos que quemaban libros en la novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451. Si bien los dos primeros personajes, McPhantom y Kowalski, no acabaron de cuajar entre el público, los siguientes sí lograron cierto tirón, convirtiendo la ronda de preguntas en la parte de más audiencia del programa en aquella etapa, aunque eso sí, sin superar el calado de los personajes de Tacañón del Todo.

Cabe destacar también que, a lo largo de las etapas, cada vez que los concursantes daban una respuesta que necesitaba de una explicación más detallada la Parte Negativa solicitaba la ayuda de los SuperCicutas que, con su voz omnipresente, corregía y explicaba los fallos. Con las tacañonas estos personajes pasaron a llamarse los Supertacañones. Con Eugenia Roca fue el Imparcial Jurado. Con las Derrochonas, los SuperDerrochones. y, por último, con McPhantom la voz era la del Alto Mando. Al desaparecer McPhantom, y con la llegada de Antilivroff y Dimitri, la voz del Alto Mando dejó de utilizarse.

La parte positiva: las azafatas o secretarias

Para acompañar a los presentadores, el realizador del programa creó la figura de las azafatas o secretarias, por lo general seis chicas, ataviadas con grandes gafas de concha y en la década de los 70 escuetas minifaldas. Su misión era la de asistir al presentador en la conducción del programa: presentar a los concursantes, ofrecer las preguntas, contabilizar las respuestas...

Una de ellas, la conocida como azafata contable, sería la encargada de multiplicar las respuestas dadas y dar a conocer el dinero ganado por los concursantes, en función de las respuestas que éstos habían acertado. Desde 1972 hasta 2004, las azafatas contables que desfilaron por el programa fueron Ana Ángeles García, durante la primera etapa, Victoria Abril, en la segunda, Patricia Solís, azafata contable durante la primera parte de la tercera etapa, Silvia Marsó, que tomó el relevo de la anterior en esa etapa y que volvería al concurso en su sexta temporada, Lydia Bosch, durante las etapas cuarta y la quinta, Kim Manning, que sustituiría a Silvia en los últimos programas de la sexta, Diana Lázaro y Mayte Navarrete, contables durante la novena etapa, y Laura de la Calle y Yolanda Aracil, que desempeñaron esa función en la hasta ahora última temporada. Entre 1991 y 1993, Miriam Díaz Aroca también ejerció como contable, pero no era azafata, sino presentadora.

En las diez etapas de las que ha constado el programa, han sido muchas las chicas que han sido azafatas del concurso, la mayoría de ellas consiguieron una enorme popularidad gracias al programa y pudieron desarrollar una carrera como actrices, cantantes, modelos o presentadoras de televisión. Hay que tener en cuenta que si hubo un integrante del espacio que se vio beneficiado con la evolución del concurso esa fue precisamente la figura de la azafata o secretaria, que de ser mera colaboradora del presentador pasó a convertirse en verdadera protagonista del show musical, pudiendo demostrar sus dotes como bailarinas o cantantes, y sus cualidades artísticas.

Quizás la más populares que han desfilado por el concurso, y por orden de intervención han sido: Ana Ángeles García, la primera azafata contable, Aurora Claramunt quien posteriormente fué presentadora de TVE, Blanca Estrada, Blanca Aguete, Yolanda Ríos, Ágata Lys que después de estar solamente siete semanas en el programa despuntó como actriz y se convirtió en una estrella del cine español del momento;[10] Victoria Abril, con la que estuvieron María Casal, Beatriz Escudero, María Durán y Meggy Schmidt. Durante los ochenta las azafatas más populares fueron: Patricia Solís, Alejandra Grepi, Irene Foster, Kim Manning, Silvia Marsó, Pat Ondiviela (conocida actualmente como Frances Ondiviela), Gloria Fernández, Naomi Unwing, Lydia Bosch, Victoria Vivas, Isabel Serrano y Nina Agustí, que gracias a su paso por el concurso pudo desarrollar una carrera como cantante e incluso representar a España en el conocido Festival de Eurovisión. En los noventa y hasta que el concurso finalizó en el año 2004 las azafatas que han destacado posteriormente han sido, entre otras: María Abradelo, Marta de Pablo, Carolina Rodríguez, Mayte Navarrete, Gema Balbás, Diana Lázaro, Paula Vázquez, Nieves Aparicio, Marta García y Laura de la Calle.

Los humoristas

El humor era un factor central en el concurso, especialmente en su tercera parte, la subasta, en la que iban apareciendo diferentes humoristas que, antes de dejar un premio en la mesa de subasta, hacían un gag. A lo largo de sus 10 temporadas, pasaron por el programa los mejores humoristas de España. Algunos, eran fijos del concurso, otros eran invitados que aparecían ocasionalmente. Aparecer en el Un, dos, tres... era fundamental en la carrera artística de un humorista. La audiencia del programa los hacía famosos en toda España, y convertía sus muletillas en frases de uso cotidiano en todo el país.

Los humoristas más identificados con el programa, por las largas temporadas en que colaboraron son Bigote Arrocet, Antonio Ozores, Fedra Lorente "La Bombi", Beatriz Carvajal, Raúl Sender, Arévalo, Juanito Navarro, Juan Tamariz o Lázaro Escarceller. Otros humoristas, a pesar de permanecer en el programa una sola temporada, se convirtieron en fenómenos mediáticos y es especialmente recordado su paso por el programa. Es el caso del Dúo Sacapuntas y de Ángel Garó. Y aunque colaboraron menos tiempo, también pasaron por el Un, dos, tres humoristas como Gila, Martes y Trece, Eugenio, Andrés Pajares, Joe Rígoli, Tip y Coll, Los Morancos, Rafaela Aparicio, Cruz y Raya, La Trinca, Pepe Viyuela, Luisa Martín, Silvia Abascal, Rosario Pardo, Llum Barrera, Guix i Murga o Eduardo Aldán. Un ejemplo del poder que tenía el programa lo demuestra el caso del trío catalán Tricicle, que con una sola aparición, en 1983, les fue suficiente para hacerse famosos en toda España y lanzar su carrera profesional.

Las mascotas

El programa casi siempre ha tenido una mascota, un muñeco animado que ha supuesto en muchos casos el premio de mayor consideración del programa y en otros, la peor pesadilla de los concursantes. Todas las mascotas han sido animadas y creadas por José Luis Moro. La excepción la marca la primera etapa, donde la cabecera eran simples rótulos impresionados sobre la imagen de las secretarias y los Cicutas, auténtico símbolo de aquella etapa, sentándose en sus sitios mientras sonaba la música de cabecera.

La calabaza

En la primera etapa existía una calabaza, pero únicamente como un premio más, sin ningún rostro ni animación, ni la consideración de mascota propiamente dicha. Serviría de base para crear a Ruperta en la siguiente etapa. El reglamento establecía que todos los premios podían variar, pero que siempre, invariablemente, en cada programa habría por lo menos una calabaza. Esta regla se transmitiría a todas las mascotas de etapas posteriores

Ruperta

La calabaza Ruperta es la mascota más conocida de este concurso. Se trataba de una mascota negativa que llegó en 1976, todavía sin nombre (seguían llamándola simplemente "la calabaza", a pesar de que ya tenía rostro), aunque en pocas semanas adquirió el que la hizo famosa, que significaba que los concursantes se iban a casa con las manos vacías.

Sin embargo, no siempre fue una mascota negativa. Algunas veces en su interior se escondían cuantiosos premios (entre ellos uno de los mejores premios jamás dados por el programa, en 2004, un coche, un apartamento en Oropesa del Mar, Castellón valorado en más de 200.000 euros, y un cheque de 10.000 euros, en total casi un cuarto de millón de euros en premios).

Ruperta fue la mascota en toda la segunda etapa. Al inicio de la tercera, en agosto de 1982, Chicho advirtió que Ruperta desaparecería en unas semanas para ser sustituida por otro personaje. Y así fue, aunque en lugar de semanas pasarían varios meses. Las demás mascotas se sucederían durante los años 80, y Ruperta volvería en las etapas 1991-1992, 1992-1993 y 1993-1994. También se la recuperó para la edición de 2004.

Ruperta fue objeto masivo de merchandising en su época, generando importantes beneficios económicos a Televisión española.[5] La mascota llegó a ser retratada por el célebre Salvador Dalí[11]

Botilde

El 13 de mayo de 1983 se dedicó el programa a la despedida de Ruperta, y a la semana siguiente, en el programa dedicado a "El debut de secretarias", la bota Botilde sustituyó a Ruperta con idénticas funciones que aquella, y estuvo al frente durante los 44 programas restantes de aquella etapa, hasta 1984.

El Chollo y El Antichollo

Después de Botilde, en octubre de 1984 llegó en su lugar el Chollo, que estuvo en solitario durante unos programas. Era una mascota de color rosado, con polainas y sombrero de copa y que fumaba puros, que de facto significaba poder quedarse con el regalo de la subasta que la pareja concursante eligiera. A los pocos programas, visto que el público echaba de menos una mascota negativa, Chicho encargó a José Luis Moro una pareja negativa, y así nació el Antichollo, presentado por las hermanas Hurtado en el programa dedicado a "Montecarlo Años 20". Se trataba de un gemelo del chollo, pero de color verde, con capa y colmillos de vampiro, mirada siniestra y sonrisa aterradora.

A diferencia de Ruperta o Botilde, que podían ser positivas o negativas, el Chollo y el Antichollo siempre tenían la misma polaridad en la subasta, el Chollo siempre era el premio mencionado, y el Antichollo siempre significaba irse a casa sin nada, pero los concursantes nunca sabían cual de los dos iba a aparecer en cada programa, sólo que como mínimo uno de ellos (a veces ambos) estaría presente.

De todas las mascotas del programa, el Antichollo fue la única que jamás apareció cantando en la cabecera del concurso, siendo la cabecera en esas etapas protagonizada exclusivamente por el Chollo.

El Boom y El Crack

A las dos etapas, el Chollo y el Antichollo se despidieron y en su lugar llegaron el Boom y el Crack, mascotas positiva y negativa respectivamente, con idéntica función a sus predecesoras, en la etapa 1987-1988.

Ediciones

Anexo:Etapas de Un, dos, tres... responda otra vez

Las sintonías

La sintonía que ha acompañado la cabecera del Un, dos, tres...Responda otra vez en las mayoría de las etapas, concretamente en la 2ª, la mitad de la 3ª, y de la 7ª a 10ª, y que ha quedado grabada en la memoria colectiva de todos los españoles fue compuesta por el argentino Adolfo Waitzman. La letra es del propio Ibáñez Serrador, que al mismo tiempo prestaba su voz a la Calabaza Ruperta en la interpretación del tema.

Sin embargo, no fue la única sintonía del concurso, ni tan siquiera la primera. En la primera etapa unas voces femeninas interpretaron dos sintonías, "Un dos tres... responda otra vez" en los primeros programas y "No sea usted Cicuta" en el resto de la etapa. Esta última estaba compuesta por Narciso Ibáñez Serrador y Waldo de los Ríos, mientras que la primera era composición de Chicho junto a Manuel de la Calva y Ramón Arcusa (El Dúo Dinámico).

Adolfo Waitzman también compuso la sintonía de Botilde de la 3ª etapa, interpretada también por Chicho. La composición de la sintonía del Chollo, protagonista de la cuarta y la quinta etapas, fue realizada por Eddy Guerin e interpretada por Patxi Muntaner,(posteriormente conocido por Salvador Aldeguer). Por último, en la sexta etapa, protagonizada por El Boom y El Crack, hubo una nueva sintonía en la que la voz del Boom era de nuevo interpretada por Chicho.

Las cabeceras del programa, al margen de la sintonía, tuvieron todas una estructura similar. En primer lugar aparecía el logo del programa. Después, con el rótulo "En la parte positiva..." se nombraba al presentador y aparecía el rótulo "Y nuestras secretarias". Después aparecía el rótulo "En la parte negativa..." y aquí aparecía el rótulo "Esos/Esas que ustedes saben" o "Ya lo verán". Por último, tras el rótulo "Si algo falla, el responsable es..." aparecía el nombre de Narciso Ibáñez Serrador y daba comienzo el programa con la mascota sobreimpresionada sobre la imagen del público o del decorado según la etapa.

Las excepciones las marcan la primera etapa, en la que aparecían en los títulos los nombres de las secretarias y de los actores que encarnaban a los cicutas, y después el rótulo "Si algo falla los responsables son" y los nombres de cámaras, productores, etc, y al final "Y si falla todo, el culpable será" para presentar a Narciso Ibañez Serrador. Otra excepción se da en la cuarta y quinta etapas, en las que el nombre de Mayra Gomez Kemp no aparecía como parte positiva. Tras el rótulo, aparecía un simple "con Mayra Gómez Kemp", y ya después "En la parte positiva... nuestras secretarias". En la segunda y tercera etapas no aparecía Ruperta sobreimpresionada sobre el público; al terminar la cabecera, con un fundido en negro se pasaba al programa. La mascota comenzó a aparecer sobreimpresionada en 1983 con la llegada de Botilde, aunque en los primeros programas Botilde aparecía sobre el fondo verde de chroma que pasaba en fundido a la imagen del público.

Platós

  • Estudio 1 de Prado del Rey, en Madrid
    • Etapa 1 (1972-1973)
    • Etapa 6 (1987-1988)
  • Antiguos Estudios Roma de Fuencarral (actual sede de Telecinco)
    • Etapa 2 (1976-1978)
    • Etapa 3 (1982-1984)
    • Etapa 4 (1984-1985)
    • Etapa 5 (1985-1986)
  • Estudios Buñuel de Madrid
    • Etapa 7 (1991-1992)
    • Etapa 8 (1992-1993)
    • Etapa 9 (1993-1994)
    • Etapa 10 (2004)

Versiones internacionales

El concurso Un dos tres fue el primer formato creado en España que se exportó masivamente al extranjero. Durante una época, el programa fue el más visto en Europa en alguno de los cinco formatos existentes, incluyendo el español. Las emisiones llegaron a España, Portugal, Reino Unido, Holanda, Alemania, Austria, Suiza, Bélgica, Luxemburgo y Dinamarca.[12]

Ediciones extranjeras

  • Reino Unido: 3-2-1 presentado por Ted Rogers
  • Portugal: Um dois tres presentado por Carlos Cruz, y más adelante por Teresa Guilherme
  • Alemania: Die verflixte sieben presentado por Rudi Carell
  • Países Bajos: De 1-2-3 show presentado por Ted de Braak

Intercambios de ideas entre España y el extranjero

Entre el "Un dos tres" español y los extranjeros no sólo ellos tomaron el formato español para adaptarlo a las distintas realidades de sus países, sino que Chicho también tomó ideas de los formatos extranjeros para trasladarlas al programa español:

  • La tradicional bajada de escaleras de Mayra saludando al público fue tomada del formato británico.
  • El diseño de la grada y la escalera en la tercera etapa está inspirado en el diseño del formato británico en su etapa de 1982.
  • El gesto con los dedos que hacía Miriam Diaz Aroca al despedir el programa fue también tomado del presentador británico, Ted Rogers.
  • El clásico diseño de la grada partida con paneles luminosos y una escalera de peldaños iluminados que se introdujo en la cuarta etapa fue tomado íntegramente del formato holandés.
  • La forma de presentar a los concursantes y hacer las preguntas en el decorado en los primeros programas de la cuarta etapa, así como la entrada de Mayra desde el propio decorado en ese periodo, fueron tomadas del formato portugués.
  • El formato de preguntas de la tercera ronda durante las etapas cuarta y quinta fue tomado del formato británico.
  • De los formatos holandés y alemán Chicho tomó en el periodo 1991-1994 la espectacularidad de decorados gigantes con grandes cuerpos de ballet, a diferencia de los modestos decorados de etapas anteriores con musicales protagonizados exclusivamente por las secretarias y algunos bailarines.

Notas

  1. Diario ABC (ed.): «Crítica de televisión» (30 de abril de 1972). Consultado el 29 de abril de 2011.
  2. Magazine de El Mundo (ed.): «Los mejores programas» (6 de agosto de 2006). Consultado el 29 de abril de 2011.
  3. El País (ed.): «Muere Kiko Ledgard, el más popular presentador de Un, dos, tres, responda otra vez» (24 de octubre de 1995). Consultado el 29 de abril de 2011.
  4. El Comercio (ed.): «La caída de Kiko Ledgard» (22 de noviembre de 2008). Consultado el 29 de abril de 2011.
  5. a b Enrique Guerrero Pérez (ed.): «El entretenimiento en la televisión española» (2010). Consultado el 29 de abril de 2011.
  6. Manuel Alonso Erausquin y Luis Matilla (ed.): «Imágenes en acción: análisis y práctica de la expresión audiovisual» (1997). Consultado el 29 de abril de 2011.
  7. Diario ABC (ed.): «Don Cicuta, en su casa, dice a todo que sí» (22 de septiembre de 1972). Consultado el 29 de abril de 2011.
  8. Diario ABC (ed.): «Definitivamente el 19 de marzo: Un, dos, tres...Responda otra vez» (28 de febrero de 1976). Consultado el 29 de abril de 2011.
  9. La Vanguardia (ed.): «La vuelta de Un, dos, tres» (23 de agosto de 1982). Consultado el 29 de abril de 2011.
  10. Marc Dannam (ed.): «1001 Secretos Eroticos» (2009). Consultado el 27 de abril de 2011.
  11. Javier Pérez Andújar (ed.): «Salvador Dalí: a la conquista de lo irracional» (2003). Consultado el 29 de abril de 2011.
  12. Los Un dos tres de Europa

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

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